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viernes, 16 de septiembre de 2011

Con voluntad...

Jaime Balmes dijo que la fuerza de voluntad es el secreto de llevar a cabo las empresas arduas. Con esta firmeza comenzamos por dominarnos a nosotros mismos, primera condición para dominar los negocios. Tener voluntad consiste en tener ánimo, intención y resolución en hacer una cosa. Cuando las cosas quedan a medio terminar o inconclusas, estamos ante un individuo que no tiene voluntad. Las grandes acciones siempre son llevadas a cabo por personas que tienen esmero, diligencia y atrevimiento creativo con respecto a realizar algo productivo, fructífero. La historia pone de relieve muchos paradigmas de grandes acciones. Los historiadores cuentan que durante el siglo I y II de nuestra era, los mártires cristianos que los romanos cruelmente arrojaban a los leones, solían recibir de buen agrado ese destino, pues lo consideraban como una oportunidad de evidenciar públicamente su Fe. El historiador Elaine Pagela, en su obra The gnostic gospels, cita ciertas cartas en las que los cristianos suplicaban a sus amigos que no intercedieran para salvarlos de la muerte. Motivados por su celo de imitar literalmente los hechos de la vida de Cristo, los mártires competían entre sí, exhibiendo toda la paciencia posible; cantaban himnos y miraban hacia arriba con expresiones de angélica alegría, en tanto las bestias los atacaban con sus garras y filosas dentaduras. Respecto a estos hechos hay relatos de asombrados espectadores romanos. El cristianismo conquistó al mundo pagano, tanto cuanto por otras causas, comenzando por provocar en la mente pagana un respeto deslumbrado y demostrar indudablemente que la voluntad humana se impone sobre la materia y no a la inversa. “No hay nada imposible: existen medios para conseguir todas las cosas. Si poseemos suficiente voluntad, tendremos a nuestro alcance muchos de estos medios”, dijo La Rochefoucauld.

La voluntad es la madre de las grandes acciones. En lo religioso, lo político, lo social, todo depende de la voluntad. Los hombres exitosos son aquellos que empiezan algo y lo terminan. La dedicación, la disciplina, la diligencia, el esfuerzo diario, son elementos necesarios si pretendemos realizar cosas. Cuando no hay voluntad se pierden oportunidades y el tiempo se nos escapa de las manos. La pereza y la inconstancia conducen al fracaso y la mediocridad. Únicamente las personas de naturaleza conformista están contentas con sus vidas sin sentido, sin propósito. La vida de una persona se mide por su voluntad y por sus valores. Las persistentes buenas acciones dicen mucho de un hombre. La pereza denigra, degrada, empequeñece, pero la voluntad firme engrandece. La voluntad transforma lo ordinario en extraordinario.

“Nuestra voluntad es una fuerza que dirige a todas las demás, cuando la gobernamos inteligentemente”.

Buffon.

“Nada le es imposible al hombre de voluntad”.

Mirabean.

“El grosor de los muros es menos importante que la voluntad de conquistarlos”.

Tucídides.

“Rara vez han favorecido las circunstancias a los hombres eminentes, sino que hubieron de abrirse paso a través de toda clase de impedimentos y obstáculos”.

Jhon Milton.





jueves, 23 de junio de 2011

Con fuerza y energía

Muchas personas dicen que no pueden alcanzar sus objetivos porque no tienen la fuerza necesaria y dejan todo por la mitad. Se quedan sin fuerzas porque les falta motivación. El hecho es que cuando estamos motivados las fuerzas aparecen solas, pero cuando falta motivación la gente flaquea. Vale decir que la motivación es algo que no viene de afuera sino que viene de adentro. Si tenemos un sueño, si tenemos aspiraciones, seguramente estableceremos metas y en consecuencia nos estaremos auto motivando, generando fuerza y energía. Si queremos lograr algo debemos hacernos nuestras tareas con energía, voluntad, perseverancia, esmero. Escuche a un motivador decir que en la vida hay dos tipos de personas. Por un lado está la gente que espera que las cosas sucedan y por otro esta la gente que hace que las cosas sucedan. La pregunta es: ¿a qué grupo queremos pertenecer? Yo quiero ser parte de la gente que hace que las cosas sucedan. No creo en la casualidad ni en la suerte, lo que creo es que si buscamos el éxito con energía y fuerza, auto motivándonos, cambiaremos nuestra realidad y mejoraremos nuestra condición de vida.
La actitud de fuerza y energía no es una disposición innata. La adquirimos. La aprendemos. Nadie nace fuerte, la fuerza se adquiere mediante el uso de la voluntad. Cuando trabajamos para que las cosas sucedan estamos manifestando y fortaleciendo nuestra energía. Charles Chaplin es un ejemplo de energía y voluntad. Cuando era niño transcurrió su infancia vagabundeando por las calles de Londres, pero tener contacto con esas crudas realidades de su vida fueron lo que le una fuerza y energía interior inquebrantables. Se convirtió en uno de los mejores actores del mundo. Incluso filmó una memorable película sobre un vagabundo. No importa en qué condición hemos crecido o donde nos ha tocado nacer, lo importante es lo que hacemos con eso que nos pasó o nos pasa. Hagamos todo con energía y fuerza, entonces le ordenaremos al éxito que venga a nuestra vida.

Julio césar cháves www.juliochaves.blogspot.com

jueves, 16 de junio de 2011

El sereno de la fábrica y la importancia de ser emprendedor



“Érase una vez un hombre sin estudios, analfabeto, que buscaba trabajo. Finalmente encontró trabajo en una fábrica de sereno. Le iba bien, cobraba, comía. Una noche llegó a la fábrica un telegrama urgente y el sereno manifestó que no sabía firmar el recibo. Al día siguiente se supo y lo echaron, ya que el telegrama era muy importante. Rondando por el mundo no supo que hacer. Se fue al campo y con el dinero de la indemnización compró un cerdo e hizo chorizos. Los vendió todos, le fue bien. Comió y luego con las ganancias compró dos más e hizo chorizos y le fue bien, los vendió a todos. Después de unos años terminó comprando un pequeño frigorífico. Luego compró uno más grande y llegó a ser un genio en el tema de los chacinados y muy respetado millonario. Aparecía en revistas de gastronomía y revistas de famosos. Era popular. Le hicieron reportajes y le pedían autógrafos. Confesó con toda inocencia y casi con orgullo:
-No sé escribir…

-¿Cómo que no sabe escribir? Y entonces, ¿cómo logró llegar donde esta?
-Porque no sé escribir, si hubiera sabido escribir, a esta hora de la noche todavía estaría de sereno en la fábrica…”. (Dr. Jaime Barylko).


El hombre de esta historia no era un holgazán. Es cierto que no sabía leer ni escribir pero disponía de voluntad y tenía ganas de salir adelante. La pereza no logró destruirlo. La falta de emprendimiento no logró subyugarlo. Lucho. Mantuvo los brazos en alto. Miro hacia delante. Busco algo que hacer para comer y poder vivir dignamente. El era consciente de que en la vida útil, en el trabajo y la perseverancia, en la buena utilización del tiempo, se encontraba el éxito. Lo logró, salió adelante. Sabía que estar desocupado podía conducirlo a la extrema pobreza y las necesidades. Este hombre es un ejemplo que debemos seguir. Es cierto que hay personas que mueren por exceso de trabajo pero son muchos más los que mueren por inactividad, falta de emprendimiento y voluntad. La inactividad conduce al desorden, el desequilibrio, la pereza y la depresión. En contraste, el trabajo y las sanas ocupaciones conducen al equilibrio y la salud mental. El mejor modo de afrontar las crisis de la vida es con trabajo, lucidez e interés. Haciendo algo se aparta de nosotros todo lo malo, las enfermedades y los vicios. Haciendo algo se llega al progreso, vamos hacia delante.

Una ocupación útil y constante hace que nuestra vida este equilibrada y ordenada.

Llenar las horas con tareas constructivas mantiene nuestra salud mental y nuestra vitalidad física. Hombres eminentes han dicho cosas interesantes respecto al trabajo y las buenas ocupaciones. Walter Scout dijo: “No estar nunca sin hacer algo”. El historiador Roberson a los quince años ya había adoptado el principio de: “La vida sin saber es la muerte”. El lema de Voltaire era: “Siempre al trabajo”. Imitar a los trabajadores y emprendedores es la tarea de los que tienen voluntad de querer salir adelante. El un sereno de la fábrica es un paradigma digno de imitar.

julio chàves www.juliochaves.blogspot.com

martes, 31 de mayo de 2011

No elegí donde nacer


No elegí donde nacer. No elegí a mis padres ni tuve la oportunidad de elegir a mis hermanos. Tampoco tuve la oportunidad de elegir las circunstancias de mi nacimiento. Pero sí puedo elegir cómo quiero vivir donde me toco nacer. Sí puedo elegir relacionarme positivamente con mis padres. Sí puedo y quiero relacionarme sanamente con mis hermanos. Sí puedo cambiar las circunstancias que me han tocado. Voy a elegir lo que quiero pensar. Voy a elegir lo mejor para mi vida. Voy a hacer el bien. No voy a transitar los caminos trillados por otros sino que voy a andar mi propio camino. Voy a soñar mis propios sueños. Voy a cumplir mi leyenda personal. No elegí donde nacer, pero sí elijo como vivir.

Julio césar cháves www.juliochaves.blogspot.com escritor78@yahoo.com.ar