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viernes, 27 de abril de 2007

Caín el criminal.


La Biblia en el libro de génesis dice que todos los días Abel presentaba a Dios las primicias y lo mejor de su ganado. Y a Dios le agradaba la ofrenda de Abel pero la ofrenda de Caín le caía mal ya que no le daba lo mejor. Lo que hacía mejor la ofrenda de Abel no era la cantidad sino su actitud de corazón. Caín ofrecía ofrendas a Dios pero no lo hacía de corazón. Como Dios se gozaba con la ofrenda de Caín, Caín lo envidiaba y miraba a su hermano con desprecio y maquinaba malos pensamientos. Eran hermanos, Caín tendría que haber seguido el ejemplo de su piadoso hermano, pero no lo hizo sino que el día menos pensado lo mató cuando estaban en el campo. Cuando eran niños jugaban juntos, compartían cosas, pero aunque corría por sus venas la misma sangre, las mismas creencias, motivado por la envidia Caín le hizo el mal a su hermano.
Después de que Abel muriera a causa del piedrazo que Caín le pego en la cabeza, Dios se le presentó a Caín y le pregunto donde estaba su hermano, a lo que Caín respondió que no era el guarda de su hermano. Dios sabía lo que había pasado pero de todos modos le pregunto a ver si Caín aceptado su responsabilidad por tal siniestra acción. Y Caín le mintió a Dios, entonces Dios le puso una marca en la frente, la cual testificaba el asesinato que había cometido con su hermano. Además le dijo que viviría una vida errante porque la paga del pecado es la muerte. El pecado destruye nuestras vidas. Cuando un alma humana yace inflamada por la envidia puede resultar muy peligroso tanto para el envidioso como para el envidiado. Caín desconocía que el crimen es un castigo para el criminal.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

jueves, 26 de abril de 2007

Dios y el sufrimiento humano.


Un barco fue sorprendido por una impredecible tempestad y sólo un hombre logró sobrevivir al naufragio, siendo arrastrado por las olas hacia una isla desierta y desabitada. En su desesperación, el este hombre oraba a Dios pidiendo ayuda y liberación de su soledad. Cada día observaba el horizonte con el firme propósito de hacer señales a un barco que divisara. También escribió con troncos en la playa: ¡Socorro!, por si pasaba algún avión. Con el tiempo y adecuándose a la isla logró construirse una precaria choza donde metió todo lo que había rescatado de los restos del barco. Cierto día, cuando el naufrago regresaba de su búsqueda cotidiana de alimentos, vio subir una columna de humo y al correr hacia ella descubrió que procedía de su choza, la cual estaba envuelta en llamas. Todas sus pertenencias se estaban quemando. Ahora no estaba solo sino que también se había quedado sin nada. Aturdido y ahogado de pena y desesperación, cayó de rodillas en una profunda depresión, y pasó toda la noche llorando, preguntándose que sería de él. Entonces, a la mañana siguiente, se levantó temprano y descendió a la playa y allí, para su sorpresa, descubrió un barco anclado no muy lejos de la costa y divisó un pequeño bote que se dirigía hacia él. Una vez a salvo en el barco que llegó a su rescate, le pregunto al capitán como se le ocurrió mandar ayuda. A lo que el capitán respondió: “Vimos las señales de humo y nos apresuramos a llegar ya que nos habíamos enterado de un barco que se había hundido en esta zona”. En ese mismo instante el naufrago cayó de rodillas para darle gracias a Dios porque le había mandado ayuda.
Al igual que este desesperado naufrago, muchos nos desesperamos cuando la vida se complica y no encontramos la solución a los problemas. Cuando nos creemos más seguros y confiados, se hunde nuestro barco y terminamos en una isla desierta, solos, sin saber a que atenernos. Nadie esta exento de estos momentos de la vida. Ante el dolor, muchas personas se rinden y se dan por vencidas, y otros, en cambio, ven estos momentos como una oportunidad para que Dios manifieste su poder y nos libere de tal circunstancia desagradable. Los que confían en Dios sacan fuerza de debilidad y en medio del dolor se tornan héroes que salen adelante. En su ensayo El problema del dolor, C. S. Lewis, dice: “El espíritu humano ni siquiera comenzará a intentar someter la voluntad propia mientras parezca que todo en él anda bien. Ahora bien, el error y el pecado tienen esta característica: cuanto más profundos sean, menos sospecha la víctima su existencia; son un mal enmascarado. El dolor es el mal desenmascarado, inconfundible; todo hombre sabe que algo anda mal cuando está sufriendo. Podemos tranquilamente permanecer en nuestros pecados y estupideces, y cualquiera que haya observado a los glotones engullir los manjares más exquisitos, como si no supieran lo que estaban comiendo, admitirá que podemos ignorar incluso el placer. Pero el dolor insiste en ser atendido. Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores: es su megáfono para despertar a un mundo sordo. Un hombre malvado feliz, es un hombre sin la menor sospecha de que sus acciones no "corresponden", de que no están de acuerdo con las leyes del universo”. Dios permite el dolor para que nos acerquemos a él. Cuando todo anda sobre rieles nos volvemos autosuficientes pero cuando nos aqueja el dolor nos damos cuenta de nuestra intrínseca necesidad de nuestro creador. A los que aman a Dios todo les ayuda para bien. Podemos decir que si Dios permite el dolor en nuestra vida es porque necesitamos de é, necesitamos orar, leer su palabra, necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para lidiar con el dolor y salir victoriosos. El sufrimiento humano es una realidad que no podemos negar y tiene sentido ya que permite afirmarnos en el camino del Señor, confiando completamente nuestras vidas a él. Los cristianos no debemos temer al sufrimiento y no debemos caer en la tentación de procurar evitarlo cueste lo que cueste, sino que debemos verlo como una oportunidad para que Dios se glorifique en nuestras vidas. El apóstol Pablo dijo que seremos incluidos en el esplendor de la venida de la gloria, y será esta la que pondrá en apariencia los sufrimientos que percibís vosotros en este tiempo presente. “Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada.” (Romanos 8:18).

Julio césar Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

jueves, 19 de abril de 2007

Dos barcos que se hundieron, dos finales diferentes.


Su nombre fue dado a conocer al público en abril de 1908. El 31 de marzo de 1909 empezaron a colocarse los bloques para la quilla en el muelle número 401, designado para su amargura. Durante los siguientes dos años, llegaron componentes, planchas y piezas de todos los rincones del mundo para su ensamblaje en el barco más imponente del mundo. Su nombre: Titanic. El mayor transatlántico del mundo. Amarrado en el muelle, el nuevo barco de la White Star parecía realmente un barco de ensueño. Junto a él, los otros barcos de la White Star parecían a su lado como pequeñitos y simples cascarones de nuez. En seguridad se opinaba que el Titanic estaba súper avanzado; era infalible en seguridad para sus tripulantes y las crónicas periodísticas decían que era prácticamente insumergible. El Titanic estaba equipado con 16 compartimientos estancos, diseñados con el propósito de que el barco flotara sin problemas, incluso en el caso de que dos de sus compartimientos más grandes se llenaran de agua, circunstancia improbable.
El Titanic englobaba todo lo que el sentido común y la tecnología podían idear para hacerlo inmune a todo peligro. La tripulación que albergaba era de 3.547 pasajeros. Los planos originales del gran barco incluían 64 botes pero el número se redujo a la mitad y finalmente cuando el Titanic salió de los astilleros, sólo llevaba instalados 16, una cuarta parte del número previsto en principio. Es más, muchos consideraban que los botes eran simples anacronismos, que creían que ni aún Dios hundiría este barco. Thomas Andrews, director general de Harlan and Wolf, que supervisó el diseño y cada detalle de su construcción, señaló: “El Titanic es la máxima perfección que podía alcanzar el cerebro humano”. Su nombre lo decía todo: de grandes dimensiones, insumergible, sujeto de excepcional poder, gigante. Sin embargo, antes de llegar a su destino, en las frías aguas del Atlántico Norte, el 12 de abril de 1912 el Titanic chocó con un témpano de hielo, lo cual produjo daños irreparables y finalmente su hundimiento. En las frías aguas oceánicas, perdieron sus vidas, hombres, mujeres y niños, por causa del ostensible orgullo humano. El hundimiento del Titanic es símbolo de la autosuficiencia humana.
Ahora, hubo otro barco de pequeñas dimensiones que también se hundió debido a una incontrolable tempestad, pero, en contraste con el triste final de los tripulantes del Titanic, no murió ningún tripulante ya que en ese barco iba un hijo de Dios llamado el apóstol Pablo. Dios por medio de un ángel le dijo al apóstol que tenga bueno ánimo porque nadie moriría del barco, simplemente se perdería la embarcación. (Hechos 27:22). Algunos tripulantes en tablas, otros nadando, otros en restos de la nave, todos de alguna forma sobrevivieron al naufragio. Nadie pereció como Dios lo había prometido. Esta es la historia de dos barcos que se hundieron, pero con un final distinto. Uno se hundió debido a un témpano de hielo. El otro se hundió debido a una tempestad. Del Titanic perecieron más de la mitad de sus tripulantes y del segundo barco no pereció nadie porque Dios intervino. Cuando Dios interviene, si nosotros queremos y aceptamos su ayuda, nadie parece sino que el nos muestra su gloria. El orgullo nos aleja de Dios, pero la humildad de corazón nos acerca a Dios y atrae su favor. Max Lucado escribió: “La ayuda de Dios esta cercana y siempre disponible, pero sólo es dada aquellos que la buscan. Nada surge de la apatía”.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 11 de abril de 2007

Un antídoto contra la soledad.

Un amigo es un regalo del cielo. Un amigo es honesto, es decir, te dice la verdad y no lo que querés escuchar. Un amigo es un compañero de viaje. Amistad es sinónimo de amor fraternal. Un amigo se elige, se construye, se confecciona. Si amo realmente a un amigo me permito ser vulnerable con él. Cuando amo a un amigo, a través de ese amigo amo la vida, amo a todas las personas que ese amigo representa. El Dr. José Eduardo Abadi en su ensayo Pasaporte para la vida: “La amistad es un vinculo privilegiado en el que convergen diferentes sentimientos. Ante todo, se sostiene en el amor y la confianza. Esta nos aleja de la vivencia de desamparo y desprotección, nos brinda seguridad y compañía. Un amigo es un antídoto para enfrentar la soledad. La amistad es uno de los terrenos donde mejor quedan explicitados el placer de dar y la posibilidad de pedir. Un amigo es un espejo crítico que nos permite mirarnos de otro modo, apelando a la honestidad. Un amigo disfruta del éxito del otro, aunque no se beneficie directamente. Un amigo puebla nuestro mundo interior, lo construye”. La amistad verdadera comienza cuando amamos a los demás sin tener presente nuestros intereses personales. El amor amistoso es un vínculo que nos sostiene en la vida. Somos humanos y como tales, necesitamos ayuda. Amar amistosamente a alguien implica albergar un profundo deseo de promover la vida del otro. El amor amistoso es un amor fundamental para las relaciones básicas. La amistad sólo es posible cuando dos personas se comunican entre sí desde el centro de sus vidas. La envidia, los celos, todos tipo de avidez, son pasiones, y son los enemigos de la amistad. Un amigo es alguien que entiende tu pasado, que cree en tu futuro y te acepta como eres hoy. La amistad es un aprendizaje. La amistad no es ciega. Un amigo jamás oculta lo que verdaderamente quiere decirte. Un amigo no tiene secretos con su amigo; por supuesto, si la amistad es autentica. Elegir a un amigo es responder por nuestra elección de vida. Un filosofo dijo: “Tener un amigo es tener una responsabilidad”. Ser amigo no es lo mismo que dibujar un corazón. Un amigo autentico es aquel que nos ayuda a vivir, a soñar. Es aquel que cuando andamos por el camino erróneo nos dice que estamos errando al blanco. Un amigo nos construye el corazón con palabras empapadas de fuerza y vitalidad. Amistad no es hablar de amistad. Amistad es abrazar a una persona de todo corazón. Amistad es mirar a los ojos. Amistad es viajar juntos a la costa lejana. Amistad como dijo el doctor Abadi, es un antídoto para enfrentar la soledad. En vista de esto, Benjamín Franklin, teniendo en cuenta que los amigos son compañeros de viaje, nos aconseja: “Se cauto en conseguir amigos, y más cauto en cambiarlos”.Julio Cháves. Escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 9 de abril de 2007

El camino del narcisismo.


¿Tiene sentido ser buena persona en un mundo enloquecido? Las dudas me abruman, pero digo que si vale la pena ser una buena persona. Vale la pena y mucho. Los narcisistas seguramente deben pensar lo contrario, pero para mí vale la pena. ¿Qué es el narcisismo? ¿Por qué los narcisistas apuestan por el camino de la individualidad y la egolatría. Primero empecemos por definir lo que es el narcisismo. El Dr. Enrique Rojas, en su ensayo ¿Quién eres?, lo define: “El narcisismo es una planta exótica, con hojas largas, estrechas y puntiagudas, agrupadas en el extremo por un brote grueso blanco o amarillo oloroso; crece en las cercanias de los lagos y se inclina hacia él, como si se mirara en el espejo que le ofrece el agua. Este estar continuamente contemplándose es la idea que late bajo su concepto. Según el mito de narciso el narcisismo se refiere al hombre que busca la belleza más en lo externo y, en consecuencia, se queda en la fachada personal, cuidando la portada, el frontispicio, la apariencia”.
El narcisista únicamente se ocupa de sus cosas y no le interesa la vida de los demás. Busca su bienestar y no le importa nadie Su camino es el camino de la individualidad y la egolatría. El narcisismo es lo que está destruyendo el mundo, la cultura y la democracia; y por supuesto, tambien la dignidad humana. Hoy nada vale. Cada cual hace la suya. De ahí el origen de tanta hostilidad. Todos somos culpables de lo que esta pasando. Yo creo que esta es una época de crisis de los corazones. Ahí, en el corazon del hombre se encuentra la crisis. El narcisismo está ahogando al corazón. Lo que podemos hacer para mejorar todo es entregar nuestro corazon a Dios. Esta es la vía para que todos puedan cambiar positivamente en lo individual, en lo social, en lo político, en lo económico y en lo cultural, sea posible. Si el corazon está contaminado por el narcisismo, nada funciona bien. Si queremos cambiar hay que cambiar en primer lugar el corazón. Génesis 6:5 dice: “y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio del corazon de ellos era de continuo solamente el mal”. Dios destruyo el mundo con el diluvio porque el corazon del hombre estaba totalmente contaminado. Nuestro corazon, ¿Cómo está?

Julio C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

Sentir, pensar y vivir.


En la vida necesitamos sentir. Pero, además de sentir, necesitamos pensar, usar la cabeza. Nada es azar. La vida es compleja. Y para poder comprenderla necesitamos del corazón y la cabeza. De ambos. Sentir es fácil. Lo difícil es sentir adecuadamente. Por eso necesitamos usar la cabeza. El corazón para sentir ordenadamente necesita del pensamiento. No basta con sentir. Es necesario pensar. Sentir debe ser un compromiso. Porque nosotros cuando sentimos nos comprometemos. El corazón no funciona porque sí realmente funciona porque elijo que funcione. Cada persona elige lo que quiere vivir y lo que quiere hacer con su vida. Sin embargo, no todos eligen bien. A algunos individuos les ha costado la vida elegir mal. En la vida todos los caminos no son iguales. No todos los caminos conducen a Roma. Hay caminos que conducen a la muerte, a la soledad, a la angustia, a una existencia si sentido. Es por esto, que cada vez que tengamos que elegir un camino, debemos cuestionarnos a nosotros mismos. Charles Peguy dijo: “No tema hacer preguntas tontas, es mejor atender a ellas que a los errores tontos”. Hay que utilizar la cabeza. Sentir es importante, pero sentir y pensar al mismo tiempo, es muchísimo más importante.
Ahora bien, ¿Cómo programar el sentimiento, la afectividad?, se preguntó Jaime Barylko. Y en la misma instancia, se respondió: “Además de sentir, hay que pensar. Un pensar que conduce a un comportamiento inteligente. Creías que la inteligencia es un instrumento para aprender matemáticas, física, química y para dar examen y aprobarlo. Te equivocas. La inteligencia es un instrumento al servicio de la vida. Inteligencia para vivir, es decir para vivir bien, es decir para vivir en amor. Los sentimientos son fugaces como los enamoramientos. De esta fugacidad hay que tomar conciencia, saberla y en consecuencia decirse la verdad, y luego decir la verdad. Pensar no es un deporte, es un trabajo. La inteligencia es la que impide que se cometan errores. La inteligencia es el acto que la pone en práctica es el pensar, capta la novedad de cada acontecimiento, y reaccione en concordancia con ella. Proporciona respuestas adecuadas a situaciones inéditas”. La vida está compuesta de pensamiento. Lo que pasa cuando las cosas andan mal es porque están pensando en algo equivocado. Cuando damos una respuesta contraproducente a lo inédito, es cuando no infligimos dolor a nosotros y a quienes más amamos. Claro, pues, en la vida no todo sale bien. Si bien somos capaces de evitar algunas cosas malas, tambien es verdad que hay cosas que se nos escapan de las manos. Sin embargo, aunque hay cosas que tenemos que pasarlas, tambien es cierto que podemos y somos capaces de vivir con precaución y sabiduría para sacar provecho de nuestras elecciones de vida. Para vivir bien hay que ser inteligente y diferenciar lo mediato de lo inmediato, lo urgente de lo importante. Aquellos que viven lo inédito sin pensar son los más miserables. Debemos disfrutar del proceso de pensar fundamentándonos primordialmente en lo que dice la Biblia, para que todas las actividades que emprendamos en la vida nos salgan lo mejor posible. Es únicamente pensando como podemos equilibrar nuestro compromiso activo con lo que sentimos. Hay mucha gente que aumenta sus problemas porque se niega a pensar y porque se apoyan en el consejo de amigos que en realidad no saben lo que dicen porque no piensan. “El ave canta aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas”.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

El sentido de la vida.


Vivimos en un mundo de apariencias. Algunos tienen apariencias muy hermosas, pero nada de profundidad. Cuando miramos por debajo de las apariencias nos damos cuenta que el corazón de ciertas personas está muerto. Algunos dicen una cosa, y con su comportamiento dicen otra. Esto nos pasa a todos. Es trise cuando andan desequilibrados, perdidos, sin control interior. En la actualidad es popular llevar una vida mediocre, desestructurada, sin sentido. La actualidad, como dije, esta plagada de humanos totalmente caracterizados por el hedonismo y la permisividad. De ahí el origen de tanto vació, de tanto sabor amargo. Esto es la posmodernidad. La desorientación es algo usual. Parece como si estaríamos aprendiendo a vivir en incertidumbre, perplejidad. Somos ciegamente contradictorios. La sociedad en la que vivimos es mediocre y cada vez tiene menos solidez. Al mismo tiempo, los individuos se vuelven cada vez más mediocres y con menos solidez. Debido a esto la confusión colectiva, las mentes endebles que se desmoronan, las familias que se contaminan de frivolidad, contaminan nuestras vidas y la célula de la sociedad que es la familia, poco a poco, se va desarticulando, lo cual desemboca en la actual sociedad signada por la incertidumbre y la estupidez.
Ahora, ¿Qué busca el hombre? Yo creo que entre otras cosas busca: paz, el sentido de la vida, y busca a Dios, aunque muchos no lo quieran admitir. Buscamos paz, es cierto. La paz que buscamos no tiene nada que ver con la salud mental. La paz que buscamos tiene que ver con una sensación interior que nos permite estar firmes aun cuando estemos en medio de realidades crudas y arbitrarias. Nosotros buscamos una paz que penetre todo nuestro interior y que nos mantenga firmes en las circunstancias más aciagas. Respecto a la paz que todos necesitemos, el apóstol Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Fi 4:6-7).
Además de buscar paz, tambien buscamos sentido, es decir, un centro de gravedad que nos mantenga adheridos a la realidad de lo que somos. Y ese centro de gravedad es Dios. Dios es la verdad absoluta en el universo, y él es la gravedad espiritual de quienes quieren ser verdaderamente felices. Dios nos da significado para vivir. El existencialismo dice que Dios no le da significado al hombre, sino que el ser Humano debe buscarlo por si mismo. Pero esto es verdad, puesto que Dios es el único que puede orientarnos para que seamos verdaderamente felices. Dios nos creó para que nos relacionemos con él. En él hay sentido.
Finalmente, buscamos relacionarnos con Dios. Nosotros como seres humanos necesitamos ineluctablemente saber que no estamos solos en el universo. De ahí nuestra impostergable necesidad de Dios. Necesitamos caminar con Dios como lo hacían Adán y Eva. Dios es el ser supremo que nos da todo lo que necesitamos para vivir una vida fructífera aquí en la tierra y posteriormente en el cielo. Reinhard Bonnke nos aconseja: “No se puede timonear un barco que está inmóvil. Dios espera que nos movamos para entonces indicarnos en que dirección debemos ir”.

Julio C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

El camino de los malos.


El salmo 1:6 dice: “Jehová conoce el camino de los justos; más la senda de los malos perecerá”. Dios aborrece a las malas personas. Una mala persona es aquel individuo que es utilitarista, presumido, que ignora a los demás, que no saluda a nadie. Las malas personas son psicópatas. Los ladrones, los asesinos, los violadores, los narcotraficantes, son malas personas. No se sienten culpables de nada y elaboran teorías para justificar su permisiva conducta. A un hombre golpeador no le importan las mujeres. A un político corrupto no le interesa la gente. A un maestro que no enseña lo que aprendió no le importa si sus alumnos aprenden. A una esposa que engaña a su marido no le importa ni su marido, ni sus hijos. Las malas personas no conocen la ética, ni los valores humanos, ni los limites. Las malas personas dicen estupideces con énfasis, con mayúscula. Montaigne dijo: “Nadie está libre de decir estupideces, lo grave es decirlo con énfasis” Si una mala persona tiene un auto 0 Km., asegura su vehiculo contra todo riesgo, porque no le interesa la vida de nadie. Si una mala persona tiene dinero en el bolsillo y un mendigo le pide una moneda para comer, no le da y dice: “¡Que se joda, por algo estará en esa condición! Una mala persona elige ser lo que es. Toda mala persona es experta en acoso moral. ¡Qué es acoso moral? La Dra. Marie France Irigoyen en su ensayo El acoso moral,(El maltrato psicológico en la vida cotidiana), define el acoso moral del siguiente modo: “El perverso, sea en el mundo laboral o en las relaciones familiares o personales, desestabiliza, cofunde, emite mensajes contradictorios, deforma el lenguaje, descalifica, engaña, miente desautoriza, niega la realidad y muestra así su necesidad de afirmarse y tomar el poder: porque éste es un problema de poder”.
Si una mala persona tiene que hacer el mal para beneficio propio; lo hace sin meditar ni dudar. Las malas personas son expertas en violencia, violación física y moral, engaño, malas acciones y malos pensamientos. Las malas personas ejercen la crueldad, la corrupción, la impunidad, el individualismo. Son el típico burócrata que abusa de sus semejantes cuando adquiere una pequeña cuota de poder. Cuando una persona es mala, por propia voluntad, no es feliz y no deja que los demás tampoco sean felices. Las malas personas aman la alevosía y la desidia. Piensan en ellos mezquinamente. Ser una mala persona es poner en práctica los malos pensamientos, las estafa, la falsedad, la egolatría. Un individuo malo-perverso usa el dinero y el poder para imponerse por sobre los demás. Un individuo malo-perverso es inmaduro, pues únicamente piensa en el mismo y en nadie más. Albert Einstein reflexionó: “Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación por los demás es mayor que por nosotros mismos”.Los modelos clásicos de malas personas son el mitómano, el pirómano, el cleptómano, el estafador, etc.… Martín Luther King dijo: “No importa cuanto se viva. Si se vive bien y se muere joven, se puede haber contribuido, más que una persona que vive hasta los 80 años preocupada sólo por si misma”.

El salmista David escribió:
“Los malos serán trasladados al seol, (Seol: el lugar donde habitan los muertos) todas las gentes que se olvidan de Dios”.
(Salmo 9:17).

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

El tiempo se nos escapa de las manos.


“Al reloj de la vida
Solo una vez cuerda se le da,
Y nunca nadie decir podrá
Cuando sus manecillas detendrá”.
Anónimo

El tiempo se nos escapa de las manos. Los días pasan. Los minutos pasan. Nuestro corazón late. La realidad nunca es la misma. Nosotros cambiamos constantemente. El tiempo es el más importante componente de la vida. Muchos individuos desperdician el tiempo y ayudan a los demás para que también lo desperdicien. Y el tiempo perdido no se vuelve a recuperar jamás. El porvenir siempre está frente a nuestra nariz. El futuro muere constantemente. El presente es como un robot dinámico, pues jamás descansa. Mientras los humanos se apegan a lo efímero, la eternidad se les viene encima. Mientras algunos se apegan a los autos de moda, el devenir depara nuevos autos de moda. Muchos pierden el tiempo en trivialidades. Dios les ha dado a los mortales tiempo para que se arrepientan de sus pecados. Pero los seres humanos prefieren perder el tempo en productividades temporales antes que redimir el tiempo en productividades espirituales. Enfrascamos recuerdos sin para porque el pasado crece sin detenerse y sin mirar atrás.
El tiempo cabalga a todo galope y la muerte le acompaña. El tiempo es parte de la muerte. La muerte galopa con libertad y crueldad. El Dr. Billy Graham dijo respecto a la muerte: “La muerte es un maestro consumado de la destrucción; y sus credenciales van delante de la misma: aborto, abuso, adicción, brutalidad, crimen, enfermedad, drogas, odio, lascivia, abandono, pestes, conflictos racial, violación, venganza, hambre, suicidio, violencia y guerra. Estas son las barajas de su juego”.
Salomón declaró: “… tiempo de morir…”. Donde Dios está no existe el tiempo. En la eternidad el tiempo no existe. Porque el tiempo es una especie de muerte. Los humanos son victimas indefensas del tiempo. El teólogo Jhon Trapo dijo: “Hay un tiempo perfecto para que el hombre muera, el cual, si hubiera sabido todo acerca de la vida, el hubiera escogido este tiempo y no otro”. ¿Quién puede controlar el tiempo? ¿Qué son 60 minutos comparados con la eternidad? El tiempo es muy valioso. Debemos redimirlo. Debemos cuidarlo. Debemos dedicar nuestro tiempo a cosas realmente importantes. Max Lucado dijo: “Beberé cada minuto como si fuera el último. Cuando llegue el día de mañana, el día de hoy se habrá ido para siempre. Mientras este aquí, lo usare para amar y dar. Hoy marcaré un a diferencia. Dedicaré TIEMPO para estar con aquellos a quienes amo, mi esposa, mis hijos, mi familia. Un hombre puede poseer todo el mundo pero ser pobre por falta de amor. Un hombre puede no tener nada pero ser rico en vínculos afectivos. En el día de hoy, dedicaré por lo menos, cinco minutos con la gente que es importante para mí. Cinco minutos de Calidad hablando o abrazando o agradeciendo o escuchando. Cinco apretados minutos con mi pareja, mis hijos, mis amigos. Hoy voy a marcar una diferencia”.
Mientras tú lees estas líneas, el tiempo se te está escapando rápidamente de las manos. Haroldo Conti dijo “… un minuto de la vida… es una luz deslumbrante”.
Hay individuos que pierden el tiempo porque están apegados al resentimiento, el orgullo, la venganza, el pasado, los malos recuerdos, etc.
El presente es lo que cuenta. Hoy es lo importante. Si cuidas el presente, el futuro se cuida sólo. El poeta Henry Wadsworth Longfellow dijo: “Nunca en el grato porvenir confíes; actúa en el Presente siempre vivo”.

Julio C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 4 de abril de 2007

Formas de mirar a los demás.


Una mirada dice más que mil palabras. Hay múltiples formas de mirar. Esta el que mira y transmite cariño, alegría, compasión, felicidad. Pero también están aquellos que miran y juzgan, ponen etiquetas, estigmatizan, prejuzgan, dañan, lastiman, enloquecen. Hay miradas que son cielo y otras que son infierno. Están las miradas sinceras, honestas, transparentes, que dicen la verdad. Pero lamentablemente son muchas más las miradas que tiran mala onda y siembran la discordia. También esta la mirada cosificadora, la que ve a los demás como a objetos, cosas. Cuando en realidad los demás son personas. La mirada del hombre actual esta contaminada por el materialismo, el esteticismo y la frivolidad. Hay miradas que callan y conspiran en nuestra contra y otras que son tan cual son. Son muchas las formas de mirar el mundo y a los demás. Las peores miradas son las indiferentes y egoístas. Por esto debemos cuidarnos de no contaminar nuestros ojos con el desamor, los prejuicios, la discriminación y la mezquindad. Nuestra mirada debe transmitir bondad, belleza, alegría, felicidad. Recordemos que lo semejante atrae lo semejante. El que juzga será juzgado. El que critica será criticado. El que pone etiquetas será etiquetado. Porque cosechamos nuestras siembras. Y con nuestros ojos sembramos, tanto el bien como el mal. Podemos transmitir luz como oscuridad. Aunque nadie nos mire para alabarnos, alabemos. Aunque nadie nos considere tengamos en cuanta. Aunque nos critiquen no critiquemos. Aunque hablan mal de nosotros no hablemos mal. Debemos enfocar en lo positivo ya que esto nos proporciona la capacidad de mantener relaciones interpersonales positivas. Miremos a los demás como son, para quererlos como son. Construyamos con nuestras miradas cariñosas puentes indestructibles.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

El camino es la meta.


Para llegar a un lugar debemos hacer un viaje. Ciertas personas fijan sus ojos en el destino y no prestan atención a los paisajes del camino. Es obvio que el camino no es la meta, pero si es parte de nuestra travesía. En el año 2005 tuve la oportunidad de irme por tres meses a España. El viaje duró veintitrés horas. Y honestamente disfruté del viaje ya que ví películas en el avión, conversé con una pareja chilena y disfrute de todo. Cuando llegué a Madrid disfruté de Madrid, pero también disfruté del avión, de la gente, de hacer cola en el aeropuerto, disfruté de todo. Cuando vamos hacia un lugar estamos en movimiento y debemos disfrutar de ese movimiento. Caminar es llegar. Desear algo es tan importante como obtenerlo. El viaje es tan importante como el destino.
Muchas veces cometemos en error de atribuirle más importancia a los objetivo finales y no de damos la debida importancia a los objetivos o metas parciales. Nos olvidamos de que caminar es llegar y que de las batallas aisladas son tan importantes como ganar la guerra. Una vez leí una frase que decía que las puertas grandes giran sobre bisagras pequeñas. Es decir, nunca debemos descuidar los detalles. Todo es importante. Sin las bisagras las puertas no funcionan y sin detalles pequeños las cosas no funcionarían. Nos gusta tener éxito pero no nos gusta el esfuerzo ni el trabajo. Tenemos que valorar cada momento, cada detalle. Hay que redimir cada instante si queremos atribuirle el verdadero valor de las cosas. Un día es tan valioso como el año entero. Cada estadio de la vida es valioso.
Alguien dijo que esta vida es un recreo entre dos eternidades. Entonces, debemos disfrutar del recreo completamente. Hay que vivir el recreo a pleno. Para el jugador de fútbol es importante ganar un partido y debe ser importante el entrenamiento. Para el escritor es importante narrar una buena historia y debe ser importante leer y aprender a escribir bien. Para el fisiculturista es importante tener un cuerpo escultural y debe ser importante ir al gimnasio disciplinadamente. El camino es la meta.

Julio césar cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

domingo, 1 de abril de 2007

El maestro violinista.


“Se cuenta la historia de un joven violinista, niño prodigio, que podía tocar su instrumento con gran habilidad. La actuación de este joven se programó por primera vez en el Carnagie Hall. El autoditorio estaba repleto de gente que había ido a escuchar a aquel adolescente prodigioso, y con cada pieza que el músico ejecutaba el público se ponía de pie, le aclamaba y aplaudía. Una vez finalizado el concierto, el violinista abandonó el escenario en medio de una gran ovación. Había nacido una estrella. Le rogaron que volviera al escenario y el joven salió nuevamente para el deleite de la gente.
-¡Bravo! ¡Bravo!,-gritó el público, aplaudiendo con fuerza.
El joven dejo otra vez la escena y le rogaron que volviera a salir. De modo que regresó y tocó de nuevo. Aquello sucedió varias veces, hasta la repetición final; tras la cual el artista abandonó el escenario con un semblante alicaído. Mientras caminaba entre bastidores, su representante, sorprendido, le preguntó:
-¿Por qué estás abatido? Esta ha sido la noche màs importante de tu vida. Llevamos seis años esperando este momento. Estuviste maravilloso; le has encantado a la gente. El joven violinista corrió entonces la cortina para mirar adentro del gran auditorio y el público todavía estaba de pie aplaudiendo, pero había un hombre en la sala que no lo hacía y el músico lo señaló.
-¿Has visto a ese hombre?-preguntó.
-Si-dijo su representante.
-El no aplaude…
-¿Y que mas da? Hay otras dos mil trescientas personas que si lo hacen, y a quienes les ha fascinado cada una de las piezas que has ejecutado esta noche. ¿Y estás abatido porque un hombre no aplaude?
-No comprendes-replicó el joven. –Este hombre sentado en la primera fila es un gran maestro violinista…es mi profesor. El me han enseñado a tocar el violín, y si él no aplaude ni esta contento, yo tampoco lo estoy”.
Es más importante agradar a Dios que a los hombres. Nuestra actitud cristiana debe ser como la del joven, debemos ocuparnos en agradar al Señor, nuestro maestro. En todo momento debemos hacer la voluntad de Dios. En toda circunstancia debemos confiar en nuestro señor y darle gracias por todas las bendiciones que nos da diariamente. El apóstol Pablo escribió: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el señor y no para los hombres. Y estad siempre gozosos. Dad gracias en todo, porque es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”. Colosenses 3:23; I tesalonicenses 5:16,18). Nuestra prioridad es Dios, es hacer su voluntad, es agradarle. Debemos alejar de nosotros la autosuficiencia y la vanagloria, todo lo que hagamos lo tenemos que hacer por amor a Dios. El premio más importante que podemos recibir es el aplauso de Dios. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas”, dice Jeremías 17:9. Y es cierto, nuestro corazón muchas veces nos conduce a la vanidad y el individualismo y pensamos que podemos dar frutos lejos del Señor, pero la realidad es el Señor es la vid y nosotros los pámpanos. Si permanecemos en él damos fruto espiritual. Diariamente debemos clamar al Señor como el salmista lo hacía: “Examíname, OH Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. (Salmo 139:23,24). Agradar a Dios es lo más importante. Claro que no debemos descuidar el aspecto humano ni ser irresponsables sino que hay que darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de él. No esta mal recibir elogios ni ser honrados, lo que si esa mal es que no le demos la gloria debida a su nombre y nos llevemos nosotros los laureles. Evelyn Cristenson dijo: “Muchas veces traemos sufrimiento sobre nuestras vidas, por quebrantar las leyes morales o físicas de Dios, ya sea por descuido o intencionalmente, tenemos que cosechar las consecuencias”. Darle la gloria el Señor y honrarlo con nuestros dones y talentos es un sacrificio de alabanza que podemos darle a nuestro Señor. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos!
Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 31 de marzo de 2007

Cuando irrumpe el infortunio.


Mi hermanito Benjamín es un bello niño de siete años de edad, con ojitos verdes saltarines y cabello rubio llovido.
-Julio, ¿Me querés?,-chilla con entusiasmo, mientras en su pequeñito rostro blanquecino aparece una enorme sonrisa.
-Claro que te quiero-, le digo una y otra vez, pero de todos modos siempre vuelve a preguntar.
El otro día fue el cumpleaños de mi sobrinito Franco y toda la familia concurrió con sus regalos al pelotero. Como en el pelotero los chicos se divierten mucho más que en casa, tanto mi vieja como mis hermanos, festejan el cumpleaños de sus hijos allí, ya que hay juegos, paredes de diversos colores y pelotas de plástico por doquier. Entonces, estando en el pelotero con mi familia, pude ver como los chiquitos se deslizaban por el tobogán y otros saltaban en la cama elástica. Todos los niños se divertían y mi hermanito también, pero de modo diferente. ¿Por qué? Te cuento. Al nacer los médicos se dieron cuenta de que mi hermanito sufre de una enfermedad llamada mielomeningoceles, que es una malformación en la médula espinal, lo cual, entre otros síntomas, leve parálisis de las extremidades inferiores y problemas en el aparato genitourinario. En palabras más llanas, a mi hermanito le cuesta caminar. Cuando apenas nació a mi familia le costó aceptar que mi hermanito tiene una enfermedad crónica que necesita tratamiento multidisciplinario de por vida. Pero luego lo aceptamos y convivimos con esa realidad en nuestras vidas. Sabemos que es Dios quien trajo al mundo a mi hermanito y lo disfrutamos, porque pese a su enfermedad, mi hermanito disfruta de la vida como un chico normal. Debajo del infortunio se encuentra muchas alegrías. Todas las cosas ayudan para bien a los que creen en Dios. Creo que el problema que aqueja a las personas no son las malformidades del cuerpo sino del alma. El pecado es lo que aleja a las personas de su creador. Podemos tener problemas físicos y sin embargo, ser felices. Hay cosas que no podemos cambiar, pero lo que si podemos hacer es cambiar nuestra interpretación de ellas. Si confiamos en Dios todas las cosas nos ayudan a bien, incluso aquellas que nos queremos aceptar ni nos agradan. Un escritor brasileño escribió: “Hay momentos en los que el infortunio irrumpe en nuestra vida y no podemos evitarlo. Pero está ahí por alguna razón. Ante lo inevitable, algunos se quedan descorazonados, otros, sin embargo, se hacen más fuertes y los más sabios aprender”. Debemos aprender del sufrimiento. “Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado”, reflexionó Martín Luther King.
Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

viernes, 30 de marzo de 2007

Cuando el dinero es el amo.


La avaricia conduce al egoísmo, la mezquindad. Por esto al perro que tiene dinero se le dice señor perro. El afán desmedido de riqueza puede hacer que las personas se vuelvan interesadas y calculadoras. Lo único que le interesa al mezquino es acumular para si y no darle nada a nadie. Muchos acumulan y guardan tanto que viven una vida miserable y mueren como ricos. No disfrutan lo que tiene y no comparten ni con sus seres queridos. No esta mal ahorrar. De hecho, debemos guardar cuando están las bacas gordas para los días de bacas flacas. Si el dinero esta a nuestro servicio va todo bien pero si la vida esta el servicio del dinero vamos por mal camino.
Es cierto que hay que forjarse un futuro, proyectar una vida y cuidar lo que uno tiene, pero eso siempre y cuando lo que tenemos este a nuestro servicio. “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”, dijo Voltaire. En realidad hay cosas que el dinero no puede hacer. Podemos comprar cosas pero no la capacidad de disfrutarlas. No digo que tener este mal. Es más, esta bien tener. Dios desea lo mejor para los seres humanos, siempre y cuando las personas se ganen lo que tienen honesta y honradamente. Así pues, muchos acumulan por inseguridad, envidia, comparación, estatus social. Etc. Y lamentablemente muchas personas equiparan la felicidad con el ahorro sórdido y la conquista de bienes materiales. En el fondo El que busca exhibirse mediante sus posesiones es porque no sabe quien es como persona y necesita ser aceptado y reconocido porque tiene una autoestima baja. Lo más importante es ser, después viene el tener. En su ensayo Las leyes espirituales del éxito, el Dr. Bernardo Stamateas dice que las cosas no atraen la felicidad sino que la felicidad atrae las cosas. “El dinero es buen esclavo pero mal amo”, afirmó el Dr. Billy Graham.
Finalmente en su ensayo Vivir y pensar, el Dr. Jaime Barylko narra el siguiente relato: “Un maestro piadoso llamó una vez a uno de sus alumnos y lo trajo a su casa, lo paró frente a la ventana y le dijo:
-¿Dime, José, que es lo que ves?
-Maestro, veo la calle, la gente que pasea por la calle, los carros, los caballos, las ancianas que se arrastran.
-Bravo José, ves muy bien-, le dijo el maestro.
Luego le trajo un espejo y le dijo: -Ahora mira aquí, ¿qué ves?
-Veo mi propio rostro maestro.
-¿Sabes que diferencia hay entre este vidrio y el vidrio de la ventana?
-El de la ventana es transparente.
-¿Y este?
-Este no.
-¿Sabes por qué?
-No, maestro.
-Te diré, José. El espejo es un vidrio como cualquier otro, pero detrás esta cubierto por una superficie química de plata y eso impide ver el resto del mundo, la gente de la calle. La plata, las riquezas, hacen que uno este siempre mirando un espejo, viéndose a si mismo”.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Hoy podría ser el día de mi muerte.


John Donne le dice a la muerte: “No estés orgullosa muerte, aunque muchos te lo digan, de ser poderosa y aterradora, porque no es así. Ya que quienes creíste haber derribado no cayeron, pobre muerte, y ni siquiera puedes matarme a mí”. Tal vez hoy podría ser el día de mi muerte y en un abrir y cerrar de ojos partiría hacia la eternidad. Pero tengo esperanza ya que soy cristiano y sé que todo no termina en la muerte física sin que la vida continúa. Saber que existe la muerte física le da sentido a mi vida y me hace consciente de que debo transitar la cotidianidad con sabiduría, considerando a mi creador como la única fuente de felicidad y alegría. Sé que mi cuerpo esta condenado a deteriorarse en paz, lentamente. Cuando nací tenía buena vista pero hoy día soy miope y uso anteojos permanentemente con el fin de poder ver todo lo que rodea. Ciertamente la vida es una coma y no un punto en el relato de la vida. Shakespeare dijo: “Todo pasa de la vida y va hacia la muerte”. La muerte no discrimina a nadie. Entra en la casa del rico y del pobre por igual. En una biografía sobre el célebre Daniel Webster, 800 páginas están dedicadas a su vida y apenas 5 a su muerte. De las 500 páginas de la biografía de Abraham Lincoln, escrita por hay, sólo 25 refieren al relato dramático de su asesinato. En nuestro mundo la negación de la muerte es una realidad pero de todos modos estamos condenados a la muerte. Somos como la niebla que se aparece por poco tiempo y luego se desvanece.
Nada es para siempre. Por más poder o dinero que tenga una persona no puede añadir un día a su vida. En su ensayo Volver a casa, el Dr. Jaime Barylko cuenta: “Pasan los días. Cumplimos años. El tiempo pasa. Pasamos nosotros. La vida es eso que pasa, y eso que pasa son minutos, segundos, tiempo, devenir, o el río o la corriente de la existencia en la que estamos navegando. Vivir es transcurrir, devenir, temporalizar, si se me permite. Somos tiempo. No pasamos el tiempo, sino que a través de nuestro pasar, pasa el tiempo. Yo soy el tiempo que pasa. Ser feliz es vivir el tiempo, sentirse en la sensación de eso que transcurre. Y es fácil en esta sociedad en la que todo nos viene impuesto, embotellado, enlatado. Hay que aprender a vivir, hay que aprender a disfrutar de esto que pasa aquí y ahora y entre nosotros”.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Desafío al tiempo.


En el film Desafío al tiempo, dirigido por Gregory Hoblit se plantea el siguiente interrogante: ¿Qué sucedería si tuviésemos la oportunidad de retroceder en el tiempo y cambiar un solo acontecimiento de nuestras vidas? ¿Cuál sería el resultado si cambiáramos nuestro pasado? Bueno, la respuesta a este interrogante es lo que el protagonista del film, John Sullivan, trata de encontrar. John seguramente cambiaría los hechos acontecidos en 12 de octubre de 1969, cuando el incendio descontrolado de Bruxton se cobró la vida de su padre, un heroico bombero. Aunque entonces era tan solo un niño, Jhon siempre ha soñado con poder detener la tragedia de aquel funesto día, en que se desencadenaron la ira y la soledad que lo aprisionaron desde aquella indeleble circunstancia que le dejó una dolorosa huella en su alma, hasta incluso marco su vida de adulto de policía en los años 90.
Un día Jhon estaba probando la radio de onda corta que su padre utilizaba cuando él era pequeño, antes de que falleciera el 12 de octubre del 69, cuando de pronto, misteriosamente, el sueño utópico de Jhon de poder cambiar su pasado se hace realidad. De una manera inexplicable, Jhon por medio de la radio de onda corta de su padre, accidentalmente logra cruzar la barrera del tiempo. Entonces al darse cuenta de que se comunicó con su padre a través del tiempo, intenta modificar el trágico episodio del 12 de Octubre del 69. Pero Jhon no tiene en cuenta algo muy significativo, que es cuando se modifica el pasado también se modifica automáticamente el futuro y el presente. Al final del film todo tiene un final feliz…
Claro Desafío al tiempo es un film y la realidad es totalmente diferente a la ficción. Al pasado no podemos cambiarlo, pero lo que si podemos hacer es modificar nuestro presente, de tal modo que nuestro futuro sea más o menos como nosotros pretendemos que sea. Estamos instalados en el presente y es nuestra responsabilidad vivir consciente. Ciertamente el tiempo se nos escapa de las manos como agua entre los dedos. Todos tenemos fijados los latidos del corazón. Alguien dijo que al reloj de la vida sólo una vez cuerda se le da y nunca nadie podrá decir cuando sus manecillas detendrá. El presente es un valioso componente de la vida que debe apreciar y valorar. No debemos derrochar nuestro presente ni malgastarlo en pavadas. Dios nos ha regado latidos del corazón y no debemos malgastarlos. Debemos entender que todo tiene su tiempo. El libro de Eclesiastés dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir”. Marcos Aguinis en su ensayo El atroz encanto de ser argentinos, dijo: “Hay modos alternativos de acceder a la realidad, que jamás podrán ser transitados por quienes cultivan la ignorancia”. Y de una de las formas de cultivar la ignorancia es malgastar el tiempo en trivialidades y pavadas. El pasado es pasado. No podemos cambiarlo, pero podemos interpretarlo y sacar una enseñanza de el. Recordemos que el tiempo perdido no volvemos a recuperarlo jamás. “Escoger el propio tiempo es ganar tiempo”, dijo Sir Francis Bacon.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

jueves, 29 de marzo de 2007

A pesar de los que nos tiran mala onda.


William Barclay escribió: “Una de las mayores responsabilidades del ser humano, es la de alentar. Resulta fácil echar un jarro de agua fría en el entusiasmo de los demás; desanimar a otros. El mundo esta lleno de desalentadores. Nosotros tenemos el deber cristiano de estimularnos mutuamente. Muchas veces una palabra de alabanza, de agradecimiento, de aprecio, o un aplauso, ha mantenido a un hombre en pie”. A lo largo de la vida entablamos relaciones interpersonales con todo tipo de personas. Algunas son ven lo positivo en nosotros y nos ayudan a desarrollarnos como seres humanos. Pero lamentablemente también hay otros que nos descalifican, envidian, desalientan, se comparan con nosotros y con comentarios mal intencionados tratan de bajar nuestra autoestima.
Hay personas que se creen vivos porque les pinchan el globo a los demás. Como ellos no hacen nada rompen los sueños de otros. Este tipo de personas son frustrados. Sus mensajes son mensajes de derrota porque desean el mal ajeno. Pero hay que decir que un cristiano de verdad alentará a los demás y enfocará en los puntos fuertes del otro. El Dr. Bernardo Stamateas en su ensayo Ser libre de la gente, cuenta que debemos rodearnos de gente que nos afirmen y miren lo positivo en nuestras vidas. Debemos alejarnos de las personas que nos manipulan, traicionan, engañan y desean nuestro mal. La persona que nos quiere siempre nos ayudará a crecer y siempre enfocará en nuestras virtudes. En su libro Afirme sus valores, el Dr. Charles Swindoll cuenta: “Conozco a un joven que se rompió la médula espinal en un accidente cuando tenía cuatro años. Hoy día sus piernas no le valen absolutamente de nada, son como un exceso de equipaje adheridas a su cuerpo. Pero gracias a que su padre creía en él, y a una esposa que sencillamente lo adora, Ricardo Leavenworth lleva a cabo en la actualidad proezas que usted y yo calificaríamos de increíbles. Una de sus más recientes es el montañismo. De hecho, se ha filmado una película en la que aparece alcanzando la sima de una montaña de cuatro mil metros de altura, sólo Ricardo, su silla de ruedas, y una determinación cultivada a lo largo de los años recibiendo aliento”. Seamos como el padre de Ricardo, creamos en los demás. Animemos. Alentemos. Elogiemos. Miremos lo positivo. No critiquemos porque tal vez el criticado es mejor que nosotros. Debemos recordar, como dijo alguien, que únicamente los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes. Permitamos que los demás sean felices. No seamos egoístas. Alejemos de nosotros la presunción, la soberbia y la autosuficiencia. No seamos pesimistas. Y leamos lo que nos dice el poeta Mario Benedetti en el siguiente poema:
“Ya sos mayor de edad
Tengo que despedirte pesimismo
Claro que voy a despedirte
No sé porque no lo hice antes
Será porque tenés tu propio método
De hacerte necesario
Y a uno lo deja triste tu tristeza
Amargo tu amargura
Alarmista tu alarma
Ya sos mayor de edad
Chau pesimismo
Y por favor andate despacito
Si despertar al monstruo”.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

martes, 27 de marzo de 2007

¡No grites!


“La blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor”. Algunas personas se enojan y empiezan a gritar sin razón. Hieren. Lastiman. Pierden la razón. Entonces, los gritos complican aún más las cosas. La lengua se pone filosa y venenosa como nunca antes. Las lágrimas corren y los corazones se rompen. Es que levantar la voz es peligroso. Los que gritan quedan solos, nadie los escucha. Lo que pasa es que el que grita es porque no tiene razón. Habla por hablar y no entiende que las palabras ejercen una influencia poderosísima sobre las personas. Después de los gritos llega la violencia. “A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”, dijo Winston Churchill.
Algunos cierran sus puños. Otros crujen sus dientes. Y la violencia que comenzó en la lengua avanza hacia lugares que desembocan en la muerte, las heridas físicas y psicológicas. He estado muchas veces en lugares públicos donde sin causa alguna de súbito dos personas se empezaron a gritar y después tuvo que intervenir la policía. Si son mal empleadas las palabras pueden destruir lo que tardamos años en construir. Algo mal dicho rompe los matrimonios, las amistades, los noviazgos, el compañerismo.
José Narosky en su libro de aforismos Si todos los sueños, escribió: “Siempre hay algo que debimos callar y no callamos y algo que debimos decir y no dijimos”. Lo que hace gritar a las personas es la ignorancia. El amor, la prudencia, la inteligencia, la sabiduría y el sentido común, hablan, dicen lo que tienen que decir y callan cuando tienen que callar. De hecho, hay palabras que se guardan en los corazones y no deben salir jamás. Si salen rompen. Si se quedan adentro de nosotros permanecen sin efecto. Es que de la abundancia del corazón habla la boca. Cuando confesamos algo ya lo estamos haciendo realidad. Una frase mal dicha puede dejar una marca de por vida en el alma. No es cuestión de gastar letras y decirlas con énfasis porque creemos que tenemos razón. Antes de hablar hay que pensar. Cuando hay gritos hay enojo y violencia. Cuando hay gritos abundan las malas palabras, los reproches, las criticas. Por esto hay que decir las cosas con calma. “La blanda respuesta quita la ira”. “Puedes acariciar a la gente con palabras”, dijo
Francis Scott Fitzgerald.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

El poder destructivo de la rebeldía.


Esta de moda ser rebelde. Todos tienen sus propias reglas y códigos de valores. Cada hace lo que bien le parece. Los rebeldes se sublevan, faltando a la obediencia debida. Son indóciles, desobediente, opuesto con tenacidad a quien piense diferente a ellos. Los violentos se oponen tenazmente a lo prescrito o establecido. Viven a su manera. Rick Jones en su ensayo Escalera al infierno, cuenta: “Las Twister Sister (hermanas torcidas), cantantes de heavy metal, tienen una canción y un video titulado: No lo vamos a aguantar. En el video un adolescente arrastra a su padre por el pelo dentro de la casa y lo lanza por la ventana de un segundo piso. El titulo de la canción puede sintetizarse en una palabra: Rebelión. El lema del grupo y de todos los demás grupos de rock es el mismo: rebelión. Rebelión contra los padres, contra la ley, contra la escuela, contra la sociedad. En los últimos 25 años esta filosofía de la rebelión la han estado embutiendo a los jóvenes como se le embute la comida a un niño que llora. Al joven que se somete a la autoridad hoy día lo tratan como a un tipo raro. Es que la obediencia no esta de moda”. La rebeldía y la permisividad no sólo es el guión de adolescentes y jóvenes sino también de adultos. Se ha perdido el respeto a los semejantes. Advertir una total insensibilidad e indiferencia hacia las necesidades de los semejantes. La competencia feroz es una droga psicodélica. Se puede decir que muchas personas se parecen a los personajes adolescentes psicodélicos de la novela La naranja mecánica de Anthony Burguess, los cuales viven en una Londres futurista plagada de violencia y rebeldía. “…como pecado de adivinación es la rebelión…”. (I Samuel 15:23).
La rebelión contra todo lo establecido es un camino de degradación y autodestrucción. Hay que reconocer que en el mundo hay leyes humanas y divinas que condicionan favorablemente nuestras vidas. Antes de conocer a Cristo yo era un fiel seguidor del heavy metal. Tenía el pelo hasta la cintura, usaba aros, fumaba marihuana, dormía de día y andaba de noche, era un rebelde, iba en contra de la sociedad, pero después de unos años me di cuenta que hay leyes que rigen nuestras vidas. La rebeldía hizo que cometiera muchos errores y desperdiciara muchos años de mi vida. Hoy en día me dio cuenta que hay que darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Lucifer por ser rebelde fue echado del cielo. Los rebeldes se pierden muchas bendiciones. La rebeldía produce caída y destrucción moral. La rebeldía daña nuestra relación con los demás y nos aleja de Dios. La rebeldía nos impide ser felices. Hay que decir que hay tres tipos de rebeldía. Una es la rebeldía regresiva, en donde los individuos adoptan una postura de protesta muda, pasiva. En segundo lugar esta la rebeldía agresiva, donde las personas se expresan mediante la violencia, haciendo sufrir a los demás alivia su propio sufrimiento. Y por último la rebeldía transgresiva, la cual consiste en ir contra las normas morales y éticas establecidas por la sociedad. Como hemos visto la rebeldía se manifiesta de múltiples formas pero todas sus expresiones son de destrucción para las relaciones humanas. Los rebeldes terminan mal. A lucifer le fue mal y será arrojado en el lago de fuego y azufre. Antes de la caída viene la rebelión. El escritor C. S. Lewis nos dice para que reflexionemos: “Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar”.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

martes, 20 de marzo de 2007

La influencia cognitiva de la Biblia.


La palabra cognitiva se refiere al modo en que pensamos. Por consiguiente, la terapia cognitiva bíblica se refiere al estudio y aplicación de las sagradas escrituras a nuestras vidas. Un enfoque cognitivo implica aprender a cambiar el modo en que pensamos y sentimos cambiando el contenido de nuestra mente. El proceso de cambiar el modo de pensar se llama reestructuración cognitiva. Nuestra mente funciona igual que una computadora ya que recibe información, la procesa, ordena, almacena y clasifica, y posteriormente produce el comportamiento que nos caracteriza. En el aspecto cognitivo de las personas también se incluyen: la sensopercepción, la memoria, las ideas, la creatividad, el criterio, los juicios, la imaginación, y por supuesto, los pensamientos. En definitiva, los pensamientos es lo que les da forma a las personas. Muchas enfermedades mentales y físicas son causadas por los pensamientos. Por ejemplo, frecuentemente las preocupaciones y la ansiedad producen úlceras. Por otra parte, las comparaciones, las envidias, el odio, pueden contribuir a la pérdida de la salud mental, lo cual puede causar múltiples problemas emocionales, físicos e interpersonales. Los patrones de pensamientos negativos destruyen nuestras vidas y nos esclavizan a la tensión nerviosa. Entonces, ¿Cómo podemos mejorar el contenido de nuestra mente? ¿Cómo nos reestructuramos cognitivamente? El apóstol Pablo tiene la respuesta: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la voluntad de Dios agradable y perfecta”. (Romanos 12:2). Leyendo la palabra de Dios habitualmente reestructuramos cognitivamente nuestra mente con verdades divinas. Meditar y estudias las sagradas escrituras hace que cultivemos buenos pensamientos. “El que menosprecia el precepto, perecerá…más el que teme el mandamiento será recompensado”. (Proverbios 13:13). Llenar nuestras mentes de los mandamientos del Señor nos ayuda a acatar su voluntad, trayendo bendición abundante a nuestras vidas. Si queremos comportarnos como verdaderos cristianos debemos leer la palabra. Abraham Lincoln escribía a un amigo: “Estoy ocupado provechosamente en el estudio de la Biblia. Tú acepta del libro todo lo que puedas por medio de la razón y el resto por medio de la fe. Serás un hombre mejor en esta vida y también en la muerte”. La Biblia inspira a los hombres amor, abnegación y altruismo. El espíritu del mundo es cruel, licencioso y hasta sangriento, y las mentes de los hombres están obnubiladas por la oscuridad espiritual, pero la luz de la palabra de Dios son la fuente de ética, moral, virtud y paz para todos los seres humanos, trayendo felicidad perdurable. La influencia cognitiva de la Biblia ejerce una influencia purificadora de las vidas. La verdad de Dios es imprescindible si queremos vivir una vida con significado y propósito. “Inquirid en el libro de Jehová…”. (Isaías 34:16). En las páginas de la Biblia se encuentran todas las respuestas a nuestros dilemas. El Dr. Billy Graham en su ensayo Paz con Dios, dice: “Dios hizo que la Biblia fuera escrita con el propósito expreso de revelar al hombre su plan de redención. Dios mando escribir este libro para aclarar a sus hijos sus leyes eternas, para que tuvieran su gran sabiduría como guía, y su gran amor como consuelo, mientras caminan por la vida. Porque sin la Biblia, este mundo ciertamente sería un lugar oscuro, sin señal ni faro”.