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domingo, 7 de marzo de 2010

Fragmento de libro Creadores de Paul Johnson


La creatividad, creo, es inherente a todos nosotros. Somos la progenie de Dios todopoderoso. Dios es definido de muchas maneras: el que todo lo puede, el que todo lo sabe y el que todo lo ve, eterno, justo, fuente última de amor, belleza, justicia y felicidad. Sobre todo, él es el creador. Él creó el universo y a los que lo habitan, y, al crearnos, nos hizo a su propia imagen, de modo que su personalidad y capacidades, aunque levemente, se reflejan en nuestras mentes, cuerpos y almas mortales. Por eso, también somos, por naturaleza, creadores. Todos podemos crear, y la mayoría lo hacemos, de un modo u otro. No hay duda de que somos felices cuando creamos, aunque no hagamos humilde y discretamente”.

El escritor Rodolfo Fogwill nos cuenta que libros esta leyendo



Rodolfo está leyendo "Señales que precederán al fin del mundo" de Yuri Herrera, Cuentos Completos de Onetti y "Mis dos mundos" de Sergio Chejfek.

lunes, 1 de marzo de 2010

El eterno mundo de los libros

“Lo que se aprende leyendo es el lenguaje de uno mismo, se consigue dar nombre a las emociones, aumentando así nuestras posibilidades, creciendo, ampliándonos”, dijo el Dr. Guillermo Jain Etcheverry. Y es cierto, los libros son un mundo dentro de este mundo. Los libros nos ayudan a transitar por esta realidad tan volátil, movediza e inexplicable. Leer libros hace que acumules experiencias emocionales, racionales, permanentes.

En las páginas de las clásicas obras literarias de todos los tiempos podemos acceder a una amplia interpretación del comportamiento de los hombres sobre la faz de la tierra. Los pensamientos de grandes filósofos, escritores e ideólogos de todas las épocas y culturas enriquecen nuestro mundo intra-personal, aportándonos criterio para interpretar los eventos imprevisibles de la vida. Quienes se dejan acompañar por buenas obras literarias encuentran respuestas oportunas en este mundo lleno de oscuridad intelectual, miedo y dudas. Marcel Proust alguna vez afirmó que “no hay mejor manera de advertir lo que uno siente que tratando de recrear en uno mismo lo que un maestro ha sentido. En este profundo esfuerzo traemos a la superficie nuestro propio pensamiento, junto con el de aquel a quien leemos”.
Es de sabios cultivar la mente con pensamientos de grandes autores que se cultivaron a si mismos y procuraron entenderse y entender al entorno social de su época. Los buenos libros hacen que uno tenga una mente cultivada, ordenada, nutrida de buen criterio. No hablo de leer con el objeto de ser mejores que los demás o parecer más refinados o sofisticados sino con el fin de hacen más clara la vida y evitar complicaciones vivénciales. Las palabras de los grandes filósofos y escritores de todas las épocas y culturas hacen que encontremos esperanza en un mundo confundido y alienado. Leer es un acto de descubrimiento, expansión, crecimiento, iluminación. Leer es navegar por el océano del espíritu humano y llegar a la tierra firme de la paz intelectual. Como dijo Etcheverry: “Al confrontar las obras mayores, lo hacemos alentados por la esperanza de encontrar en ellas algo que desconocíamos acerca del mundo o de nosotros”.


julio cèsar chàves
www.juliochaves.blogspot.com

jueves, 13 de septiembre de 2007

Cultura cristiana: entre lo estético y lo práctico


Lo he intentado con todas mis fuerzas, pero no puedo, he perdido la capacidad de resumir. No encuentro la manera de volver a ser conciso y poder expresar las ideas utilizando pocas palabras. Tomen aire, que este, artículo tiene el record de longitud.
Todo artista cristiano se encuentra ante un gran dilema al moverse entre dos corrientes: una estética, la cual se siente comprometida con lo artístico, y otra práctica, que afirma que una obra debe servir para algo más que deslumbrar los sentidos —como si los sentidos fuera malos— y tener alguna aplicación práctica. Este es un pleito muy viejo que va y viene con diferentes nombres, pero en el fondo siempre produce lo mismo: artistas cristianos que tienen que
poner versículos en su obras, o llenarlas de significados evidentes, para que no ser perseguidos.



sábado, 8 de septiembre de 2007

El mito de la eterna juventud y el tema de la muerte


La cultura actual se ha convertido en una civilización que no piensa en la muerte. Contemporáneamente muchas personas viven como si la muerte no existiera. Actualmente existen una serie de modas que dicen que hay que ser jóvenes para siempre. Hay que tener la piel tersa, lisa y sin arrugas. Todos luchan contra las patas de gallo. Mi viejo me enseñó que cuando me digan que tengo patas de gallo, debo decir que son arrugas. Pero yo digo que son patas de gallo porque para mí no tienen nada de malo o negativo. Son patas de gallo, es decir, arrugas como dice mi viejo. Las patas de gallo revelan los años que tenemos. He visto que algunas mujeres las disimulan con maquillaje. He visto que a algunas les preocupa muchísimo el tema de la gordura. Entonces salen a caminar y no comen nada, pues están obsesionadas con hacer desaparecer los rollitos. Estas exigencias, he visto en la tele, conducen a muchas mujeres y hombres a la cirugía estética, encargada de disolver las evidencias del paso de los años. Para mí, recurrir a la cirugía estética para parecer más joven es una estupidez atroz.
El mito de la eterna juventud se manifiesta en las apariencias, en esos individuos que obsesivamente cuidan con gran esmero lo que son por fuera, pero que no obstante viven indiferentes a la interioridad y al tema de la muerte. El mito de la eterna juventud nos persigue. El Dr. Jaime Barylko se siente perseguido: “Joven. Juventud divino tesoro. Siglo de los jóvenes. De cualquier edad, pero Joven. Los Rolling Stones se están cayendo a pedazos, pero son jovenzuelos. Yo también quiero ser anoréxico, y no lo logro. Por eso pienso, por eso escribo, para olvidarme de mi cuerpo y de que soy cuerpo. Pero la televisión no me da reposo. Veo Bergman, pero en el medio me venden toda suerte de aparatos para hacer gimnasia. Siento que se dirigen a mí, personalmente, que me acosan, que me acusan y me siento culpable. Abandono Bergman. Busquemos ópera, me digo, para huir de tanto mundanal ruido. ¿Y qué descubro? Se terminaron las sopranos gordas. Ahora son todas flacas, esbeltas, gimnastas. No sé donde prefigurarme”.
La gente de hoy no quiere morir. La muerte no está en los planes de nadie. Ser joven es un mandamiento de los medios de comunicación. Sin embargo, la muerte es real. La muerte es inevitable. Es frente a ella cuando aprendemos a valorar la vida. La muerte trata con cada persona. John Haywood pensó: “La muerte iguala al de arriba y a al de abajo”Y George Bernard reflexionó irónicamente: “Las estadísticas de la muerte son impresionantes. Una de cada persona muere”. Tarde o temprano vamos a morir. Cuando era chico iba a la escuela de campo Nº 26. Siempre esperábamos el colectivo en la esquina Alsina que está atravesada verticalmente por la calle Castelli. Un día, mientras esperábamos el colectivo para ir a la escuela rural, llegó una persona para informarle a mi amigo David, que su hermano Ricardo había fallecido al golpear su cabeza con el cordón del asfalto al caerse de su moto. Fue un accidente. Mi vecino Ricardo era muy joven y la muerte lo alcanzó. ¡Es mi deseo que esté con Dios!
Un hombre llamado Patrick Henry, cuenta Billy Graham en su libro ‘Enfrentando la vida y la muerte en el más allá’, escribió en su testamento; “Yo he dejado toda mi propiedad a mi familia. Hay algo más que quisiera dejarles, y esto es mi fe en Jesucristo. Si ellos tuvieran eso y no les hubiera dejado un centavo, serían ricos; pero si no les hubiera dejado eso, y les hubiera dejado el mundo entero, ellos serían sencillamente pobres”. Jesús dijo: El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá”.
“No hay cuestión más urgente y crucial en la vida, que la de su relación personal con Dios, y su salvación eterna”, dijo Billy Graham.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 13 de agosto de 2007

La Biblia es la constitución del cristianismo


Desde 1950, año en que un orfebre de Mainz, Alemania, llamado Johann Gutenberg inventó la imprenta, la historia de la comunicación cambió considerablemente. Antes de que este hombre introdujera en Europa los tipos móviles, es decir, las primeras máquinas de imprimir, los libros se copiaban a mano. Estas copias manuscritas las realizaban los monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero, de reyes y nobles. Las copias que se realizan eran muy pocas y era raro que consiguieran hacer más de un libro por año. Antes de Gutenberg había 30.000 libros en toda Europa, y casi todos estos manuscritos eran Biblias o comentarios bíblicos, pero 50 después de que fuera introducida la imprenta en aquel continente, había más de 9 millones de libros en toda Europa. Aunque muchos dicen que China y Corea ya contaban con prensas para reproducir textos, fue Gutenberg quien transformó radicalmente el medioevo. En aquella época la gente adquiría conocimientos por medio de la transmisión oral o las experiencias empíricas, pero la imprenta permitió que la gente pueda acceder al conocimiento mediante la lectura de libros. Entonces, la gente comenzó a conocer otras culturas, opiniones, ideas y filosofías que antes desconocían. La invención de la imprenta cambió la cultura accidentan por completo y produjo la comunicación de masas, lo cual cambió dramáticamente la religión, la ciencia, la política, la literatura, y toda la cultura Europea. Como alguien dijo, en la época medieval los horizontes eran reducidos, la comunidad era introspectiva, las experiencias personales eran limitadas, y el conocimiento se adquiría de oídas, pero la imprenta fue capaz de reproducir los libros en menos tiempo de lo que tardan los copistas, logrando que el conocimiento se masificara. Lo más interesante de todo esto es que el primer libro en ser impreso fue la Biblia, lo que quiere decir que desde hace más de 500 años, los cristianos pudieron acceder a la palabra de Dios más fácilmente.
Gracias al descubrimiento de la imprenta, a finales de la edad media, los cristianos podemos leer la Biblia en varios idiomas, pudiendo de esta manera conocer los pensamientos de Dios. En su ensayo Generar éxito personal, el Dr. Lair Ribeiro, escribió: “En la era de la agricultura mandaba quien poseía tierras. En la era industrial mandaba quien tenía dinero. En la era de la información manda quien tiene información”. Y yo agrego, en lo espiritual manda quien tiene conocimientos bíblicos. Hace poco leí un artículo que decía que la primera Biblia, que fue impresa por Gutenberg y que sólo habían podido ver contados eruditos, actualmente está al alcance de cualquiera persona conectada a Internet. Lo que quiero decir es que los cristianos tenemos al alcance de la mano el libro más importante de la historia de la humanidad. El hecho de que fuese impresa en primer lugar es muy significativo ya que de alguna manera Dios quiso decir que todos pueden y deben poder acceder a su palabra. La Biblia es el best seller eterno, es un libro inmutable, su mensaje es sencillo, claro y vigente. El propósito de las sagradas escrituras es proporcionarnos el conocimiento necesario para poder alcanzar la salvación a través de Cristo. A través de la historia de la humanidad, hasta en las circunstancias más siniestras, las promesas del evangelio se han mantenido inmutables, contribuyendo a que los lectores de este sagrado libro puedan cultivar una vida significativa y fructífera. No es casual que eminente educadores y pensadores llamen a este libro, el libro padre de todos los libros. “La Biblia es la constitución del cristianismo”. Mateo 24:35 dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

domingo, 24 de junio de 2007

La maldición de ser escritor

Hace unos días, Leopoldo Brizuela (Inglaterra. Una fábula, 1999) se acercó hasta el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires para intentar cobrar 500 pesos, por haber sido jurado en un concurso literario realizado en noviembre de…2005. Se explicó su problema a una de las empleadas concentrada en su sándwich.
-¿Usted estuvo aquí?-preguntó la mujer.
-Si, señora, cinco veces.
-¿Y usted es escritor?
Brizuela miró la bolsa de la carnicería que llevaba en la mano y dijo:
-Si, señora, soy escritor.
La mujer dejó el sándwich, anotó un número de expediente y le dijo que, de ahora en más, podía consultar todo por Internet.
Ya en su computadora, Brizuela ingresó a
http://sistemas.gba.gov.ar y observó los incesantes movimientos del expediente: del Instituto Cultural a la Unidad de Contratos, de ahí a la Dirección Provincial de Coordinación de Políticas Culturales, para pasar al Departamento de Contrataciones, Suministros y Depósito y la Fiscalía del Estado, entre otros organismos. Así desde el 17 de noviembre de 2005 hasta el 30 de mayo de 2007. Brizuela todavía no sabe cuándo cobrará. Y tampoco si alguna vez su caso dejará de decorar los escritorios de la administración pública. Fuente: Revista Ñ de clarín, por Diego Erlan.

jueves, 21 de junio de 2007

Tecnología y cultura: Ni un libro por año…


“Los resultados del informe Doxa sobre adolescentes y nuevas tecnologías, realizado en Italia, indican que entre los menores de 18 la mitad no abre ni un libro al año (exceptuando algún manual escolar) y sólo un 29 % lee uno o dos libros por año. Casi todos tienen celular (sólo uno de cada diez chicos entre 14 y 17 años declara no tener teléfono móvil); y todos tienen aparatos con cámara fotográfica, videollamada y otras sofisticaciones. En promedio, recibieron su primer celular a los 12 años. La TV y los juegos de pantalla ocupan dos horas y media de su tiempo libre diario. La lectura de diarios y revistas, diez minutos”.
Fuente: Revista Ñ de Clarín, por Ivana Costa en la sección: Pistas.

martes, 8 de mayo de 2007

El camino de la ignorancia.


Qué es el conocimiento? Según una enciclopedia que consulté, “El conocimiento es un conjunto de datos sobre hechos, verdades o de información almacenada a través de la experiencia o del aprendizaje (a posteriori), o a través de introspección (a priori). El conocimiento es una apreciación de la posesión de múltiples datos interrelacionados que por sí solos poseen menor valor cualitativo. Significa, en definitiva, la posesión consciente de un modelo de la realidad en el alma”. “No esta bien ocultar la propia ignorancia, sino descubrirla y ponerle remedio”. En su ensayo Inteligencia aplicada, el Dr. Lair Ribeiro dice que hay que usar la inteligencia de un modo pragmático ya que esto permite incrementar nuestro éxito personal y profesional. La curiosidad, las ganas de entender la funcionalidad de todo lo que nos rodea, conduce al saber, al conocimiento. Así como el maquinista debe conocer la funcionalidad de la máquina para hacerla funcionar, nosotros debemos conocer como funciona la vida para poder funcionar como seres humanos. La adquisición del saber implica admiración e interés. La llave del conocimiento conduce al éxito. El conocimiento además de proporcionarnos placer intelectual, también nos proporciona criterio para poder conducirnos asertivamente y de este modo poder organizarnos, planear un proyecto de vida, y separando lo bueno de lo malo, lo útil de la insípido. Esta es la era de la información, la era del conocimiento, este el tercer milenio, año 2007. Tener criterio, cultura, enriquece el punto de vista y hace más eficiente y eficaz el sentido común. El saber es poder, nos ayuda a modificar la realidad, a evolucionar, a cambiarnos, a mejorarnos. “La noción que a través de los sentidos adquirimos de las cosas exteriores, aunque no sea tan cierta como nuestro conocimiento intuitivo, merece el nombre de conocimiento”, dijo el Filósofo inglés, John Locke.La ignorancia conduce a errores estúpidos. El ignorante, cuando alguna situación inusual lo sorprende, hace interpretaciones erradas de la realidad, complicando aún más las circunstancias. La ignorancia hace tropezar dos veces con la misma piedra, nos pone en ridículo ante la adversidad y nos sume en absurdas especulaciones, preocupaciones, miserias, carencias, limitaciones y malos augurios. La mente de los ignorantes están plagadas de malos presagios, malas premoniciones. La conducta del ignorante es terreno infértil, lleno de maleza, quejas, pesimismo. Sabemos que hay personas que no han podido instruirse ni leer un libro o mirar una película por falta de recursos pero de todos modos viven sabiamente porque tienen el motor de la curiosidad y procuran, con sus limitaciones claro, entender la funcionalidad de todo lo que les rodea. La realidad es que el conocimiento no esta limitado únicamente a las escuelas, academias, universidades, templos, lugares sagrados, sino que el conocimiento y el saber esta destinado a aquellos que tienen curiosidad, admiración. Nunca es tarde para aprender. Nunca es tarde para aprender un oficio, una profesión, nunca es tarde para leer un libro por primera vez o mirar una película, nunca es tarde para comprender. El conocimiento, dijo alguien, nos hace conscientes y responsables de nuestras vidas. “Alejémonos de los ignorantes y temamos ser contados entre ellos”.La curiosidad no mata al gato, lo que lo mata es la ignorancia. Procuremos conocer la esencia de las cosas y personas. Sepamos un poco de todo. El saber es los muebles del alma. El camino de la ignorancia conduce al aburrimiento, la apatía, la mediocridad, la incultura, el vacío. El conocimiento nos hace ricos por dentro. Lo monotemático es monotonía. La rutina hastía. El conocimiento nos hace más interesantes. ¿A quien le gusta hablar con alguien que no sabe de que hablar? ¿A quien le gusta convivir con la monotonía? Un escritor famoso dijo que la multiplicación de los libros hace a uno de los males de nuestra época. La realidad es la época medieval quedó atrás hace unos cuantos siglos, esta es la era del conocimiento y los libros están al alcance de los que tienen curiosidad. Mantegazza dice: “Cuando hayamos aprendido, debemos enseñarlo a quien nada sabe todavía; de este modo pagamos una deuda sacrosanta.Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar

martes, 27 de marzo de 2007

El mundo de los libros.


“Los libros siempre están ahí, esperando con paciencia que alguien los vuelva a tomar”, dijo Jhon Carmody. La literatura es un mundo dentro de este mundo. Los diferentes estilos literarios, ensayo, novela, poseía y dramaturgia, nos acompañan en este universo de letras. Gracias a textos de todas las épocas hemos aprendido a reflexionar, meditar, cuestionar, pesar y pensar los eventos cotidianos. Leer por lo menos una hora diaria mantiene la mente ordenada, tranquila, con claridad mental. Casi siempre, antes de tomar una decisión importante, deberíamos buscar un libro que nos ayude a definir nuestra situación. Los buenos autores nos ayudan a fortalecer nuestra racionalidad, enriqueciendo nuestro criterio, clarificando nuestro punto de vista y nuestra interpretación de las circunstancias. Los libros son un mundo dentro de este multitemático mundo.
Cuando digo que debemos leer por lo menos una hora diaria, no lo digo con el objeto de únicamente acumular información o con el propósito de evadirnos y evadir la realidad sino que debemos cultivarnos, meditando en el contenido de nuestras lecturas y consolidando los conceptos de que habitan nuestra mente. Leer nos ayuda a cultivar nuestras mentes. La programación neurolinguistica estudia el lenguaje de los pensamientos. Leer libros de buenos autores nos estructura la mente y instala patrones de pensamiento positivos que desencadenan en una conducta inteligente. La lectura es muy importante en el desarrollo de la inteligencia. La lectura proporciona cultura, desarrolla el sentido estético, actúa sobre la formación de la personalidad, es fuente de inspiración, recreación y de alegría. Actualmente hay cursos de lectura veloz donde se enseña a leer libros en el menos tiempo posible. Lo único que procuran estos cursos es que acumulemos información y nada más. Pero cuando hablo de leer no es a toda velocidad sino saboreando cada palabra, cada párrafo, cada concepto. Es menester intimar con los libros, dejando que los diferentes autores depositen sus conocimientos en nuestras mentes. A los libros hay que masticar y tragarlos cuando es el tiempo adecuado. La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico.
El Dr. Jaime Barylko, autor del ensayo Vivir y pensar, dijo: “Leer para pensar, eso me hace falta: pensar. Re-pensar. Que la lectura ilumine algún sector de mis lóbulos frontales. Que se produzca un destello que me arranque de la rutina aplanadora. Algo que me haga pensar a mí. Un esbozo de novedad que encienda en mí el reflejo de otra posibilidad. Aludo al movimiento del ser interior hacia cualquier tema. Ese movimiento es lo que vale. Ahí es donde el hombre estalactita-estalagmita de la ruta automática despierta y descubre otra imagen de las cosas”. Algunas frases, simplemente algunas frases, pueden iluminar nuestras mentes y resolver nuestra situación. Sé que la vida enseña más que muchos libros pero los libros nos instalan en la realidad de una manera más provechosa. Nuestro criterio no es el mismo. Nuestra interpretación no es la misma. Nosotros no somos los mismos. Las gestiones inteligentes siempre van acompañadas de la compañía de buenos libros. Como dije líneas arriba, la literatura es un mundo dentro de este mundo. “La lectura, dice Carmen Lomas Pastor, autora de "Hacer Familia" Nº 84, (Págs. 11-41). Ediciones Palabra, Madrid 2002 arvo.net favorece el desarrollo de las virtudes morales siempre que los libros se seleccionen adecuadamente. Las lecturas proponen modelos para admirar e imitar; y, mientras los modelos vivientes (padres, profesores, etc.) pasan, los protagonistas de los libros permanecen”.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

domingo, 11 de marzo de 2007

Deleitando los oídos.


La música amansa las fieras, mantiene los signos vitales más estables ,libres del estrés, y provee de serenidad al alma. En la India , el flautista encanta la serpiente venenosa. Una marcha militar enardece el ánimo de los soldados. Una madre duerme a su hijo cantándole una canción de cuna. La música posee un lenguaje universal. Arthur Schopenhauer, filosofo alemán (1.788-1.860), dijo: “La música expresa lo que hay de esencial en el mundo”.
La música es un idioma en el cual se comunican ideas, sentimientos, creencias. El compositor alemán Jacob Félix Meendelsohnn-Bartholdy (1.809-1847), el cual fue muy renombrado en su época, expresó: “La música es más precisa que la palabra, y querer explicarla con palabras es oscurecer su sentido genuino”. La música es tan positiva que se usa para curar enfermedades de origen nervioso: la angustia, neurosis, depresión, etc. Las llamadas terapias musicales o músico terapias se usan con un nivel alto de buenos resultados, ya que hacen cambiar positivamente el estado de ánimo del paciente. La música favorece el recogimiento y eleva los sentimientos y las emociones. Se puede oír todo tipo de música. Hay personas que necesitan escuchar música alegre y otras que necesitan escuchar algo que las tranquilice. Hay algunos que necesitan música tranquilizante y otra música energizante, todo depende de los gustos y necesidades de las personas.
Platón (427- 347 a . c.) dijo que la música podía fortalecer el ánimo de las personas. Pitágoras (582- 507 a . c) usaba la música como terapia para las embarazadas. Creía que el sonido de la flauta beneficiaba a la madre y al feto. La música es buena en la fábrica, en la oficina, en los talleres, en las oficinas municipales, en la sala de espera de los aeropuertos, etc. La música ayuda a vivir y amansa las fieras, dice el viejo refrán.
Chopin (1810-1.849) tocaba música para el gran Duque para ayudarle en sus ataques epilépticos. Un filosofo francés, afirmó: “La música es cien veces más rápida que las palabras”. Los científicos han comprobado que la música es un sedante que atenúa los dolores físicos. En algunos países, los dentistas, cuando tratan a sus pacientes, les hacen escuchar música con auriculares. De este modo, no sienten casi el dolor. Un periodista pensó: “El que se sienta en el sillón del dentista y oye la Novena Sinfonía de Beethoven, en lugar del zumbido estridente del torno, se sustrae al efecto de esa música. Se concentra en ella, no piensa en el dolor, pierde el miedo y antes de darse cuenta, el tratamiento ha terminado”. Huelga decir que la música tiene efectos psicológicos y fisiológicos que se transforman en comportamientos sociales o antisociales, pacíficos o violentos, según su ritmo. De ahí la importancia de elegir la música. Siempre es bueno escuchar música positiva, con buenos ritmos musicales y buenas letras. La música influencia nuestra vida totalmente.
Como dije en la primera línea: “La música amansa las fieras”. Obviamente también puede enfurecer aun más a las fieras. Lo adecuado es que la música que escuchemos amanse nuestro estado de ánimo.

Julio C. Cháves.

El placer que conduce al conocimiento.


Hoy vivimos en un mundo donde el esfuerzo intelectual es algo fuera de moda. A la gente no le resulta agradable leer. A nadie le resulta interesante la cultura escrita. Los lectores con pasión están desapareciendo. Actualmente, la cultura de la imagen, ocupa un lugar preponderante en nuestra sociedad. Todos pasan mucho tiempo frente a la televisión. En consecuencia, nadie posee ganas de leer. En realidad, los lectores son muy pocos, ya que son contados con los dedos quienes están dispuestos a pagar una cuota de esfuerzo por una sólida y concreta adquisición intelectual. Leer implica voluntad, ganas de crecer, esfuerzo, ganas de pasar tiempo a solas, reflexión, meditación, liberarse de prejuicios. En una oportunidad le hicieron esta pregunta a ROBERTO FONTANARROSA: -¿cómo te iniciaste en la literatura? FONTANARROSA respondió: “Todo arranca con el gusto por la lectura. Yo siempre relacione a la lectura con el placer. De chico leía los libros de la colección de “ROBIN HOOD”, que eran puro entretenimiento. A mi hijo le digo que lea, no para que sea un intelectual o vaya a una mesa redonda, sino para que se divierta. A mí, si un libro me cansa, lo tiro. Yo nunca pude estudiar, no termine la secundaria. Me formé leyendo. Era un desastre en la escuela, una especie de vegetal, siempre sentado en la silla, sin hacer nada, sin hablar, sin molestar a nadie. Hasta que dejé de ir. Esto refleja otra época del país. Si no estudiabas no pasaba nada. Pero tenias que trabajar. Era sencillo conseguir trabajo. Y empecé a trabajar en publicidad, en la agencia de un amigo de mi viejo…”.
La lectura es formadora. La saturación de imágenes, mediante el cine, la TV , conduce al ocio intelectual y a la pasividad racional, lo cual impide que podamos disfrutar de la felicidad de la lectura. El hábito de leer nos permite organizarnos por dentro, nos ayuda a interpretar las circunstancias de la vida, y nos permite gozar de riquezas interior; también nos ayuda a comunicarnos mejor, mediante la lengua oral y escrita. Leer implica acceder a un mundo de comprensión, información, nuevos conocimientos. El conocimiento posee un valor fundamental y mediante el libro, podemos acceder a él. RODOLFO ALONSO dice sobre los lectores: “Desconfía de los lectores “Literarios” especializados. Si me dieran a elegir, elegiría a aquellos sabios analfabetos que sin saber leer se arremolinaban en las ventas de “ La Mancha ” alrededor de alguien que les leía “El Quijote” recién aparecido. Gente común, de pueblo, nada menos, gente viva y en contacto con la vida, para lo cual el libro no era algo distinto, ajeno, separado de la vida”. Leer es un placer. En los libros existe un menú temático que nos permite a acceder a una biblioteca de conocimientos múltiples; en sus paginas podemos encentrar el odio, el resentimiento, el amor, el espanto, los laberintos: a DIOS podemos encontrarlo en las sagradas paginas de la BIBLIA ; al infierno podemos conocerlo mediante “ La Divina Comedia ” de Dante; en fin: los libros son mundos dentro de este mundo.
Leer es formarse, construirse, adquirir armas mentales para luchar contra la adversidad, la muerte, los desencuentros, las circunstancias inéditas que enfrentamos en la vida. Leer implica disciplina, orden interior, ganas de aprender cosas nuevas, mejorar nuestra capacidad comunicativa. Los libros son amigos de papel, tinta, hilo, símbolos descifrables. LILIANA HEKER expresa respecto a los lectores: “Un lector no se hace de un día para el otro, hacen falta valor y tiempo, condiciones favorables y una razonable libertad espiritual para aceptar la literatura como un legado, un medio por el cual ciertos hombres han tratado de fijar en palabras lo mejor de sí mismos”.

Julio C. Cháves.

Los buenos libros.


“Un buen libro figura entre nuestros mejores amigos”, Anónimo.



A una persona la podemos conocer por los libros que lee. Como una persona tiene la capacidad de influenciarnos, los libros también tienen esa capacidad. Por eso es bueno estar en la compañía de buenas personas y buenos libros. Sir Philip Sydney decía: “Nunca están solos quienes están acompañados por buenos pensamientos”. Y los libros son portadores de buenos pensamientos y esos pensamientos cobijan gérmenes de acción, porque las buenas palabras que habitan en los buenos pensamientos inspiran y engendran buenas obras. Los libros nos conducen al conocimiento de las cosas, eso nos permite adaptabilidad a todas las circunstancias. ¿Qué debemos leer? Libros que nos ayuden a ser mejores personas, que nos acerquen a los demás y también a Dios. Un buen libro instruye, entretiene y transmite solaz; podemos acercarnos a ellos en la tristeza y el gozo, la prosperidad y la miseria. Siempre están, los libros, como íntimos amigos fieles y sabios a nuestro lado. Hazlitt decía: “Los libros soplan en el corazón; los versos del poeta se infiltran en la corriente de nuestra sangre. Los leemos siendo jóvenes, los recordamos cuando viejos. En sus páginas leemos lo que les sucedió a otros, pero lo sentimos como si nos hubiese sucedido a nosotros mismos. Se encuentran por todas partes, buenos y baratos. No respiramos más que el aire de los libros. Le debemos todo a sus autores; sin ellos, seriamos bárbaros”. Además, Emerson en su obra “Sociedad y soledad”, nos da los siguientes consejos para elegir un buen libro: “Entre los contemporáneos, no es tan fácil distinguir la notoriedad de la fama. Aseguraos, pues, de no leer libros mediocres… Las reglas prácticas que aconsejo son estas:
1) No leer nunca un libro que no haya sido publicado un año atrás.
2) No leer sino libros famosos.
3) No leer sino lo que a uno le guste: “La máxima de Lord Lytton era: “En la ciencia leed con preferencia los libros nuevos; en la literatura los viejos”.
Con el estudio de buenos libros, como la Biblia , podemos hacernos más inteligentes y sobresalientes entre las personas más ilustres. De hecho, los libros constituyen una parte de la verdadera felicidad, purifican el espíritu de la vulgaridad y la ignorancia, y dan al individuo una grandeza colosalmente pura y relevante. Cuando uno es joven debe dejarse guiar por la Biblia y los libros de hombres virtuosos, eso inflama positivamente el corazón, estimula el entusiasmo, y encauza los esfuerzos de la voluntad en direcciones correctas. La compañía de buenos libros puede hacer que una persona construya una buena vida. Si somos inteligentes debemos reconocer con placer sincero nuestra deuda a muchos libros, por la devoradora actitud que excitaron en nuestros espíritus y mentes, su lectura. Los buenos libros figuran entre los mejores amigos, ya que su lectura eleva los pensamientos y sentimientos y las aspiraciones, actúan como defensa contra las malas costumbres, las malas compañías y los malos pensamientos. Los buenos libros purifican, fortifican la mente; ensanchan y humanizan el espíritu; preservan de las trivialidades mundanales, dulcifican y llenan de gracia el alma. ¡Leer es aprender a pensar! “Desde los Evangelios hasta el contrato social “, dice De Bonald”, “son los libros lo que han hecho las revoluciones”.

Julio C. Cháves.

La importancia del libro.


JOSEFINA DELGADO dijo: “uno nunca sabe que lee, por qué lee. Lo que importa es hacerlo. Y en el camino, definir aquellas preferencias que, por supuesto, pueden cambiar. Eso sí, RECHAZAR UN LIBRO SIN ABRIRLO ES UN PREJUICIO”. Aunque alguna vez lo haya practicando. La literatura es una de las fuentes de las que la gente común se inspira para establecerse a si mismos. El verdadero escritor no es únicamente un creador sino que también es un sabio. Es un representante de millones de personas anónimas y como arquitecto de la sociedad, no puede permitirse olvidar ni por un momento la más elevada santidad que cubre su sublime labor. Los escritores intelectuales son los mensajeros de las multitudes silenciosas, son los guardianes de la sociedad. El más leve error de un escritor puede resultar una catástrofe, pero la bondad puede capacitarlo para transformar a la sociedad más allá del reconocimiento público. La verdadera literatura se mueve junto con la sociedad. El trabajo del escritor es resistir y lidiar con la infelicidad, procurando la verdad, el crecimiento interior y la satisfacción de la conciencia colectiva. MARIO VARGAS LLOSA expresó: “ LA LITERATURA NOS DEFIENDE DE LA INFELICIDAD ”. HAROLD BLOOM dijo que “UN LECTOR ES QUIEN DUDA Y PIENSA”; y JOSEFINA DELGADO, añade: “UN LECTOR DUDA, PIENSA Y ADEMAS, SE PERMITE CAMBIAR.”
Los seres humanos, durante su peregrinaje en la tierra, en ocasiones desean hacer una pequeña y vivificadora pausa. Las rodillas de algunos individuos se tornan endebles y se sienten fatigados y frustrados, es en esa instancia, cuando la gente se vuelve hacia la literatura. La literatura es una amorosa consejera, instructiva compañera de viaje. Respecto a la literatura, compañera de viaje, MARCOS GIRALT TORRENTE, dijo: “EL DESAFIO DE LA VERDADERA LITERATURA ES NEGARSE A HACER PRODUCTOS A LA CARTA PENSANDO EN LO QUE se SUPONE ESPERA LA GENTE Y , EN CAMBIO, ESCRIBIR ALGO HONESTO. NO es UNA FRIVOLIDAD PARA CUMPLIR UN RITO, SINO ALGO QUE REFLEXIONE SOBRE TEMAS QUE A UNO LE PARECEN IMPORTANTES”. A mi me agradan lo autores que me hacen pensar, que me comunican la verdad de corazón a corazón. La verdadera literatura debe ser revolucionaria, debe cambiar a la gente para bien, debe conducir a la reflexión, a la unidad, al mejoramiento de los individuos, lo cual, en consecuencia, también producirá cambios en las relaciones interpersonales. La auténtica literatura posee estética, forma, pero también posee humanidad, sentimientos, dudas iluminadoras, verdades trascendentes que conducen a una mente superior: DIOS. Los escritores, antes de escribir, deben mirar a su alrededor y asegurarse de la dirección en que la sociedad se está moviendo y las causas básicas de su debilidad. Además, deben tomar una postura firme e inteligente contra las fuerzas aparentemente irresistibles de la destrucción y la maldad. Es factible que nadie ayude a los escritores con estos objetivos, esto no importa, lo que importa son los ideales éticos- estéticos-morales-humanos. HORACIO GONZALEZ, pensó: “ESCRIBIR ES UN DILEMA, CUANDO TODO PARECE TENDER A LA UNANIMIDAD DE UNA ESCRITURA GRIS”.
El libro siempre será importante. Para todos. Muchas personas han pensado que el libro llegará a su fin. Por ejemplo, HAROLD BLOOM, declaró: “CON EL NUEVO SIGLO SE TERMINA EL LIBRO, LA ERA DEL LIBRO”. En su lugar tendremos la era de la pantalla de la televisión, de la pantalla de una computadora, de la realidad virtual y todos los otros sustitutos del duro, difícil y glorioso acto de la lectura. En contraste, el DR. GUILLERMO JAIM ETCHEVERRY, piensa: “EL LIBRO ES LA INVENCION CENTRAL DE LA CIVILIZACION MODERNA. ASI LO DEMUESTRA LA HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN. Para mover una montaña, hay que escribir un libro. Para fundar una religión, hay que escribir un libro. Para lanzar un partido político, hay que escribir un libro. Atacar a un enemigo, apoyar a un amigo, contar una historia, justificar una carrera, requieren escribir un libro. Hasta para promover la cultura digital y criticar los libros, hay que escribir un libro, como lo han hecho los garúes de la sociedad de la información. Como sostienen algunos autores, el desprestigio de la lectura resulta el descrédito contemporáneo del esfuerzo. La lectura de un libro requiere realizar un esfuerzo intelectual que pocos están dispuestos a emprender. Leer es una tarea formativa porque la lectura que es un hábito que se adquiere durante la infancia y la adolescencia nos hace reflexivos y racionales, nos enseña a escribir y hablar. Sobre todo, nos impulsa a meditar, a desarrollar nuestra imaginación. Nos introduce en el universo de las ideas abstractas, en un mundo donde sólo se valora lo material, lo que se ve, se toca, se consume. Es indudable que la mayor parte del conocimiento complejo, basado en abstracciones, seguirá transmitiéndose por la lectura. Por esto, pese al auge de los medios audiovisuales, el dominio y la comprensión de la palabra escrita, distinguirá a las sociedades capaces de mantener el liderazgo político y económico, y de mejorar el nivel de vida de sus habitantes”.

Julio C. Cháves.

De gutemberg y la expansión del conocimiento.


Desde 1.456, que fue cuando Gutemberg inventó la impresión tipográfica, disponemos de libros. El libro es un portador de conocimiento. En las páginas de los libros hay vida, alimento tanto para el intelecto como para el alma. Los libros son muy importantes. Leer alarga la vida. Leer implica disciplinarse a uno mismo, implica ordenar la vida, desarrollar la voluntad y la inteligencia. Ser un lector es indispensable para poder interpretar la vida de modo profundo, sólido e inteligente. Ser lector denodado es estar dispuesto a vivir más tiempo y con más fuerza. Los libros son fetiches necesarios, son amigos de papel, y compañero de viaje.
Adolfo Bioy Casares decía: “Leer es agregar un cuarto a la casa de la vida.” Hay muchos libros para leer. Hay que dialogar con el autor. Si el libro es de nuestra propiedad hay que tener un lápiz a mano para subrayar lo que tocó nuestra alma. Un lector estaba muriendo y susurró a una persona que estaba cerca: “¡Qué lástima morir cuando hay tantos libros para leer!” Según Virginia Wolf, “el cielo debe ser una lectura continua e inagotable”. Desde que era un adolescente aprecio los libros. Leí libros que me han acercado a Dios, otros que me han enseñado lo complejo que es el ser humano y otros que me han ayudado a vivir una vida más inteligente. A lo largo de los años los libros me han ayudado a reflexionar sobre las cosas que realmente tienen importancia. Leer libros es una santa obsesión. Es obvio que la vida enseña más que muchos libros. Pero en fin: los libros nos ayudan a vivir, a elegir, a ser felices.
Los libros hablan y ejercen una profunda influencia en nuestras vidas. Transmiten conocimientos, información formativa. Hace poco tiempo tuve una conversación con una amiga que tiene más de 80 años y me dijo: ¿Sabias Julio, que yo nunca aprendí a leer ni a escribir? Yo le pregunté: ¿Quiere aprender María? Ella me contestó: Ya estoy vieja para eso, pero vos valora el hecho de haber aprendido. Hoy día María ya no esta con nosotros pues hace muy poco tiempo falleció. Pero en mi corazón quedó grabado indeleblemente su consejo y su amistad.
ROBERT ESCARPIT expresó al referirse al habito de leer: “Tan sólo la lectura directa, sin mediador, es lectura en el más autentico sentido de la palabra. Cultivar el habito de la lectura es indispensable para que podamos ser personas inteligentes y maduras en todo el sentido de la palabra”. EDMUNDO DE AMICIS dijo respecto a los libros: “EL destino de muchos hombres dependió de haber tenido o no una biblioteca en su casa”.
Siempre recuerdo la pequeña biblioteca que tenia mi viejo. Eran pocos libros, pero en fin, gracias a esos pequeños libros, conocí esos pequeños amigos de papel. Desde entonces, compro libros nuevos y usados. En mi casa tengo una biblioteca que alberga muchos autores. Hace muchos años me refugio en ella. Gracias a ella he aprendido muchísimas cosas. Y, sobre todo, he descubierto esos fieles amigos de papel.
JORGE LUIS BORGES, decía: “Mi verdadera educación fue la biblioteca de mi padre, en gran parte de libros ingleses. Yo recuerdo, sobre todo, la Enciclopedia Británica , que sigo releyendo y que no he agotado aún”. Debemos cultivar el hábito de leer pues es muy importante. Los libros son compañeros de viaje. En ellos se halla el conocimiento, el consejo, la sabiduría de la vida. ¡A leer que el tiempo apremia!

Julio c. Cháves

sábado, 3 de marzo de 2007

El eterno mundo de los libros.


“Lo que se aprende leyendo es el lenguaje de uno mismo, se consigue dar nombre a las emociones, aumentando así nuestras posibilidades, creciendo, ampliándonos”, dijo el Dr. Guillermo Jain Etcheverry. Y es cierto, los libros son un mundo dentro de este mundo. Los libros nos ayudan a transitar por esta realidad tan volátil, movediza e inexplicable. Leer libros hace que acumules experiencias emocionales, racionales, permanentes. En las páginas de las clásicas obras literarias de todos los tiempos podemos acceder a una amplia interpretación de comportamiento de los hombres sobre la faz de la tierra. Los pensamientos de grandes filósofos, escritores e ideólogos de todas las épocas y culturas enriquecen nuestro mundo intrapersonal aportándonos criterio para interpretar los eventos imprevisibles de la vida. Quienes se dejan acompañar por buenas obras literarias encuentran respuestas oportunas en este mundo lleno de oscuridad intelectual, miedo y dudas. Marcel Proust alguna afirmó que “no hay mejor manera de advertir lo que uno siente que tratando de recrear en uno mismo lo que un maestro ha sentido. En este profundo esfuerzo traemos a la superficie nuestro propio pensamiento, junto con el de aquel a quien leemos”.
Es de sabios cultivas la mente con pensamientos de grandes autores que se cultivaron a si mismos y procurando entenderse a si mismos y al entorno social de su época. Los buenos libros hacen que uno tenga una mente cultivada, ordenada, nutrida de buen criterio. No hablo de leer con el objeto de ser mejores que los demás o parecer más refinados o sofisticados sino con el fin de hacen más clara la vida y evitar complicaciones vivénciales. Las palabras de los grandes filósofos y escritores de todas las épocas y culturas hacen que encontremos esperanza en un mundo confundido y alienado. Leer es un acto de descubrimiento, expansión, crecimiento, iluminación. Leer es navegar por el océano del espíritu humano y llegar a la tierra firme de la paz intelectual. Como dijo Etcheverry: “Al confrontar las obras mayores, lo hacemos alentados por la esperanza de encontrar en ellas algo que desconocíamos acerca del mundo o de nosotros”.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar