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viernes, 26 de diciembre de 2008

Aléjate de lo malo

Si permanecemos cerca de lo malo lo bueno no puede acercarse a nosotros. Si nos juntamos con personas malas las personas buenas no se acercarán a nosotros. Cuando una botella esta llena de agua no puede llenarse de aceite. ¿Porque? Porque esta llena. A menos de que la vaciemos no podremos volver a llenarla. Hay personas que quieren herirnos, lastimarnos, hacernos quedar mal delante de los demás, esas son las personas de mala influencia. En contraste se encuentran aquellas personas que desean nuestro bien y tienen buenos pensamientos acerca de nosotros. Esas son buenas personas. Si nos alejamos de las malas personas las buenas personas se acercarán a nosotros.

Si alguien habla mal de nosotros es porque no nos quiere. El que te critica es porque no te quiere. Si cada vez que ganas algo o haces algo bueno con tu vida aparece alguien que pretende pincharte el globo es porque ese tipo de personas no desean tú bien. Tenemos que alejarnos de las malas personas. Los que nos cuestionan, limitan, subestiman son personas tóxicas. Si nos alejamos de los malos seremos expandidos, creceremos, evolucionaremos. Juntémonos con buenas personas y avanzaremos hacia el éxito. Todas las personas tenemos derecho a disfrutar de la paz, la felicidad, la estabilidad emocional y no tenemos porque estar atados al dolor, el sufrimiento. Fuimos creados para disfrutar de la vida. La bendición viene hacia vos si buscas lo bueno. Estamos motivados. Estamos alegres. Vamos hacia la victoria porque nos vamos a alejar de lo malo.
“No dejes que el malandra se haga amigo tuyo, ni compartas con él asados, familia o abogados”.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

martes, 23 de diciembre de 2008

Sé agradecido


El otro día mi viejo me dijo que le hizo un favor a un vecino y ni siquiera le dio las gracias. Con frecuencia muchas personas cometen el mismo error que este vecino: No son agradecidos. La mejor actitud que podemos tener ante los demás es ser agradecidos. Apreciar lo bueno es fundamental si queremos ser personas valoradas, respetadas, consideradas. Estar agradecidos por lo que nuestros seres queridos y amigos hacen por nosotros es darles importante. Si somos agradecidos atraeremos muchos favores más. No digo que seamos agradecidos por interés, digo que seamos agradecidos de corazón. Expresar agradecimiento atrae la bondad. "De todas las actitudes que podemos obtener, seguramente la más importante es la gratitud, y por mucho la que más transforma tu vida”, dijo Zig Ziglar.
”De acuerdo con Santo Tomás de Aquino, la palabra "gracia" puede referirse a una de tres cosas:
1. La benevolencia que alguien, normalmente un superior o soberano, tiene por alguien: "el emisario halló gracia ante el rey…";
2. Aquello que alguien otorga a alguien, precisamente como signo de la actitud mencionada: "…y le concedió la gracia de la libertad para su padre…";
3. La expresión de felicidad y bienquerencia que esto otorgado produce en quien lo ha recibido: "…entonces el emisario le dio infinitas gracias".
Según esto, el agradecer se inscribe en la lógica de la gracia, y por tanto en la del pedir y recibir. Por consiguiente, aprender a agradecer supone que se ha aprendido, o por lo menos se está aprendiendo, a recibir”.
En efecto, ser agradecidos es saber recibir.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El éxito de dar



Se cree que una persona tiene éxito cuando tiene una abultada cuenta bancaria, pero lo cierto es que el verdadero éxito no tiene nada que ver con el simple hecho de acumular dinero. El verdadero éxito consiste en compartir lo que tenemos. Muchos, por no decir la mayoría, tienen al éxito como un paradigma, pero al confundir los fines con los medios lo único que logran es tener dinero, mucho dinero, pero es lo único que tienen. El verdadero éxito es alcanzar la felicidad, compartir, dejar de lado la mezquindad. El hombre cosecha lo que siembra. El gran novelista Albert Camus dijo que “alcanzar el éxito es fácil, lo difícil es merecerlo”.
En nuestro mundo las diferencias entre ricos y pobres son cada vez más grandes. De la misma manera que aumentan los millonarios, aumentan los pobres, los marginados, los desplazados, los excluidos. En este contexto de egoísmo, las personas verdaderamente exitosas son aquellas que dan de lo que tienen y dan de si mismos. Dar es tener éxito. En el año 2.000 vi una película llamada Cadena de favores, donde se cuenta la historia de Trevor, un niño que, inspirado en una propuesta de Eugene, su nuevo profesor de Ciencias Sociales en el colegio, según la cual los niños deben imaginar una idea para cambiar el mundo y que deben poner en práctica, inicia sin saberlo una exitosa cadena de favores que se extiende por toda la ciudad de las Vegas y que consiste en ayudar a tres personas y que estas a su vez ayuden a modo de pago por el favor a otras tres, y así sucesivamente.
Los favores de Trevor cambian las vidas de muchas personas. Trevor tiene éxito. Bueno, al final, la película tiene un triste final, pero de todos modos el ejemplo de Trevor causa un profundo cambio en las personas que lo rodean. Dar a los demás es una virtud. Las personas verdaderamente exitosas son aquellas que dan a los demás.

Julio césar cháves
juliogenial@hotmail.com

sábado, 8 de septiembre de 2007

No somos desechables


En la sociedad de hoy predomina lo desechable, lo reemplazable, lo intercambiable. Las relaciones humanas gravitan en torno al utilitarismo y el despotismo. Las personas son tuerquitas de una gran máquina que mastica huesos humanos. Los habitantes del tercer milenio se hallan totalmente deshumanizados, siendo parte integral de una sociedad que usa y desecha. La estética se confunde con la ética y la moral es ofuscada por la permisividad y el librepensamiento. El sociólogo Zygmunt Bauman, en su ensayo Vida líquida, dice que estamos viviendo en la época de la modernidad líquida. “Y la vida líquida es una vida devoradora que asigna al mundo y a todos sus fragmentos animados e inanimados el papel de objetos de consumo: es decir, de objetos que pierden su utilidad (y, por consiguiente, su lustre, su atracción, su poder seductivo y su valor) en el transcurso mismo del acto de ser usados. Condiciona, además, el juicio y la evaluación de todos los fragmentos animados e inanimados del mundo ajustándolos al patrón de tales objetos de consumo”.
Algo parecido escribió Alvin Toffler en su ensayo El shock del futuro en 1970. Según este pensador convivimos en una sociedad modular, lo cual quiere decir que tratamos a los objetos y a los sujetos como a componentes, conectándolos y desconectándolos, según no parezca o nos venga en gana. A este respecto, Toffler emplea ilustrativamente el ejemplo de un vendedor de zapatos: “De forma consciente o no, definimos nuestras relaciones con la mayoría de la gente en términos funcionales. Siempre que no nos veamos implicados en los problemas del vendedor de zapatos o en sus esperanzas, sueños y frustraciones más generales, es totalmente intercambiable por cualquier otro vendedor igualmente competente”. Que actitud déspota es pensar que todos pueden ser reemplazados. En vez de pensar que el zapatero puede ser reemplazado deberíamos pensar que es ante todo una persona y que tal vez nuestra decisión puede afectarlo negativamente. Puede que podamos cambiarlo por otro zapatero, pero el zapatero que venga en su reemplazo también cometerá errores y tendrá actitudes que también nos resultarán reticentes.
Mientras que esta sociedad líquida, modular, devoradora, utiliza y desecha a las personas, tengo que decir que Dios le asigna un valor incalculable a cada ser humano sobre la faz de la tierra. Dios es un creador original. No hizo a ninguna persona igual a otra y le aporto a cada ser su idiosincrasia, sus limitaciones, cualidades, características, dones y talentos. Dios no elimina ni borra a los desagradables. El atribuyo al ser humano dignidad, grandeza, unicidad, autenticidad. Jamás perdemos nuestra utilidad ni dejamos de estar vigentes, por el contrario vamos evolucionando, cambiando, modificándonos para bien. No somos desechables, somos sujetos creados a imagen y semejanza de Dios. En su ensayo Mírate como Dios te mira. Experimenta el gozo de ser tú mismo, el Dr. Josh MacDowell, dijo: “Tienes un valor incalculable para Dios. En el Calvario, Dios proclamó ante el cielo, el infierno y toda la Tierra, que merecías el regalo de Jesucristo, su amado Hijo. Si tuvieras que ponerte un precio, este sería «Jesús», porque eso fue lo que Dios pagó para salvarte (lee 1 Corintios 6:19-20; 1 Pedro 1:18-19). Nuestra identidad se la debemos solo a Él. Debemos regocijarnos constantemente con el salmista: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado» (Salmo 139:14)”.


Julio césar cháves
juliogenial@hotmail.com

martes, 28 de agosto de 2007

El poder de la paciencia


Esta es una época de impaciencia. La gente no soporta los contratiempos ni las dificultades. Los matrimonios, las amistades, los noviazgos, las empresas, se disuelven por causa de la impaciencia. Los filósofos, por su parte, dicen que “la paciencia es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”. Por otra parte, la Biblia dice que la paciencia es la espera confiada en la intervención liberadora de Dios. En fin, la paciencia cristiana tiene que ver con perseverar en la esperanza. La paciencia es una virtud que actualmente brilla por su ausencia. Las personas corren a un ritmo trepidante. Los impacientes brincan de lugar en lugar. El que siembra exige una cosecha inmediata. Todo es a las apuradas. Y lamentablemente, por causa de no tener paciencia, muchos sufren y fracasan. Hace poco oí una canción de una banda de rock que decía: “En el mundo de las redes,Las maquinarias sombriasNo dejan de fabricar órdenes,La lentitud ya no existe,Cien mil opresiones por segundoY los segundos son infinitos.Red de television numerizadaY de transferencias bancarias,Las maquinas extienden su miradaSobre la faz del abismo,Alimentandose con hambre de futuro,Del lenguaje de nuevas genereciones”. (Logos, Generación Mutante, 1996).
La paciencia es la virtud que nos permite soportar los problemas, es importante desarrollarla porque es esta virtud la cual nos ayuda a esperar en Dios. Santiago 1:4 dice: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seais perfectos y cabales”. En el libro de los hechos se cuenta que Pablo y Silas entonaron cánticos de alabanza estando encarcelados y por ser pacientes en medio de la prueba, Dios los uso para evangelizar al carcelero. Es cierto que Dios muchas veces habla con voz tronante como hablo en el monte sinaí, pero también es cierto que muchas veces su voz es como silbo apacible y delicado, tal cual como la escucho el profeta Elías. Los artistas saben lo que es la paciencia. Miguel Angel, el gran artista del renacimiento, conocía experimentó en carne propia el poder de esta virtud. Los historiadores cuenta que tardó mucho tiempo en darles los últimos toques a sus obras maestras. Cierto amigo que lo visitaba seguido siempre le preguntaba: -¿Qué has hecho hoy Miguel? A lo que Miguel Angel decía: -Hoy he perfeccionado un detalle de la mano, he mejorado la nariz de una de mis esculturas, he corregido un ojo. –Pero esas son bagatelas-decía su amigo. –Pero la perfección de hace de bagatelas-decía Miguel Angel. La vida esta constituida de pequeños detalles. Cierta vez leí una frase que dice que las puertas grandes giran sobre visagras pequeñas. La paciencia es una virtud que cultivan muy pocos. Cuando pasemos por circunstancias desagrades debemos recordar que todo contribuye para nuestro bien. Romanos 5:3 dice: “también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia”.
Julio césar cháves juliogenial@hotmail.com

Sobre las amistades sólidas


La amistad es uno de los pilares de todo ser humano. Los verdaderos amigos ayudan a sus amigos a que ellos se eleven por encima de las circunstancias negativas. Es, pues, claro que hay amistades superficiales y por otro lado se encuentran las amistades auténticas, sólidas, profundas. Las verdaderas amistades son aquellas que perduran a través del tiempo, puesto que han sobrevivido a las épocas oscuras y confusas. Un amigo verdadero está a nuestro lado en todo tiempo, pero cuando es necesario se aleja de nosotros para que la amistad pueda cobrar la intensidad original. Un amigo es un trabajo, es una responsabilidad. Por esto, a los amigos hay que cuidarlos. La amistad es una de las diferentes formas de amor. Entonces, para que la amistad pueda cultivarse de modo constructivo debemos tratar de ser personas que edifiquen a ese amor, es decir, debemos regarla de a poco, nunca de golpe para no ahogar este vínculo.
La verdadera amistad comienza cuando se abre a alguien por voluntad propia, y el otro también se abre a nosotros. Es cuando las confidencias comienzan interactuar. En la Biblia hay, mucho, muchos ejemplos de amistad, pero sin duda, el más significativo paradigma de amistad es la de David y Jonatan. Estas dos personas vivieron en el reinado del turbulento rey Saúl. Esta amistad fue sometida a prueba, pero sobrevivió. Ambos eran personas que se amaban fraternalmente. David por su parte había vencido al gigante Goliat. Y Jonatan, hijo del rabioso rey Saúl, unió su alma con David, a pesar de que David era objeto de bronca de Saúl. David y Jonatan se deseaban el bien uno al otro. Esa es la etimología de una auténtica amistad. A través del tiempo la amistad verdadera se fortalece a pesar de la complejidad de las adversidades nebulosas. Para fomentar o entablar con los demás amistades sólidas y constructivas, debemos permitirnos ser vulnerables, debemos revelar lo que somos en la intimidad. Debemos revelar lo que somos. Para entablar amistades constructivas debemos aspirar a la humanidad, al compañerismo y el respeto a los demás. Debemos amar sin prejuicios. Confucio decía que: “Las virtudes del hombre superior son como el viento y las del hombre vulgar como la hierba, cuando el viento pasa por encima, se inclina”. Para una linda y bien armada amistad es necesario la virtud y la veracidad. Debemos pulirnos pidiendo perdón, humillándonos cuando es necesario y hablando siempre con nuestros amigos con palabras que lo hagan crecer interiormente. Con un amigo compartimos la vida ya que un amigo es un compañero de viaje.

“Hoy compartimos
Palabras y comienzos,
Esperanzas y canciones,
Anhelos para el futuro:
Hecho con el ayer
Hecho con el ahora.

Mañana…
Acuarelas y arco iris,
Impresiones y suaves escenas,
Un tapiz de sentimientos:
Tejido con los recuerdos,
Tejido con los sueños”.

Albert M. Ward.

Julio C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

Sobre el amor teocéntrico


El apóstol San Pablo en 1º de Corintios 13:4-8 describe magistralmente al amor: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…”. Amor es desear el bien de los demás. El amor es más poderoso que la muerte. El amor puro se manifiesta en el deseo del bienestar de los demás. El amor verdadero es teocéntrico. Dios está en el centro del corazón de la persona que alberga el amor auténtico. El amor verdadero primero se centra en Dios, luego en el prójimo, el próximo. El amor verdadero transforma a los hombres en hermanos y les ordena: ‘Amaos los unos a los otros’. Cristo es un ejemplo perfecto del amor verdadero, pues dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. (Juan 15:13). Cristo murió en la cruz por todos sus amigos. Estos amigos son los que hacen lo que Él manda. (Juan 15:14). Jesús era un hombre-Dios totalmente controlado por el amor geocéntrico. San Agustín dijo: “No se entra en la verdad sino por la caridad”. Jesús era y es, la verdad y la caridad encarnada. El amor de Jesús era y es un amor ordenado. El amor teocrático y teocéntrico mueve la voluntad de los hombres hacia la verdad de la Biblia y ayuda a descubrir la grandeza de Dios y de los valores humanos. El amor es un acto de la voluntad, es decir, nosotros elegimos si queremos ser controlados por el amor teocéntrico. El amor que Jesús albergaba lo conducía a la humildad, mantenía en orden su corazón y su razón. Las virtudes de Jesús son auténticas porque están impregnadas de amor. El amor siempre está orientado en aras del bien de los demás. El amor teocéntrico no es complicado, es sencillo.
El Dr. Billy Graham, en el libro ‘Día tras día con Billy Graham’, una compilación realizada por la actriz británica Joan Winmill Brown, reflexiona de la manera que sigue respecto al amor teocéntrico: “Si quieres conocer la medida de tu amor a Dios, observa cómo es tu amor a tus prójimos. Nuestra compasión por los demás, es una medida exacta de nuestra devoción a Dios. Hace algunos años, en compañía de unos amigos, visité un museo en San Francisco. Entre otras cosas, vimos una colección de instrumentos de tortura que en el pasado fueron empleados por gente religiosa, para obligar a los demás a creer como ellos. La historia es, en gran parte, la narración de la inhumanidad del hombre para con el hombre”. Y la Biblia en Juan 4:7,21 dice lo que sigue referente al amor teocéntrico: “…amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios….El que ama a Dios, ame también a su hermano. Esto es un mandamiento que tenemos de Dios”.
El amor teocéntrico es la pieza decisiva de la vida. De hecho, no se enciende la vida sin este amor de Dios. Únicamente de la mano del amor teocéntrico podemos realizarnos en lo social, hacia fuera, en lo interior, hacia adentro, y en lo espiritual, hacia el cielo. El amor de Dios, teocéntrico, es capaz de ordenar y organizar nuestras vidas, de modo tal, que experimentemos una orientación clara y segura, respecto a nuestro presente y nuestro futuro. Amar y no expresarlo es lo mismo que no amar. Por tanto, si decimos estar controlados por el amor teocéntrico debemos manifestarlo en nuestro comportamiento diario. Es ahí donde revelamos lo que realmente somos. Es ahí, cuando mostramos compasión, cuando somos mejores. Leopardi dijo: “No hay cosa tan contraria al sentimiento de compasión como ver a un desventurado a quien no han aprovechado ni enseñado las lecciones de la desgracia, maestra de la vida”.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 28 de julio de 2007

Anatomía de la deshonestidad


He observado en mi corta vida que los humanos vivimos de una manera infantil, deshonesta, casi animal. Algunos compiten como fieras feroces. Algunos piensan animalmente. Es por esto, que paulatinamente, como la humanidad penetra en la corteza del árbol moribundo y lo invade y lo pudre, así muchos individuos son invadidos por la deshonestidad y se pudren. Los humanos deshonestos están llenos de temores y puerilidades, como ninguna otra persona. Viven sumergidos en la mediocridad de una existencia gris e indiferente. Las diosas vergüenza y repugnancia son quienes reinan en sus corazones. Los deshonestos fingen ser felices, pero detrás de esas apariencias de felicidad se esconden la tristeza y el cansancio. Muchos están solos y vacíos, como un náufrago en una playa desierta. Caminan en la vida con paso triste. Se sienten agonizantes, míseros y en sus corazones experimentan un terrible horror.
Se afirma que Diógenes, en el siglo IV a.C., se lanzó a la búsqueda de un hombre honesto. Entonces, con una lámpara a plena luz del día, viajó por todas partes, para tener la mejor posibilidad de encontrarlo. Y no lo logró. La deshonestidad es uno de los determinantes del fracaso de las relaciones humanas. Ha provocado que las empresas se disuelvan, que Caín matase a su hermano, y que las naciones peleen sus guerras más sangrientas. Los deshonestos consideran que la mentira puede ser justificada muchas veces. Aceptan que la honestidad es vital para las relaciones humanas, pero ni siquiera sueñan con decirle a la mayoría de las personas, que conocen, lo que realmente piensan de ellas. Creo, ciertamente, que la deshonestidad puede verse en las relaciones más casuales como en las políticas internacionales. Algunos piensan que es imposible sobrevivir en la sociedad si uno se dedica exclusivamente a decir siempre la verdad. Por esto, muchos dicen ‘que alegría verte’ a las personas que en realidad le desagradan. Muchos fingen placer en la conversación que en realidad les aburre. Hay también quienes felicitan a su vecino por el auto nuevo que adquirieron en tanto por dentro están envidiosos.
Las mentiras piadosas para algunos son necesarias e inofensivas. Algunos afirman que las mentiras auto-protectoras (Ego-protectoras) se utilizan para que la vida se haga más fácil para todos, pero por supuesto, primero para quien la practica. Hoy está de moda mentir y manipular para que las cosas sucedan según la conveniencia de uno. Se manipula la verdad para nuestro bien, proclaman los supuestos honestos. La mentira de Status se emplea para aumentar el tamaño de los egos. Todos participan en juegos engañosos para impresionar a los demás. Todos encubren, conspiran y ayudan a los mentirosos por una dosis de aceptación. Si se sigue mintiendo la violencia se acrecentará. Hasta ahora la violencia solo ha asomado la punta de la nariz. La que se viene podría ser peor, puede subir hasta un punto que raye en la locura. La mentira es destructora. La verdad es lo único que nos puede hacer sentir seguros. El Dr. Roger Gould escribió: “La verdad, en su máxima expresión, debe ser nuestro objetivo, sin importar a donde nos lleve. Todo autoengaño provoca juicios erráticos, y luego, malas decisiones, con consecuencias imprevisibles para nuestras vidas. Pero más aún, todo autoengaño protector es una grieta en nuestra psiquis donde se esconde un pequeño demonio listo para convertirse en un episodio inexplicable de ansiedad cuando la vida nos amenace. Los autoengaños diseñados para protegernos de las correcciones naturales de la vida diaria. Cuanto mayor sea el área de nuestra mente que necesitemos defender, tanto más sufrirán nuestros procesos de pensamiento, no permitiremos que nuestra mente divague libremente pues la nueva información podría contradecir a nuestros autoengaños. Cuanto más nos engañemos a nosotros mismos, tanto mayor será la parte del mundo de la que quedaremos excluidos”. ¡Digamos siempre la verdad con mayúsculas!

Julio C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 16 de julio de 2007

Anatomía del perdón


David Augsburger dijo: “Puesto que nada de lo que pretendemos es perfecto, ni nada de lo que logramos deja de ser, en cierto grado, humanamente finito y falible, estamos salvados por el perdón”.

El perdón libera, reorganiza la vida, vence a los sentimientos negativos. El perdón es un verbo que siempre tienen en cuenta quienes aman la vida, quienes se aman a sí mismos, y por ende, quienes aman a sus semejantes. El perdón es ineludible para quienes quieren experimentar dicha y liberación interior. Es lo que nos salva de la angustia y de la destructiva falta de sociabilidad. Así, pues, perdonar, por supuesto, no es un proceso fácil. Nuestra mente racional no entiende porque debemos perdonar. Por tanto, perdonar, podemos decir, no es una cuestión de racionalidad. La mente no es suficiente para destruir la difícil red de sentimientos que albergamos cuando somos agredidos por aquellas personas de quienes, justamente, no esperábamos agresión alguna. También, debemos recordar que si perdonar no es una cuestión de racionalidad, teniendo en cuenta que lo que pensamos está íntimamente ligado a nuestras emociones, tampoco es una cuestión de emociones.
Ahora, ¿es posible perdonar? Y si no es cuestión de racionalidad ni de emocionalidad, ¿de qué es cuestión? Perdonar es una cuestión de decisión. Aunque no esté en nuestra mente perdonar, ni tampoco esté en nuestro cerebro emocional, debemos perdonar porque de eso depende nuestra salud psíquica, intrapersonal, y por supuesto, también interpersonal. David Augsburger agrega: “Perdonar es permitir que lo que fue, se vaya; lo que será, venga; lo que es ahora, sea”. El perdón implica querer ser mejor de lo que uno es, implica liberarnos del pasado para así, de esta manera, poder lidiar con el futuro de manera renovada, con fe en nosotros, en los demás, y en las relaciones humanas. Abraham Lincoln dijo: “La mayoría de las personas son tan felices como decidan serlo”. ¿Has decidido ser feliz? ¿Has decidido perdonar para ser mejor persona? ¿Has decidido ver lo positivo en vos y también en tu prójimo? Espero que hayas optado por el perdón porque el primer beneficiado serás tú. El Dr. Jampolski expresó: “Perdonar, por tanto, es el medio para corregir nuestras equivocaciones; nos permite ver solo el amor en los demás y en nosotros, y ninguna otra cosa”. Falta de perdón en el corazón causa mucho dolor físico, mucho dolor emocional y mucho dolor psicológico. Entonces, cuando nosotros perdonamos, porque decidimos, perdonar, es obvio, que los resultados son poli-constructivos ya que nos liberamos de innumerables dolores de diversas índoles. Tener una actitud no perdonadora es aferrarse al sufrimiento. El Dr. Gerald Jampolski dijo: “El odio, la amargura y el revanchismo son agobiantes, contraproducentes e intelectual y emocionalmente agotadoras”. Aferrarse a una actitud no perdonadora es ser amigo de la fiera salvaje de la auto-destrucción.
Perdonar es imprescindible si queremos experimentar amor veraz y cambios positivos en nuestras vidas. El perdón es un acto de decisión volitiva. Ciertamente debemos considerar que todos, en algún momento de debilidad, tenemos, manifiestamente, actitudes prejuiciosas, hirientes y dañinas contra nuestros semejantes. Perdonemos y vivamos el presente, pues el presente es una escalinata que conduce a un futuro con libertad interior. Perdonar es permitir y permitirnos ser felices. Marshal dijo: “Señor cuando nos equivoquemos, concédenos la voluntad de rectificar; y cuando tengamos razón…no permitas que nos hagamos insufribles para el prójimo”.

Julio. C. Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar

jueves, 26 de abril de 2007

Las repercusiónes de nuestras acciones.


Un padre entrego a su hijo varios clavos y una tablita, recomendándole que cada vez que cometiera una mala acción clavara un clavo en la tabla. A los pocos días, el hijo le dijo al padre que ya había gastado todo los clavos debido a sus múltiples malas acciones. El padre le pregunto porque ya había gastado todos los clavos y le chico dijo que no había podido evitar su mal comportamiento. Entonces, el padre le dio una recomendación, pero esta vez tenía que sacar un clavo de la madera por cada buena acción que cometiera. Casi con igual prontitud volvió el muchacho a reunir los clavos y el padre lo felicito por proceder con bondad. Así pues el padre le dijo que aunque había hecho buenas acciones y había retirado los clavos de la tabla, las marcas de los claves permanecían indelebles en la tabla. Finalmente el padre le dijo a su hijo que en la vida pasa lo mismo: las buenas acciones jamás reparan completamente el daño que las malas acciones dejaron indeleblemente.
Todas nuestras acciones tienen repercusión. Una decisión siempre nos conduce a consecuencias. En su ensayo El viernes, pero el domingo viene, el Dr. Anthony Campolo escribió: “Todos tenemos opciones sin importar cuales sean nuestros antecedentes. Siempre hay opciones de entre las cuales podemos escoger. En definitiva, somos criaturas de decisión a quienes Dios ha dado libertad para determinar su futuro”. El apóstol Pablo también dijo que todo le era provechoso pero que no todo le convenía. La vida es un jardín de senderos que se bifurcan y nosotros tenemos que elegir un camino entre tantas opciones. Ahora, elegir el camino correcto no es imposible si tenemos en cuenta la voluntad de Dios. Si andamos en el camino del Señor todo nos irá bien. En el salmo 32:8,11 leemos: “Te haré entender, y te enseñaré en camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como la mula, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti. Muchos dolores habrá para el impío; más al que espera en Jehová, le rodeará la misericordia. Alegraos justos en Jehová y gozaos, justos y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón”.
Dios nos creo para que seamos bondadosos, amables, altruistas, no nos creo para la indiferencia o el odio sino para el amor. Las personas bondadosas tienen más éxito, son respetadas y queridas, y tiene una vida con propósito gracias a esta cualidad moral. Hacer el bien es gratificante. Dar es mejor que recibir. Las malas acciones hace que nos transformemos en espanta personas ya que con nuestras malas actitudes alejamos a los demás de nosotros. Ya que tenemos la posibilidad de mejorar el mundo que nos rodea y ayudar a otros, tenemos que asumir nuestra responsabilidad ética, moral y espiritual de conciliar el interés individual y colectivo, procurando el bien de todos independientemente de lo que digan y piensen los demás. Nosotros debemos hacer el bien porque Dios ha dicho en su palabra que debemos amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Las buenas acciones siempre tienen buena repercusión. Alguien dijo que todo acto de bondad es una demostración de poderío.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

jueves, 8 de marzo de 2007

Los valientes morales.

Corazón valiente es una de las películas que más me gustó. Protagonizada por Mel Gibson, Corazón valiente cuenta la historia del joven William Wallace que vivió en el siglo XIII, donde los ingleses dominaban Escocia cobrando grandes impuestos e imponiendo leyes injustas que oprimían a sus súbditos. Entonces, cuando William Wallace (Mel Gibson) regresa a sus tierras tras muchos años, luego de haber vivido lejos con su tío, tras la muerte de todos sus familiares a manos de los ingleses decide hacer algo por traer libertad a su país. William Wallace es una persona tranquila que quiere vivir en paz en la Escocia. Se casa en secreto con una joven que poco después será asesinada por los soldados del rey inglés Eduardo I. Ese será el comienzo de una cruenta revolución contra la tiranía inglesa. El valiente William Wallace inicia una larga lucha contra los ingleses, Los relatos respecto al valor de Wallace inspiran a todo el pueblo escoses a tomar las armas en contra de los ingleses y llevar su cruzada a una guerra total. Al final de todo, William Wallace entrega su vida pero su pueblo queda libre de la injusta opresión.
Los valientes morales son aquellos que expresan su valentía en constantes esfuerzos y en sanos afanes, desafiando todas las injusticias, amarguras y sufrimientos. Los valientes morales luchan por causas justas, beneficiando a sus semejantes aunque muchas veces no se lo merezcan, aman a quienes les rodean pese a ser menospreciados y maltratados física y psicológicamente. Los valientes morales buscan la bondad y cultivan un comportamiento altruista. Al igual que William Wallace luchan contra los opresores e inician un combate constante contra las injusticias sociales, la marginación y el despotismo. Como dijo alguien, en cualquier parte donde un alma ha querido expresar sus ideas se encuentra un Gólgota.
Galileo fue otro valiente moral al igual que Wallace ya que fue un hombre de carácter virtuoso, un hombre de ciencia. Denunciado por los sacerdotes desde el púlpito por su teoría respecto del movimiento de la tierra, se lo condujo a Roma, a los 70 años, para responder de su heterodoxia. Fue prisionero de la Inquisición y no sabemos con exactitud si fue torturado. Lo persiguieron hasta después de muerto pues el papa de turno se negó a que su cuerpo fuese depositado en su tumba. La persiguieron por decir una verdad acerca del funcionamiento del mundo, pero él siguió fiel a sus ideas y murió con convicción y contundencia.
Los valientes morales no compiten con nadie ni pretenden ganarle a nadie, son ellos mismos, no son la sombra ni el eco de nadie, dan opiniones sin miedo a ser oprimidos, expresan los sentimientos y los pensamientos sin temor a ser contradecidos. Si hay una causa justa delante de ellos, los valientes están dispuestos a reafirmar sus creencias y valores; y como David no vacilan en enfrentarse a Goliat con el ánimo bien arriba, aunque tengan contra ellos un poderoso ejército. Los valientes son paradigmas de sinceridad, honestidad, integridad, benignidad. Los valientes morales son la columna vertebral de la sociedad sino esto sería una anarquía total. Gracias a sus constantes combates contra las injusticias sociales, las personas se ven influenciadas por ellos, dejando de lado la impunidad, la corrupción, el egoísmo y la mezquindad. “Haz justicia con alguien y acabarás por amarlo. Pero si eres injusto con él, acabarás por odiarlo”, dijo
John Ruskin , Crítico y escritor británico.




Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar