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sábado, 8 de mayo de 2010

Psicología en la pareja: Infidelidad

www.juliochaves.blogspot.com

La psicóloga clínica Teresa Soto-Aguilar explica cómo superar y sobrellevar el tema de la infidelidad en la pareja.
Categoría:

Consecuencias de la infidelidad en la pareja

La infidelidad deja consecuencias desastrosas.
Siembra la semilla de la desconfianza y nada
Vuelve a ser como era antes. La pareja deja de
Ser lo que era. Nada permanece igual.


Frances M. Berman, especialista en psiquiatría para adultos del Centro Médico Monte Sinai, Miami, dijo que cuando se es infiel se rompe algo especial que para algunos no puede ser sustituido. Se destruye la confianza, produce inseguridad y hasta hay quienes se dejan manipular por su pareja, haciéndola sentir responsable por la traición. Berman insiste en que ser desleal puede cambiar la vida por completo. De acuerdo a su experiencia, la orientadora Gina de Castelblanco sintetiza: “La infidelidad es clavar un cuchillo en el corazón del otro. Dejar de ser infiel es sacar el cuchillo pero recuperar la confianza es curar la herida y esta nunca se cura de un día para otro. A veces creemos que cuando se acaba la infidelidad todo está arreglado y nos olvidamos de aquella herida en el corazón”.
La infidelidad no tiene excusas. Sea cual sean las razones que llevaron a que uno de los miembros de la pareja le sea infiel al otro, es un acto de irresponsabilidad, de desamor, y de engaño descalificante. Las consecuencias de la infidelidad son morales y en ocasiones van más allá de esto, produciendo crímenes, asesinatos, golpizas y múltiples formas de violencia. La infidelidad es una de las principales razones de porque se rompen las parejas hoy día. Meterle los cuernos al otro quita la confianza. Los especialistas aseguran que la infidelidad no sucede espontáneamente, siempre hay motivos que la provocan, como intentar satisfacer las carencias de la relación por cuestiones sexuales, emocionales o intelectuales.Algunas de las razones más frecuentes suelen ser: 1. La desvalorización. Si la pareja comienza a abandonarse y a la vez nos relacionamos con personas diferentes, es probable que elijamos inconscientemente a alguien como nuevo compañero/a. 2. La monotonía. Una pareja inmersa en la rutina y en el aburrimiento se puede terminar a causa de un encuentro con un tercero/a que llegue y nos encante con el misterio, gracia y riesgo que necesita la relación. .3. La vida sexual insuficiente. Si a pesar de existir un gran amor, en el lecho no se encuentra la contrapartida, surgirán los deseos de relaciones sexuales con otra persona. 4. Idealización de la pareja. Hay quienes llevan a cabo todas sus fantasías sexuales con un amante y no con su pareja por sentir pudor o sostener el concepto de 'decente'. 5. Sentimos amenazada nuestra libertad. Cuando la pareja se encuentra asfixiada o existe miedo de perder la independencia se intenta liberar cometiendo actos de infidelidad. 6. Alarde de poder. Por haber obtenido poder, dinero y una posición social, hay quienes sienten que se han ganado el derecho a tener un mayor potencial sexual con el sexo opuesto.
La infidelidad deja sus indelebles huellas en el alma de los que la practican. Al dejarse controlar por este tipo de engaño, los individuos se hacen espectadores de la destrucción de su vínculo afectivo. Se puede decir que son pocos los casos de recuperación del vínculo después de una rotura de pareja debido a un engaño. El corazón del victimario y la victima se dañan para siempre. Quizás la relación continua por un tiempo por compromisos colaterales a la relación, pero a la larga brotan los resentimientos y el rencor hace acto de presencia, provocando desunión, desamor, indiferencia, incredulidad, destrucción. Las infidelidades quedan grabadas a fuego en la mente de las personas. A veces se perdonan, pero no se olvidan. Severo Catalina sentencia: “La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las infidelidades, pero no las perdona”.


Julio César Cháves. escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

sábado, 1 de mayo de 2010

La moda de los matrimonios basura

Antaño las parejas se casaban y duraban toda la vida. Se creía en el amor a corto y a largo plazo. Pero actualmente los matrimonios son cortos, fugaces, sin solidez. Algunos andan largos años de novios y cuando se casan apenas duran unos meses.

Esta es la época de los matrimonios basura. Obviamente que todos tenemos libre derecho de organizar nuestras vidas como queremos, pero lo correcto es formar una familia y estar al lado de alguien toda la vida hasta que la muerte nos separe de esa persona. Lamentablemente ya no se cree en esto sino que los matrimonios duran hasta que dura el “amor”. Cuando vienen las luchas y las enfermedades, y problemas difíciles de solucionar, es ahí cuando los cónyuges corren despavoridos.


El sociólogo Zygmunt Barman, autor del famoso ensayo titulado Modernidad Líquida, en una entrevista publicada en la revista Ñ del diario Clarín, afirma respecto a la moda de la descartabilidad planificada: “La sociedad líquida en la que vivimos también se ha contagiado a la pareja: antes tu pareja era lo más sólido en tu existencia. Hoy el afán modernizador convierte a tu pareja en algo que también queda desfasado en cada temporada. Se impone un matrimonio con contrato basura. Y así convierte todavía más precario el equilibrio vital. El medio ambiente integra lo antiguo, destinado a desaparecer, a ser basura, y en la basura los humanos vivimos sujetos a relaciones sin garantías”.

Se ha tergiversado tanto lo que es el matrimonio que ya no se casan más un hombre con una mujer sino que se casan personas del mismo sexo. Y hasta pueden adoptar hijos y quien sabe, aunque muchos psicólogos digan lo contrario, como saldrán estos niños. Lo cierto es que el matrimonio homosexual es algo opuesto a los valores cristianos. Según la Biblia es matrimonio debe ser consolidado entre un hombre y una mujer.El matrimonio es una relación entre un hombre y una mujer que merece reconocimiento y aprecio por parte de las sociedades, pues de ella depende la supervivencia del género humano. Por más que reformen el código civil, justificados por la idea de tolerancia e igualdad de derechos, el matrimonio entre personas del mismo sexo producirá nefastos efectos colaterales que corroerán a la generación actual y a las generaciones venideras. El matrimonio aporta equilibrio a las personas. Desfigurar esta institución divinamente establecida degrada las relaciones humanas. Desacreditar los matrimonios de toda la vida implica un desprecio de los valores morales y conduce a una permisiva interacción entre hombres y mujeres. Descartar la familia como institución principal de la sociedad conduce a la barbarie y la anarquía y el desequilibrio emocional.


En algunos países el matrimonio se ha redefinido y las nuevas leyes civiles consideran que un matrimonio es la unión entre personas adultas de cualquiera género. Lo cierto es que la unión entre personas del mismo sexo conduce a la anticoncepción y Dios diseño el matrimonio como fuente de vida y amor, y esto debe durar toda la vida, hasta que la muerte separe a los cónyuges. Las personas no somos basura y merecemos respeto. Los seres humanos nos formamos como personas en el seno de una familia entre un hombre y una mujer. No podemos comenzar a existir sino en una familia. Familia que podrá reducirse, lamentablemente en muchos casos, a la mínima expresión de la herencia genética. Pero familia al fin. Sólo de la unión del patrimonio genético heterosexual es posible el nacimiento de una nueva persona. Quienes aportan ese patrimonio, comúnmente, son los padres. Es asimismo deseable, que sean ellos quienes se ocupan de la crianza y educación de ese nuevo ser, completando lo biológico con lo humano. Si ello no se da, es necesario encontrar una familia que quiera cuidar a ese niño y ayudarlo a crecer. La familia nos da sentido para vivir. Queda claro pues que la única forma en que las personas pueden vivir una vida con sentido, razón de ser, gozo y madurez psicológica y espiritual, es mediante el matrimonio. Finalmente quiero compartir con los lectores algunos principios que hablan del porque de la existencia de la familia: “La familia natural es la institución fundamental de la sociedad, basada en la naturaleza humana y fundada en la unión vitalicia entre un hombre y una mujer mediante el vínculo matrimonial. La familia natural proporciona el ambiente óptimo para el desarrollo armónico de los hijos. La sexualidad existe como expresión unitiva de amor entre los cónyuges y para la procreación de los hijos dentro del matrimonio. Todo ser humano posee un valor intrínseco desde la fertilización hasta la muerte natural. La procreación es necesaria para la supervivencia de la raza humana.


Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos y gozan de la autoridad correspondiente, salvo en caso flagrante de abuso o negligencia. La familia natural es la institución fundamental de la sociedad para el crecimiento económico y el desarrollo. El deber del gobierno es proteger y apoyar a la familia sin usurpar la función vital que ésta desempeña en la sociedad. Los padres como los principales educadores de sus hijos tienen el derecho de enseñarles sus creencias religiosas y morales y educarlos de acuerdo a sus convicciones religiosas.”

Julio César Cháves. Escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

viernes, 30 de abril de 2010

Cuál es el propósito del sexo

Como vínculo en el matrimonio: Génesis 2:22-24; 1ª Corintios 7:5 y Hebreos 13:4.Tanto el hombre como la mujer tienen necesidades sexuales, que deben ser satisfechas sólo en el matrimonio.
Como método de reproducción: Génesis 1:28.
La reproducción aparece como un mandato y se convierte en uno de los objetivos de la unión sexual. Tener hijos en el Antiguo Testamento era una obligación; tanto es así, que la esposa infértil podía ser repudiada y la viuda sin hijos debía engendrar descendencia con su cuñado.
Como fuente de placer: Génesis 2:24; Cantar de los Cantares 1:1-3; 7:2-12 y Proverbios 5:18-20.


Como dijo Abel Martínez Martín: “Nuestra sexofóbica civilización... condenó la sexualidad a las llamas del infierno, a la clandestinidad y el pecado, la ignorancia y la oscuridad. La sexualidad se llenó de prejuicios, prohibiciones, mistificaciones, taras y perversiones”.
Dios ha diseñado la sexualidad no sólo para la reproducción sino también para el placer. Si Dios hubiera creado la sexualidad para que tenga como único propósito la reproducción, por lo menos la mujer, debería sentir deseo sexual sólo durante los períodos fértiles, cosa que no sucede.
El sexo es algo maravilloso para disfrutar y gozar dentro del contexto matrimonial.
Tiempo atrás, un hermano de unos 55 años de edad y más de 20 años de casado vino a vernos a la oficina y nos dijo:
“La predicación del domingo hizo que yo reflexionara y he tomado la decisión de consagrarme enteramente a Dios. De ahora en adelante, ya no quiero vivir en la carne sino sólo en el Espíritu; por lo tanto hablé con mi esposa y le dije que dejaría de hacer el amor con ella”.
Aunque parezca inverosímil, esta creencia permanece enraizada en muchas personas, por lo general pertenecientes a generaciones anteriores. Creen que Dios y el sexo no tienen nada en común. Que el sexo es algo repulsivo, nocivo, sucio, bajo, que pertenece a nuestra naturaleza carnal, que no debe mencionarse y que sólo sirve para la conservación de la especie.
Si eso fuera verdad, Cantar de los Cantares sería un libro apócrifo (no inspirado por el Espíritu Santo) y numerosos textos bíblicos que hablan acerca de la belleza y el goce de la relación sexual en el matrimonio, como Proverbios 5:18-20; 1ª Corintios 7:5 y otros, deberían ser borrados. Sin embargo esos textos están y no pueden ser ignorados.



sábado, 24 de abril de 2010

Cómo vencer la rutina en el noviazgo

Con el paso del tiempo muchos noviazgos caen en la rutina y el desencanto. En ocasiones también aparece el distanciamiento. Creo que todos los noviazgos comienzan con grandes expectativas, pero por el descuido de los pequeños detalles, la rutina hace mella en la relación amorosa. Entonces, donde antes se veía a un compañero para toda la vida, ahora esa persona se torno aburrida y parece que las cosas que los novios tenían en común se diluyen. Y como si todo esto fuera poco, entran al escenario la decepción y la duda. Cuando surgen todas estas características muchos propenden a pensar que ya no quieren a su pareja y se dejan vencer por la monotonía. A este respecto, el psicólogo Ángel Roca Perara, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana , tiene el criterio de que muchas veces la costumbre y el desgaste cotidiano termina venciendo la ilusión. Como consecuencia del incremento de la rutina, a menos que los novios hagan algo al respecto, la pareja va a ir haciéndose cada vez menos interesante, va a ir aumentando paulatinamente el distanciamiento emocional, y si todo sigue su cauce, entonces, vendrá la rotura del noviazgo.
Ahora, pregunto: ¿Qué deben hacer los novios para lidiar con la rutina y salir vencedores? ¿En que consiste construir una relación creativa? ¿Qué tipo de innovaciones podemos ingresar en el noviazgo? Ante todo vale aclarar que mantener un noviazgo no es tarea fácil. En realidad es todo un trabajo. Hay que reconocer que aunque nos novios pueden tener muchas cosas en común, también existen muchas diferencias. Mantener un noviazgo duradero implica cultivar un diálogo fluido, implica expresar amistad, compañerismo, respecto, compromiso y ganas de compartir de lo que somos y tenemos. Por supuesto que aparecerá la rutina. De hecho, es una etapa que toda pareja debe atravesar, pero eso no justifica nuestra falta de creatividad, voluntad e innovación.
Es importante tener en cuenta el consenso y la capacidad de negociara ante las discrepancias, los antagonismos, los miedos, las diferencias de opiniones. La clave para llevarse bien es llegar a un acuerdo, validar lo positivo y ser conscientes de que los diferentes puntos de vista no alejan a los novios sino que los enriquecen. En toda relación los responsables de la funcionalidad del vínculo son el hombre y la mujer por igual, un cincuenta y un cincuenta. Por esto la decisión debe ser compartida. La cuestión no es quien tiene la razón o la verdad, la cuestión es crecer juntos, elaborar un proyecto en común y poder llegar a la meta, que es estar juntos. Jamás hay que perder la ilusión y hay que esmerarse en sorprender al otro de tal modo que podamos erradicar a la rutina de la relación. Organizar algo que el otro no esperaba, hacer un regalito sorpresa, escribir un poema, regalar un libro, flores, un collar o lo que sea, hace que la relación sea apasionante. Creo que a todos los seres humanos nos gustan las sorpresas.
Jamás hay que dar por sobreentendido un asunto. Siempre debemos evitar los silencios acusatorios y las suposiciones estúpidas, las cuales debilitan el noviazgo. Siempre debemos expresar las quejas y los enojos, pero siempre con un espíritu perdonador, reconciliador, fortalecedor de la pareja. Hay que mantener el corazón y la mente abierta. Recordemos que todas las personas somos cambiantes, sorpresivas, y estamos constituidas por idas y vueltas, claridades y contradicciones, confusión y lucidez. De todas formas, no ahorremos las manifestaciones de ternura y cuidemos los pequeños detalles.
Finalmente les regalo un poema de Khalil Gibran que dice:
“Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.
Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda.
Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia
vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también
penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.
Como gavillas de trigo, se os lleva.
Os apalea para desnudaros.
Os trilla para libraros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta que seáis ágiles,
y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sagrado para el festín de Dios.
Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que
podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con
este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.
Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y
salgáis de la era del amor,
Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde
reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no
todas vuestras lágrimas.
El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor.
Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",
sino más bien "estoy en el corazón de Dios".
Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros
corazones.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su
plenitud.
Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.
De sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis
del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios”. (El profeta).

El capricho, una bestia impredecible

Dicen los que saben que uno se enamora cuando cree haber encontrado lo mejor para si mismo. Yo no estoy de acuerdo con este concepto porque para mi amar es dejar de ser ego. De todas formas, quiero hablar sobre las personas que creen que el amor consiste en entrar a una relación con beneficios y salir con beneficios. Creo que este tipo de amor esta plagado de caprichos. El que busca en su pareja únicamente lo mejor para si mismo es un caprichoso. Y el caprichoso no sabe lo que es el amor.Es más, una persona caprichosa es impredecible, inconstante, volátil. El mismo término capricho nos hace advertir las características de los portadores de este vicio de la personalidad. De hecho, la etimología de capricho es muy caprichosa, puede ponernos los pelos de punta.

