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sábado, 20 de febrero de 2010

Economía de Éxito



Grupo Empresarial Sion, prosperidad a la manera de Dios, no luche más, ponga en práctica principios que le han funcionado a millones de personas y alcance la vida que Dios quiere para usted y su familia. !Créalo, lo imposible no existe¡

Prosperidad material, ¿una bendición prometida?



Hoy en día una de las doctrinas que ha ingresado con mayor fuerza a las iglesias evangélicas/protestantes es la relacionada a la "prosperidad material o económica" ... frases como "Dios no quiere hijos pobres", "somos herederos del oro y la plata", "debemos reinar en vida" y muchas otras se hacen cada día más comunes en las iglesias... ¿PERO TIENE ESTA DOCTRINA BASE BÍBLICA? ¿O ES UNA DOCTRINA DE DEMONIOS QUE NOS DISTRAE DEL REAL OBJETIVO DE LOS CRISTIANOS?

viernes, 24 de julio de 2009

Una vida abundante


Prosperidad en la Biblia no consiste en cuanto tenemos sino que prosperidad es cómo nos relacionamos con lo que tenemos y cómo nos relacionamos con lo que tenemos es lo que marca nuestro nivel de prosperidad. Los cristianos tenemos necesidades básicas que resolver, como es el alimento y la vestimenta, pero Dios dijo que no nos preocupemos por eso. De hecho, como cuida de las aves del cielo y los lirios del campo, él cuida de nosotros. Segunda de Corintios 9: 8 al 10 dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia”.


Además de darnos pan Dios también va a darnos semillas para sembrar. Nos va a dar abundancia de semillas. Nuestra herencia en Dios es abundancia, prosperidad, sabiduría, riqueza de bendiciones. Hablemos victoria. Sembremos bendición. Bendigamos y nos van a bendecir, y cuando nos bendigan, volvamos a bendecir y así sucesivamente. Que nuestra vida sea una cadena de bendición. Pidámosle a Dios que nos de riqueza de semilla. Porque el que siembra en abundancia, cosecha en abundancia. También pidámosle riqueza de deseos. Soñemos. Deseemos cosas. Nuestro Dios concederá las peticiones de nuestro corazón. Si Dios esta con nosotros nada nos faltará y si nos falta cualquier cosa, igualmente estaremos gozosos porque sabemos vivir en abundancia y en escasez. Porque prosperidad es cómo nos relacionamos con lo que tenemos, prosperidad no es lo que tenemos. Prosperidad es saber que Dios es nuestra fuente. Prosperidad es saber que nuestra herencia en Dios es bendición tras bendición hasta que sobre y abunde. Prosperidad es saber que Dios cuida de nosotros. Mateo 6:26 dice: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

domingo, 21 de junio de 2009

Persiste en sembrar


Si no sembramos jamás vamos a cosechar. Las semillas dan fruto únicamente si son puestas debajo de la tierra. Al conformarnos estamos guardando las semillas. A Dios no le agrada la gente que esconde sus talentos. Él quiere que demos fruto, que nos multipliquemos, que llenemos la tierra de bendiciones. Él quiere que controlemos el ambiente donde nos movemos. Si tenemos mentalidad de derrota siempre vamos a tener necesidades sin satisfacer. Por el contrario, si pensamos en dar fruto es porque tenemos mentalidad de bendición.


Dios nos puso por cabeza y no por cola. Dios nos dotó de capacidad para liderar. Entonces, si de veraz somos responsables tenemos que obtener el control sobre nuestro ambiente. Dios nos ha dado semillas para sembrar para nuestro futuro. Las semillas son para ser puestas debajo de la tierra. Hay que arar, trabajar la tierra y enterrar la semilla. Y así va a venir la bendición. Si sembramos vamos a cosechar. No permitamos que otros tomen nuestra bendición. Agarremos la bendición que nos pertenece.


Los cristianos no vivimos bajo la mentalidad de maldición, vivimos bajo la mentalidad de bendición. Nuestro trabajo como cristianos es obtener la bendición. Trabajar por conquistar la bendición es hablando bendición. Dios nos dio la tierra para que gobernemos. Basta de conformarnos con las migajas. Basta de pobreza y miseria. Es tiempo de que reclamemos la bendición que nos pertenece. La salud y la prosperidad son nuestro destino.

Por esto, tenemos que persistir en sembrar. Las riquezas de este mundo le pertenecen a los cristianos. Lo que pasa es que los cristianos aún no hemos reclamado todo lo que nos pertenece. Dice que el que siembra escasamente cosechará escasamente, pero el que siembra en abundancia, cosechará abundancia. Sembremos lo que tengamos. En una ocasión una mujer dio las pocas monedas que tenía y Jesús dijo que esta mujer Dios mucho más que otras personas. Lo que diferenciaba a esta mujer de otras personas, es que esta mujer sabía que lo poco en Dios es mucho.

Persistamos en sembrar. Persistamos en hablar bendición. Persistamos en trabajar. Persistamos en tener fe. De este modo controlaremos todo ambiente en el que nos movamos y la bendición será nuestro estandarte y todo lo que hagamos nos saldrá bien.


Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

martes, 9 de junio de 2009

Cómo ser un buen mayordomo


No saber cómo manejar el dinero puede ser muy perjudicial para nuestras finanzas. Para administrar lo que Dios nos da tenemos que estar preparados intelectualmente, emocional y espiritualmente. Una cosa importante que tenemos que entender que Dios nos da riqueza es para que nuestro paso por esta tierra sea placentero. Dios quiere que vivamos bien, pero él no le regala las riquezas a nadie. En todo caso, hace que aparezcan las oportunidades laborales que nos permiten ganar dinero, pero somos nosotros quienes administramos nuestro dinero, para bien o para mal. Dios quiere que los cristianos estemos bendecidos en todas las áreas de nuestras vidas. Ahora, para que esto se haga realidad tenemos que valorar todo lo que Dios nos de, incluso las cosas pequeñas. Lucas 16:10 dice: “El que es fiel en lo poco, también en lo más es fiel; y el que en lo poco es injusto, también en lo más es injusto”.


Tenemos que ser fieles en lo poco. Si valoramos lo poco y damos gracias a Dios por lo pequeño, Dios se alegrará por nuestra gratitud y nos dará en abundancia. Para que las riquezas vengan a nuestras vidas tenemos que ser agradecidos. Otra cosa importante es ser un bueno administrador. Jamás hay que gastar más de lo que se gana. Siempre hay que guardar, ahorrar. El presente es importante pero el futuro también lo es. Planificar el futuro también es importante. Mucha gente por no saber manejar el dinero han perdido la bendición de Dios y algunos hasta han quedado endeudados. Proverbios 6:6 al 9 dice: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor prepara para el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Si estos pequeñitos insectos llamados hormigas son tan sabios y juntan su comida en el verano para no trabajar en el invierno, nosotros tenemos que hacer lo mismo, tenemos que ahorrar cuando hay trabajo y cuando estamos sin trabajo podemos seguir viviendo porque tenemos ahorros. El ignorante gasta todo lo que gana, pero el sabio, el que administra bien su dinero, guarda para el tiempo de necesidad. Seamos sabios y cuidemos lo poco, entonces Dios nos dará mucho…

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 1 de abril de 2009

Dios, el cristiano y la crisis económica

Leí en un libro que la palabra crisis en chino tiene dos significados: Peligro y oportunidad. La crisis representa peligro para aquellos que no confían en Dios, pero para los cristianos representa la oportunidad de ver obrar la mano de Dios. La crisis, económica, psicológica, espiritual o emocional, es la oportunidad para que veamos como interviene Dios a nuestro favor si realmente confiamos en él. Dios es nuestro proveedor. No debemos tenerle miedo al hambre, al sufrimiento y el desempleo, porque cuando creemos que tendremos necesidades sin suplir, eso que pensamos se convertirá en realidad. Como alguien dijo, “no le digamos a Dios cuan grandes son nuestros problemas, digámosle a los problemas cuan grande es nuestro Dios”. Si creemos que Dios es nuestro proveedor, nada nos faltará.

La palabra de Dios dice que uno de los nombres de Dios significa: Jehová proveerá. Los hijos de Dios prosperan aún en tiempos de crisis, más los impíos van de mal en peor. Y si los hijos de Dios pasan por épocas de vacas flacas se contentan en cualquier situación porque de todos modos cuentan con la protección de Dios. Dios es nuestro proveedor y si él cuida de las aves del cielo, cuidará mucho más de nosotros… Charles Stanley escribió: “El fracaso es resultado de circunstancias que escapan a nuestro control. Consecuencias debilitantes pueden hacernos caer emocionalmente y precipitar respuestas tales como la depresión y el enojo. En estos casos, debemos tomar la verdad consoladora de que Dios tiene el control, a pesar de las adversidades. No estamos a merced de la economía o de los actos de los demás; en cambio, debemos depositar nuestra confianza en Dios porque con él todas las cosas son posibles. Si caemos, él nos levantará. Si fallamos, él vendrá a rescatarnos. Podemos lograr nuestros mejores triunfos si aprendemos a volvernos al Señor en medió del fracaso. En lugar de seguir un espiral descenderte hacia la desgracia, podemos compartir la paz de Dios y su consuelo. En lugar de hundirnos y lamentarnos, podemos aprender que nuestro valor propio está anclado en nuestra identidad como hijos de Dios”.
En cierta ocasión un grupo de amigos hicieron un experimento. Metieron a un amigo en un contenedor refrigerado y le hicieron creer por medio del termostato que la temperatura estaba bajando y él que lo estaba viviendo, se sintió en una atmósfera de terror, y al siguiente día apareció muero por “congelación”. El termostato lo que estaba marcando realmente era que estaba frío, pero que no estaba congelando. En realidad el hombre se murió de miedo. Si creemos que vamos a pasar necesidad realmente vamos a pasarlas porque el miedo tomará el control de nuestras vidas. Lo que creemos se hace realidad. Por esto es importante que creamos que Dios es nuestro proveedor y que él puede suplir todas nuestras necesidades. El salmista dijo: “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan”.

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 12 de noviembre de 2007

La conquista de la verdadera prosperidad


Un conocido predicador que me gusta mucho dice que la verdadera prosperidad consiste en poder acceder a los bienes de Dios. Lo que tenemos no tiene nada que ver con la prosperidad. Si la prosperidad depende del auto, la casa o algo que tenemos, es una prosperidad que podemos perder. Si nos roban el auto perdimos la prosperidad. Si se nos incendia la casa perdemos la prosperidad. Ahora, cuando nuestra prosperidad depende de los bienes de Dios nadie puede robarnos la prosperidad. Hay predicadores que dicen que Dios quiere que seamos todos millonarios. Van a llover los billetes del cielo. Vamos a tener el mejor auto, la mejor ropa, vamos a ser prosperados hasta reventar de gordos. Pero este es un concepto erróneo. El pastor Rick Warren dice que la idea de que Dios quiere que todos seamos ricos tiene una sola descripción: “Basura”. El dice que creer esto es crear un ídolo falso. Las personas no medimos ni valemos por cuanto tenemos. De hecho, hay millones de creyentes que viven en la pobreza y eso no significa que Dios no este con ellos.

He escuchado a muchísimos predicadores hablar de la doctrina de la prosperidad, donde arguyen que si damos el diezmo, la ofrenda, si damos donaciones, si sembramos más allá de nuestra capacidad de dar, Dios va a hacernos ricos, pero la verdad es que esta bien dar el diezmo, esta bien dar ofrendas, pero esto no significa que Dios este obligado a hacernos ricos o darnos todo lo que queremos o deseamos. Vuelvo a repetir lo que dijo el predicador que cite al principio: La verdadera prosperidad consiste en poder acceder a los bienes de Dios. Si Dios nos da mucho, lo amamos. Si Dios nos da poco, lo amamos. Si Dios nos da mucho y somos malos administradores es posible que vivamos pobremente y si Dios nos da poco y somos buenos administradores es posible que vivamos muy bien. Cuidemos lo que tenemos y Dios nos dará más.

Mateo 6:33 dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Si vamos al Señor él no permitirá que tengamos hambre. Dios cuida de nosotros. Ahora bien, no esperemos que Dios haga caer plata del cielo, trabajemos, ahorremos, cuidemos las cosas. El apóstol Pablo dijo que sabía contentarse en cualquier situación. Dijo eso porque entendió que la verdadera prosperidad consiste a tener a Dios de aliado. Cuando verdaderamente tenemos fe Dios conspira a nuestro favor para que podamos conquistar el milagro, la prosperidad, la felicidad. Lo cierto es que pobres o ricos, tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas. Lo importante es que podemos acceder a los bienes de Dios.

Julio césar cháves. Escritor78@yahoo.com.ar