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miércoles, 29 de agosto de 2007

Lo absurdo de la numerología


“La numerología es un conjunto de creencias o tradiciones que establecen una relación mística entre los números y los seres vivos junto con las fuerzas físicas. Fue popular entre los primeros matemáticos, pero no se la considera ya disciplina matemática. La mayoría de científicos actualmente concuerdan en afirmar que la numerología es una pseudociencia, al igual que la astrología o la alquimia”. Esta pseudociencia tiene raíces milenarias que se extienden desde Caldea, Egipto, Grecia, China e India, y esta basada en el estudio de los números, de su simbolismo y significado oculto. Los estudiosos del tema dicen que al decodificar las letras del alfabeto empleado en los nombres de las personas, produce información precisa sobre cierta persona, aportando detalles de sus cualidades, naturaleza, creencias, carencias, virtudes y defectos. Es más, al estudiar la fecha de nacimiento a la luz de la numerología se devela el camino de la vida de una persona. Ahora, la Biblia en ningún pasaje dice que debemos interpretar la conducta humana basándonos en la fecha de nacimiento o en la edad de la persona.
Es más, siempre que se ambicione alcanzar algún tipo de conocimiento o lograr algún tipo de poder sobrenatural fuera del Dios de la Biblia estamos ante una práctica ocultista. La adivinación está expresamente prohibida por la Palabra de Dios en pasajes como Levítico 19:26, Deuteronomio 18:14 y 2 Reyes 17:17. Es cierto que en la palabra del Señor se utilizan ciertos números de modo simbólico y también es cierto que se le conceden cierta relevancia a cifras y fechas, pero también es cierto que se emplean dentro del contexto donde aparecen y esto no quiere decir que debemos interpretar estos números, fechas o cifras con el fin de describir algún secreto oculto o algún misterio. Interpretar estos números, fechas o cifras fuera de su contexto implica un error interpretativo, el cual esta íntimamente relacionado con el misticismo ocultista.
Muchas personas depositan su confianza en la numerología porque desean controlar sus vidas, pero la palabra de Dios en Eclesiastés 9:11 dice: “Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos”. En fin, en la vida suceden cosas inesperadas. Esto quiere decir que nadie puede predecir nuestro destino valiéndose de la fecha de nuestro nacimiento o la edad que tenemos. Los pronósticos de la numerología son puras mentiras y esta pseudociencia carece de basa científica, por lo cual no debe considerarse a esta práctica como un medio útil para buscar consejo ni orientar la vida humana. Es indudable que muchas cosas del cosmos se pueden explicar basándonos en fórmulas matemáticas, verificables, demostrables científicamente, pero otra cosa muy diferente es pronosticar el desenlace de la vida de una persona, utilizando la numerología como base para ello. En síntesis, es evidente que las interpretaciones numerológicas son inexactas, erráticas, y que se basan en factores, agentes, y cuestiones tan variables como el calendario y el idioma. Por lo tanto creer en la numerología es depositar la fe en lo absurdo.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

domingo, 26 de agosto de 2007

La maldición del horóscopo


Muchos astrólogos, brujos y adivinos pronuncian el nombre de Dios o de Jesús, pero esto no significa que Dios este con ellos. En su palabra Dios prohíbe la consulta a adivinos. Dios detesta el zodiaco, la astrología, las cartas del tarot, la lectura de manos, la hechicería, el espiritismo, la santería, magia, la tabla huija, amuletos, objetos de la suerte, curanderismo, etc. Las personas que consultan a estas fuentes esotéricas con el fin de conocer su futuro terminan mal, cosechando una maldición que se cumple de manera inexorable sobre sus vidas. Los que consultan a adivinos cosechan muerte y tragedias. “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”, dice Deuteronomio 18:10-12.
Consultar a adivinos con el objeto de conocer el futuro es pecado delante de Dios. El libro de Levítico dice que es prostituirse contra Dios. (Levítico 20:6). El único que conoce nuestro futuro es Dios y en él debemos confiar. Es más, Dios castiga a quienes confían en los adivinos: “Yo, Jehová, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos”. (Deuteronomio 5:9-10). En los hechos de los apóstoles se cuenta que en Efeso muchos confesaron sus pecados de adivinación y hechicería, arrepintiéndose y quemando los libros de magia públicamente, llegándose a calcular el precio de los libros quemados en un valor de 50.000 monedas de plata. (Hechos 19:18-20). Lo que hicieron los habitantes de éfeso es un ejemplo de lo que deben hacer todos aquellos que han confiado en estas cosas esotéricas. La Biblia dice que este mundo esta bajo el dominio de Satanás, lo cual significa que el enemigo de Dios utiliza todo lo relacionado con lo esotérico con el fin de engañar, confundir y matar a los creyentes y por supuesto a los incrédulos. Gracias a Dios los cristianos no estamos solos en nuestra lucha contra las tinieblas ya que Cristo esta con nosotros y él es mayor que el príncipe de este mundo. Primera de Juan 4:4 dice: “Mayor es quien esta en nosotros que el que está en el mundo”. El que esta involucrado con las tinieblas debe saber que a la corta o a la larga va a cosechar la maldición que esta sembrando. Y cuando venga la maldición sobre su vida no lo va a librar ni la adivinación, ni la suerte, ni la superstición, ni la lectura de las manos ni nada. Y no hay que dejarse engañar por los parapsicólogos ni mentalitas ni ninguna clase de brujo o adivino, arguyendo que los tales nombran a Dios y que los milagros lo hacen en su nombre. ¡Pura mentira del diablo! De hecho, en el libro de los hechos se cuenta que una mujer seguía al apóstol Pablo y otro siervo de Dios, diciendo por adivinación: “estos hombres son siervos del Dios Altísimo… Pablo se volvió y dijo al espíritu de adivinación: En nombre de Jesucristo te mando salir de ésta, y en el mismo instante salió”. (Hechos 16:17-18). Muchos nombran a Dios pero cuando se presenten en el cielo Dios les va a decir: “¡Apartaos de mi hacedores de maldad!”. Cada vez que oigas a cualquier persona diciendo que necesitas un amuleto o algún tipo de ritual que la Biblia prohíbe deséchalo porque estas cosas son detestables para Dios. No seas ignorante. Lee la palabra de Dios y veras que lo mejor que hay para acercarnos a Dios para ser bendecidos es a través de la oración y la lectura de la Biblia. El profeta Isaías dijo que “los astrólogos, los que consultan el tiempo son como briznas de paja que ha consumido el fuego: No podrán salvar sus vidas del poder de las llamas”. Alguien dijo que el mal y el bien tienen el mismo apellido “dición”, es decir: Ben-dición y mal-dición. Recordemos que la maldición nunca viene sin causa. Proverbios 26:2 afirma: “Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa”.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 9 de mayo de 2007

Esclavos del humanismo.


Los humanistas han dejado de lado a Dios y han centrado su mirada en el ser humano. Se consideran ateos o agnósticos. Algunos humanistas también tienen otros conceptos filosóficos de Dios como es el deísmo que expresa la idea de que es posible que haya habido un Dios pero que ahora ya no existe y que dejó que la creación sea gobernada por sus leyes naturales. Los humanistas han desalojado a Dios de sus vidas y dependen de su razonamiento, de la historia y las experiencias personas para formar un criterio ético-moral sobre el sentido existencial. El humanismo no considera que la Biblia sea la palabra de Dios y descarta verdades doctrinales como la pecaminosidad del hombre, el castigo eterno, la necesidad del arrepentimiento y la justificación y salvación a través de Jesucristo. También rechazan la necesidad de vivir conforme a la voluntad de Dios, promoviendo a su vez la permisividad y el librepensamiento.
“En el período de las tinieblas de la Europa Occidental, los conceptos de esta filosofía fueron extirpados por el poder político de la Iglesia. Los que expresaban dictámenes en oposición a los dogmas religiosos dominantes eran desterrados, torturados o ejecutados. Fue tan solo en el Renacimiento de los siglos XIV al XVII, con el desarrollo del arte, la música, la literatura y los grandes viajes de navegación, que se pasó a considerar la alternativa de pasar de una existencia centrada en "Dios" a una alternativa humanista. Durante el iluminismo del siglo XVIII, con el desarrollo de la ciencia, los filósofos finalmente comenzaron a criticar abiertamente la autoridad de la Iglesia y a engranar lo que hoy se conoce con el nombre de "Librepensamiento".
Los que formularon la filosofía humanista desconocían que al eliminar los conceptos cristianos, avalaba el hecho de que la humanidad se zambullera en el pantano del hedonismo, el relativismo, la permisividad, el materialismo y el nihilismo. Debido a que los seres humanos a lo largo de la historia de la humanidad han destronado a Dios de sus corazones y han puesto a la razón existencialista en su lugar, hemos visto como se sucedieron genocidios, guerras, hambrunas y todo tipo de males sociales, económicos, morales y éticos que han destrozado a la humanidad. En su ensayo Manifiesto cristiano, el Dr. Francis A. Schaeffer, teólogo y filósofo cristiano, escribió a este respecto: “El término humanismo, según se usa de este modo más amplio y prevalerte, significa que el hombre parte de él mismo, sin ningún conocimiento fuera de aquel que él mismo pueda descubrir y sin medida de todas las cosas, según lo declaró el siglo de las luces. Puesto que el concepto que el humanista tiene del hombre es erróneo, también lo es el concepto que tiene de la sociedad y de la ley; no teniendo una base adecuada ni para la sociedad ni para la ley…”.
El humanista nos aleja de Dios y nos hace descreer de la Biblia como la palabra de Dios, pero Dios a través de su palabra nos dice que él existe y que es real y verdadero. Dios en su palabra nos advierte a este respecto que “la amistad del mundo es enemistad contra Dios” (Santiago 4:4), y en contraste nos dice que hay vida en abundancia a través de Jesucristo. (Juan 10:10) Jesús mismo prometió vida eterna para aquellos que fueran fieles a Dios (Juan 17:3; Mateo 10:32,33; Juan 14:1-3, 23,24). El Dr. Tim LaHaye, en su ensayo, The Battle for the Mind sugirió: “Nuestra sociedad actual está en un estado de decadencia moral, no porque la mayoría de americanos amen la degeneración, sino porque la influencia humanista ha sido mayor en nuestra cultura que la influencia de la iglesia” (1980, p. 189). La iglesia del Señor Jesucristo debe predicar la verdad que es la palabra de Dios. Dios es el centro de los cristianos. Los incrédulos deben saber que el que no tiene tiempo para Dios tiene tiempo para sufrir. Sin Dios no podemos ser felices. En las sagradas escrituras se hallan las respuestas a todas las preguntas. La razón humana es limitada, pero si leemos la palabra de Dios, en oración y con la ayuda de su Espíritu santo, podemos encontrar la verdad y el sentido de nuestra existencia. Nuestras vidas deben ser teocentricas. Dios es nuestro centro de gravedad. Aunque para muchos el evangelio de Cristo sea locura, nosotros los cristianos que Dios existe y que hay salvación a través de Jesucristo. “Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (1 Corintios 1:19-21).
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar juliogenial@hotmail.com