En su libro Bardabrac, París, 2006, el teórico francés de la literatura Gérard Genette (1930) rechaza la relación con “Capra”, (cabra), un animal que da brincos imprevisibles, y sostiene que “capricho” viene de “capo”, de “capuz” (Cabeza), adjetivo que significa en italiano “rizado”. “Caporiccio” con pérdida de la O, “cabeza erizada”, sería la voz y el sentido del origen de esta palabra. El capricho es una determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o deleito en lo extravagante.Al caprichoso le agrada que lo adulen, que le digan lo que quiere escuchar. No admite críticas. No acepta restricciones ni prohibiciones. Quiere hacer lo que le de la gana, aunque tenga que oponerse a una multitud.
El caprichoso es un manipulador. Recordemos que el término manipular proviene del latín “manipulus” y significa meter las manos en las cosas del otro. Por lo tanto, el caprichoso siempre procura modificar la manera de pensar de los demás, imponiendo sus ideas. “El arte de persuadir consiste tanto en el de agradar como en el de convencer; ya que los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón”, dijo Blaise Pascal.El término capricho me hace recordar una Aguafuerte que leí de Roberto Art titulada Atenti, nena, que el tiempo pasa. Art cuenta en que mientras viajaba en el tranvía carpeteaba a una jovenzuela que iba con su novio y la minita ponía cara de hacerle un favor al muchacho, permitiéndole que este vaya a su lado. “El gil que la acompañaba ensayaba todo el arte de conversación, pero al ñudo; porque la nena se hacía la interesante y miraba al espacio como si buscara algo que fuera menos zanahoria que el acompañante. Yo meditaba broncas filosóficas, cuenta Roberto Art, al tiempo que pensaba. En tanto las cuadras pasaban y el Romeo de marras venia dale que dale, conversando con la nena que me ponia nervioso de verla tan consentida. Y sobrandola, yo le decía "in mente": -Nena, no te hablare del tiempo, del concepto matemático del rantifuso tiempo que tenían Spencer, Poincare, Einstein y Proust. No te hablare, del tiempo espacio, porque sos muy burra para entenderme; pero atendé estas razones que son de hombre que ha vivido y que preferiría vender verdura a escribir: No lo desprecies al tipo que llevas al lado. No, nena; no lo desprecies. Cierto es que tu novio tiene cara de zanahoria, con esa nariz fuera de ordenanza y los "tegobitos" como los de una foca. Cierto que en cada fosa nasal puede llevar contrabando, y que tiene la mirada pitañosa como sirviente sin sueldo o babión sin destino, cierto que hay muchachos mas lindos, más simpáticos, mas ranas, mas prácticos para pulsar la vihuela de tu corazón y cualquier cosa que se le ocurra al que me lee. Cierto es. Pero el tiempo pasa, a pesar de que Spencer decía que no existía y Einstein afirme que es una realidad de la geometría euclidiana que no tiene minga que ver con las otras geometrías... Atenti, nena, que el tiempo pasa! Pasa. Y cada día merma el stock de giles. Cada día desaparece un zonzo de la circulación. Parece mentira, pero así no mas es. Atenti, nena; que el tiempo no vuelve!...No seas, entonces, baguala con el hombre, y atendelo como es debido. Medita. Hoy, todavía, lo tenés al lado; mañana podes no tenerlo. Conversalo, que es lo que menos cuesta. Pensa que a los hombres no les gustan las novias silenciosas, porque barruntan que bajo el silencio se esconde una mala pécora y una tía atimada, zorrina y broncosa.”
La descripción que hace Art de esa jovenzuela que vio en el tranvía encaja perfectamente con el prototipo de mujer caprichosa. Por supuesto que los hombres también pueden resultar caprichosos, pero es más común en las adolescentes y también, aunque en menor proporción, en las mujeres adultas. Las personas caprichosas son desconsideras, mezquinas, buscan su conveniencia, y expresan lo que piensan, aunque sus palabras lastimen los oídos de sus seres queridos. Por algo será desde el punto de la psicología el capricho es un impulso vehemente que se despeña detrás de algo que se considera prescindible o arbitrario. El capricho comienza siendo algo pequeñito, pero va creciendo como una bola de nieve. A este respecto, Abraham Lincoln dijo: “Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer a todos los que le siguen”.


martes, 9 de marzo de 2010

La moda de los matrimonios basura

Antaño las parejas se casaban y duraban toda la vida. Se creía en el amor a corto y a largo plazo. Pero actualmente los matrimonios son cortos, fugaces, sin solidez. Algunos andan largos años de novios y cuando se casan apenas duran unos meses.

Esta es la época de los matrimonios basura. Obviamente que todos tenemos libre derecho de organizar nuestras vidas como queremos, pero lo correcto es formar una familia y estar al lado de alguien toda la vida hasta que la muerte nos separe de esa persona. Lamentablemente ya no se cree en esto sino que los matrimonios duran hasta que dura el “amor”. Cuando vienen las luchas y las enfermedades, y problemas difíciles de solucionar, es ahí cuando los cónyuges corren despavoridos. El sociólogo Zygmunt Barman, autor del famoso ensayo titulado Modernidad Líquida, en una entrevista publicada en la revista Ñ del diario Clarín, afirma respecto a la moda de la descartabilidad planificada: “La sociedad líquida en la que vivimos también se ha contagiado a la pareja: antes tu pareja era lo más sólido en tu existencia. Hoy el afán modernizador convierte a tu pareja en algo que también queda desfasado en cada temporada. Se impone un matrimonio con contrato basura. Y así convierte todavía más precario el equilibrio vital. El medio ambiente integra lo antiguo, destinado a desaparecer, a ser basura, y en la basura los humanos vivimos sujetos a relaciones sin garantías”.
Se ha tergiversado tanto lo que es el matrimonio que ya no se casan más un hombre con una mujer sino que se casan personas del mismo sexo. Y hasta pueden adoptar hijos y quien sabe, aunque muchos psicólogos digan lo contrario, como saldrán estos niños. Lo cierto es que el matrimonio homosexual es algo opuesto a los valores cristianos. Según la Biblia es matrimonio debe ser consolidado entre un hombre y una mujer.El matrimonio es una relación entre un hombre y una mujer que merece reconocimiento y aprecio por parte de las sociedades, pues de ella depende la supervivencia del género humano. Por más que reformen el código civil, justificados por la idea de tolerancia e igualdad de derechos, el matrimonio entre personas del mismo sexo producirá nefastos efectos colaterales que corroerán a la generación actual y a las generaciones venideras. El matrimonio aporta equilibrio a las personas. Desfigurar esta institución divinamente establecida degrada las relaciones humanas. Desacreditar los matrimonios de toda la vida implica un desprecio de los valores morales y conduce a una permisiva interacción entre hombres y mujeres. Descartar la familia como institución principal de la sociedad conduce a la barbarie y la anarquía y el desequilibrio emocional.
En algunos países el matrimonio se ha redefinido y las nuevas leyes civiles consideran que un matrimonio es la unión entre personas adultas de cualquiera género. Lo cierto es que la unión entre personas del mismo sexo conduce a la anticoncepción y Dios diseño el matrimonio como fuente de vida y amor, y esto debe durar toda la vida, hasta que la muerte separe a los cónyuges. Las personas no somos basura y merecemos respeto. Los seres humanos nos formamos como personas en el seno de una familia entre un hombre y una mujer. No podemos comenzar a existir sino en una familia. Familia que podrá reducirse, lamentablemente en muchos casos, a la mínima expresión de la herencia genética. Pero familia al fin. Sólo de la unión del patrimonio genético heterosexual es posible el nacimiento de una nueva persona. Quienes aportan ese patrimonio, comúnmente, son los padres. Es asimismo deseable, que sean ellos quienes se ocupan de la crianza y educación de ese nuevo ser, completando lo biológico con lo humano. Si ello no se da, es necesario encontrar una familia que quiera cuidar a ese niño y ayudarlo a crecer. La familia nos da sentido para vivir. Queda claro pues que la única forma en que las personas pueden vivir una vida con sentido, razón de ser, gozo y madurez psicológica y espiritual, es mediante el matrimonio. Finalmente quiero compartir con los lectores algunos principios que hablan del porque de la existencia de la familia: “La familia natural es la institución fundamental de la sociedad, basada en la naturaleza humana y fundada en la unión vitalicia entre un hombre y una mujer mediante el vínculo matrimonial. La familia natural proporciona el ambiente óptimo para el desarrollo armónico de los hijos. La sexualidad existe como expresión unitiva de amor entre los cónyuges y para la procreación de los hijos dentro del matrimonio. Todo ser humano posee un valor intrínseco desde la fertilización hasta la muerte natural. La procreación es necesaria para la supervivencia de la raza humana. Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos y gozan de la autoridad correspondiente, salvo en caso flagrante de abuso o negligencia. La familia natural es la institución fundamental de la sociedad para el crecimiento económico y el desarrollo. El deber del gobierno es proteger y apoyar a la familia sin usurpar la función vital que ésta desempeña en la sociedad. Los padres como los principales educadores de sus hijos tienen el derecho de enseñarles sus creencias religiosas y morales y educarlos de acuerdo a sus convicciones religiosas.”

Julio César Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

El complejo de cenicienta y la difícil tarea de ser hombre

Colette Dowling en su brillante libro “El complejo de Cenicienta”, define este complejo de la siguiente manera: “El complejo de Cenicienta es una red de actitudes y temores reprimidos, que mantienen a las mujeres en una especie de media luz, retraídas del uso pleno de sus mentes y su creatividad; como Cenicienta, hoy las mujeres siguen esperando algo externo que transforme sus vidas”.
Muchas mujeres se manejan en la vida con temores, retirándose a un rol maternal con la esperanza de que el hecho de ser necesitadas las dé alguna forma de seguridad. Neuróticas y con cierto grado de pensamiento mágico, las concientes esperan que venga al príncipe y las libere de su condición tan paupérrima. Porque ser una Cenicienta implica ser injustamente menospreciada. ¿No es verdad, lo digo sin machismo, que hay mujeres que están esperando a un príncipe realmente apuesto, inteligente, y salvador? ¿Es verdad que las Cenicientas hacen que ser un hombre sea una tarea complicada? La realidad es que los hombres somos seres humanos, los cuales tenemos muchas falencias y de salvadores no tenemos nada. Además, ¿Por qué el hombre debe salvar a la mujer? Yo creo que el amor es una cuestión de dos corazones. Nadie salva a nadie. ¿Y el zapato? En el colmo de la estupidez y con las prisas por huir de tal marasmo, de snobismo y afectación, la Cenicienta perdió un Zapato y en un alarde de perversión, el lerdo príncipe lo guardó, seguramente para olerlo en la intimidad o, peor, para utilizarlo en algún ritual de alta sociedad, que se yo. ¡Qué difícil es ser hombre en medio de una sociedad llena de zapatos perdidos! Actualmente, parece que la mujer es la victima y el hombre el salvador: que el varón es fuerte y la mujer débil. Esta concepción de las relaciones es una tergiversación del verdadero amor. Porque en verdad, no debería haber dinámica de poder en una relación igualitaria. El arreglo victima salvador es, por definición, destructivo. Lo cierto es que el amor es lago que se construye de a dos. Nadie puede sólo. El hombre que promete llevar a alguien es una carroza mágica es un charlatán de primera. Y la mujer que espera que aparezca un príncipe salvador que le solucione todos sus problemas no sabe lo que es el amor. Porque acá, en este mundo, nadie tiene que salvar a nadie. En todo caso, lo que nos salva de la desdicha y la desgracia, es el verdadero amor igualitario. Acá no hay fuertes ni débiles. Hombres y mujeres somos iguales. Todos no saben recitar palabras bonitas, pero eso no significa que no se sepan amar. La pinta no lo es todo. Lo más importante es que hemos nacido para compartir lo que somos, para ayudarnos, para convivir como iguales ante Dios y los hombres y mujeres. El Dr. Jaime Barylko en su complicado es querer al otro en calidad de otro, ¡y que su bien sea el mío! Para quererte mejor debería liberarme de esquemas, prejuicios, ideas que tengo de mí, que tengo de ti; esa imagen que uno se hace de sí mismo, del otro, de la vida, de la felicidad. Para quererte mejor debería serte fiel, a ti, a tu realidad y no a la imagen o construcción mental que proyecto sobre ti. Es un trabajo. De eso se olvidaron los que nos enseñaron el camino de la vida. Nos dijeron que el amor era un sentimiento, y que con el sentimiento era suficiente. Ahora lo sé: comienza siendo un sentimiento, una pasión envolvente, alucinante; pero es amor en el punto en que la lava de la pasión se cristaliza en formas de vida que comprenden una decisión compartida. Decisión de compromiso. Compromiso: la promesa que crece entre dos…”


Julio C. Cháves.
escritor78@yahoo.com.ar

Viven bajo el mismo techo, pero están separados

El marido llegó a su casa a la madrugada, su mujer estaba esperándolo en la puerta, estaba borracho y con manchas de lápiz labial. ¿Supongo que hay una razón para que llegues a las siete de la mañana?-dijo la mujer con bronca. Sí, el desayuno,-dijo él. Desde entonces, viven bajo el mismo techo pero están separados.
Actualmente las parejas se separan y siguen viviendo juntos. Lo que pasa es que hay hijos de por medio y no los pueden dejar solos. Se ponen de acuerdo. Y parece que los hijos no se dan cuenta de lo que pasa, pero la realidad es que los chicos perciben el trato que se dan recíprocamente sus padres. Aunque no lo digan los hijos advierten lo que pasa entre sus padres. Y sufren. Tanto los hijos como los padres.
Esta es una forma moderna de divorcio. Antes se separaban y rehacían sus vidas, más ahora el panorama cambio. Siguen viviendo bajo el mismo techo para que los hijos no sufran y cada cual hace su vida. Ella un día cuida a los hijos y él sale a hacer la suya y otro día, como estaba convenido, él cuida a los chicos y ella sale con sus amigas a bailar. Comparten los gastos. Pagan todo a media. Y la pachanga continua mientras los chicos fingen que no saben nada y sufren en silencio.
Como los cónyuges saben que si se paran y se van cada uno por su lado, tanto la felicidad, como la autoestima, y la economía familiar se ven profundamente afectados, siguen conviviendo aunque las consecuencias a largo plazo sean profundamente dramáticas. Quizá para muchas personas este tipo de “convenios afectivos” resulte aceptable, pero la realidad es que a la corta o a la larga el distanciamiento de los cónyuges termina concretándose y de modo más violento, causando expansivos traumas en todos los miembros de la familia.
Entonces los chicos sufren más de lo que estaban sufriendo. De algún modo al estar separados bajo el mismo techo los padres se están desvinculando afectivamente de sus hijos. Al advertir que la relación entre sus padres no es cariñosa ni sincera los hijos se tornan confusos, tristes, y se enojan con sus padres e incluso con ellos mismos, pues a veces se culpan por el hecho de que sus padres discutan, no se entiendan, se reprochen todo y se traten mal sin encontrarle una explicación racional a la discordia circundante.
Vale decir que aunque no estén separados físicamente lo están afectivamente y eso también se transmite. Los hijos se dan cuenta de ello. Los niños pueden creer que son la causa del conflicto entre sus padres. Muchos niños tratan de hacerse responsables de reconciliar a sus padres y muchas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. La pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio bajo el mismo techo puede hacerlos vulnerables a enfermedades físicas y mentales. Por esto mismo los padres deben estar atentos al estado psicológico-emocional de sus hijos y procurar los mejor para ellos, dejando de lado sus egoísmos destructivos.
Cuando él se iba a una peña con sus amigos y volvía a la madrugada, después de haber jodido toda la noche, no pensó en las consecuencias de sus actos. Cuando ella decía que iba a la peluquería y tardaba como diez horas, y se encontraba con otro, no pensó en las consecuencias de sus actos. Y al estar separados, aunque vivan bajo el mismo techo, y crean que es inteligente seguir de ese modo la relación, ciertamente sufren ellos y sufren los hijos.
Por todo esto alguien dijo que hay matrimonios que terminan bien, otros que no pueden terminar y siguen arruinándose infinitamente y otros que duran toda la vida. Los que terminan bien favorecen tanto a los padres como a los hijos, los del medio hacen infelices y desgraciados a padres e hijos por igual, y los que duran siempre son los ideales, aunque cabe reconocer que a medida que avanzamos en este tercer milenio los del tercer género son los que más escasean. Finalmente quiero compartir con los lectores del urbano algunos consejos extraídos de buenasalud.com:”…en los matrimonios con hijos, el divorcio no es un mero trámite, porque plantea una serie de interrogantes acerca de los más pequeños que habrá que responder adecuadamente. En ese sentido, los psicoterapeutas ofrecen algunos consejos para reducir el daño:
a) No eludir la verdad. Los chicos son muy perceptivos, comprenderán que existen problemas y reaccionarán dudando de los padres. b) Evitar las discusiones violentas. c) Explicar a los hijos que el hecho de que el divorcio no significa que ellos serán abandonados. d) Hacerles sentir que, aunque el matrimonio no resultó, se está feliz de haberlo intentado porque de esa unión nacieron ellos. e) Si la situación no puede manejarse adecuadamente, buscar ayuda profesional o en grupos de padres que hayan pasado por el mismo trance. “
Julio César Cháves. Escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 6 de febrero de 2010

Consecuencias de la infidelidad en la pareja

La infidelidad deja consecuencias desastrosas. Siembra la semilla de la desconfianza y nada vuelve a ser como era antes. La pareja deja de ser lo que era. Nada permanece igual.

Frances M. Berman, especialista en psiquiatría para adultos del Centro Médico Monte Sinai, Miami, dijo que cuando se es infiel se rompe algo especial que para algunos no puede ser sustituido. Se destruye la confianza, produce inseguridad y hasta hay quienes se dejan manipular por su pareja, haciéndola sentir responsable por la traición. Berman insiste en que ser desleal puede cambiar la vida por completo. De acuerdo a su experiencia, la orientadora Gina de Castelblanco sintetiza: “La infidelidad es clavar un cuchillo en el corazón del otro. Dejar de ser infiel es sacar el cuchillo pero recuperar la confianza es curar la herida y esta nunca se cura de un día para otro. A veces creemos que cuando se acaba la infidelidad todo está arreglado y nos olvidamos de aquella herida en el corazón”.
La infidelidad no tiene excusas. Sea cual sean las razones que llevaron a que uno de los miembros de la pareja le sea infiel al otro, es un acto de irresponsabilidad, de desamor, y de engaño descalificante. Las consecuencias de la infidelidad son morales y en ocasiones van más allá de esto, produciendo crímenes, asesinatos, golpizas y múltiples formas de violencia. La infidelidad es una de las principales razones de porque se rompen las parejas hoy día. Meterle los cuernos al otro quita la confianza. Los especialistas aseguran que la infidelidad no sucede espontáneamente, siempre hay motivos que la provocan, como intentar satisfacer las carencias de la relación por cuestiones sexuales, emocionales o intelectuales.Algunas de las razones más frecuentes suelen ser: 1. La desvalorización. Si la pareja comienza a abandonarse y a la vez nos relacionamos con personas diferentes, es probable que elijamos inconscientemente a alguien como nuevo compañero/a. 2. La monotonía. Una pareja inmersa en la rutina y en el aburrimiento se puede terminar a causa de un encuentro con un tercero/a que llegue y nos encante con el misterio, gracia y riesgo que necesita la relación. .3. La vida sexual insuficiente. Si a pesar de existir un gran amor, en el lecho no se encuentra la contrapartida, surgirán los deseos de relaciones sexuales con otra persona. 4. Idealización de la pareja. Hay quienes llevan a cabo todas sus fantasías sexuales con un amante y no con su pareja por sentir pudor o sostener el concepto de 'decente'. 5. Sentimos amenazada nuestra libertad. Cuando la pareja se encuentra asfixiada o existe miedo de perder la independencia se intenta liberar cometiendo actos de infidelidad. 6. Alarde de poder. Por haber obtenido poder, dinero y una posición social, hay quienes sienten que se han ganado el derecho a tener un mayor potencial sexual con el sexo opuesto.
La infidelidad deja sus indelebles huellas en el alma de los que la practican. Al dejarse controlar por este tipo de engaño, los individuos se hacen espectadores de la destrucción de su vínculo afectivo. Se puede decir que son pocos los casos de recuperación del vínculo después de una rotura de pareja debido a un engaño. El corazón del victimario y la victima se dañan para siempre. Quizás la relación continua por un tiempo por compromisos colaterales a la relación, pero a la larga brotan los resentimientos y el rencor hace acto de presencia, provocando desunión, desamor, indiferencia, incredulidad, destrucción. Las infidelidades quedan grabadas a fuego en la mente de las personas. A veces se perdonan, pero no se olvidan. Severo Catalina sentencia: “La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las infidelidades, pero no las perdona”.


Julio César Cháves. escritor78@yahoo.com.ar

viernes, 8 de enero de 2010

Cómo vencer la rutina en tu pareja


Lamentablemente a lo largo de los años muchas parejas van desgastándose por la rutina y la chispa del amor paulatinamente va apagándose. Como si todo esto fuera poco, tanto los hombres como las mujeres no hacen nada por salir de la rutina y en consecuencia, muchas parejas, llegan a romperse. Ahora, ¿cómo poder vencer a este cruel enemigo llamado rutina? ¿Es posible disfrutar de la vida junto a nuestra pareja aunque pase el tiempo? Una de las cuestiones más importantes en nuestra vida es cuidar y multiplicar nuestros afectos; ser cariñosas y atender a las personas que amamos para que, a su vez, seamos atendidas y queridas. Vencer la rutina es posiblemente únicamente si dos personas se aman. Si hay amor, entonces la rutina va a desaparecer. Una de las maneras de vencer la rutina es mantener un diálogo fluido con nuestra pareja y tratar de hacer cambios positivos que renueven el amor y el sexo. La imaginación es muy importante. Hay que imaginar cambios. Poder planear una salida inesperada, hacer el amor en sitios diferentes a los habituales, comer algo nuevo, ver películas, una cena especial, lencería erótica (No es obligatorio cambiar de postura, pero sí es bueno variar el escenario y la ropa de los protagonistas), un regalo, inesperado, proponer nuevas actividades. Si queremos mantener la llama del amor encendida tenemos que trabajar diariamente para lograrlo. Hay que cuidar los detalles pequeños. Recordemos que las puertas grandes giran sobre bisagras pequeñas. Y el amor también gira sobre detalles pequeños. Vuelvo a repetirlo, si queremos mantener la llama encendida usemos la imaginación.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 18 de abril de 2009

Maldito divorcio

La crisis de la pareja constituye uno de los problemas más importantes de la actualidad. Parece que la solución a la tensión entre los cónyuges es la ruptura. Por incompatibilidad de caracteres, violencia doméstica, por inmadurez afectiva, egoísmo, falta de compromiso y por supuesto, infidelidad, muchos matrimonios llegan a su fin. Los cónyuges no son los únicos que sufren. Los hijos, los familiares y amigos también sufren. El psiquiatra Enrique Rojas dijo que el creciente fenómeno del divorcio en la mayoría de los países ha dado lugar, entre otros aspectos, a los llamados niños ping-pong.

Ahora, preguntó: ¿Cuáles son las causas del divorcio?, ¿Por qué muchas personas deciden separarse, sin pensar en las consecuencias de su terrible decisión? Las causas del divorcio son muchas. Algunas de estas causas son: La falta de voluntad, el analfabetismo sentimental, no saber dialogar, no saber afrontar situaciones difíciles, idealizar, dramatizar, y por supuesto, la causa de mayor relevancia que afecta negativamente el matrimonio es la indiferencia a Dios. Cuando Dios no es el centro de un matrimonio se puede tener dinero, riquezas, todo, pero si no tenemos la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, no tenemos nada, estamos a la deriva. Dios se propuso que el matrimonio sea una unión para toda la vida. Él quiere tener comunión con los cónyuges y quiere que el matrimonio se deje orientar y guiar por su palabra. El salmo 119:105, dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.
Casarse es una bendición. De todas formas, Dios jamás dijo que en el matrimonio todo es de color de rosa. Hay que decir que tanto el hombre como la mujer son imperfectos y están inclinados al pecado. Por lo tanto, mantener un matrimonio unido a través de los años es una lucha diaria. Primera de Corintios 7:28 dice: “Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicciones de la carne, y yo os la quisiera evitar”. Ambos cónyuges tiene que comprender que la constitución mental de cada persona es diferente y esta condicionada por la crianza. Todas las parejas tienen diferencias en cuanto al dinero, los hijos, la familia y los amigos. Así pues, si los dos son cristianos estas diferencias no distanciaran a los cónyuges sino que enriquecerán al matrimonio. Cuando disentimos con nuestra pareja lo adecuado el seguir el consejo del apóstol santiago, quien escribió: “…todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. (Santiago 1:19).
Si de veraz queremos establecer un matrimonio para toda la vida, es necesario que leamos nuevamente primera de Corintios 13, donde se nos describe las características del amor verdadero: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”. Si los jóvenes de hoy entendieran en que consiste el verdadero amor no habría tantos divorcios. Finalmente el psiquiatra Enrique Rojas dice en su ensayo El amor inteligente: “Lo positivo y esencial es que el enamoramiento sea verdadero, que traiga el amor y que llegue para quedarse. Cuando la vida levanta su oleaje atraída por el mejor sentimiento, el amor se convierte en las fuerzas de las fuerzas. Desde los reyes a los plebeyos, desde los intelectuales a la gente de condición sencilla, lo que el hombre necesita es amor verdadero. El amor es el motor del universo, lo que le da sentido a todo. Con amor lo difícil se suaviza, y los reveses propios de la existencia se superan con más facilidad. Un amor inspirado en lo mejor que el hombre tiene y puede tener si merece la pena”.

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 13 de agosto de 2008

La voluntad de amar


En la cultura actual amar es una tarea difícil. Ya nadie aprecia los vínculos afectivos. Antes se creía que el amor era el motor que impulsaba la vida hacia el porvenir y atribuía al hombre un propósito por el cual vivir, pero lamentablemente hoy en día impera la indiferencia y la apatía. Como dice el psicoterapeuta de fama internacional Rollo May, en su ensayo Amor y voluntad, “vivimos en una sociedad «esquizoide», porque se evitan en medida creciente las relaciones afectivas. En su lugar aparece la apatía, fenómeno peligroso porque guarda una relación dialéctica con la violencia: Ésta es el último recurso para llenar el vacío de la falta de relación”.

La falta de voluntad de amar y salir de la propia piel e ir hacia el otro, ha reducido al ser humano a un objeto de consumo, el cual una vez utilizado se desecha. El concepto de sujeto ha sido relegado a un segundo plano, etiquetando a las personas como cosas cosificantes. Creo que una de las palabras que más se han desvirtuado y manoseado en estos tiempos es la palabra amor. Tristemente se le pone el titulo de amor a cualquier tipo de relación, incluso se le llama “amor” a los mayores actos de egoísmo. Las telenovelas, la literatura romántica, muchos temas musicales, describen al amor como un proceso de enamoramiento incomprensible, misterioso, casi mágico. Erráticamente describen a este sentimiento como una fuerza que descontrola al ser humano, sometiéndolo a una pasión alienante, a emociones que atrapan al individuo con una fuerza irresistible. Las ideas que pretenden transmitir las revistas del corazón y las telenovelas es que la gente crea que el amor es solamente una sucesión de sentimientos que ocurren repentinamente y ante los cuales lo único que se puede hacer es “dejarse llevar…”.

Lo cierto es que nadie se enamora en contra de su voluntad. De hecho, el amor no es algo que viene y así como viene también se va, el amor es algo que se da cuando existe un compromiso entre dos personas. El compromiso es cuando dos personas responden la una por la otra recíprocamente. El verdadero amor incluye a la persona en su totalidad: cuerpo, alma y espíritu. Y para que el amor funcione bien es necesaria la voluntad. Entonces, cuando se presenten las dificultades la voluntad de amar nos hará sobreponer a la adversidad, la erosión del tiempo y la rutina. La inteligencia y la voluntad cumplen un rol fundamental en el proceso de la madurez de la relación afectiva. Amar es valorar al otro profundamente, procurando el bien. No hay mayor amor que el del que da la vida por el ser amado. “Una voluntad sin amor es peligrosa y un amor sin voluntad puede ser ineficaz; una de las principales causas del desequilibrio hoy en día, es la ausencia de amor en quienes tienen voluntad y de voluntad en las personas buenas y amorosas; de ahí la necesidad de integrar y unificar estos dos aspectos mediante la voluntad de bien."

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 6 de agosto de 2008

Cuando te tengo todo vuelve a su sitio

A veces no te entiendo
¿O es que en realidad no me entiendo?
Me complico, me pierdo, quedo ciego,
Me enredo y desenredo en cuestión de minutos
Y después la que té enredas sos vos
Y todo por culpa mía
Vos decís que a veces es la inversa,
Que la que me complica sos vos
Pero yo siento que es mi culpa
Lo que pasa es que te amo
Y por pensar que puedo perderte, me pierdo
Me pierdo en mis ridículos celos
Es que vos sos las palmeras en el horizonte
Y aunque falta muy poco para llegar al oasis,
La sed me vuelve loco,
La sed de verte, de amarte
Y cuando te tengo en mis brazos,
Ahí recién vuelve todo a su sitio


Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com

lunes, 23 de junio de 2008

Voy a casarme


Durante años anduve deambulando de un lugar a otro en busca del amor. De tanto buscar me canse y de alguna forma me resigne. Entonces, como que deje de creer en el amor. Cuando fui adolescentes aparecieron algunas chicas en mi vida, pero ninguna de ellas encajaba en mi prototipo de mujer. Pasaron los años y el ruido mundanal captó mi atención. Anduve por ahí, de boliche en boliche, caminando sin rumbo. Tuve malas juntas, probé cosas que jamás tendría que haber probado.

Incluso leí libros que jamás tendría que haber consultado. Pero la vida, o mejor dicho Dios, es sabio. Él utiliza las circunstancias para reconducirnos a nuestro propósito. Nuestro Creador no hace nada por casualidad, sino que por el contrario todo tiene su razón de ser.

Cuando cumplí 19 años mi viejo me llevó a la iglesia y entonces conocí a Cristo, mi Señor. Desde ahí cambió mi vida radicalmente. Desde ahí mi vida tiene un propósito. A través de los años he escuchado a muchísimos predicadores, conferencistas, he leído muchísimos libros y he visto muchas películas, pero de todos modos aún sabía que necesitaba algo, o mejor dicho a alguien.

Así pues, aunque me han gustado varias chicas, nunca fui correspondido. ¿Para que voy a perder el tiempo en seguir buscando?, pensé muchas veces. Y de súbito encontré mi vocación que es escribir, decir cosas con palabras, tejer frases, sencillas frases que transmitan lo que pienso, lo que siento. Y decidí, luego de publicar centenares de artículos en todos los diarios de mi ciudad, escribir un libro. Y lo terminé de escribir. Lo titulé: La conquista de la libertad. E hice muy pocos ejemplares. No quiero ser específico, pero hice menos de cien. Los vendí a todos. Lo mejor que me pasó al escribir el libro fue reencontrarme con una amiga que fue conmigo al secundario: Alejandra. Y le vendí dos ejemplares de mi libro.

Ahora viene lo mejor. El libro quedó atrás. El único ejemplar que me queda esta junto a otros libros en mi biblioteca. Y hay algo nuevo en mi vida, se llama Alejandra. No solo me compró el libro sino que también se quedó con el autor, es mi novia. Y si, es verdad, voy a casarme. ¡Viste hasta donde te puede llevar un libro! O mejor dicho, ¡viste hasta donde puede conducirte Dios!

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 2 de junio de 2008

Fidelidad en la pareja


La fidelidad es cumplir con las promesas. Una persona fiel no traiciona la confianza del otro. Antes bien, cumple lo que promete a pesar de los cambios en las ideas, las convicciones, las circunstancias y los sentimientos, que pudiera provocar el tiempo. El egoísta es infiel porque únicamente le interesa su propio bienestar aunque tenga que poner en juego la felicidad ajena. Pero el que ama de verdad es fiel porque su entrega al otro lo hace salir de si mismo. En muchas culturas y religiones las personas infieles eran castigadas brutalmente. Es más, hasta era castigada con la pena de muerte. Ahora, lo que pasa es que vivimos en una sociedad permisiva y hedonista, donde los valores morales están desvalorizados y los seres humanos se han deshumanizado.

La persona fiel esta dispuesta a cumplir sus promesas porque juzga como óptimo atenerse a valores. En la pareja la fidelidad se refiere a una promesa, explícita o implícita, de entregarnos exclusivamente a una sola persona. Ser fiel es decidir crear la vida conforme al proyecto preestablecido en el acto de la promesa. La fidelidad, por lo tanto, es abandonar el egoísmo y dejar de lado la mentira. Para que una pareja tenga buen pronóstico es necesario que se promueva la fidelidad. Un psiquiatra dijo que “para evitar los deseos de ser infiel es necesario no ponernos en situaciones de riesgo, evitar momentos en los cuales uno no puede fugarse de esa fidelidad”.

El sociólogo Zygmunt Bauman en su ensayo Vida de consumo, dice que la sociedad actual, en su fase de modernidad líquida, condiciona y diseña las vidas de los sujetos centrándose en sus particularidades como consumidores. Con el advenimiento de la modernidad líquida, la sociedad de productores es transformada en una sociedad de consumidores. Y en esta sociedad descrita por Bauman las relaciones de pareja también se han convertido en relaciones comerciales. Entonces, en un contexto donde predomina el interés y el individualismo marketinero, un romance affaire, un resbalón, una aventura, designan una falta de compromiso con el otro. La relaciones de consumo puede parecer agradables al principio, pero con el tiempo pueden acabar con un matrimonio, con la familia, provocando en ocasiones un desequilibrio emocional difícil de superar, el cual aún superado deja secuelas indelebles.

La fidelidad, es por lo tanto, un valor incuestionable. Y mucho más en esta época de modernidad líquida, donde no hay nada sólido y mucho menos personas sólidas. La fidelidad es un valor que beneficia no solo a la pareja sino también a las amistades, los familiares, los compañeros de trabajo, etc. La fidelidad es un compromiso que asumimos voluntariamente, cultivando un vínculo, protegiéndolo y enriqueciéndolo, cuidando nuestra integridad y dignidad humana. La fidelidad garantiza un ambiente de seguridad emocional, psicológica, estableciendo la confianza mutua, favoreciendo el crecimiento integral de la pareja, promoviendo la armonía y comunicación sincera. Por extraño que pueda parecer, la fidelidad es anterior a la relación misma; debemos conocer y descubrir realmente lo que buscamos y estar pre-dispuestos a darnos al otro. La rectitud de intención nos ayudará a superar el egoísmo y hacer a un lado los intereses egoístas.

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

martes, 27 de mayo de 2008

No tengo novio, pero salgo con alguien


“¿Tenés novio?”, le preguntó Martín a una chica que recién conocía en el boliche. Para sorpresa del pibe la chica contestó: “No tengo novio, pero salgo con alguien…”. La respuesta de la fulana parece moderna, tiene onda, pero lo que se oculta debajo de esta frase canchera es nada más y nada menos que el auto-desprecio. Antes para que un hombre pueda conquistar a una mujer había que pasar por una serie de rituales, idas y vueltas. Generalmente las mujeres no decían que si a la primera. Tendían a hacerse valer. El que quería a Celeste le tenía que costar. Había que mostrar respeto, virilidad, hombría y sobre todo ganas de trabajar. Ahora estamos viviendo una época distinta a la de antes y es común ver en la calle al vago que anda de la mano con una flor de mina. La gente ya no habla de noviazgo, habla simplemente de “salir”. Si te gusta alguien y esta buena por supuesto, salís y punto. Y si después de un tiempo ves que no te gusta el carácter de esa persona la dejas y listo. A ese nivel vivimos.

Lo que rige las relaciones entre los sexos es la permisividad, la desconfianza y el utilitarismo. El sexo reemplazo al amor. En una verdadera relación de pareja el sexo es un encuentro afectivo, psicológico, emocional y espiritual. Pero cuando no hay amor el otro es un objeto anónimo. Un tipo me contó que se acostó con una mina y no la vio más. Y para su sorpresa ni el nombre sabía. En realidad nunca se lo preguntó, fueron directo al grano. ¡Que bajo cayo todo!

Bueno, siguiendo con el tema de salir, creo que el noviazgo es un concepto desvalorizado. El consumo de sexo compensa un problema de identidad. La persona inmadura que busca sexo indiscriminado en realidad desea afecto. El problema es que su analfabetismo sentimental le incapacita para poder acercarse al otro. “No tengo novio, pero salgo con alguien”. Creo que esta frase esconde el vacío la identidad desvirtuada que caracteriza a la gente de hoy. “No tengo novio/a, pero salgo con alguien”,-dicen todos, o casi todos. De este modo, tanto los hombres como las mujeres se boicotean la dignidad recíprocamente. Las relaciones sin compromiso alimentan los vicios y las torcidas pasiones. Son relaciones free, rápidas, ligeras. Los protagonistas de este tipo de vínculos conocen cabalmente el A, B, C del levante ideal. Picotear y zafar sin heridas es la actitud de una persona que la tiene clara. Los consumidores de las relaciones free son individuos que están “juntos” pero que no tienen ningún futuro previsible y no siquiera una pizca de compromiso. Picotear aquí y allá parece que levanta la autoestima, peso esa sensación de realización afectiva es pasajera y a la larga genera desamor y amargura, sin satisfacer plenamente las verdaderas necesidades afectivas de las personas. La levedad es insoportable. La chica citada al principio del artículo, la cual no tiene novio, pero sale con alguien, entiende

muy bien lo que es la insoportable levedad del ser.

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 3 de mayo de 2008

Amor, un compromiso que crece entre dos


En su ensayo Para quererte mejor, el Dr. Jaime Barylko, dice querer no es difícil. Lo complicado es querer al otro en calidad de otro y que su bien sea el de uno mismo. Amar a alguien es un trabajo. Eso no lo tuvieron en cuenta los que nos hablaron del amor.

Dijeron que con el amor bastaba, pero dejaron de lado el concepto de que el amor es un compromiso que crece entre dos personas. Básicamente amar es trabajar en buscar el bienestar de otra persona. Cuando buscamos el bien de alguien es porque dentro nuestro existen sentimientos hacia alguien. Al percibir al otro y ser correspondido, también somos percibidos, y consecuentemente aparece y crece el compromiso.

El verdadero amor esta basado en la amistad y la complicidad. Miramos a los ojos al otro y sabemos que esos ojos conspiran a nuestro favor. E igualmente el otro nos mira a los ojos y sabe que estamos de su lado. Caminamos juntos porque nos pusimos de acuerdo.

Hace poco conversando con un amigo, que hace ocho años que esta en pareja, me dijo que convivir bajo el mismo techo es todo un trabajo. Para que la convivencia funcione dijo que ambas cabezas deben pensar en lo mismo. Y tiene razón. Si dos personas no se ponen de acuerdo no pueden amarse. El amor es un compromiso que crece entre dos. Y estar comprometido significa responder por el otro. Muchas parejas fracasan porque no saben lo que quieren.

En vez de buscar el bien del otro, buscan la satisfacción de sus caprichos y sus deseos egoístas. Y la pareja no funciona porque los valores son diferentes. Uno quiere ir al sur y el otro al norte. Entonces es inevitable que la pareja se rompa. Por supuesto que cuando dos personas comienzan una relación hay una etapa de adaptabilidad, es decir, nos vamos conociendo y dejamos de ser vos o yo y pasamos a ser un nosotros. Ya no pensamos únicamente en lo que nos gusta sino que también pensamos en lo que al otro le gusta. Como dijo un pensador, Amar es dejar de ser ego.

Al igual que cualquier otro trabajo, el amor es un trabajo que incluye destreza, diligencia, voluntad. Muchos amores son fugaces, pasan rápidamente. Estos son los amores sin compromiso. Nadie responde por nadie. Por otro lado se encuentran los verdaderos amores que crecen lentamente pero que cuando toman fuerza y sus raíces se meten en la profundidad de las almas, todo comienza a ir hacia el crecimiento recíproco.

Dos mundos se encuentran. Dos mentes se encuentran. Dos idiosincrasias se encuentran. Entonces, ya el nosotros reemplazó al yo o vos. Porque cuando uno decide amar a alguien desea ser mejor y lo logra. Creo que con el siguiente poema titulado Te quiero, el poeta Mario Benedetti, resume todo lo que implica el concepto amar:

 
“Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
 
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
 
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
 
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.
 
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
 
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
 
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
 
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso. 
 
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos”.
 
Julio césar cháves  escritor78@yahoo.com.ar 

lunes, 14 de abril de 2008

¿Cuál es la mejor edad para casarse?


Un estudio realizado en la universidad de Texas, Estados Unidos, rebelo que la creencia general de que las parejas tienen un matrimonio más feliz si esperan hasta los 30 años para formar una familia no es válida. Bárbara Dafoe, una de las responsables del estudio sostiene que “un matrimonio tardío no aumenta el éxito de la pareja”. El promedio de edad de los matrimonios primerizos en los Estados Unidos aumentó un poco, a 27 años para los hombres y 26 para las mujeres, contra los 23 y 21 años, respectivamente, que se estilaban en 1970. El estudio también puso de manifiesto las tres principales razones de divorcio en los Estados Unidos: la falta de compromiso, muchas discusiones y, sobre todo, la infidelidad.


Muchas jovencitas sueñan con casarse vestidas de blanco, en una bella ceremonia religiosa atestada de gente, pero la pregunta es: ¿Cuál es la mejor edad para contraer nupcias? ¿Tiene que estar maduro uno para casarse? Ante todo hay que decir que la edad no tiene nada que ver con la madurez. De todas formas, una chica de veinte no piensa igual que una de treinta. Seamos realistas, antes de contraer matrimonio uno debe saber lo que quiere. Obviamente que desde un punto de vista sociocultural las mujeres son las que más presionadas se sienten con respecto al matrimonio ya que sus madres y abuelas inculcan el valor de formar una familia.
La mejor edad para casarse es cuando una persona esta madura, decidida a tomar las responsabilidades que el matrimonio conlleva. Según los psicólogos los novios deben estar maduros física, emocional y espiritualmente. La Biblia dice: “Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará mujer porque del hombre fue sacada.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.”Génesis 2:21-24.
Más allá de la edad biológica creo que lo importante antes de contraer nupcias es estar enamorado y estar maduro. La persona debe saber lo que quiere en la vida, debe estar madura y saber en que se esta metiendo. El matrimonio funciona si los dos cónyuges funcionan bien. En el diario El mundo, el psiquiatra Enrique Rojas dijo: Si a la vida conyugal, a pesar de los pesares. El amor debe ser el primer argumento de la vida. Casi todo lo bueno y lo malo de la existencia humana, se vertebra en torno a los aciertos y a los errores en el amor comprometido. Equivocarse en las expectativas de la relación conyugal es grave y produce unos efectos que se alargan en el tiempo. Las expectativas son ideas previas, esperanzas, ilusiones, sobre lo que se entiende a nivel general que debe ser este tema. Aquí cuenta desde la información que hemos ido recibiendo desde jóvenes, la educación sentimental, los referentes familiares, las circunstancias personales, nuestro estilo de vida, las ideas y creencias que se han ido hospedando en nosotros. Todo ello forma el subsuelo en donde nos apoyamos. Lo que es evidente es que amor y trabajo, afectividad y profesión constituyen los dos ejes decisivos sobre los que se consolida el ser humano”. (17 de Noviembre de 2007).

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 3 de marzo de 2008

Cómo vencer la rutina en el noviazgo


Con el paso del tiempo muchos noviazgos caen en la rutina y el desencanto. En ocasiones también aparece el distanciamiento. Creo que todos los noviazgos comienzan con grandes expectativas, pero por el descuido de los pequeños detalles, la rutina hace mella en la relación amorosa. Entonces, donde antes se veía a un compañero para toda la vida, ahora esa persona se torno aburrida y parece que las cosas que los novios tenían en común se diluyen. Y como si todo esto fuera poco, entran al escenario la decepción y la duda. Cuando surgen todas estas características muchos propenden a pensar que ya no quieren a su pareja y se dejan vencer por la monotonía. A este respecto, el psicólogo Ángel Roca Perara, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, tiene el criterio de que muchas veces la costumbre y el desgaste cotidiano termina venciendo la ilusión. Como consecuencia del incremento de la rutina, a menos que los novios hagan algo al respecto, la pareja va a ir haciéndose cada vez menos interesante, va a ir aumentando paulatinamente el distanciamiento emocional, y si todo sigue su cauce, entonces, vendrá la rotura del noviazgo.

Ahora, pregunto: ¿Qué deben hacer los novios para lidiar con la rutina y salir vencedores? ¿En que consiste construir una relación creativa? ¿Qué tipo de innovaciones podemos ingresar en el noviazgo? Ante todo vale aclarar que mantener un noviazgo no es tarea fácil. En realidad es todo un trabajo. Hay que reconocer que aunque nos novios pueden tener muchas cosas en común, también existen muchas diferencias. Mantener un noviazgo duradero implica cultivar un diálogo fluido, implica expresar amistad, compañerismo, respecto, compromiso y ganas de compartir de lo que somos y tenemos. Por supuesto que aparecerá la rutina. De hecho, es una etapa que toda pareja debe atravesar, pero eso no justifica nuestra falta de creatividad, voluntad e innovación.

Es importante tener en cuenta el consenso y la capacidad de negociara ante las discrepancias, los antagonismos, los miedos, las diferencias de opiniones. La clave para llevarse bien es llegar a un acuerdo, validar lo positivo y ser conscientes de que los diferentes puntos de vista no alejan a los novios sino que los enriquecen. En toda relación los responsables de la funcionalidad del vínculo son el hombre y la mujer por igual, un cincuenta y un cincuenta. Por esto la decisión debe ser compartida. La cuestión no es quien tiene la razón o la verdad, la cuestión es crecer juntos, elaborar un proyecto en común y poder llegar a la meta, que es estar juntos. Jamás hay que perder la ilusión y hay que esmerarse en sorprender al otro de tal modo que podamos erradicar a la rutina de la relación. Organizar algo que el otro no esperaba, hacer un regalito sorpresa, escribir un poema, regalar un libro, flores, un collar o lo que sea, hace que la relación sea apasionante. Creo que a todos los seres humanos nos gustan las sorpresas.

Jamás hay que dar por sobreentendido un asunto. Siempre debemos evitar los silencios acusatorios y las suposiciones estúpidas, las cuales debilitan el noviazgo. Siempre debemos expresar las quejas y los enojos, pero siempre con un espíritu perdonador, reconciliador, fortalecedor de la pareja. Hay que mantener el corazón y la mente abierta. Recordemos que todas las personas somos cambiantes, sorpresivas, y estamos constituidas por idas y vueltas, claridades y contradicciones, confusión y lucidez. De todas formas, no ahorremos las manifestaciones de ternura y cuidemos los pequeños detalles.

Finalmente les regalo un poema de Khalil Gibran que dice:

“Cuando el amor os llame, seguidle,

aunque sus caminos sean duros y escarpados.

Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,

aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.

Y cuando os hable, creed en él,

aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como

el viento del norte asola vuestros jardines.

Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.

Así como os agranda, también os poda.

Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia

vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también

penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.

Como gavillas de trigo, se os lleva.

Os apalea para desnudaros.

Os trilla para libraros de vuestra paja.

Os muele hasta dejaros blancos.

Os amasa hasta que seáis ágiles,

y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma

en pan sagrado para el festín de Dios.

Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que

podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con

este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor

y el placer del amor,

Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y

salgáis de la era del amor,

Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde

reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no

todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.

El amor no posee, y no quiere ser poseído.

Porque al amor le basta con el amor.

Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",

sino más bien "estoy en el corazón de Dios".

Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,

porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros

corazones.

El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su

plenitud.

Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:

De diluiros en el amor y ser como un arroyo que

canta su melodía a la noche.

De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.

De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.

De sangrar de buena gana y alegremente.

De despertarse al alba con un corazón alado y dar

gracias por otra jornada de amor;

De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis

del amor;

De volver a casa al crepúsculo con gratitud,

Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para

el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios”. (El profeta).

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar