La rivalidad entre hermanos es algo normal en la vida. No importa cuan bien se lleven los hermanos, siempre surgen riñas y se pelean y discuten por algún motivo. Algunos pediatras dicen que mientras más jóvenes sean los chicos, habrá más rivalidad. Así mismo vale decir que la rivalidad existe entre niños de edades dispares. También es importante la intervención de los padres en las peleas y como ponen en orden la relación entre sus hijos. Alberto Amato, columnista de Clarín, dice a este respecto: “Que los hermanos mayores no sean más inteligentes que los menores no implica lo contrario. Caín era menor que Abel. Y miren la que armó. Además, hay hermanos mayores y hermanos más grandes. No es lo mismo. Hay muchos hermanos menores que son hermanos mayores de sus hermanos más grandes. Pocas veces se da la recíproca. Los hermanos compiten, casi siempre, por el amor y la aprobación de los padres. Así desarrollan eso que la ciencia llama, con piedad, inteligencia. Es una lucha vana, casi siempre decidida de antemano. La aceptación de esa leve tragedia, es lo que damos en llamar fraternidad”. Los niños compiten porque se sienten inseguros del cariño paterno. Muchas veces debido al favoritismo de los progenitores muchos niños tratan a sus hermanos como rivales con el fin de atraer la atención de sus padres y así sentirse más valiosos. Hay que decir que todas las familias tienen que lidiar con la rivalidad entre hermanos. A causa de celos, diferencia de edad y personalidad, y muchas razones más, los chicos compiten interminablemente. Cuando nace el primogénito tiene a sus padres, tíos/as, primos y abuelos a sus pies para colmar sus necesidades y caprichos. Ahora, cuando llega el hermanito ahí surge el problema y la inseguridad. “Cuando la madre está nuevamente embarazada el primogénito manifiesta cierta inconformidad, aún y cuando no entiende qué pasa; se tuna llorón, desobediente y agresivo, síntomas que al nacer el hermano se exacerban buscando la atención que se ha perdido; es rebelde, moja la cama, habla como si tuviera menos edad, se chupa el dedo como lo hacía antes, etcétera” Lo que provoca la rivalidad entre hermanos es que cada uno de los hijos quiere ser el preferido de sus padres. Entonces, el secreto para lidiar con la rivalidad entre hermanos es conocer las causas de esta conducta. Kenneth N. Condrell, Ph.D, a través de los años, ha recopilado muchas ideas sobre cómo lidiar con la rivalidad entre hermanos cuando tienen sólo de 2 a 3 años de edad. He aquí algunos de sus mejores consejos:1)-Los papás desempeñan un papel importante en ayudar a lidiar con la rivalidad entre hermanos. Ya cuando se acerca el nacimiento del nuevo bebé, es aconsejable que el papá comience a asumir más responsabilidad en el cuidado y la crianza del hijo mayor, además de básicamente pasar tiempo con él. Esto le facilita al hijo mayor la llegada del bebé. Los papás también desempeñan otro papel importante: cuando nazca el bebé, puede encargarse de él a ratos para que la mamá pueda dedicarle tiempo al hijo mayor. Hoy día, más y más hombres reconocen que la vida tiene más sentido cuando participan activamente en la crianza de los hijos. Si su esposo piensa todo lo contrario y siente que al ayudarla lo que le está haciendo es un favor, entonces debe tener una conversación seria con él. A las madres cuyos esposos no participan activamente se les dificulta más lidiar con la rivalidad entre hermanos. Se puede hacer, pero es mucho más difícil.2)-Los abuelos y familiares también pueden ayudar. No todas las familias de hoy día son familias extendidas, pero si tiene la dicha de tener a los abuelos cerca, éstos le pueden ayudar a manejar la rivalidad entre hermanos. Cuando el hijo mayor pasa un tiempo con los abuelos, es el número 1 otra vez. Eso lo reconforta, ya que puede estarse sintiendo remplazado por el nuevo bebé.3)-Recuerde a las visitas que van a conocer al nuevo bebé, que también presten atención al mayor. Cada vez más adultos son conscientes de la rivalidad entre hermanos e incluso traen un regalito para el mayor cuando van a visitar. Sin embargo, aún hay visitas que llegan y olvidan por completo al hijo mayor y van directamente a ver al bebé. Con un poco de planificación, usted puede hacer sentir mejor a su hijo mayor. [Incluir un ejemplo]4)-Antes de que nazca el bebé, léale a su hijo mayor algunos libros de cuentos sobre el tema. Los niños aprenden muchísimos de los cuentos. Las historias sobre la llegada de un nuevo bebé y cómo se sentía el hermano o la hermana mayor, ayudan a su hijo a entender mejor los cambios. Además, aliente al hijo mayor a que exprese sus sentimientos de tristeza y coraje luego de que nazca el bebé. 5)-Léale la mente a su hijo y exprese con palabras lo que usted cree que siente. A los niños pequeños se les hace difícil expresar sus sentimientos y usted puede ayudarlo. Por ejemplo, si ve que su hijo mayor hace gestos de enfado, adivine el problema y dígale algo como: "Creo que estas triste porque últimamente no hemos tenido mucho tiempo para jugar juntos, ¿verdad?". Luego, déjele saber que lo entiende, abrácelo y hagan planes para divertirse juntos.6)-Permita que su hijo mayor vuelva a ser "su bebé" sin molestarse por ello. Una de las reacciones más comunes de los hijos mayores con la llegada de un nuevo bebé es comenzar a actuar como un bebé. En ocasiones, el mayor comienza a tener problemas para ir al baño o quiere usar un chupete o el biberón. Tan pronto se dé cuenta de lo que está pasando, dígale algo como: "Vamos a suponer que todavía eres mi bebé... ven para acá". Lo carga y lo mece, hasta puede ofrecerle un biberón de verdad o de juguete. Por un momentito, su hijo mayor vuelve a ser su bebé. Le sorprenderá lo mucho que le agrada esto a un niño de tres años perfectamente maduro. Se derretirá en sus brazos. Al cabo de unos minutos, dígale: "Okey, es hora de que mi niño vuelva a ser mi niño grande". Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
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sábado, 16 de abril de 2011
Rivalidad entre hermanos
La rivalidad entre hermanos es algo normal en la vida. No importa cuan bien se lleven los hermanos, siempre surgen riñas y se pelean y discuten por algún motivo. Algunos pediatras dicen que mientras más jóvenes sean los chicos, habrá más rivalidad. Así mismo vale decir que la rivalidad existe entre niños de edades dispares. También es importante la intervención de los padres en las peleas y como ponen en orden la relación entre sus hijos. Alberto Amato, columnista de Clarín, dice a este respecto: “Que los hermanos mayores no sean más inteligentes que los menores no implica lo contrario. Caín era menor que Abel. Y miren la que armó. Además, hay hermanos mayores y hermanos más grandes. No es lo mismo. Hay muchos hermanos menores que son hermanos mayores de sus hermanos más grandes. Pocas veces se da la recíproca. Los hermanos compiten, casi siempre, por el amor y la aprobación de los padres. Así desarrollan eso que la ciencia llama, con piedad, inteligencia. Es una lucha vana, casi siempre decidida de antemano. La aceptación de esa leve tragedia, es lo que damos en llamar fraternidad”. Los niños compiten porque se sienten inseguros del cariño paterno. Muchas veces debido al favoritismo de los progenitores muchos niños tratan a sus hermanos como rivales con el fin de atraer la atención de sus padres y así sentirse más valiosos. Hay que decir que todas las familias tienen que lidiar con la rivalidad entre hermanos. A causa de celos, diferencia de edad y personalidad, y muchas razones más, los chicos compiten interminablemente. Cuando nace el primogénito tiene a sus padres, tíos/as, primos y abuelos a sus pies para colmar sus necesidades y caprichos. Ahora, cuando llega el hermanito ahí surge el problema y la inseguridad. “Cuando la madre está nuevamente embarazada el primogénito manifiesta cierta inconformidad, aún y cuando no entiende qué pasa; se tuna llorón, desobediente y agresivo, síntomas que al nacer el hermano se exacerban buscando la atención que se ha perdido; es rebelde, moja la cama, habla como si tuviera menos edad, se chupa el dedo como lo hacía antes, etcétera” Lo que provoca la rivalidad entre hermanos es que cada uno de los hijos quiere ser el preferido de sus padres. Entonces, el secreto para lidiar con la rivalidad entre hermanos es conocer las causas de esta conducta. Kenneth N. Condrell, Ph.D, a través de los años, ha recopilado muchas ideas sobre cómo lidiar con la rivalidad entre hermanos cuando tienen sólo de 2 a 3 años de edad. He aquí algunos de sus mejores consejos:1)-Los papás desempeñan un papel importante en ayudar a lidiar con la rivalidad entre hermanos. Ya cuando se acerca el nacimiento del nuevo bebé, es aconsejable que el papá comience a asumir más responsabilidad en el cuidado y la crianza del hijo mayor, además de básicamente pasar tiempo con él. Esto le facilita al hijo mayor la llegada del bebé. Los papás también desempeñan otro papel importante: cuando nazca el bebé, puede encargarse de él a ratos para que la mamá pueda dedicarle tiempo al hijo mayor. Hoy día, más y más hombres reconocen que la vida tiene más sentido cuando participan activamente en la crianza de los hijos. Si su esposo piensa todo lo contrario y siente que al ayudarla lo que le está haciendo es un favor, entonces debe tener una conversación seria con él. A las madres cuyos esposos no participan activamente se les dificulta más lidiar con la rivalidad entre hermanos. Se puede hacer, pero es mucho más difícil.2)-Los abuelos y familiares también pueden ayudar. No todas las familias de hoy día son familias extendidas, pero si tiene la dicha de tener a los abuelos cerca, éstos le pueden ayudar a manejar la rivalidad entre hermanos. Cuando el hijo mayor pasa un tiempo con los abuelos, es el número 1 otra vez. Eso lo reconforta, ya que puede estarse sintiendo remplazado por el nuevo bebé.3)-Recuerde a las visitas que van a conocer al nuevo bebé, que también presten atención al mayor. Cada vez más adultos son conscientes de la rivalidad entre hermanos e incluso traen un regalito para el mayor cuando van a visitar. Sin embargo, aún hay visitas que llegan y olvidan por completo al hijo mayor y van directamente a ver al bebé. Con un poco de planificación, usted puede hacer sentir mejor a su hijo mayor. [Incluir un ejemplo]4)-Antes de que nazca el bebé, léale a su hijo mayor algunos libros de cuentos sobre el tema. Los niños aprenden muchísimos de los cuentos. Las historias sobre la llegada de un nuevo bebé y cómo se sentía el hermano o la hermana mayor, ayudan a su hijo a entender mejor los cambios. Además, aliente al hijo mayor a que exprese sus sentimientos de tristeza y coraje luego de que nazca el bebé. 5)-Léale la mente a su hijo y exprese con palabras lo que usted cree que siente. A los niños pequeños se les hace difícil expresar sus sentimientos y usted puede ayudarlo. Por ejemplo, si ve que su hijo mayor hace gestos de enfado, adivine el problema y dígale algo como: "Creo que estas triste porque últimamente no hemos tenido mucho tiempo para jugar juntos, ¿verdad?". Luego, déjele saber que lo entiende, abrácelo y hagan planes para divertirse juntos.6)-Permita que su hijo mayor vuelva a ser "su bebé" sin molestarse por ello. Una de las reacciones más comunes de los hijos mayores con la llegada de un nuevo bebé es comenzar a actuar como un bebé. En ocasiones, el mayor comienza a tener problemas para ir al baño o quiere usar un chupete o el biberón. Tan pronto se dé cuenta de lo que está pasando, dígale algo como: "Vamos a suponer que todavía eres mi bebé... ven para acá". Lo carga y lo mece, hasta puede ofrecerle un biberón de verdad o de juguete. Por un momentito, su hijo mayor vuelve a ser su bebé. Le sorprenderá lo mucho que le agrada esto a un niño de tres años perfectamente maduro. Se derretirá en sus brazos. Al cabo de unos minutos, dígale: "Okey, es hora de que mi niño vuelva a ser mi niño grande". Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
sábado, 9 de abril de 2011
Amor de consumo
Víctimas del síndrome del consumo, influenciados por una comercialización de los sentimientos, ciertos individuos consumen un tipo de amor que prometa satisfacción inmediata. Los medios masivos de comunicación están atestados de mensajes eróticos que materializan las relaciones afectivas, despojándolas de toda ética y moral. En la televisión las tandas publicitarias nos ofrecen objetos y cosas de todo tipo, las cuales podemos conseguirlas con una simple y rápida llamada telefónica. Llame ya, nos dicen. La finalidad de las tandas publicitarias es explotar económicamente nuestros deseos en lo inmediato. En la vida cotidiana, con estos mensajes publicitarios en mente, entablamos relaciones afectivas, buscando inconcientemente, tal vez conscientemente también, la satisfacción de nuestros deseos inmediatos por medio de relaciones inmediatas, desprovistas de compromisos y sentimientos. Consumimos cosas, y también queremos consumir personas como si fueran objetos. Cosificamos. Comercializamos. Hemos convertido las relaciones en una transacción económica. El hombre de nuestra época se despeña tras un amor sin ataduras, una afectividad reducida a mero hedonismo consumista. Lo que se busca es la multiplicación del placer desprovisto de compromiso y responsabilidad. Las modalidades de amar del siglo XXI han reemplazado al amor romántico, causando un estado constante de angustia insatisfacción, individualismo e indiferencia axiológica. Esta cosificación del otro se debe básicamente al consumo de emociones sin ética, desmoralizando las relaciones entre los sexos. Las relaciones interpersonales de consumo trivializan, estupidizan, alienan y obnubilan los sentimientos románticos. Es menester reflexionar a este respecto, poniendo sobre el tapete de la razón las consecuencias de los deseos narcisistas ya que la conducta de los individuos sin ética puede conducir al propagandismo de la promiscuidad y la cosificación de los sexos. La aspiración de las personas debe ser la práctica del amor en un sentido de trascendencia. De hecho, amar al prójimo es una forma de inmortalidad. Somos sujetos en relación con otros sujetos. Nos somos cosas. La empatía, el altruismo, la comprensión y el desinterés deben ser nuestros estandartes en esta jungla de utilitarismo si pretendemos construir una afectividad con ética, axiología y compromiso con los demás. No todo esta en venta. No todo se compra con dinero. Hay cosas que se compran con valores. El Dr. Jaime Barylko en su ensayo Para quererte mejor, aborda el tema del amor con estas palabras: “Querer no es difícil. Lo complicado es querer al otro en calidad de otro,¡ y que su bien sea el mío! Para quererte mejor debería librarme de esquemas, prejuicios, ideas que tengo de mi, que tengo de ti, esa imagen que uno se hace de si mismo, del otro, de la vida, de la felicidad. Para quererte mejor debería serte fiel a ti, a tu realidad y no a la imagen o construcción mental que proyecto sobre ti. Es un trabajo. De eso se olvidaron los que nos enseñaron el camino de la vida. Nos dijeron que el amor era un sentimiento y que con el sentimiento era suficiente. Ahora lo sé, comienza siendo un sentimiento, una pasión envolvente, alucinante; pero es amor en el punto en que la lava de la pasión se cristaliza en formas de vida que comprender una decisión compartida. Decisión de compromiso. Compromiso, la promesa que crece entre dos”.
No existe amor si no hay voluntad de querer al otro tal cual es. Uno no puede pretender comprar al otro o exigir que el otro sea como uno proyecto en su mente que debe ser. Los esteriotipos dividen, separan a las personas. Las personas son mucho más que lo que se ve con los ojos. Como dijo el gran autor, lo esencial es invisible a los ojos. Cuando dos personas se encuentran, se conocen, se descubren, y se desean construir recíprocamente, entonces podemos decir que existe la posibilidad de compromiso, compromiso en el sentido de decisión compartida, como dijo Barylko.
Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
jueves, 7 de abril de 2011
La diferencia de edad en el amor
Algunos dicen que para que se de el amor no importa la diferencia de edad, pero la realidad es que cuando la diferencia es de más de diez, quince o veinte años, se nota y mucho más cuando los amantes van avanzando en la madurez. Obviamente que dos personas, aunque se lleven unos cuantos años, pueden entenderse, compenetrarse y amarse entrañablemente pero el deterioro físico produce efectos desgastantes en la relación. Es inevitable preguntar entonces, ¿Es posible el amor pese a la diferencia de edad? ¿Son relaciones por interés o hay amor verdadero? ¿Qué rige a alguien para que se fije en una persona mayor? El fenómeno de las parejas con diferencia de edad comenzó en la década del 70, posterior a la revolución sexual. Después de que los adultos jóvenes vieran que se rompían tabúes y prejuicios y que se podía tener libertad sexual y moral, las personas dejaron de mirar las edad del otro.
De este modo comenzó a resquebrajarse y romperse las diferencias generacionales en las relaciones entre los sexos. Entonces a través de los años todo fue cambiando hasta nuestros días. Puede ser que dos personas se amen aunque se lleven algunos años, no cuestiono ni juzgo eso, pero nadie puede evitar que quienes los ven piensen que la trama que moviliza a uno de los amantes sea el interés económico o cualquier otro tipo de seguridad. Lamentablemente estas parejas son objeto de críticas burlas y chusmeríos malintencionados. La psicóloga Malach Pines, dice que “los problemas pueden surgir no en la familia, sino en lo que primero atrajo a la pareja. "Un hombre dice que quiere a una mujer porque es joven y fresca, pero, después, puede quejarse de que es infantil e inmadura". "La mujer que busca un hombre fuerte que la proteja, después, se queja de que es controlador y asfixiante". “Como si esto fuera poco las parejas disparejas en edad también tienden a ser blanco de críticas en la calle. La aceptación quizá no se daría igual si en vez de ser el hombre el mayor, fuera la mujer, dice la experta en relaciones de parejas Malach Pines. Aunque hay más casos hoy en día, de mujeres mayores con hombres menores, este arreglo aún sigue siendo algo tabú”, sigue diciendo la psicóloga. Los psicólogos dicen que tanto la mujer como el hombre si buscan tener una relación con una persona mucho mayor que ellos es porque buscan protección paterna. También surgen otros problemas como los celos que se tienen cuando el amante mayor piensa que el otro cuando encuentre a alguien más joven termine la relación. Más allá de los prejuicios y prototipos sociales, es claro que hay cada vez más ejemplos de parejas con diferencia de edad que avalan el hecho de que para el amor la edad no es un impedimento. Asimismo, hay que reconocer que sería ingenuo creer que todas las parejas se rigen por verdadero amor. Cuando la diferencia es poca no pasa nada pero cuando uno camina con bastón y el otro anda practicando deportes algo raro hay. No creo que muchas adolescentes salgan con tipos que podrían ser sus abuelos lo hagan por amor o que muchachitos de menos de veinte años estén con mujeres de más de sesenta con buenos sentimientos. Indudablemente el dinero, el poder, la fama y otras frivolidades hacen que muchos jovencitos sucumban ante tamaña estupidez humana. Ahora bien, más allá de todas las teorías que existan respecto a este modelo de relaciones, nadie puede negar que si existen verdaderos sentimientos de por medio es posible mantener una relación afectiva madura, pese a la edad. Las parejas funcionales con diferencia de edad indican claramente que no hay tabúes ni límites para las relaciones amorosas. En el amor no hay etiquetas ni prototipos prefabricados. Cuando hay verdadero amor, con todo lo que ello implica, la relación funciona. Cuando hay verdaderos sentimientos en juego, cuando hay respeto y comunicación, la relación es funcional, independientemente a la edad. La diferencia de edad solo existe para la gente y sus escrúpulos. Aunque también existen quienes salen con alguien por interés o cualquier otra razón, se puede decir que el amor no tiene límites y la diferencia de edad no es un impedimento. “Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor”, dijo el poeta Mexicano Amado Nervo. Julio César cháves
miércoles, 30 de marzo de 2011
Relaciones Free
“No tengo novio/a, pero salgo con alguien”,-dicen todos, o casi todos. De este modo, tanto los hombres como las mujeres se boicotean la dignidad recíprocamente. Las relaciones sin compromiso alimentan los vicios y las torcidas pasiones. Son relaciones free, rápidas, ligeras. Los protagonistas de este tipo de vínculos conocen cabalmente el A, B, C del levante ideal. Picotear y zafar sin heridas es la actitud de una persona que la tiene clara. Los consumidores de las relaciones free son individuos que están “juntos” pero que no tienen ningún futuro previsible y no siquiera una pizca de compromiso. Picotear aquí y allá parece que levanta la autoestima, peso esa sensación de realización afectiva es pasajera y a la larga genera desamor y amargura, sin satisfacer plenamente las verdaderas necesidades afectivas de las personas. La levedad es insoportable. La famosa protagonista de las historias de amor de hoy es la debilidad humana. Y lo único predominante es la levedad, la insoportable levedad. Los habitantes de Levante City saben lo que es la falta de afecto. Evadir el compromiso es lo único que hace zafar. Nos creemos modernos. Decimos que estamos mejorando, evolucionando, pero en realidad lo que esta provocando este picotear acá y allá es cada vez más soledad, aislamiento, depresiones, divorcios, enfermedades y angustia. "Pero estamos muy bien en esta época. Tenemos un sexo más libre, menos trabado. Y esa mayor libertad trajo menos problemas de los que se podrían haber imaginado. Tenemos más sexo que antes y lo disfrutamos más. Creo que esto último es clave: se tiene más sexo por placer que por otras cosas", reflexionó el sexólogo argentino, León Gindín. "Muchos creen que sobre la sexualidad en este siglo ya está todo dicho y superado. Sin embargo, no podemos dejar de percibir al ser humano de hoy aislado, solo, en un encierro narcisístico que lo aleja de un vínculo relacional que se hace tan precario como necesario", escribió José Abadi en su libro "El sexo del nuevo siglo". “Con el sida acechando entre las sábanas y modalidades antes inimaginables como el cibersexo, el contacto sexual en el Siglo XXI en poco se parece al de otras épocas. Según expertos consultados, el instinto es el mismo pero la búsqueda del placer, mucho más intensa”, dice Eliana Galarza, periodista de Clarín. El tema del sexo libre ya no un tema que abordan únicamente los especialistas, ginecólogos, andrólogos y sexólogos, sino que aún en la calles los ciudadanos comunes aparentemente lo saben todo al respecto. Será que andan picoteando todo el día y esto les ha aportado abundante experiencia. La popularización de las relaciones free es evidente y la seducción y el sexo deportivo predominan en las relaciones interpersonales entre los sexos opuestos. El sexo es casual, el secreto, no tienen que saberlo ni nuestro familiares, amigos o incluso nuestra pareja, hay que mantener la boca cerrada hasta que la cosa se ponga seria y entren en juego los sentimientos y entonces , uno de los amantes casuales deje al otro, diciéndole con diplomacia: gracias por los servicios prestados. La transa casual se vive los viernes a la noche y los sábados, pero los días de semana, jamás, pues de lunes a viernes nadie quiere encontrarse. Eso ya implicaría compromiso. Los miembros de las relaciones free duermen juntos pero sin expectativas de una relación duradera. El desapegado es fácil. Al fin y al cabo, los practicantes de las relaciones free indican con su comportamiento, definitivamente, que han adoptado la cultura Light del amor libre. Indudablemente las pasiones alcanzan en los protagonistas de este género de vínculos un grado nefasto en que ninguna voz puede dominar sus vicios y vanidades. Para concluir quiero citar al Marqués de Sade que en su contunde y escandaloso relato Los infortunios de la virtud, termina su relato con la siguiente frase: “…la verdadera felicidad no está sino en el seno de la virtud y de que si Dios permite que sea perseguida sobre la tierra es para prepararle en el cielo una más halagüeña recompensa”. escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
lunes, 31 de enero de 2011
Buscando puntos de conexión
Si queremos conectarnos con los demás es necesario que busquemos puntos de conexión. Si valoramos, validamos, apreciamos y tratamos bien a los demás, entonces hemos entendido en qué consisten los puntos de conexión. Si competimos con los demás, si criticamos y hablamos mal de todo el mundo, es posible que nadie nos quiera ni quiera juntarse con nosotros.Si queremos que la gente nos conozca y quiera bendecirnos, tratemos bien a todo el mundo. No discriminemos ni prejuzguémonos a nadie. No sabemos de donde puede venir la bendición. Quizá puede venir de la persona menos pensada. O quizá la persona que menos pensamos puede recomendarnos, hablar bien de nosotros. De igual modo nosotros podemos recomendar o hablar bien de alguien que conocemos. Conectar bien con otros es valorar y apreciar a los demás.
De la misma manera que tratamos a los demás seremos tratados. El tamaño de nuestra siembra determina el tamaño de nuestra cosecha. Busquemos las cosas en común, las experiencias, los recuerdos en común. Seamos humildes, diligentes, valientes, meticulosos, puntuales. Seamos los mejores donde estemos. Que lo que nos caracterice sea la excelencia. Hablemos bien. Y si hacemos todo esto tendremos conexión con los demás.
Julio césar cháves www.juliochaves.blogspot.com
sábado, 1 de enero de 2011
Evitemos las malas influencias
Las malas influencias son aquellas personas que nos rodean y quieren desalentarnos, son aquellas personas , cuyo efecto en nuestras vidas puede resultar negativo. En ocasiones puede tratarse de los comportamientos manipuladores de los demás, o de lo que nuestra mente puede aprender o tomar de sus ejemplos. También se puede tratar de gente sin fe, sin sueños o metas.
Por tanto, las malas influencias simplemente son personas, que se encuentran dentro de nuestro entorno, y que pueden afectar de manera negativa nuestro potencial, nuestro crecimiento y desrrollo. Aunque no es fácil alejarnos completamente de las malas influencias, creo que es necesario que nos alejemos de aquellas personas que nos limitan con sus opiniones negativas. No necesitamos que nadie nos subestime ni nos critique, lo que necesitamos es un entorno positivo que nos ayude a crecer.
Las malas influencias pueden cambiar nuestro modo de ver la vida y pueden influir en nuestras decisiones, y con ello, los resultados de las mismas pueden simplemente cambiar el rumbo de nuestro destino, llevarnos a caminos no deseados, e inhibirnos para poder lograr nuestros propósitos, objetivos, metas y sueños. Las malas influencias pueden limtiar nuestro crecimiento. Yo muchas veces he escuchado consejos de la gente equivocada y por esa razón me ha ido mal en la vida, pero cuando evite las malas influencias y escuche los consejos de la gente correcta, ahí comencé a conquistar mis sueños.
Por todo esto es importante que aprendamos a alejarnos de aquellas personas que nos roban la fe, dañan nuestra estima y nos alejan de nuestros sueños. Recordemos que siempre debemos movernos en un entorno que condicione positivamente nuestros pensamientos y nos ayude a desarrollarnos en todas las áreas de nuestra vida.
julio cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
Por tanto, las malas influencias simplemente son personas, que se encuentran dentro de nuestro entorno, y que pueden afectar de manera negativa nuestro potencial, nuestro crecimiento y desrrollo. Aunque no es fácil alejarnos completamente de las malas influencias, creo que es necesario que nos alejemos de aquellas personas que nos limitan con sus opiniones negativas. No necesitamos que nadie nos subestime ni nos critique, lo que necesitamos es un entorno positivo que nos ayude a crecer.
Las malas influencias pueden cambiar nuestro modo de ver la vida y pueden influir en nuestras decisiones, y con ello, los resultados de las mismas pueden simplemente cambiar el rumbo de nuestro destino, llevarnos a caminos no deseados, e inhibirnos para poder lograr nuestros propósitos, objetivos, metas y sueños. Las malas influencias pueden limtiar nuestro crecimiento. Yo muchas veces he escuchado consejos de la gente equivocada y por esa razón me ha ido mal en la vida, pero cuando evite las malas influencias y escuche los consejos de la gente correcta, ahí comencé a conquistar mis sueños.
Por todo esto es importante que aprendamos a alejarnos de aquellas personas que nos roban la fe, dañan nuestra estima y nos alejan de nuestros sueños. Recordemos que siempre debemos movernos en un entorno que condicione positivamente nuestros pensamientos y nos ayude a desarrollarnos en todas las áreas de nuestra vida.
julio cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
jueves, 23 de septiembre de 2010
Comprendámonos
¿A quien le agrada ser incomprendido? ¿Quién desea ser caratulado como un antisocial? ¿A quien le gusta que le pongan mala cara? Creo que la incomprensión es una de las peores cosas que puede recibir una persona. Todos deseamos ser comprendidos, aceptados y valorados. Todas las relaciones interpersonales gravitan en torno a unas premisas que son válidas prácticamente para todo el mundo. Teniéndolo en cuenta, comprenderemos y nos entenderemos mejor. La vida consiste en un constante dar y recibir, sembrar y cosechar. Por lo tanto, si estamos cosechando enemigos es bueno que nos fijemos que estamos sembrando en el corazón de nuestros semejantes. La ley de la reciprocidad consiste en entender que todo lo que transmitimos a otros, vuelve otra vez a nosotros. “No lamentarse, no indignarse, sino comprender”, dijo Spinoza.
Lo que damos es lo que recibiremos. Hay que regresar a la empatía. Entonces la percepción social será favorable. La percepción social es el medio mediante el cual la gente se forma impresiones de la gente y logran comprenderse. La empatía, lo sensibilidad social, es pues, el grado en que logramos desarrollar impresiones acertadas, o comprensión real de los demás. Dado que la percepción social no es siempre racional o consciente, podría parecer a alguien que la empatía solo se da mientras que para otros se desarrolla con el adiestramiento y la experiencia. La comprensión es algo que ejercemos conscientemente. En definitiva, de la misma forma que tratemos a los demás, nos tratarán a nosotros.
La falta de comprensión conduce al aislamiento y la marginalidad. El verdadero amor es posible únicamente mediante la práctica de la bondad. Hace un tiempo leí un libro que se titula, Lo bueno de ser bueno, donde los autores argumentan que a través de la bondad, despojándonos del individualismo y el narcisismo, podemos lograr alcanzar la realización personal. Si queremos que nos acepten debemos aceptar. Si queremos que nos valoren debemos valorar. Si queremos que nos hagan el bien debemos ser bondadosos. En la vida nada es casualidad, todo efecto tiene una causa. La comprensión es una actitud que nos acerca a los demás y nos hace tolerantes para encontrarnos como justificados y naturales las actitudes o sentimientos de otros. Ver con naturalidad los actos y sentimientos ajenos, es la conciencia de nuestra propia fragilidad, la convicción de saber y entender que podemos caer en la misma situación, que nos puede pasar lo mismo, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos. La comprensión es una virtud que al ejercerla cotidianamente se la vida más agradable. El filósofo holandés Baruch Benedict Spinoza, “Comprender es el principio de aprobar”.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
lunes, 17 de mayo de 2010
Envidia entre mujeres
El hecho de que las mujeres envidian a sus pares no es un mito sino una característica generalizada del alma femenina. En ambientes competitivos la envidia crece hasta tan punto que puede tornarse patológica. En muchas relaciones entre amigas se habla constantemente de los logros personales y así se fomenta un feroz individualismo que a la corta o a la larga termina por destruir a alguien. La envidia entre mujeres es aún mucho notable en ambientes laborales donde el nivel de competencia es descomunal. A causa de desear lo que las otras tienen y muchas otras razones que únicamente ellas conocen, las mujeres envidiosas tienen una mala percepción de sí mismas, tienen baja autoestima y debido a una errática comparación con las demás, se sienten frustradas y no tienen paz. En la nota de hoy vamos a explorar las tristes almas de las mujeres envidiosas.¿Qué es la envidia? ¿Por qué las mujeres son tan envidiosas? La envidia siempre y cuando conduzca a la emulación no tiene nada de malo. Uno puede ver características positivas de los demás y puede imitarlos para mejorar algún aspecto personal, pero cuando uno desea lo que tienen los otros y siente bronca por ello es porque esta albergando sentimientos que son totalmente corrosivos para el alma. La envidia sin emulación es un sentimiento destructivo que impide que las personas sigan sus propios objetivos y pierdan la identidad personal. En el caso de las mujeres, cuando una mujer permanentemente deseas lo que las otras tienen, tanto sea en el plano económico, estético y/o afectivo, es porque no se quieren a si mismas y están insatisfechas con sus propias vidas. La envidia siempre rebela lo mal que se encuentran consigo mismas.
Indudablemente la mujer envidiosa sufre cuando ve que a sus amigas, parientas o vecinas les va bien y se alegra por otro lado cuando tienen algún fracaso repentino. Si ve que alguna conocida anda mal se muestra indiferente ante las necesidades y pondrá una mirada critica sobre la otra, señalándole que ella tiene la culpa por el hecho de que le vaya mal. ¿Tan cruel puede llegar a ser una mujer? Si es envidiosa, si. Un psicoterapeuta dijo que “la envidia se fomenta desde la infancia, el niño que se siente mal en su entorno intentará por todos los medios conseguir lo que desea, si no existe un adulto que le canalice la ansiedad ante sus deseos no cumplidos y le explique que no todo se puede tener en la vida y que algunas situaciones resultan frustrantes. El niño generará una personalidad bastante ansiosa y envidiosa puesto que nadie le enseño a valorar sus virtudes y a centrarse en sus objetivos y no en los de los demás”. Si la mujer no ha sido valorada en su infancia seguramente mostrara un paisaje de envidia.
Por envidia, y con el objeto de sentirse valoradas y aceptadas en sociedad, las mujeres son capaces de hasta sacarse los ojos o romperse los dientes. Vale decir que este triste contexto de envidia entre mujeres también se debe a que la mujer ha tenido que luchar durante décadas para conseguir determinados privilegios que los hombres siempre han tenido. La lucha por ocupar un lugar socialmente las ha hecho cruelmente más competitivas y han extrapolado esta característica a toda la sociedad, barrios, ciudades y grupos familiares. Son competidores con ellas mismas y a su vez compiten con los hombres que les rodean. El elemento constituyente principal del alma femenina envidiosa es el deseo de destacarse y compararse incansablemente con las demás. Honestamente no va a fijar sus ojos en sus propias posibilidades y en las alternativas que tiene para conseguir sus metas y va a dedicar su tiempo a tirar por tierra los logros de las otras mujeres. Entonces, en este contexto, ¿Qué deben hacer las mujeres para lidiar con el tema de la envidia? Las mujeres envidiosas lo que tienen que hacer para mejorar sus vidas es dejar de compararse y esforzarse por hacer sus propias vidas, sin fijarse lo que hacen las otras. Si se dedican a luchar por sus metas se sentirán recompensadas consigo mismas y su percepción de si mismas mejorará. Tienen que aprender a valorarse a si mismas por lo que son, tienen que tener en cuenta sus virtudes y perdonarse sus errores y defectos. De hecho, nadie el perfecto y a todas siempre les falta algo. Es indispensable que aprendan a ver las cosas tal cual son, sin infravalorar ni sobredimensionar. Otra de las maneras de mejorar y dejar de lado la envidia es ayudando a las demás. Cada una debe ser lo que es, auténtico, sin ser fotocopia de nadie. Al fin y al cabo, alguien dijo que una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.
Julio César Cháves www.juliochaves.blogspot.com escritor78@yahoo.com.ar
jueves, 13 de mayo de 2010
No subestimes

Subestimar es estimar por debajo de su valor a alguien. Muchos ven la piel, la apariencia de alguien y piensan erráticamente que lo están viendo todo. Pero lo cierto que es debajo de la piel se esconde la esencia de la gente. De todas formas, muchas personas minimizan las virtudes de sus semejantes y solamente ven los defectos.
Si alguien dice algo u opina sobre algún tema delante de una persona que subestima, en seguida es menospreciado, considerado como incapaz. El individuo que subestima, sobre todo si es una persona adulta, posiblemente ya realizada, que ha conseguido lo que otros buscan conseguir, desestima a los demás porque piensa que sus semejantes no tienen las capacidades o talentos suficientes para poder crecer y desarrollarse como seres humanos.Conozco padres que subestiman a sus hijos, y aunque sus hijos son ya adultos, piensan que deben decidir por sus hijos. Cuando en realidad nadie, y menos los hijos, deben ser subestimados. Creo que todas las personas tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones y podemos elegir el camino que queremos en este inmenso jardín de senderos que se bifurcan.Quizá lo que a los padres les sirvió en su tiempo, a los hijos no les sirve en la actualidad. Leí una vez la historia de un hombre que tenía una importante empresa y cuando se enteró que tenía un cáncer terminal, decidió donar todo el dinero que tenía porque creyó erróneamente que el único hijo que tenía no era capaz de seguir con la empresa familiar.También he escuchado historias de jóvenes que por ser subestimados por sus padres se volcaron a la droga, al alcohol y todo tipo de compensaciones. Lo mismo pasa en el área laboral. Muchos jefes subestiman a sus empleados y en consecuencia nadie puede crecer en lo profesional.En efecto, subestimar a alguien es menospreciarlo. Decidir por otro es manipular, meter las manos en las cosas del otro. Subestimar es mirar con lupa las falencias ajenas. El que subestima siempre fomenta alusiones malintencionadas, y con gestos, risitas, sarcasmos, comentarios, rumores, procura dañar la reputación del otro. Los que subestiman tendrían que leer una frase de José Narosky que dice: “No critiques lo diferente, puede significar superior”.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
lunes, 26 de abril de 2010
Amor de consumo

Víctimas del síndrome del consumo, influenciados por una comercialización de los sentimientos, ciertos individuos consumen un tipo de amor que prometa satisfacción inmediata. Los medios masivos de comunicación están atestados de mensajes eróticos que materializan las relaciones afectivas, despojándolas de toda ética y moral. En la televisión las tandas publicitarias nos ofrecen objetos y cosas de todo tipo, las cuales podemos conseguirlas con una simple y rápida llamada telefónica. Llame ya, nos dicen. La finalidad de las tandas publicitarias es explotar económicamente nuestros deseos en lo inmediato. En la vida cotidiana, con estos mensajes publicitarios en mente, entablamos relaciones afectivas, buscando inconcientemente, tal vez conscientemente también, la satisfacción de nuestros deseos inmediatos por medio de relaciones inmediatas, desprovistas de compromisos y sentimientos. Consumimos cosas, y también queremos consumir personas como si fueran objetos. Cosificamos. Comercializamos. Hemos convertido las relaciones en una transacción económica. El hombre de nuestra época se despeña tras un amor sin ataduras, una afectividad reducida a mero hedonismo consumista. Lo que se busca es la multiplicación del placer desprovisto de compromiso y responsabilidad. Las modalidades de amar del siglo XXI han reemplazado al amor romántico, causando un estado constante de angustia insatisfacción, individualismo e indiferencia axiológica.
Esta cosificación del otro se debe básicamente al consumo de emociones sin ética, desmoralizando las relaciones entre los sexos. Las relaciones interpersonales de consumo trivializan, estupidizan, alienan y obnubilan los sentimientos románticos. Es menester reflexionar a este respecto, poniendo sobre el tapete de la razón las consecuencias de los deseos narcisistas ya que la conducta de los individuos sin ética puede conducir al propagandismo de la promiscuidad y la cosificación de los sexos. La aspiración de las personas debe ser la práctica del amor en un sentido de trascendencia. De hecho, amar al prójimo es una forma de inmortalidad. Somos sujetos en relación con otros sujetos.
Esta cosificación del otro se debe básicamente al consumo de emociones sin ética, desmoralizando las relaciones entre los sexos. Las relaciones interpersonales de consumo trivializan, estupidizan, alienan y obnubilan los sentimientos románticos. Es menester reflexionar a este respecto, poniendo sobre el tapete de la razón las consecuencias de los deseos narcisistas ya que la conducta de los individuos sin ética puede conducir al propagandismo de la promiscuidad y la cosificación de los sexos. La aspiración de las personas debe ser la práctica del amor en un sentido de trascendencia. De hecho, amar al prójimo es una forma de inmortalidad. Somos sujetos en relación con otros sujetos.
Nos somos cosas. La empatía, el altruismo, la comprensión y el desinterés deben ser nuestros estandartes en esta jungla de utilitarismo si pretendemos construir una afectividad con ética, axiología y compromiso con los demás. No todo esta en venta. No todo se compra con dinero. Hay cosas que se compran con valores. El Dr. Jaime Barylko en su ensayo Para quererte mejor, aborda el tema del amor con estas palabras: “Querer no es difícil. Lo complicado es querer al otro en calidad de otro,¡ y que su bien sea el mío! Para quererte mejor debería librarme de esquemas, prejuicios, ideas que tengo de mi, que tengo de ti, esa imagen que uno se hace de si mismo, del otro, de la vida, de la felicidad. Para quererte mejor debería serte fiel a ti, a tu realidad y no a la imagen o construcción mental que proyecto sobre ti. Es un trabajo. De eso se olvidaron los que nos enseñaron el camino de la vida. Nos dijeron que el amor era un sentimiento y que con el sentimiento era suficiente. Ahora lo sé, comienza siendo un sentimiento, una pasión envolvente, alucinante; pero es amor en el punto en que la lava de la pasión se cristaliza en formas de vida que comprender una decisión compartida. Decisión de compromiso. Compromiso, la promesa que crece entre dos”.
No existe amor si no hay voluntad de querer al otro tal cual es. Uno no puede pretender comprar al otro o exigir que el otro sea como uno proyecto en su mente que debe ser. Los esteriotipos dividen, separan a las personas. Las personas son mucho más que lo que se ve con los ojos. Como dijo el gran autor, lo esencial es invisible a los ojos. Cuando dos personas se encuentran, se conocen, se descubren, y se desean construir recíprocamente, entonces podemos decir que existe la posibilidad de compromiso, compromiso en el sentido de decisión compartida, como dijo Barylko.
Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar
No existe amor si no hay voluntad de querer al otro tal cual es. Uno no puede pretender comprar al otro o exigir que el otro sea como uno proyecto en su mente que debe ser. Los esteriotipos dividen, separan a las personas. Las personas son mucho más que lo que se ve con los ojos. Como dijo el gran autor, lo esencial es invisible a los ojos. Cuando dos personas se encuentran, se conocen, se descubren, y se desean construir recíprocamente, entonces podemos decir que existe la posibilidad de compromiso, compromiso en el sentido de decisión compartida, como dijo Barylko.
Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar
viernes, 23 de abril de 2010
Asertividad, Comunicacion Eficaz
Conferencia Magistral de Negociacion, Corporacion Tecnologica Empresarial www.corpoempresarial.edu.co
La diferencia de edad en el amor
Algunos dicen que para que se de el amor no importa la diferencia de edad, pero la realidad es que cuando la diferencia es de más de diez, quince o veinte años, se nota y mucho más cuando los amantes van avanzando en la madurez. Obviamente que dos personas, aunque se lleven unos cuantos años, pueden entenderse, compenetrarse y amarse entrañablemente pero el deterioro físico produce efectos desgastantes en la relación. Es inevitable preguntar entonces, ¿Es posible el amor pese a la diferencia de edad? ¿Son relaciones por interés o hay amor verdadero? ¿Qué rige a alguien para que se fije en una persona mayor?El fenómeno de las parejas con diferencia de edad comenzó en la década del 70, posterior a la revolución sexual. Después de que los adultos jóvenes vieran que se rompían tabúes y prejuicios y que se podía tener libertad sexual y moral, las personas dejaron de mirar las edad del otro. De este modo comenzó a resquebrajarse y romperse las diferencias generacionales en las relaciones entre los sexos. Entonces a través de los años todo fue cambiando hasta nuestros días. Puede ser que dos personas se amen aunque se lleven algunos años, no cuestiono ni juzgo eso, pero nadie puede evitar que quienes los ven piensen que la trama que moviliza a uno de los amantes sea el interés económico o cualquier otro tipo de seguridad. Lamentablemente estas parejas son objeto de críticas burlas y chusmeríos malintencionados. La psicóloga Malach Pines, dice que “los problemas pueden surgir no en la familia, sino en lo que primero atrajo a la pareja. "Un hombre dice que quiere a una mujer porque es joven y fresca, pero, después, puede quejarse de que es infantil e inmadura". "La mujer que busca un hombre fuerte que la proteja, después, se queja de que es controlador y asfixiante". “Como si esto fuera poco las parejas disparejas en edad también tienden a ser blanco de críticas en la calle. La aceptación quizá no se daría igual si en vez de ser el hombre el mayor, fuera la mujer, dice la experta en relaciones de parejas Malach Pines. Aunque hay más casos hoy en día, de mujeres mayores con hombres menores, este arreglo aún sigue siendo algo tabú”, sigue diciendo la psicóloga.
Los psicólogos dicen que tanto la mujer como el hombre si buscan tener una relación con una persona mucho mayor que ellos es porque buscan protección paterna. También surgen otros problemas como los celos que se tienen cuando el amante mayor piensa que el otro cuando encuentre a alguien más joven termine la relación. Más allá de los prejuicios y prototipos sociales, es claro que hay cada vez más ejemplos de parejas con diferencia de edad que avalan el hecho de que para el amor la edad no es un impedimento. Asimismo, hay que reconocer que sería ingenuo creer que todas las parejas se rigen por verdadero amor. Cuando la diferencia es poca no pasa nada pero cuando uno camina con bastón y el otro anda practicando deportes algo raro hay. No creo que muchas adolescentes salgan con tipos que podrían ser sus abuelos lo hagan por amor o que muchachitos de menos de veinte años estén con mujeres de más de sesenta con buenos sentimientos. Indudablemente el dinero, el poder, la fama y otras frivolidades hacen que muchos jovencitos sucumban ante tamaña estupidez humana.
Ahora bien, más allá de todas las teorías que existan respecto a este modelo de relaciones, nadie puede negar que si existen verdaderos sentimientos de por medio es posible mantener una relación afectiva madura, pese a la edad. Las parejas funcionales con diferencia de edad indican claramente que no hay tabúes ni límites para las relaciones amorosas. En el amor no hay etiquetas ni prototipos prefabricados. Cuando hay verdadero amor, con todo lo que ello implica, la relación funciona. Cuando hay verdaderos sentimientos en juego, cuando hay respeto y comunicación, la relación es funcional, independientemente a la edad. La diferencia de edad solo existe para la gente y sus escrúpulos. Aunque también existen quienes salen con alguien por interés o cualquier otra razón, se puede decir que el amor no tiene límites y la diferencia de edad no es un impedimento. “Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor”, dijo el poeta Mexicano Amado Nervo.
Julio César cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
miércoles, 24 de marzo de 2010
No estrujemos el corazón de nadie

“Mi carácter arrebatado me hacía explotar en cólera ante la menor provocación. La mayoría de las veces, después de uno de esos incidentes, me sentía avergonzado por consolar a quien había herido. Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:
-¡Estrújalo!
Asombrado le obedecí e hice con el una bolita.
-Ahora, volvió a decirme, déjalo como estaba antes.
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y de arrugas.
-El corazón de las personas, me dijo el maestro con firmeza, es como ese papel. La impresión que en ellos dejas será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues. Esa simple lección me hizo aprender a ser más comprensivo y paciente con los demás. Cuando siento ganas de estallar, siempre, recuerdo ese papel arrugado…”.
Todos afectamos a los demás. Sin asomo de duda, siempre, dejamos huellas en la gente. Con palabras, miradas y actitudes siempre surtimos un efecto sobre quienes nos rodean y causamos una impresión que puede durar toda la vida. Todas las personas somos buenos con algunos y malos con otros. Si alguien nos cae bien somos buenos pero si nos cae mal somos malos. Esto no debería ser así ya que la Biblia ordena que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos. Ahora, lamentablemente muchas personas son más malas que buenas y al igual que el joven del cuento dejan el alma de los demás con arrugas y pliegues. Y después pretender que las relaciones sean iguales que antes. Hay individuos que trivializan a los demás y utilizan el sarcasmo, la mentira, las insinuaciones, las burlas y el desprecio para llevar a cabo sus estrategias psicológicas destructivas. Hacen esto porque son narcisistas, egoístas y se procuran únicamente por su propio bienestar. Descalifican para calificarse. Humillan para exaltarse. Y su lema es: divide y vencerás. Imponen su autoridad porque se creen mejores que otros. Pero como dijo José Narosky en su libro de aforismos Si todos los sueños, solamente los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes. Este tipo de personas a corta o a la larga terminan solos, aislados. Si estrujamos el corazón de los demás, nuestras relaciones interpersonales se verán afectadas negativamente. No seamos resentidos y miremos lo positivos en todos. Eso nos acerca a los demás. El resentimiento es cruel. El mal humor es corrosivo. Debemos reconocer que hemos sido creados para amar. El odio nos confunde. Las comparaciones bajan nuestra autoestima. La envidia aísla. Pero el amor engrandece. El amor es el máximo sentimiento; en la Biblia se dice que cesarán la ciencia y la profecía, cesarán las lenguas, pero el amor nunca dejará de ser. (1Cor 13:8). “Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo”.
-¡Estrújalo!
Asombrado le obedecí e hice con el una bolita.
-Ahora, volvió a decirme, déjalo como estaba antes.
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y de arrugas.
-El corazón de las personas, me dijo el maestro con firmeza, es como ese papel. La impresión que en ellos dejas será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues. Esa simple lección me hizo aprender a ser más comprensivo y paciente con los demás. Cuando siento ganas de estallar, siempre, recuerdo ese papel arrugado…”.
Todos afectamos a los demás. Sin asomo de duda, siempre, dejamos huellas en la gente. Con palabras, miradas y actitudes siempre surtimos un efecto sobre quienes nos rodean y causamos una impresión que puede durar toda la vida. Todas las personas somos buenos con algunos y malos con otros. Si alguien nos cae bien somos buenos pero si nos cae mal somos malos. Esto no debería ser así ya que la Biblia ordena que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos. Ahora, lamentablemente muchas personas son más malas que buenas y al igual que el joven del cuento dejan el alma de los demás con arrugas y pliegues. Y después pretender que las relaciones sean iguales que antes. Hay individuos que trivializan a los demás y utilizan el sarcasmo, la mentira, las insinuaciones, las burlas y el desprecio para llevar a cabo sus estrategias psicológicas destructivas. Hacen esto porque son narcisistas, egoístas y se procuran únicamente por su propio bienestar. Descalifican para calificarse. Humillan para exaltarse. Y su lema es: divide y vencerás. Imponen su autoridad porque se creen mejores que otros. Pero como dijo José Narosky en su libro de aforismos Si todos los sueños, solamente los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes. Este tipo de personas a corta o a la larga terminan solos, aislados. Si estrujamos el corazón de los demás, nuestras relaciones interpersonales se verán afectadas negativamente. No seamos resentidos y miremos lo positivos en todos. Eso nos acerca a los demás. El resentimiento es cruel. El mal humor es corrosivo. Debemos reconocer que hemos sido creados para amar. El odio nos confunde. Las comparaciones bajan nuestra autoestima. La envidia aísla. Pero el amor engrandece. El amor es el máximo sentimiento; en la Biblia se dice que cesarán la ciencia y la profecía, cesarán las lenguas, pero el amor nunca dejará de ser. (1Cor 13:8). “Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo”.
julio césar cháves www.juliochaves.blogspot.com
lunes, 15 de marzo de 2010
Cadena de favores
En el film Cadena de favores, del cineasta Mimi Leder, se cuenta la historia de un niño llamado Trevor (Jaley Joel Osment), que inspirado a raíz de una propuesta de Eugene (Kevin Spacey) -su nuevo profesor de Ciencias Sociales en el colegio- según la cual los niños han de imaginar una idea para cambiar el mundo e intentar ponerla en práctica, iniciará sin saberlo una exitosa cadena de favores que se extenderá por toda la ciudad de Las Vegas y que consiste en ayudar a tres personas y que éstas ayuden en pago a otras tres. Este film basado en la novela de la escritora Catherine Ryan Hyde, a través de uno de sus personajes, dice: “Sólo imagina. Haces un favor que realmente ayuda a alguien y le comentas que no te lo devuelva, sino que lo pague, expandiendo el favor a otras tres personas, quienes, a su vez, les transmiten esto a otras tres personas, y así sigue y sigue el favor circulando en un flujo global de amabilidad y decencia. ¿Imposible? Esta es una palabra que Trevor Mckinney no aceptó. Y entonces comenzó a hacer la cadena de favores. Tal vez es cierto que un favor no puede cambiar al mundo, pero si puede cambiar al menos a una persona, la que recibe el favor. Trevor ayudo a un adicto a las drogas. Al final, el film tiene un triste final ya que el pequeño Trevor es degollado y pierde su vida por querer ayudar a un niño que estaba siendo golpeado por dos pandilleros adolescentes.
De todas formas, el film nos deja un poderoso mensaje sobre la bondad y la capacidad de dar. Aunque muchos piensan que hay que ser mezquinos y egoístas, vale la pena dar y hacerles el bien a los demás. El individualismo dice que hay que desquitarse, pero el amor dice que hay que hacerles el bien a quienes nos maltratan. El mundo dice que hay que aferrarse a la vida a toda costa, pero Dios dice que debemos entregarla a los demás para ganarla. El orgullo dice que hay que trepar socialmente aunque tengamos que pisar cabezas humanas, pero el altruismo dice que hay que servir para sobresalir. El amor es la respuesta a todas las necesidades humanas. Es la bondad lo que mejora el mundo y nos ayuda a convivir pacíficamente. Hemos sido creados para amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos. Dios es amor y nosotros debemos hacer del amor nuestro estandarte en este campo de batalla plagado de mezquindad, egoísmo y desamor.
“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes”. (Santiago 4:6). Hay que ser humildes. La presunción, la vanagloria y la altanería, nos alejan de los demás y nos hacen intolerantes e indiferentes hacia las necesidades de los demás. Alejémonos del narcisismo licencioso que nos divide y separa, aísla y empequeñece. No hemos sido creados para dar odio sino amor. En una ocasión Dios se le presentó a un sabio llamado salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras que yo te dé”. (2 crónicas 1:7). Salomón le respondió: “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; (se refiere al pueblo de Israel, el pueblo de Dios); porque ¿quién podrá gobernar a este pueblo tan grande?”. (2 crónicas 1:11,12). Salomón pidió sabiduría para guiar a otros y Dios le dio la demás cosas que necesitaba. Si hacemos el bien, lo que necesitamos se nos añadirá. Porque lo que el hombre siembra eso cosecha, el favor que hacemos tal vez mañana lo que necesitemos.
julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
martes, 9 de marzo de 2010
El complejo de cenicienta y la difícil tarea de ser hombre
Colette Dowling en su brillante libro “El complejo de Cenicienta”, define este complejo de la siguiente manera: “El complejo de Cenicienta es una red de actitudes y temores reprimidos, que mantienen a las mujeres en una especie de media luz, retraídas del uso pleno de sus mentes y su creatividad; como Cenicienta, hoy las mujeres siguen esperando algo externo que transforme sus vidas”.Muchas mujeres se manejan en la vida con temores, retirándose a un rol maternal con la esperanza de que el hecho de ser necesitadas las dé alguna forma de seguridad. Neuróticas y con cierto grado de pensamiento mágico, las concientes esperan que venga al príncipe y las libere de su condición tan paupérrima. Porque ser una Cenicienta implica ser injustamente menospreciada. ¿No es verdad, lo digo sin machismo, que hay mujeres que están esperando a un príncipe realmente apuesto, inteligente, y salvador? ¿Es verdad que las Cenicientas hacen que ser un hombre sea una tarea complicada? La realidad es que los hombres somos seres humanos, los cuales tenemos muchas falencias y de salvadores no tenemos nada. Además, ¿Por qué el hombre debe salvar a la mujer? Yo creo que el amor es una cuestión de dos corazones. Nadie salva a nadie. ¿Y el zapato? En el colmo de la estupidez y con las prisas por huir de tal marasmo, de snobismo y afectación, la Cenicienta perdió un Zapato y en un alarde de perversión, el lerdo príncipe lo guardó, seguramente para olerlo en la intimidad o, peor, para utilizarlo en algún ritual de alta sociedad, que se yo. ¡Qué difícil es ser hombre en medio de una sociedad llena de zapatos perdidos! Actualmente, parece que la mujer es la victima y el hombre el salvador: que el varón es fuerte y la mujer débil. Esta concepción de las relaciones es una tergiversación del verdadero amor. Porque en verdad, no debería haber dinámica de poder en una relación igualitaria. El arreglo victima salvador es, por definición, destructivo. Lo cierto es que el amor es lago que se construye de a dos. Nadie puede sólo. El hombre que promete llevar a alguien es una carroza mágica es un charlatán de primera. Y la mujer que espera que aparezca un príncipe salvador que le solucione todos sus problemas no sabe lo que es el amor. Porque acá, en este mundo, nadie tiene que salvar a nadie. En todo caso, lo que nos salva de la desdicha y la desgracia, es el verdadero amor igualitario. Acá no hay fuertes ni débiles. Hombres y mujeres somos iguales. Todos no saben recitar palabras bonitas, pero eso no significa que no se sepan amar. La pinta no lo es todo. Lo más importante es que hemos nacido para compartir lo que somos, para ayudarnos, para convivir como iguales ante Dios y los hombres y mujeres. El Dr. Jaime Barylko en su complicado es querer al otro en calidad de otro, ¡y que su bien sea el mío! Para quererte mejor debería liberarme de esquemas, prejuicios, ideas que tengo de mí, que tengo de ti; esa imagen que uno se hace de sí mismo, del otro, de la vida, de la felicidad. Para quererte mejor debería serte fiel, a ti, a tu realidad y no a la imagen o construcción mental que proyecto sobre ti. Es un trabajo. De eso se olvidaron los que nos enseñaron el camino de la vida. Nos dijeron que el amor era un sentimiento, y que con el sentimiento era suficiente. Ahora lo sé: comienza siendo un sentimiento, una pasión envolvente, alucinante; pero es amor en el punto en que la lava de la pasión se cristaliza en formas de vida que comprenden una decisión compartida. Decisión de compromiso. Compromiso: la promesa que crece entre dos…”
Julio C. Cháves. escritor78@yahoo.com.ar
viernes, 16 de octubre de 2009
Buscando puntos de conexión
Si queremos conectarnos con los demás es necesario que busquemos puntos de conexión. Si valoramos, validamos, apreciamos y tratamos bien a los demás, entonces hemos entendido en qué consisten los puntos de conexión. Si competimos con los demás, si criticamos y hablamos mal de todo el mundo, es posible que nadie nos quiera ni quiera juntarse con nosotros.Si queremos que la gente nos conozca y quiera bendecirnos, tratemos bien a todo el mundo. No discriminemos ni prejuzguémonos a nadie. No sabemos de donde puede venir la bendición. Quizá puede venir de la persona menos pensada. O quizá la persona que menos pensamos puede recomendarnos, hablar bien de nosotros. De igual modo nosotros podemos recomendar o hablar bien de alguien que conocemos. Conectar bien con otros es valorar y apreciar a los demás.
De la misma manera que tratamos a los demás seremos tratados. El tamaño de nuestra siembra determina el tamaño de nuestra cosecha. Busquemos las cosas en común, las experiencias, los recuerdos en común. Seamos humildes, diligentes, valientes, meticulosos, puntuales. Seamos los mejores donde estemos. Que lo que nos caracterice sea la excelencia. Hablemos bien. Y si hacemos todo esto tendremos conexión con los demás.
Julio césar cháves
jueves, 7 de mayo de 2009
Las mentiras no llegan lejos
Alguien dijo que si decimos siempre la verdad no tendremos que recordar lo que decimos. Decir la verdad es una virtud que hoy en día tiene muy poca gente. La mayoría de la personas dicen mentiras o mentiritas piadosas. Lo malo de mentir es que una mentira necesita de otras mentiras para existir. En fin, mentir es engañar, estafar. El mentiroso es deshonesto, de doble cara, peligroso como un virus mortal. A Dios no le agrada la persona mentirosa. Proverbios 12:22 dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”. La mentira es un castigo para el mentiroso. De hecho, ¿a quien le gusta la compañía del deshonesto? ¿Quién escucha a quien tiene fama de ser mentiroso? La mentira aísla, separa y encadena a los mentirosos. El mentiroso sufre en silencio. En lo profundo de su ser sabe que lo que cuando miente aleja a los demás y pierde el respeto y la dignidad. Cuando la mentira es alcanzada por la verdad, el mentiroso pierde su máscara de falsa honestidad y es estigmatizado por sus propias mentiras. Proverbios 19:9 dice: “El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras perecerá”.
Las mentiras no llegan lejos. En realidad siempre son descubiertas y salen a luz. Dios quiere que digamos siempre la verdad. Él quiere que seamos íntegros. El mentiroso aleja de su vida la bendición de Dios, pero el hombre honesto es alcanzado por la bendición. Decir mentiras es ser un ignorante, un mediocre. Por el contrario, decir la verdad significa sabiduría, transparencia, integridad. Dios ama al hombre que dice la verdad. Dios es verdad y los hombres tenemos que decir la verdad siempre. El que miente esta faltando a la verdad, esta tergiversando deliberadamente la realidad de los hechos.
Pero el que dice la verdad cuenta lo que realmente vio, oyó o hizo. Digamos siempre la verdad y el Señor nos colmará de bendiciones. En Colosenses 3:9,10 el apóstol Pablo nos exhorta: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que le creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Los demás no tienen la culpa

Cada vez que cometemos un error o decimos algo que no teníamos que decir le echamos la culpa a los demás. Culpamos a los demás por nuestros fracasos, nuestras pérdidas. Algunos le echan la culpa de sus acciones a su crianza, a sus padres, a entorno en el que crecieron, pero jamás se hacen responsables de sus errores. Ahora, esto no debe ser así. La persona que se excusa o se justifica esta evadiendo su responsabilidad. Tenemos que asumir nuestras obligaciones y ser responsables. Cada uno es responsable de sus actos ante Dios. Podemos echarle la culpa a otros de nuestros problemas, pero la verdad es que cuando señalamos a los demás con el dedo hay otros tres dedos que nos señalan a nosotros. Cada cual responde por su conducta ante Dios. Romanos 14: 12 dice: “Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.
No culpemos a otros por nuestros actos. Reconozcamos nuestros errores y arrepintámonos. Luego, sigamos adelante porque nadie en este mundo es perfecto. Todos los seres humanos muchas veces erramos al blanco. Fallamos. Pecamos. Herimos. Sufrimos. Perdemos. Hacemos cosas buenas y hacemos cosas malas. Siempre asumamos nuestra responsabilidad ante Dios y él nos bendecirá porque él ama al hombre sincero.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
No culpemos a otros por nuestros actos. Reconozcamos nuestros errores y arrepintámonos. Luego, sigamos adelante porque nadie en este mundo es perfecto. Todos los seres humanos muchas veces erramos al blanco. Fallamos. Pecamos. Herimos. Sufrimos. Perdemos. Hacemos cosas buenas y hacemos cosas malas. Siempre asumamos nuestra responsabilidad ante Dios y él nos bendecirá porque él ama al hombre sincero.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
lunes, 12 de enero de 2009
La suerte, la oportunidad y las relaciones interpersonales
La suerte no existe. Lo que si existe es la oportunidad de demostrar nuestras habilidades. Si nos preparamos, capacitamos y ejercemos nuestras habilidades, seguramente vamos a aprovechar las oportunidades que se presenten. Para que otras personas puedan percibir nuestro potencial jamás debemos competir. De hecho, la competencia es egoísmo y es una característica de los mediocres. El hombre que se ama a si mismo jamás compite, antes bien busca superarse a si mismo si perjudicar a nadie. Vivimos en el siglo del conocimiento y hay muchos problemas complejos, difíciles de resolver. Por lo tanto, a la hora de mostrar nuestras habilidades y poder desarrollarlas también debemos ayudar a que otros desarrollen sus propias habilidades. Ningún hombre esta completo en si mismo y nadie puede resolver los problemas solo. Todo el mundo esta íntimamente condicionado por sus relaciones interpersonales. Por esto es necesario aprender a compartir opiniones y también escucharlas. Los seres humanos tenemos cerebro, podemos pensar y la inteligencia es algo que se aprende y desarrolla. Todas las personas tenemos un potencial innato, todos sabemos hacer algo, tenemos alguna habilidad y siempre surgen oportunidades donde podemos expresarnos. Y al poder comunicar lo que sentimos y pensamos vamos dándonos a conocer y eso evidencia nuestro ser social, lo cual significa que dependemos de otras personas. “No hay necesidad de que tengamos la misma realidad para trabajar en equipo, pero sí una meta común. Una visión común. Gandhi consiguió la libertad de la India, donde hay más de 50 dialectos y diferentes realidades. Fue capaz de convencer a todos para vencer a Inglaterra sin violencia. Había un objetivo mayor que trasgredía a las diferentes realidades de las distintas culturas”. Como dije, la suerte lo existe. Lo que si existe es la posibilidad de comunicarnos. Para los individualistas la competencia consiste en ganar o perder. Pero tengo que decir que para que ganemos no hace falta que otros pierdan, de hecho, todos podemos ganar. Muchos ven que otras personas tienen éxito y se preguntan como consiguen lo que quieren y muchas veces le adjudican este éxito a la suerte, pero lo cierto es que todos tenemos éxito cuando empezamos a darnos cuenta que necesitamos de otras personas y los demás nos perciben y compartimos nuestras habilidades con el mundo vamos a conseguir lo que queremos.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
martes, 7 de octubre de 2008
Cómo conversar placenteramente
Desde que comenzamos a hablar comenzamos a conversar. El ser humano es por naturaleza un conversador porque tiene la intrínseca necesidad de comunicarse. Todo el día estamos hablando. Las palabras ejercen una influencia poderosa sobre la gente. Por ser buenos conversadores muchas personas han alcanzado el éxito y otras por hablar mal y expresar pensamiento o ideas con mal tono lo han perdido todo. La palabra conversar viene del latín “conversus” que significa “convertirse”. Es decir, a medida que vamos conversando nos convertimos en alguien distinto, nos transformamos a través de la palabra. La importancia de conversar no es un tema trivial ya que los psicólogos y los psiquiatras reciben cada vez más consultas de personas que acuden a ellos con el fin de ser escuchados. Según los expertos en relaciones interpersonales, la soledad será uno de los problemas sociales más acuciantes del próximo milenio en los países más desarrollados. Por lo tanto, saber conversar es de vital importancia para poder abandonar la soledad y el aislamiento.Hay varios principios que nos permiten entablar conversaciones beneficiosas. Un principio para tener éxito en las conversaciones es saber decir las cosas. Podemos decir la verdad de un modo incorrecto de tal modo que nadie nos crea y podemos hablar la mentira con el tono correcto de tal modo que todos crean nuestras mentiras. Entonces, un buen conversador dice las cosas de buen humor, con el tono correcto, en el momento correcto. Cada vez que debamos decirle algo importante a alguien debemos ser pertinentes, es decir, esperar el momento oportuno para expresar lo que pensamos y sentimos. Antes de decir algo debemos observar si el otro esta receptivo, debemos pensar, teniendo en cuenta que lo que decimos puede acercarnos o alejarnos de otras personas. Por eso dicen los expertos en comunicación interpersonal que si tenemos que elogiar a alguien debemos hacerlo en público pero si tenemos que criticar a alguien tenemos que hacerlo en privado. El contexto correcto conduce la conversación correcta.
Otro principio que nos ayuda a tener éxito en nuestras conversaciones es compartir lo que pensamos sin procurar ganarle a nadie. La mayoría de las personas quieren ganar las conversaciones, lo cual es un error porque en nuestras conversaciones no debemos intentar ganarle a nadie sino comunicar nuestra opinión. Nunca debemos reaccionar mal ante algo que nos digan, antes bien, debemos analizar, siempre tomando lo bueno y rechazando lo malo. En las conversaciones hay dos tipos de personas. Los que quieren comunicarse y los que quieren mostrarse. Los buenos conversaciones son buenos comunicadores. Lo importante no es ganar una conversación, lo importante es ganarte a la gente. Si sabemos decir las cosas con las palabras correctas, en el momento correcto, seremos grandes conversadores, atrayendo a las personas.
Otro principio es darle valor a la gente. Para conversar necesitamos otra persona. Por lo tanto si no le das valor a la gente nadie va a querer conversar con vos, pero si valoras a la gente, si ves lo bueno en los demás, entonces la gente va a querer conversar con vos. Recorda que es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable. Al amar a la gente atraemos la gente. Nuestro modus operando aumenta el riesgo de quedar aislados de otros. Por esto es tan importante mejorar nuestra comunicación interpersonal, reivindicando el placer la conversación, aumentando el interés por confrontar con otros nuestras vivencias, opiniones y sentimientos. La comunicación es un acto creativo cuyo éxito no se mide sólo por el simple hecho de que el otro entienda lo que decimos, sino también porque el otro aporte su propio mensaje y sienta la necesidad de conversar con nosotros. La interacción humana, la comunicación interpersonal, es la base en la que se forja la convivencia, y una necesidad humana tan esencial como el descanso, la vestimenta o el alimento. Es en la comunicación donde la persona se construye como el ser complejo que es y donde se produce la socialización. Es un camino, una vía desde la que nos encontramos a nosotros mismos mediante el diálogo con los otros. Ser es ser percibido.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
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