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viernes, 13 de julio de 2007

Cuando Jesús venga otra vez



Antes de ascender al cielo Jesús prometió volver otra vez. Los cristianos esperamos a nuestro salvador que vendrá a buscar para estar con él por siempre. El médico Lucas en Hechos 1:9-11 relata la ascensión de Jesús: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Él expreso que regresaría nuevamente a la tierra en reiteradas ocasiones. Debido que vivimos en un mundo plagado de incertidumbres, miedos, inseguridad y promesas incumplidas, para muchos es difícil creer que Cristo vendrá de nuevo. Ahora, aunque muchos no crean en la segunda venida, los cristianos confiamos plenamente en su promesa ya que “él es el mismo de ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8).
Además, la palabra de Dios en Santiago 1:17 dice que en él no hay mudanza, ni sombra de variación. Si Jesús prometió que regresaría, tengamos por seguro que vendrá. En una ocasión, al ver desalentados a sus discípulos, Jesús les dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.
Lucas 21:27 registra esta poderosa declaración: “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria”. Horas previas a que fuera a ofrecer su vida en la cruz, Jesús estuvo frente a un político llamado Caifás, sumo pontífice de los judíos, quien le pregunto que si él era el Cristo, a lo que Jesús respondió: “Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Los seres humanos se han rebelado contra Dios y lo han rechazado. Cuando Cristo venga recompensará a quienes le hayan aceptado como su salvador personal, pero a quienes le hayan rechazado, les pagará conforme a su decisión y sus obras. “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria”, declara Mateo 25:31. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”. (Mateo 16:27).
Jesús vendrá en poder y gloria con sus millones y millones de ángeles a rescatar a sus fieles seguidores, fieles a quienes justifico delante de Dios con su sangre vertida en la cruz del gólgota. Muchas sectas dicen que Cristo no vendría literalmente, pero la realidad es que los que proclaman tal cosa son mentirosos y son conocen verdaderamente lo que dice la palabra de Dios. De hecho, Jesús nos advirtió que vendrían muchos falsos religiosos que dirían mentiras y serían usados por el diablo para engañar a muchos. “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”. (Mateo 24:24-27).
Todo el mundo será testigo de la segunda venida. Apocalipsis 1:7 declara: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”. “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. (Mateo 24:30). Los verdaderos creyentes, los que amaron a Dios y a su Hijo con autenticidad, serán arrebatados. Los que los haya sido cristianos auténticos serán dejados atrás y pasarán por la gran tribulación que azotará al mundo entero. “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”, dice Mateo 24:31. El salmo 50:1-3 dice: “El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará”. Y el apóstol Pablo en la segunda epístola a los Tesalonicenses dice: “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.
Nadie conoce la hora ni el día cuando el Señor vendrá otra vez. Ni siquiera los ángeles del cielo. (Mateo 24:36). El apóstol Pedro dice que el vendrá como ladrón en la noche. (2 Pedro 3:10). El mismo apóstol cuenta de la forma extraordinaria esta situación final de la tierra: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas! cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”. (2 Pedro 3:10-12). La tierra sufriría terribles cambios y todos los que rechazaron a Dios y a su Hijo Jesucristo sufrirán las consecuencias de su indiferencia a Dios. El profeta Malaquías lo expresa así: “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.
Los impíos serán destruidos y condenados al lago de fuego. Cristo viene otra vez para recompensar a sus seguidores, a los que le amaron he hicieron su voluntad. En el libro de Apocalipsis, donde Jesús se revela a Juan, el maestro dice: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. (Apocalipsis 22:12). “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”. (Apocalipsis 22:14). Es evidente que debemos buscar a Dios en oración. Debemos buscar la santidad y amar a Dios por sobre todas las cosas ya que el día de su advenimiento esta cercano. El profeta Amós nos insta: “Por tanto, de esta manera te haré a ti, oh Israel; y porque te he de hacer esto, prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel”. (Amós 4:12). Los cristianos estamos esperando que nuestro salvador nos venga a buscar junto con sus millones de ángeles. Creo que es conveniente que busquemos al Señor, temamos y le amemos ya que él nos esta observando y nos ama tanto que no desea por nada que nos perdamos y seamos condenados. Los que sean dejados atrás y tengan que pasar por la gran tribulación para ser salvados tendrán que ofrecer sus cabezas, serán salvos pero como por fuego. Seamos sabios y busquemos a Dios. Velemos. Oremos. Leamos su palabra. Y seremos arrebatados para encontrarnos con él las nubes y estar por siempre con nuestro amado salvador. Como dice Max Lucado en su libro Cuando Cristo venga, los cristianos debemos esperar la segunda venida como una fuente de consuelo y no de caos pues Cristo es nuestro salvador y en él confiamos.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 11 de julio de 2007

Los libros serán abiertos
Apocalipsis 20:12 dice: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.
Cuando una persona acepta a Cristo como su salvador, su nombre es anotado en el libro de la vida. Si una persona se congrega con frecuencia pero no ha nacido de nuevo y su nombre no esta anotado en el libro de la vida, entonces esto quiere decir que no es salva. De la misma forma, si una persona ha nacido de nuevo y luego se apartó del camino del Señor, y su nombre por lo tanto fue borrado del libro de la vida, entonces hay que decir que esa persona tampoco es salva. Los salvados van a ser aquellos que estén anotados en el libro de la vida.
En el libro de Malaquías 3:16 se nombra un libro de memoria, donde Dios anota lo que pensamos de él: “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre”. En este libro de memorias se anotan las buenas obras de los cristianos. Se anotan las bendiciones que hemos recibido. Se anotan las obras que hemos hecho por amor a nuestro Señor.
Y por último, en Hechos 3:19 se menciona otro libro indirectamente: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Indudablemente si nuestros pecados son borrados cuando nos arrepentimos es porque habían sido previamente anotados. Ahora, los que hemos aceptado a Cristo como salvador personal, entendemos que lo único que nos hace aceptables delante de Dios es la sangre vertida en la cruz. Cristo murió por nosotros para darnos vida eterna. Cristo nos dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 9 de julio de 2007


Ante el tribunal de Cristo

Aunque muchos rechacen el hecho de que todas las personas sobre la faz de la tierra tendrán que rendir cuenta en el juicio final, la Biblia dice que todos los seres humanos compareceremos ante el tribunal de Cristo. El apóstol Pablo dijo al respecto: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. (2 Corintios 5:10). Y en Gálatas 6:7,8, el mismo apóstol sigue diciendo: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Además debo decir que el tribunal de Cristo no es como los tribunales de esta tierra, donde muchas veces en vez de impartir justicia, se imparte impunidad, corrupción y mentira. En el tribunal de Cristo nadie recibirá injusticia sino que seremos juzgados según nuestras obras y si hemos creído en el evangelio. El juicio que llevará a cabo el juez perfecto que es Cristo es inapelable. La sentencia se pronunciará una vez y para siempre. Nadie podrá protestar ni mentir. Cada cual cosechará su siembra.
Los cristianos sabemos que el tribunal de Cristo es algo real que va a suceder. Ahora, cabe preguntar: ¿Hay alguna forma de defendernos ante este tribunal que no puede ser burlado ni engañado? La respuesta es que los que hemos aceptado a Cristo como nuestro salvador personal, ya hemos adquirido un abogado defensor que es Cristo. Nuestro abogado defensor no es corrupto ni mentiroso. Él nos ama tanto que ofreció su sangre para defendernos ante el trono de Dios. Segunda de Timoteo 2:5 describe de esta manera a nuestro abogado defensor: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Podemos confiar en nuestro abogado. Él se pone en nuestros zapatos. Él ocupa literalmente nuestro lugar delante de Dios. Y si pecamos, primera de Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. No solamente nos defiende sino que además nos limpia de todos nuestros pecados con su sangre y hace que Dios nos vea justos, perfectos, aceptables delante de él. 1 Juan 2:1 nos sigue diciendo: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.
¿Nos cobra algo nuestro abogado? No nos pide dinero. Lo único que nos pide es que creamos en él. (San Juan 3:16,17). Él nos pide que aceptemos su sacrificio expiatorio. Él pide que le demos valor a su preciosa sangre. Obviamente que el nos perdone no significa que podemos pecar deliberadamente. No. Lo que significa es que si caemos sin querer, entonces el nos perdona. Entonces, cuando acudimos a él en arrepentimiento, el nos dice lo mismo que le dijo a la prostituta que se arrepintió: “Vete, y no peques más”. (San Juan 8:11).
Lo bueno de comparecer ante el tribunal de Cristo es que él es juez y nuestro abogado al mismo tiempo. Esta doble función de Jesús nos da esperanza y paz. El apóstol Juan en el capítulo 5: 22 dice: “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo”. El que juzga es Jesús y nuestro abogado es Jesús. Eso es una ventaja para todos aquellos que le hemos aceptado y deseamos hacer su voluntad. El mismo apóstol sigue diciendo: “Y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre”. (Juan 5:27). Jesús es nuestro abogado y nos entiende completamente ya que él estuvo en la tierra y vivió como un ser humano normal. Él sufrió tentaciones, hambre, frío, sed y todo tipo de situaciones humanas. Él entiende nuestra condición humana. Es por esto que todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo. Precisamente por él nos entiende. Hechos 10:42 dice: “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos”. Los que hemos aceptado a Cristo como nuestro salvador personal ya no estamos desamparados sino que su preciosa sangre nos ha justificado ante Dios y hemos alcanzado la vida eterna a través de la fe en Cristo Jesús. Apocalipsis 3:5,6 finalmente dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

martes, 15 de mayo de 2007

El aumento de la ciencia y el tiempo del fin.


En el libro de Daniel 12:4 dice que en el tiempo del fin la ciencia aumentará. Y esto es innegable. Actualmente vivimos en un mundo complejo, sofisticado, donde cotidianamente hablamos de clonación, inseminación artificial, biotecnología, manipulación genética, ADN, viajes al espacio, computadoras, robótica, aviones veloces, trenes bala, y una larga lista de cosas que siglos atrás no siquiera las imaginábamos. Ray Bradbury, el famoso autor de relatos de ciencia ficción y cuentos fantásticos, expreso: “Nos están bombardeando con toda clase de máquinas: televisión, e-mail, radio, teléfonos celulares, Internet”. Las novelas de Julio Verne se han hecho realidad ante nuestros ojos. Viajamos al espacio, a lo profundo del océano, los turistas brincan de contiene en continente, y las naves espaciales zumban por el cosmos. Los satélites que gravitan en torno a la tierra mandan información para todos los rincones del planeta. A través de Internet podemos acceder a mucha información e instruirnos sobre cualquier tema. El profeta Daniel predijo que antes del fin la ciencia aumentaría y lo estamos corroborando por experiencia propia. Este escenario de avances de la ciencia y la tecnología es una de las señales de que estamos cerca de la segunda venida de Cristo. Por lo tanto, tenemos que velar y cuidar nuestra fe cotidianamente ya que el Señor dijo que vendría como ladrón en la noche, en un abrir y cerrar de ojos. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: que el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”. (Juan 5:24).
Julio césar cháves
juliogenial@hotmail.com