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sábado, 24 de diciembre de 2011

Teleadictos

La principal adicción es la televisión. En este país y en todo el mundo, la televisión es más adictiva que la cocaína y la marihuana. Lo negativo es que la televisión le está lavando el cerebro a la gente. La TV es el gurú de los hogares. Antaño la gente en el almuerzo charlaba. Ahora lo único importante es adorar al ídolo moderno. Antaño los padres charlaban con sus hijos de todos los temas, incluso de sexualidad, mientras que ahora los jóvenes y los niños, se agolpan en derredor del televisor para mirar asesinatos, muertes, violaciones, engaños, maltratos.

Ramón J. Sender, escritor español, expresó: “La televisión es una hija del cine que le salido disipada y de malas costumbres”. En la actualidad, en tanto los padres de familias miran lo que dice el suplemento deportivo del diario clarín, los hijos son educados por la TV. A través de la televisión entran a nuestra casa personas que están en contra de los valores cristianos. Estos invasores enseñan que hay que ser rebelde, ateo, e individualista. El Dr. Jhon Hagge dijo: “El televisor es un cáncer intelectual que se ríe de nosotros en la cara, se burla de los valores y de la fe”. Lo que nos comunica la televisión no es realidad, es un invento de los productores, corregidos por los editores. El poder de Dios ha sido sustituido por el poder de esta caja inteligente. La televisión genera escándalos, anarquía, sexismo, y lucha feroz por el dinero y el poder. A través de este pulpito del diablo los periodistas del espectáculo cuentan, sin pelos en la lengua, los inconfesables secretos de la farándula, la política y el deporte. Es así como ciertas personas, con ideologías totalmente despiadadas, se infiltran en los hogares y educan a los jóvenes y a los niños, con conceptos totalmente anticristianos. El Dr. Francis A. Schaeffer en su ensayo “La iglesia al final del siglo XX”, cuenta: “Estaba hablando en una conferencia y algunas personas tuvieron la amabilidad de ofrecerme una habitación para que descansara. Mi hijo Francis y yo subimos a la habitación y él conectó el televisor. Mientras esperaba mi próximo turno de intervención me puse al leer las noticias sobre la guerra de Vietnam. En la televisión estaban dando una película de guerra. Sin darme cuenta de lo que estaba ocurriendo seguí leyendo sobre el Vietnam y por el rabillo del ojo veía el programa. Y entonces me di cuenta de lo que estaba viendo en el televisor, que era pura fantasía, ejercía sobre mí un impacto más poderoso que la guerra verdadera presentada en el periódico, en las que las personas estaban muriendo de verdad. Cuando los programas de televisión están bien preparados, esta fuerza de la visión es utilizada como una forma absoluta de manipulación”.

La televisión ejerce influencia sobre nosotros aunque no lo admitamos. Nos vende una realidad artificial, inventada. Es un gurú mágico que por medio del zapping nos encanta como los encantadores de serpientes de la India usan la música de sus flautas para dominar a los ofidios. La televisión controla a las masas. Les dice como tienen que vestirse, como tienen que peinarse y como tienen que hablar, y lo lamentable es que todos lo hacen. La pantalla pequeña es la feria donde los estúpidos compran las ideologías estúpidas que los productores venden. A este respecto, el escritor italiano Umberto Eco reflexionó: “La televisión se nos aparece como algo semejante a la energía nuclear. Ambas pueden sólo canalizarse a base de claras decisiones culturales y morales”.

julio cháves

El rumor exterminador

El término rumor se refiere a especulaciones no confirmadas que procuran darse por ciertas con un objetivo determinado y que condicionan el comportamiento de la gente por encima de la información objetiva. El rumor se propaga rápidamente como un virus exterminador. Antes se rumoreaba de boca a boca pero ahora con la Internet, los blog-s , los foros y las redes sociales, muchos propagan sus rumores y se esconden detrás del anonimato o las amistades virtuales. El carácter manipulador del rumor condiciona la opinión que la gente tiene de la gente. Los políticos, los filósofos, los escritores y personas de influencia emplean el rumor como herramienta para expandir sus ideas y pensamientos, aventajando o dejando mal parados a los demás. “La verdad se difunde a paso de tortuga, el rumor se esparce con la velocidad de una liebre”.
También hay rumores cuya finalidad es el entretenimiento, el humor, la alegría, pero la mayoría de los rumores están vinculados con la descalificación y el desprecio. El rumor está fundamentado en la mentira, la exageración, la tergiversación de la información. El rumor es una forma de comunicación, la cual lamentablemente se usa para perjudicar a la gente. Olga Castro-Perea en un artículo titulado El rumor influye más que los hechos en la formación de una reputación, dice: “Los chismes afectan profundamente a la reputación de una persona y condicionan el comportamiento de los demás hacia ella por encima de la información objetiva, señala un estudio realizado en Alemania. Un experimento llevado a cabo con más de un centenar de estudiantes demostró que éstos condicionaban sus actitudes hacia el resto de los participantes en función de la información que les llegaba acerca de los otros en las conversaciones entre ellos.
El experimento demostró que los rumores podían aumentar o reducir la cooperación porque los estudiantes ajustaban su propia visión del mundo a la que le daban los demás. Los rumores afectan a la reputación de cualquiera, en el buen o en el mal sentido, incluso cuando esté constatado que son falsos, asegura una investigación reciente. Científicos alemanes han descubierto que lo que se rumorea acerca de un individuo concreto entre un grupo de personas tiene más poder en el comportamiento y juicio de éstas hacia dicho individuo que las observaciones directas acerca del mismo”.

Venga de donde venga, el rumor cautiva a la gente. “Los rumores son como la crecida de un río. No se pueden frenar”. Para finalizar debo decir que el rumor puede resultar peligroso si le prestamos oído ya que detrás de todo rumor hay cuotas de mentiras, falsedades, lo cual permea negativamente la credibilidad de la gente. Así que tengamos cuidado con los mensajes o comentarios que escuchamos. Arthur Schopenhauer dijo: "La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia”.

julio cháves

viernes, 16 de septiembre de 2011

Lo extraordinario de la simplicidad

“Frente a mi casa hay un árbol. Durante veinte años sucesivos he entrado y salido y pasado delante de él. Nunca lo vi. Un día, antes de entrar, mientras buscaba las llaves, lo contemplé. –No sabía que había un árbol frente de mi casa- me dije azorado. Me acerqué a él, lo toqué, lo miré, lo admiré. Mi encuentro con ese árbol me había sensibilizado. No era un árbol más. Brotaba de ese encuentro. Sentí en mi interior como un vuelco, como una alegría. ¡Tenía un árbol frente a mi casa y no lo sabía”, escribió el Dr. Jaime Barylko en su ensayo El aprendizaje de la libertad.

¡Veinte años tardo el autor de este fragmento en darse cuenta de la existencia del árbol en la vereda de su casa! A nosotros muchas veces nos pasa lo mismo con las cosas que nos rodean, no vemos las cosas simples. Con frecuencia nos olvidamos de que lo extraordinario se encuentra en las pequeñas cosas, en la simplicidad. Transcurren los años y no valoramos a las personas y las cosas que nos rodean. Nos olvidamos que las puertas grandes giran sobre bisagras pequeñas. Nos olvidamos que las cosas simples son las más importantes. Lo sublime reside en lo simple, en lo cotidiano. Nos pasa esto porque nuestra sensibilidad esta dormida, nuestros ojos no ven porque les falta la luz del interés y la curiosidad. Por esto, debemos despertar, abrir los ojos, hay que darnos cuenta que estamos rodeados por personas y cosas maravillosas.


Como dije, las cosas simples son extraordinarias. La belleza se encuentra en todo. ¡Hay tanta belleza en el mundo! Dos personas abrazándose. Los consejos de un padre. Un niño que encuentra el pecho de su madre. Niños que son comprendidos. Un anciano que sigue amando a su esposa después de cincuenta años de casados. El esfuerzo de un padre por darle de comer a sus niños aunque tenga que sacrificar su dignidad. Una madre soltera que pese a ser abandonada sigue cuidando a su hijo aunque tenga que renunciar a intereses personales. Una mariposa que nos muestra sus colores. Un pájaro que canta detrás de la ventana. Todo es extraordinario. Hay que prestar atención. Las cosas sencillas constituyen la vida. Y notar la presencia de lo extraordinario es responsabilidad de cada uno.
Las cosas sencillas nos rodean y son sublimes. En tanto muchos se afanan y compiten con otros por dinero, poder, prestigio y toda una serie de cosas que aunque parecen importantes no lo son, nosotros debemos darnos cuenta que el tiempo pasa y que estamos rodeados de cosas importantes y no son precisamente aquellas que pensamos que tienen importancia. La vida es generosa y quiere regalarnos su belleza cotidiana. Las que verdaderamente tienen valor duran muy poco. Por esto debemos aprovecharlas. Cada instante es importante. Hay que ganar momentos, alegrías, relaciones con buenas personas, buenos amigos.

julio cèsar chàves
escritor78@yahoo.com.ar
www.juliochaves.blogspot.com

miércoles, 3 de agosto de 2011

Parejas que viven con los suegros

Muchos jóvenes ansiosos de querer casarse y sin tener una casa donde vivir, se casan y deciden vivir con sus suegros, lo cual a la larga trae muchos problemas a la pareja. En algunos casos este tipo de unión familiar “funciona” perfectamente, pero otras veces genera fricción entre los familiares. Indudablemente, las parejas que viven en una casa aparte de la de sus suegros están más contentas y tienen menos tensiones.

Manuel Acuña, un poeta mexicano, escribió casi al final de su famoso Nocturno dedicado a Rosario de la Peña , la mujer que no correspondió a su amor orillándolo al suicidio: "Y en medio de nosotros mi madre como un Dios". En versos atrás había escrito: "Camino mucho, mucho, y al fin de la jornada, las formas de mi madre se pierden en la nada y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer". Estas frases nos hablan de los dos extremos en que pueden incurrir las parejas al relacionarse con sus padres. Por un lado, están las parejas que viven apegados a sus padres y no quieren despegarse de ellos. Y por otro lado, están aquellos conyugues que viven indiferentes a sus progenitores. Lo ideal es que haya equilibrio y que las parejas se lleven bien con sus suegros manteniendo su autonomía, y al mismo tiempo, manteniendo un coherente contacto con sus respectivos suegros.

Reconocidos psicólogos afirman que muchos “jóvenes rompen sus matrimonios en los primeros años de casados porque se niegan a separarse de sus padres; siguen tan ligados a ellos que podría decirse que, psíquicamente, ni siquiera se han casado. Cuando en un matrimonio se presenta alguna crisis y el hijo o la hija corre a la casa de sus padres y encuentra que allí el lecho es más cómodo y la comida más sabrosa, está acercándose al divorcio. Las madres o padres que reciben al hijo consentido piensan en lo que sufre al lado de su cónyuge, con quien es maltratado o quien desconoce sus gustos, y procuran aliviar su situación dándole aquello a lo que "está acostumbrado"; están fomentando también la separación de esa pareja. La presencia física constante de los padres con una pareja que no ha tenido la experiencia de ser responsable y libre para tomar sus propias decisiones es un peso muy grande para ser manejado por esa pareja, a menos que los padres hallen mecanismos de separación”.
Para que un matrimonio pueda prospere y madure afectivamente debe tener su propio espacio geográfico. No es en vano que el dicho popular reza: El casado casa quiere. No digo que los suegros sean malos. Al referirme a los problemas que implica el hecho de vivir con los suegros no estoy diciendo que los esposos deban asumir una actitud de indiferencia hacia sus padres sino que a través del diálogo deben llegar a un acuerdo para que la intromisión de los mismos en la pareja no dañe el amor y el compañerismo de los cónyuges. La Biblia dice: “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos no formarán sino un solo ser”.
Los padres son necesarios e importantes, no se puede ni se debe dejarlos de lado; sin embargo, en el proceso de crecimiento de la pareja hay que aprender a dejarlos. Dejarlos geográficamente no significa pelearse con ellos ni abandonarlos sino asumir la responsabilidad de la propia pareja. Se debe reconocer su herencia cultural, y la forma de ver la vida; asumiendo lo que consideramos adecuado en nuestro crecimiento personal y en la construcción de nuestra nueva familia e intentando cambiar aquello de su herencia que no consideramos adecuado. Todo esto es asumir una actitud inteligente y beneficiosa para la pareja.
Tanto los suegros de ambas partes como los cónyuges deben razonar y asumir sus pertinentes funciones. La pareja puede recibir consejos, recomendaciones y sugerencias sobre como hacer determinada cosa, pero las decisiones deben ser propiamente de la pareja ya que esto fortalece la complentariedad y compañerismo de los esposos. Los suegros no son malos, pero deben aprender a ver a sus hijos no ya como los niños de siempre sino como adultos. Al respetar la vida de sus hijos contribuyen a la felicidad de ellos. Al no cambiar su modo de ver a los hijos los padres hacen acto de intromisión e interfieren en los problemas de la pareja. En tanto los padres vean que los hijos toman las riendas de sus vidas, aprenderán a respetar la independencia del nuevo matrimonio y no les importará que ellos no estén de acuerdo con sus decisiones o su manera de conducir la nueva familia. Se sentirán también con mayor libertad de dar o negar consejo, orientación o ayuda cuando la pareja se lo pida pero siempre respetando el distanciamiento necesario para que todos cumplan su función correctamente. Debemos recordar que los matrimonios son la base de la sociedad y de algún modo son el reconocimiento oficial del estatus social: de hijo de familia una persona pasa a ser cabeza de una célula social y adulto autosuficiente. Por otro lado, el matrimonio establece las condiciones contractuales de una unión en la que cada uno de los contrayentes adquiere legalmente derechos y obligaciones. Es por esto que el dicho popular reza: El casado casa quiere.


Julio César Cháves. Escritor78@yahoo.com.ar

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Cuerpos de plástico

El cuerpo hoy es un fetiche, un objeto de exhibición. Tiene poder. Quien posee un cuerpo esbelto tiene un valor en sí mismo. El objetivo de los estetas es desarrollar un cuerpo alucinante, bien marcado, con volumen, bellísimo. De ahí la importancia de hacer pesas hasta morir, de hacer aerobic, de la cirugía, del odio hacia los rollitos. La utilización del cuerpo como objeto parece ser una filosofía bella y liberadora. Es más, podemos decir que los cuerpos son productos de consumo.

Ya no interesa cultivar la mente o el espíritu, lo único relevante es verse bien. En caso de que no tengas un buen cuerpo y algún elemento de tu anatomía te resulte desagradable, eso no es problema pues ahora podes cambiarlo mediante la cirugía estética. Todo es posible gracias al bisturí. El cuerpo lo es todo, hay que ser lindo, aunque sea de plástico.

En su ensayo El cochero, obra escrita por el Dr. Jorge Bucay y el Dr. Marcos Aguinis, se cuenta: “…hemos mezclado dos cosas que la filosofía nos enseño a separar: la ética y la estética. Hemos confundido lo que significa cuidar la vida con cuidar la estética, estar sanos con estar lindos, amar con seducir, y en medio de esta confusión nos hemos perdido y tomado el camino equivocado: creer que uno tiene un cuerpo. Yo creo que uno no tiene un cuerpo sino que es un cuerpo. Somos una mezcla de pensamientos, espíritu, recuerdos, historia, sentimientos, cuerpo. Somos esto, no tenemos esto. Porque cuando decimos que tenemos un cuerpo, lo estamos poniendo fuera de nosotros, estamos enajenándonos, descentrándonos, estamos creyendo que el cuerpo es algo que esta afuera y que hay que modelar, acomodar, mejorar, solucionar, como si no fuéramos nosotros mismos”.
Esta obsesión por el cuerpo, esta elevación del afuera a la categoría de liberación es una compensación absurda que abarca a todas las clases sociales, pero principalmente a aquellos individuos alienados que se desprecian a si mismos. Aunque los dueños de cuerpos de plástico piensan erráticamente que pueden escapar de la muerte, la parca esta muy tranquila porque sabe que tarde o temprano, cuando ella quiera en realidad ya que nadie tiene la vida comprada, les puede arrebatar la vida. Los músculos quizá sean señal de fortaleza y vigor, pero el paso del tiempo termina por destruir la belleza. Pero si nos fijamos por debajo de la superficie y buceamos en la profundidad de la reflexión podemos darnos cuenta que en realidad la política del cuerpo como fetiche es esclavitud, autoengaño. Los que buscan significado y valoración en el cuerpo como mero objeto creen en realidad, gracias a la publicidad en los medios de comunicación, que el cuerpo es un producto que se puede vender y lo venden. Tenemos como ejemplo a las vedettes que venden sus cuerpos y lo exhiben ante miles de personas vendiéndose. La búsqueda obsesiva de la belleza por sobre todas las cosas cosifica a las personas y las convierte en cualquier cosa, menos en seres humanos con valor propio. Por fuera esta todo bien pero por dentro abunda el tedio, el vacío, la falta de sentido y el cualquierismo. Las apariencias engañan y todo lo que brilla no es oro. La realidad es que la piel es apariencia y lo realmente importante es el adentro.

En este marco, el Dr. Jorge Bucay y el Dr. Marcos Aguinis, nos siguen diciendo: “Les propongo no apoyarnos en los valores estéticos y menos en una estética regida por patrones que no estamos eligiendo, una estética que nos condiciona cruelmente, que dice que si no sos casi anoréxico, si no tenés menos de 30, si no tenés cierta altura y si no te entra el talle 34…no existís, no valés, o no podés. Es hora de deshacernos de la historia facilista de los resultados inmediatos, para pensar que el cuerpo tiene que acompañarnos en algo fundamental: nuestro desarrollo como seres humanos. No estoy en contra de los cuidados estéticos, estoy en contra de vivir por y para ellos. Me parece que ser admirado por el cuerpo que tengo es como poner el acento en el envase de las sardinas en vez de fijarse si están podridas”.

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martes, 28 de junio de 2011

Experiencias

“La experiencia, dice wikipedia.org, es una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un evento o proveniente de las cosas que suceden en la vida. La historia de esta palabra se alinea con el concepto de experimento. Tanto el ser humano como también muchos animales pueden obtener esta forma de conocimiento llamada experiencia a lo largo de sus vidas”. Transitar la vida no es fácil ya que a lo largo de nuestro ciclo vital lidiamos con circunstancias descocidas para nosotros, podemos procurar controlar los momentos pero siempre, de una u otra forma, surgen imprevistos que modifican radicalmente nuestra realidad. Instalarnos en la realidad de un modo asertivo consiste en cultivar un buen criterio, alimentado por las buenas y malas experiencias, eligiendo lo bueno en vez de lo malo, optando por valores axiológicos, dejando de lado los valores inferiores que tienen que ver con el materialismo, el hedonismo, el relativismo y la permisividad.

La mejor manera de caminar por la realidad es desarrollando un conocimiento progresivo de la funcionalidad de las cosas y personas que nos rodean. Las experiencias en lo social, lo laboral, lo afectivo, los llevan a perfeccionarnos como seres humanos. Las experiencias consolidan nuestro sentido común, dándonos un punto de vista maduro, coherente, y pertinente que nos ayuda resolver los problemas que enfrentemos a lo largo de nuestra empresa del vivir.

El psiquiatra español, Dr. Enrique Rojas, en su ensayo Los lenguajes del deseo, refiere lo siguiente abordando el tema de la experiencia: “La experiencia de la vida es un conocimiento acumulado que se hospeda en nuestro interior y que actúa sin que nosotros nos demos cuenta. Es una sabiduría callada, sigilosa, lacónica, reposada y a la vez, elocuente, expresiva, convincente, que nos saca de momentos difíciles con su consejo atinado y su destreza de experto. La experiencia de la vida es suma y compendio de acontecimientos que dejan una erudición íntima, un sedimento de hechos que ayudan a descifrar los principales secretos de la existencia y a ofrecer una respuesta cabal”. Considerar las múltiples circunstancias nos enrique y nos aporta una mirada siempre actualizada de la realidad, nuestros ojos están siempre cargados de luz intelectual, moviéndonos con destreza en los momentos menos esperados de nuestra cotidianeidad. Tener en cuenta la experiencia a la hora de tomar decisiones, atar cabos y responder ciertas preguntas, es crucial si queremos cometer pocos errores, evitando consecuencias y tragedias evitables. La experiencia bien considera, hace que veamos las cosas tal cual son, teniendo en cuenta las consecuencias de nuestros actos. La experiencia hace que abordemos la realidad con buen ánimo, con sólido criterio, tanteándonos a nosotros mismos, cuestionándonos, pensando en que debemos hacer para sacar provecho de la situación presente.

Las personas de carácter amplio y seriedad, imbuidos de sabiduría práctica, con un proyecto de vida coherente, están siempre dispuestas a ser tolerantes con la realidad, sacando provecho tanto de los momentos positivos como de la adversidad. “No veo ninguna falta cometida por otros, dice Goethe, que no haya cometido yo también”. La experiencia nos hace lidiar con paciencia las circunstancias difíciles de dominar. La vida no es todo lo que uno desea sino que surgen tempestades que no esperábamos. La experiencia es un abanico de sabios consejos y escuchar su voz puede librarnos de sufrimientos innecesarios e inútiles. Ante la vorágine inmisericorde de la realidad, la experiencia nos aporta la intrínseca capacidad de no tropezar dos veces con la misma piedra.

Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar

lunes, 13 de junio de 2011

La agresiva función de las malas palabras

Es cierto. Maldecir, putear, decir malas palabras esta de moda. Muchos psicólogos afirman que decir malas palabras está dentro de la esencia humana y que emitir malas palabras y obscenidades libera de la tensión nerviosa y la ira. Y hasta sirve, argumentan algunos especialistas en lingüística, para reemplazar a la violencia física.

En viejas épocas tanto en los medios como en la vida cotidiana estaba instalado un clima de respeto y era raro escuchar alguna mala palabra ya que predominaba u vocabulario exento de obscenidades y maldiciones. Pero hoy por doquier abundan las puteadas y las maldiciones. Diariamente las malas palabras tejen las relaciones interpersonales de agresividad lingüística. Uno habla con alguien y en seguida hacen acto de presencia frases y comentarios condimentados de groserías y hostilidad verbal.
A este respecto, la escritora Sylvia Iparraguirre, especialista en sociolingüística, explica que “las malas palabras se cargan y descargan de sentido, según el tipo de utilización que se haga. El sentido se gasta”. Iparraguirre señala que las palabras pelotudo, boludo, huevón, forro, “se han convertido en una manera de apelar al otro”. Para Iparraguirre todas estas palabras son se uso “comodín, empleadas por chicos sin una escolaridad adecuada. Son los daños colaterales de la miseria, de una sociedad que en los últimos años se empobreció también en los niveles simbólicos”.
Por su parte, el psicoanalista Fernando Osorio, experto en violencia escolar, dice que “para los adolescentes, el insulto verbal ya no tiene la misma potencia de dominio sobre el otro y ha sido reemplazada por la agresión física. La palabras en general esta despreciada y los jóvenes pueden llegar a insultar a un adulto sin tener conciencia del pesos simbólico, pues para ellos ha perdido ese valor; lo que verdaderamente le pone límites y degrada al otro es la humillación física”.
Las palabras impregnadas de groserías y hostilidad conducen a la violencia física. El vocabulario de una persona es la señal de lo que hay dentro de la misma. La lengua es un arma. Podemos decir cosas agradables pero también podemos proferir maldiciones y tonterías. Quizás para ciertos especialistas las malas palabras nos liberan de las tensiones y el estrés pero siembran la discordia por doquier. Si prendemos la televisión advertimos como de diversas personalidades de la farándula salen palabrotas y cometarios procaces. Si se cobraran multas por putear y decir palabrotas estaríamos hundidos en la pobreza. Ciertamente las malas palabras son señal de mala educación y la degradación de las relaciones humanas.
Avaladas por el éxito del escepticismo y la sucia conducta de los vacíos individuos posmodernos, las malas palabras sacan a luz nuestra miseria humana, nuestra barbarie y falta de respeto por el lenguaje. Indignados por esta pandemia de palabrotas tendríamos que sentarnos a reflexionar respecto a donde deseamos llegar con nuestro modo de comunicarnos con el otro. Tendríamos que tener en cuenta que somos esclavos de lo que decimos de nosotros mismos y de los demás. Las palabras no vuelven vacías. Hacen eco en el mundo. Aunque los lingüistas señalen que nos liberamos de tensiones cuando puteamos y maldecimos a todos, creo conveniente revisar nuestro modo de hablar ya que de la abundancia del corazón habla la boca. Sócrates dijo: “Habla para que yo te conozca”. Y Juan Luis Vives también dijo: “No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”.

Julio César Cháves. Escritor78@yahoo.com.ar

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sábado, 11 de junio de 2011

El hombre ilustrado

Hace unos años leí el libro Un hombre ilustrado de Ray Bradbury, donde el autor emplea como vehículo para contar varias historias cortas a un hombre cubierto de tatuajes. Mientras un joven observa fijamente algunos de los dibujos que adornan la piel de este hombre, estos dibujos cobran vida y cuentan la historia contenida en su diseño. Lo que me pareció interesante de este libro es que los tatuajes significaban algo y todo el tiempo estaban contando la historia de su diseño. Antes que nada debo decir que los tatuajes se realizan insertando tintas de color bajo la epidermis y son realizados desde hace miles de años.

Antes se perforaba la piel con elementos punzantes y se insertaba la tinta, ahora, en cambio, se emplean agujas eléctricas, la cual perfora la piel y al mismo tiempo, inserta la tinta. Históricamente los pueblos primitivos empleaban los tatuajes como una forma de distinción, eran signo de integración social e identificación personal. Además, se creía que los tatuajes protegían de la mala suerte y las enfermedades. En esta época se usan como adornos y de alguna manera refleja el carácter del portador de tales señales epidérmicas.

Antaño los tatuajes distinguían a los criminales y marginales de la gente común y muchas tribus los usaban para intimidar a sus enemigos, actualmente son una moda urbana y se usan como adornos personales, con el fin de expresar, conciente o inconcientemente, un mensaje. Arqueológicamente los tatuajes fueron practicados por diferentes culturas, razas y etnias. Ahora, en la Biblia, en el Antiguo Testamento, se cuenta que eran los pueblos paganos quienes se hacían este tipo de marcas en la piel como señal de duelo y esta costumbre, a su vez, formaba parte de un rito funerario en honor a Baal, el dios cananeo de la fertilidad. Dios le dijo a su pueblo que esta práctica contaminaba ya que es parte de un rito pagano. "No haréis incisiones en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo, Jehová", dice Levítico 19:28. Este mandato está incluido en un capítulo que se llama Leyes de santidad y de justicia. En esta breve revisión advertimos que con el transcurso de los siglos lo que fue malo para Dios en los tatuajes ha querido ser modificado. De hecho, en la actualidad se lo considera como un adorno personal. Tal vez algunos piensan que la palabra de Dios ha pasado de moda y su vigencia ha caducado, pero la realidad es que sigue vigente. Es más, el apóstol Pablo, en Romanos 12:1-2, expresa: "Por tanto hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo”.

Al igual que el personaje del libro El hombre ilustrado de Ray Bradbury, los tatuajes cuentan constantemente la historia de su diseño. Es decir, estas marcas tienen vida propia. El diablo deseo corromper al hombre y con los tatuajes los marca como a ganado, de tal forma que no solamente estas marcas estén en la piel sino en el alma del portador. Dios desea que cuidemos nuestros cuerpos. No desea que nos mutilemos, ni que perforemos nuestra piel, ni que arruinemos nuestro aspecto. Recordemos que estas marcas en la piel quedan para toda la vida. No solamente se pueden contraer enfermedades como el sida sino que también se contraen enfermedades espirituales que nos alejan de Dios. De igual forma, debo decir que aunque una persona tenga tatuajes Dios la ama de todas formas y desea que se arrepienta de sus pecados y sea salva a través de Cristo. Cristo no hace acepción de personas. El murió en la cruz por todos los seres humanos. Los que hemos conocido a Cristo debemos confiarles nuestras vidas a él. No hace falta hacerse tatuajes para distinguirnos de los demás. Cristo no ha marcado nuestras almas con su sangre y hemos sido redimidos por él. Esta es nuestra marca distintiva. "Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Corintios 6:11).

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

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sábado, 4 de junio de 2011

El síndrome del payaso


“Un individuo fue a consultar a un psiquiatra y le dijo: Doctor, me siento solitario, abatido y miserable,¿puede ayudarme? El psiquiatra le aconsejó ir al circo y ver a un famoso payaso de que quien afirmaba que hacía reír a carcajadas aun a los más desalentados. Su paciente dijo: Doctor, yo soy ese payaso.”
Bocas sonrientes. Y ojos tristes, almas abatidas por el dolor. “Doctor, soy yo ese payaso”. Escuchar esta frase de labios de un payaso debe ser terrible, ya que se supone que ellos se dedican a hacer reír a la gente. Pero es así. Muchas personas hacen explotar de carcajadas a los demás y ellos, interiormente, están amargados, resentidos, solitarios, abrumados por la aflicción. Como discreto observador, puedo advertir que en algún momento de la vida no hay quien se salve de la tristeza, todos derramamos lágrimas. Todos experimentamos la soledad de la tristeza.
En una operación camaleónica digna de admiración, la mayoría de las personas se vuelcan decididamente a hacer reír a los demás como un modo de ocultar teatralmente su dolor. Lo que sucede es que actualmente es un delito estar triste. Si estas triste por cualquier razón, algún dicen que Dios deja de amarte. Si sonríes Dios te ama, sino…Dios mira para otro lado. ¿Dios mira para otro lado? Algunos inconscientemente creen que si…
Sin embargo, aunque muchos personajes de la farándula urbana crean que a nuestro Creador le molesta la tristeza, quiero decir afirmativamente que Dios participa de nuestras tristezas. De hecho, cuando no podemos expresarle a Dios nuestras suplicas con palabras, nuestras lágrimas piden ayuda por nosotros, pues a Dios le interesa muchísimo escuchar lo que dicen nuestras lágrimas.
Cuando murió Lázaro, María y Marta estaban muy tristezas por la muerte de su hermano. Marta, abrumada por la sombra siniestra de la muerte de su hermano, le dijo a Jesús:”Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Estas mujeres se sentían solas y tristes. El versículo más breve de la Biblia dice que junto a la tumba de Lázaro,”Jesús lloro”. En nuestras tristezas nunca estamos solos. Nuestro salvador nos hace compañía. Nos consuela y nos da gozo en lugar de espíritu angustiado. Aunque no expresemos nuestro dolor en palabras, él lee el mensaje de nuestras más íntimas lágrimas. “El gran comediante escocés, Harry Lauder, cuando recibió la noticia de que su hijo había muerto en combate en Francia, exclamo: “En circunstancias como estas, el hombre puede hacer tres cosas. Entregarse a la amargura y la desesperación; tratar de ahogar su dolor en el alcohol; o puede volverse a Dios”. Lo mejor que podemos hacer en medio de la aflicción es volvernos a nuestro Dios, mediante la comunión con Jesús, y con la siempre oportuna ayuda del Espíritu Santo.
Nuestro Padre Celestial puede darnos gozo y felicidad. Lo único que debemos hacer nosotros es darle nuestro corazón a él. El profeta Isaías sabe muy bien de lo que hablo ya que él, hace cientos de años, descubrió el secreto de vivir una vida plena y feliz. Dios no existe únicamente para los humanos que sonríen, él también existe para quienes sufren. Nuestro Dios no es indiferente al dolor de los hambrientos, los desamparados, los solitarios, los tristes y los infelices. Es nos ama tanto en nuestras alegrías como en nuestras tristezas. Las palabras de Isaías definen la importancia de volvernos a Dios:”…los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigaran”. (Isaías40:31).


“De gloria en gloria, aunque venga tribulación,
Esta no puede tocar nuestro tesoro,
Cuando Cristo es todo en todo.
Cualquier cosa que nos sobrevenga,
No habrá nada que temer,
Pues, ¿qué son dolor y pena cuando estamos con Jesús?”.

Frances Ridley Havergal, Luz a través de las sonbras

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escritor78@yahoo.com.ar

miércoles, 20 de abril de 2011

Esclavos de la mentira

Por medio de la exageración, inventando historias o contando anécdotas, los “mitómanos” adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunados, bendecidos o inteligentes. Ante todo cabe preguntarnos: ¿Qué es la mitomanía? Es un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica. Afecta a personas con un nivel de autoestima muy bajo, por lo que mienten para llamar la atención con sus invenciones sobre grandes acontecimientos o dramas personales.
En 1905, el psiquiatra francés Ernest Dupré definía la mitomanía como la tendencia patológica a inventarse episodios de la propia vida. Muchos mitómanos son personas que se dedican a fabular de forma constante y exageran sobre sus logros. Consiguen satisfacción cuando son el centro de atención. Sin embargo, mentir no es algo inusual. De hecho, muchas personas mienten, en mayor o menor medida. Y en esta reflexión no quiero hablar de la mitomanía patológica sino de la gente que miente deliberadamente porque quiere hacerlo, para conseguir lo que quiere. Lamentablemente muchos mentirosos desperdician su tiempo en vano porque la mentira a lo único que conduce es al aislamiento y la soledad. Proverbios 21:6 dice: “Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte”.
La persona que miente porque quiere es el fabulador y en este caso hablamos de mitomanías no patológicas, como las apreciadas en personas que exageran o adornan todo lo que dicen, conscientes de ello y sin poder evitarlo. Lo que no sabe el fabulador es que miente porque su autoestima esta baja. De hecho, la mitomanía es un problema que afecta a personas con baja estima. Muchas personas mienten para sentirse importantes y porque carecen de recursos para comunicarse bien con sus semejantes. Entonces, como tienen miedo al rechazo, mienten con el fin de mostrar algo que no son. En fin, el “mitómano” busca impresionar para que los demás lo acepten y respeten.
Los “mitómanos” buscan aumentar su nivel de autoestima con la mentira. Muchos no persiguen un beneficio económico, sino que saben que mienten y disfrutan con ello. Les encanta engañar a personas que son más importantes o inteligentes que ellos. Pero vale decir que Dios detesta a los mentirosos. Proverbios 12:22 dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”. Una de las razones porque muchas personas se convierten en “mitómanos” es porque esta es la única forma que encontraron de llamar la atención o de destacarse o de engañar. Otras veces es un comportamiento habitual que empezó como un recurso para salir de un apuro o conseguir algo. Si es reiterativo y el mentiroso constata que funciona ante los demás, se convierte en hábito. Algunos grandes mentirosos, como los timadores, son modelos para quien quiere lograr algo de manera rápida y sin esfuerzo. El objetivo de los “mitómanos” es ser el centro de atención. Por este motivo, eligen como tema de sus mentiras grandes hazañas o grandes dramas personales. Es decir, buscan la atención a través de la admiración o la compasión de los demás. Entonces, cuando sus interlocutores comienzan a escucharlos son engañados. Como dije líneas arriba, Dios condena a los mentirosos. Así que cada vez que mientas recuerda que: “…todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Apocalipsis 21:8.
Julio césar cháves
www.juliochaves.blogspot.com
escritor78@yahoo.com.ar

sábado, 16 de abril de 2011

Acoso moral en la iglesia

El acoso moral o maltrato psicológico en la iglesia ocurre cuando un líder ejerce su poder para conseguir conductas no deseadas por el hermano. Lamentablemente, muchos “líderes”, son esclavos del síndrome el perfeccionismo y el legalismo, lo cual los hace exigentes y contribuye a que se fijen metas de elevadas exigencias, objetivos rígidos, propuestas difíciles de alcanzar, entre otras muchas cosas.


El comportamiento de estos líderes que acosan a sus hermanos es un tanto desconcertante ya que por un lado buscan el bien de los liderados, pero por otro lado no ven lo positivo en los demás. Sus métodos conductuales están basados en premios y castigos. Si sus hermanos hacen lo que ellos dicen son premiados y si no hacen lo que ellos dicen son castigados. No hay comprensión ni empatía. Solamente hay exigencia e intolerancia. El acoso moral en la iglesia tiene que ver con la dimensión personal del líder, quien seguramente tiene ambiciones personales como única finalidad, lo que hace que utilice su don o ministerio para beneficio propio, conforme a sus intereses personales, ejerciendo su poder de modo manipulativo, con el objeto de lograr comportamientos no deseados por parte de los hermanos de la iglesia, quienes son sometidos a un gobierno dictatorial que no admite cuestionamientos ni ideas o pensamientos diferentes.El líder lo que procura es que los feligreses trabajen con mayor dedicación para el Señor, aunque tengan que descuidar sus vidas personas, su familia, su trabajo, su salud, etc. Los que no quieren obedecer las órdenes del líder son amenazadas con que no van a ocupar ningún rango en la iglesia ni podrán ejercer su ministerio, sea este cual sea. De este modo ejercen presión sobre los liderados, logrando sus propósitos egoístas. Hay que decir que ningún objetivo espiritual justifica el maltrato de un hermano en Cristo, ni aún solapada bajo la forma de una exigencia de aparente espiritualidad. Los lideres jamás deben perder de vista el concepto que sus hermanos en Cristo son personas con derechos, que se merecen respeto, amor y comprensión.Ningún hermano debe aceptar una situación de acoso moral o maltrato psicológico, por lo cual es necesario que nos plantemos con firmeza y corrección dando lugar a líderes competentes que controlen con el amor y la sabiduría de Dios las circunstancias. Claro que debemos respetar, honrar y tener en cuenta a nuestros lideres, pero nada justifica el maltrato o la manipulación. Los pastores deben garantizar, desde su responsabilidad espiritual, que estas situaciones no ocurran; o al menos que cuando sucedan sean debidamente corregidas. El cuidado de cada uno de los hermanos de la iglesia, de toda edad, sexo y condición social, implica la posibilidad de que estos se expresen de forma correcta, para edificación del cuerpo de Cristo. El apóstol Pablo nos instruye, “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular.” (1 Cor. 12:27). Entonces él dice en forma mas especifica, “Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros… siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (12:12). Una iglesia que preserve a las personas-cristianos, jamás debe aceptar, bajo ningún punto de vista, ni por sutiles que fueran, condiciones de acoso moral o maltrato psicológico. La iglesia debe ser un lugar donde las personas, además de ser bendecidas por Dios, su Espíritu Santo y las sagradas escrituras, deben ser bendecidas por sus líderes y sus hermanos en Cristo. La iglesia debe ser un lugar de bendición no solo para el líder sino para las personas individual y colectivamente. Pablo declara, “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.” (1 Cor. 12:21). Los hermanos en Cristo deben ser valorados y respetados, siendo considerados para el ministerio y el servicio al Señor. El apóstol entonces señala, “también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (Ro. 12:5). Creer que el legalismo y el perfeccionismo conducen al crecimiento y la bendición de una iglesia es un craso error. La decisión de identificar y erradicar el acoso moral en la iglesia implica un notable crecimiento espiritual en el marco del nivel de consagración a la sana doctrina y el Espíritu Santo de una iglesia, lo cual conduce al amor a nuestros semejantes. Los líderes, pastores, gente de influencia en la iglesia, deben tener en cuenta que el principal capital que componen la iglesia, son seres humanos que han aceptado a Cristo y están dispuestos a seguirle y servirle. "Un mandamiento nuevo os doy; Que os améis unos a otros; como yo os he amado que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Jn 13:34-35)"Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también amarnos unos a otros." (1 Jn 4:11.






sábado, 9 de abril de 2011

Amor de consumo

Víctimas del síndrome del consumo, influenciados por una comercialización de los sentimientos, ciertos individuos consumen un tipo de amor que prometa satisfacción inmediata. Los medios masivos de comunicación están atestados de mensajes eróticos que materializan las relaciones afectivas, despojándolas de toda ética y moral. En la televisión las tandas publicitarias nos ofrecen objetos y cosas de todo tipo, las cuales podemos conseguirlas con una simple y rápida llamada telefónica. Llame ya, nos dicen. La finalidad de las tandas publicitarias es explotar económicamente nuestros deseos en lo inmediato. En la vida cotidiana, con estos mensajes publicitarios en mente, entablamos relaciones afectivas, buscando inconcientemente, tal vez conscientemente también, la satisfacción de nuestros deseos inmediatos por medio de relaciones inmediatas, desprovistas de compromisos y sentimientos. Consumimos cosas, y también queremos consumir personas como si fueran objetos. Cosificamos. Comercializamos. Hemos convertido las relaciones en una transacción económica. El hombre de nuestra época se despeña tras un amor sin ataduras, una afectividad reducida a mero hedonismo consumista. Lo que se busca es la multiplicación del placer desprovisto de compromiso y responsabilidad. Las modalidades de amar del siglo XXI han reemplazado al amor romántico, causando un estado constante de angustia insatisfacción, individualismo e indiferencia axiológica.
Esta cosificación del otro se debe básicamente al consumo de emociones sin ética, desmoralizando las relaciones entre los sexos. Las relaciones interpersonales de consumo trivializan, estupidizan, alienan y obnubilan los sentimientos románticos. Es menester reflexionar a este respecto, poniendo sobre el tapete de la razón las consecuencias de los deseos narcisistas ya que la conducta de los individuos sin ética puede conducir al propagandismo de la promiscuidad y la cosificación de los sexos. La aspiración de las personas debe ser la práctica del amor en un sentido de trascendencia. De hecho, amar al prójimo es una forma de inmortalidad. Somos sujetos en relación con otros sujetos. Nos somos cosas. La empatía, el altruismo, la comprensión y el desinterés deben ser nuestros estandartes en esta jungla de utilitarismo si pretendemos construir una afectividad con ética, axiología y compromiso con los demás. No todo esta en venta. No todo se compra con dinero. Hay cosas que se compran con valores. El Dr. Jaime Barylko en su ensayo Para quererte mejor, aborda el tema del amor con estas palabras: “Querer no es difícil. Lo complicado es querer al otro en calidad de otro,¡ y que su bien sea el mío! Para quererte mejor debería librarme de esquemas, prejuicios, ideas que tengo de mi, que tengo de ti, esa imagen que uno se hace de si mismo, del otro, de la vida, de la felicidad. Para quererte mejor debería serte fiel a ti, a tu realidad y no a la imagen o construcción mental que proyecto sobre ti. Es un trabajo. De eso se olvidaron los que nos enseñaron el camino de la vida. Nos dijeron que el amor era un sentimiento y que con el sentimiento era suficiente. Ahora lo sé, comienza siendo un sentimiento, una pasión envolvente, alucinante; pero es amor en el punto en que la lava de la pasión se cristaliza en formas de vida que comprender una decisión compartida. Decisión de compromiso. Compromiso, la promesa que crece entre dos”.
No existe amor si no hay voluntad de querer al otro tal cual es. Uno no puede pretender comprar al otro o exigir que el otro sea como uno proyecto en su mente que debe ser. Los esteriotipos dividen, separan a las personas. Las personas son mucho más que lo que se ve con los ojos. Como dijo el gran autor, lo esencial es invisible a los ojos. Cuando dos personas se encuentran, se conocen, se descubren, y se desean construir recíprocamente, entonces podemos decir que existe la posibilidad de compromiso, compromiso en el sentido de decisión compartida, como dijo Barylko.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

martes, 5 de abril de 2011

Envidiolandia

“La envidia, dice el pensador español Fernando Savater, se define como la tristeza ante el bien ajeno, ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y posesiones, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene”. Las personas envidiosas son aquellas que se desprecian a si mismas. Quieren lo que tiene el otro porque no valoran lo que tienen. Cuando un individuo es envidioso ve el paraíso en el infierno ajeno. Actualmente vivimos en una sociedad consumista. Todos quieren adquirir cosas, objetos, elementos. Si uno se compra un auto el vecino enseguida quiere comprarse uno igual o si esta a su alcance uno mejor. Siempre parece que lo que tiene el otro es mejor. La novia del otro es mejor, la casa del otro es mejor, y hasta la forma de ser del otro es mejor. Así pues vale aclarar que hay dos tipos de envidia. Por un lado esta la envidia que nos conduce a la emulación, la admiración hacia el otro, lo cual genera deseos de superarnos sin perjudicar a nadie. Uno ve como es el otro y se sirve de ese ejemplo para buscar la excelencia propia pero sin desear el mal del otro. Y por otro lado esta la envidia que induce a las personas a desear los bienes, las cosas, incluso las cualidades que los demás poseen. Podemos decir que hoy por hoy esta de moda ser envidiado ya que esto quiere decir que somos superiores que fulano o mengano. Por esto se ostenta y se exhiben las últimas adquisiciones personales. Vale tener. Vale generar envidia. Vale usar esas zapatillas de lujo para que el otro se mire los pies y los menosprecie. Lo de adentro no importa. De ahí la crisis en esta época materialista, relativista, hedonista, y permisiva. Por fuera somos inexorablemente sofisticados y hermeticos pero por dentro solo yace el hastió, el vació y el auto desprecio y la falta de cariño. Vuelvo a citar a Savater que en su ensayo Los diez mandamientos en el siglo XXI nos cuenta: “La ambición por tener poder y dinero muchas veces sirve de tapadera de carencias que no pueden adquirirse como los bienes materiales. Quizá uno de los ejemplos más contundentes en este sentido lo haya mostrado Orson Welles en su obra maestra, Ciudadano Kane. El protagonista acumula objetos de todo tipo en su mansión de Xanadú, incluso compra cuerpos y conciencias con su fortuna. Kane había conseguido todo lo que otros afirmaban que hacía felices a las personas. Pero al final de su vida cayó en la cuenta, más allá de lo que dijeran, de que no tenía lo imprescindible: afecto y respeto real, y no ficticio o comprado”. La mirada ajena nos condiciona, la publicidad coarta nuestra capacidad de elegir. Nos preocupa lo que piensan de nosotros. Somos pequeñas tuercas de una gran máquina de consumo. Nos comparamos. Y así nos hundimos en la mediocridad y la falsedad. La persona madura es aquella que vive a su modo, sin despreciar las características de los demás. Quizás estamos envidiando a alguien que se considera más pobre que nosotros ya que muchas personas son tan pobres que solo tienen dinero. Alguna vez leí un cuento donde un hombre se quejaba de que no tener sandalias hasta que un día conoció a alguien que no tenía pies. Al igual que el hombre de esta historia de que nos sirve quejarnos de lo que nos falta. De hecho siempre nos faltarán cosas. Lo inteligente es saborear la propia vida sin despreciarse a uno mismo. Para concluir voy a contarles algo que un hombre me dijo alguna vez. Un filosofo siempre iba a un shopping, todos los días entraba y salía y nunca compraba nada. Un día el guardia de seguridad, sospechando de él, lo detuvo y le preguntó porque siempre venía y no compraba nada. Este hombre le dijo:-Honestamente vengo al shopping porque estoy escribiendo un libro sobre el consumismo y al ver productos de tantas marcas y variedades me doy cuenta de todo lo que no necesito para ser feliz… Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

Discriminados y estigmatizados

Homosexuales y petisos, gordos y pelados, enfermos de sida y pobres, los deformes y tartamudos, todos estos tipos de individuos son discriminados y estigmatizados por miembros de la sociedad. De alguna u otra manera, “Todos” participamos activamente en este tipo de violencia psicológica llamada estigmatización. El término estigma lo crearon los griegos con el fin de referirse a cortes o quemaduras en el cuerpo y decían que el portador de tales señales físicas era un esclavo, un criminal o un traidor. Después de unos siglos, durante el cristianismo, se agregaron significados que hacían alusión a signos corporales impartidos por la divinidad. En nuestra época el término estigma es utilizado por los especialistas en socio-psicología con el objeto de referirse a los individuos inhabilitados para una plena aceptación social. Debido a esta tendencia estigmatizante que no acepta al diferente muchos quedan fuera de lugar, fuera del mundo, y son marcados como ganado que nos condenan a la marginación, la exclusión y la indiferencia de los demás. Por causa de la estigmatización social surgen las segregaciones sociales, las cuales son estimuladas por los defectos preconcebidos que los sujetos estigmatizantes encuentran en sus semejantes. El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad, dijoAlbert Einstein Erving Goffman, investigador de la Universidad de California en Berkeley, en su ensayo sociológico titulado Estigma, establece que hay tres tipos de estigmas: primero se encuentran los de origen físico, que son los representados por alguna deformidad o cierta discapacidad física; en segundo lugar se sitúan los de carácter que son aquellos que evidencian una personalidad débil y excesivamente vulnerables a determinadas variables del entorno, por ejemplo, el arrebato, la ira, la violencia, la depresión; y en tercer y último lugar están los estigmas tribales, que son los que dan cuenta del grupo al que pertenecen los sujetos, verbigracia la clase social, la religión, la etnia, sexo, raza. Con adjetivos calificativos peyorativos se estigmatiza, gestando apodos o seudónimos violentos y destructivos. Parece ser que el estigma como símbolo cultural tiende a estigmatizar y descalificar el diferente, por motivo de cualquier fruslería, aún sin conocer la idiosincrasia y personalidad del otro. Se racionaliza lo irracional y ello norma criterios de diferenciación para eliminar la presencia del que es considerado adversario por el mero hecho de tener características físicas o de carácter que salen fuera del común de la gente. Una forma de interactuar de las personas es a través de símbolos, signos o imágenes que implican significados que son interpretados por los sujetos estigmatizantes-estigmatizados. Con esta condicionante estigmatizante, la sociedad reproduce su cruel vigor y realiza cambios en su estructura social donde existen los incluidos y excluidos, los normales y los diferentes, los sanos y deformes, los gordos y flacos, los lindos y feos. Indudablemente el estigma es una forma de violencia y discriminación, y tomar conciencia de su poder destructor nos permite conocer en carne propia el filo cortante de nuestra maldad. El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal, afirmóJohann Wolfgang Goethe. Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

Piercing, tatuajes y el tema de las infecciones

Aunque pueden provocar infecciones y causar alergias, los piercing y tatuajes son una moda creciente. Esta tendencia urbana crece un 50 por ciento cada año. Por vanidad, por pertenecer a un grupo, como signo de distinción, por razones psicológicas que sólo el portador de tales señales conoce, muchos deciden ponerle una marca distintiva en sus cuerpos y lo hacen con piercing o tatuajes. Algunos creen embellecer sus cuerpos. Otros afirman que tatuarse es signo de mala autoestima y deseos de autodestrucción. Pero más allá de variadas interpretaciones, la moda de decorarse el cuerpo con piercing y tatuajes puede contraer complicaciones físicas y sociales.

Algunos que conocen del tema creen que el verdadero significado de la palabra tatuaje proviene del término tatau, originario de la polinesia. Provenientes de la cultura egipcia se encuentran los ejemplos más antiguos, de allí proviene la momia tatuada de la sacerdotisa Amunet. Los tatuajes y las perforaciones también las practicaron los fenicios, los griegos y los asirios, pero en fin, esto es historia. La moda de los tatuajes y piercing en la actualidad, proveniente de los Estados Unidos y Europa, que tango adeptos ha ganado en los últimos años en nuestro país, en la mayoría de los países funciona sin la regulación sanitaria correspondiente. Más allá de que sabemos que perforarse el cuerpo o pintarse la piel con pigmentos es un ataque al organismo y un atentado a la salud, es imprescindible saber que al ser realizadas estas perforaciones en la piel con los elementos correctos y obviamente por personas idóneas, las probabilidades de contraer infecciones o alergias es uno de los riesgos. Si están realizados por personas idóneas, especializadas en tatuajes y piercing, las complicaciones sanitarias son de prevalencia baja. Los tatuajes de aficionados y piercing se dan en cárceles, villas, o barrios humildes, donde se realizan con elementos punzantes improvisados e inadecuados, son rústicos y presentan serios riesgos para la salud. Daniela Millán, periodista del diario Clarín, dice al respecto: “Quien decide realizarse un tatuaje o colocarse un piercing deberá por lo menos asegurarse de que los elementos sean descartables, o bien que el local o la persona que han de realizarlos cuente con buenos equipos de esterilización o sea alguien realmente idoneo. Por eso lo mejor es asesorarse con expertos y no dejarse guiar simplemente por el consejo de amigos”. “La zona del cuerpo donde se efectuará el tatuaje o el piercing debe ser perfectamente desinfectada y ante la aparición de dolor o inflamación hay que recurrir inmediatamente al médico”, afirmó en una entrevista realizada por Clarín, el Dr. Eduardo López, a cargo del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y profesor de Infectología pediátrica en la Universidad del Salvador. (USAL). Ahora, cuando las perforaciones y tatuajes se realizan en exceso advertimos que los individuos son portadores de trauma psicologicos. Al pintar sus cuerpos en exceso podemos decir que estamos ante una señal de trastorno de la personalidad o problemas de autoestima e identidad personal. Aunque las personas se sientan cómodas con sus piercing y tatuajes también hay que advertir que esto puede contraer problemas de inserción laboral y social ya que estos elementos decorativos son mal vistos algunos individuos. Así pues, por el tema de la inserción laboral muchas personas deciden quitarse los tatuajes, tarea para nada fácil. Para sacar los tatuajes se utilizan varios métodos. Algunos son más costosos que otros, pero todos son difíciles de realizar. “Borrar un tatuaje no es una práctica simple. Para lograr un resultado efectivo hay que realizar una intervención similar a la de una cirugía plástica reconstitutiva”, dijo el Dr. Eduardo López, antes citado. Existen varias formas de quitar los dibujos realizados en el cuerpo y el láser es una de esas formas, pero pueden ocurrir cosas indeseadas. El Dr. Edgardo Chouela, profesor de Dermatología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), también entrevistado por Clarín, dice: “La técnica que utiliza láser para borrar tatuajes se aplica en forma exclusiva en centros privados porque resulta prohibitiva para el ámbito público. El láser pulveriza las partículas de color del tatuaje. Ahora es posible borrar todos los colores gracias a modernos aparatos; antes sólo podían eliminarse algunos de los colores. Pero es importante remarcar que, con esta técnica, lo que se tatúa en una hora, se borra en un año”. El caso de los piercing es más sencillo ya que al quitarlos, las perforaciones se cierran por sí solas. Eso sí, los médicos recomiendan desinfectar la zona perforada durante tres días para evitar infecciones. Al fin y al cabo, si has decidido hacerte un tatuaje o ponerte un piercing toma todas las precauciones sanitarias correspondientes y has que te lo realice una persona idónea, experta en el tema y sobre todo recuerda que para borrar los tatuajes cuesta mucha plata y lo que se tatúa en una hora, se borra en un año. Además, te en cuenta que si no se realizan en condiciones higiénicas adecuadas pueden causar infecciones y alergias. “Lo más profundo del hombre es su piel”, dijo Paul Ambroise Valéry, Escritor francés. Julio César Cháves


Adultos por fuera, niños por dentro

No quieren asumir los años que tienen. Son adultos, pero por fuera, por dentro son niños. Este tipo de individuos sufren sociológicamente de un mal llamado Síndrome de Peter Pam, que consiste en negarse a convertirse en adulto. Al igual que Peter Pam, el personaje literario inmortalizado por Walt Disney, se niegan a convertirse en adultos, viviendo eternamente en el país del nunca jamás, rehusando y rechazando las responsabilidades que caracterizan al hombre adulto. Peter Pam no es únicamente un personaje literario o de un film de Disney, Peter Pam habita el siglo XXI. Este personaje esta representado por aquellas personas que no quieren aceptar el paso del tiempo y rehúsan ser adultos con todas las de la ley.
En su ensayo El Síndrome de Peter Pam, el Dr. Dan Kiley aborda el tema de esta anomalía socio psicológica y dice que no es una amenaza para la salud física pero si pone el peligro la salud mental del individuo. Ser víctima de este síndrome es un obstáculo que nos impide ser plenamente maduros. Este psicólogo ha estudiado a los portadores del Síndrome de Peter Pam, procurando encontrarle un sentido menos complicado y descubrir causas y efectos de prototipo de personalidad urbana. Entregados a un estilo de vida impetuoso, el narcisismo los confisca dentro de sí mismos, haciendo lo que quieren y desean conforme a sus delirios infantiles. No pueden ni quieren adecuarse a la realidad de acuerdo a la edad que tienen. Sus berrinches temperamentales se disimulan como afirmaciones viriles. Fingen, muchas veces o casi siempre, que son adultos pero su conducta es como la de niños malcriados. La evasión es la filosofía del Peter Pam del Siglo XXI. Se oculta detrás de una superficial máscara de madurez, pero escapa de la realidad. Lo único que le importa es el ocio y la falta de preocupaciones. No quieren sufrir pero a su vez hacen sufrir a los demás al no comprometerse con los semejantes. Discuten y defienden sus puntos de vista con relámpagos de cólera y después se arrepienten con sostenida obsesión. Son en ocasiones machos despiadados con el objeto de aumentar su valía. Ansían estar con el sexo opuesto pero niegan mostrarse afectuosos y cariñosos por temor a ser tildados sentimentales, vulnerables, débiles y poco viriles. La persistente evasión, que nace del rechazo a la edad que tienen en realidad, hace que se aíslen, y que cada vez les sea más y más difícil instalarse en la realidad cotidiana de un modo coherente, responsable y pertinente. El Peter Pam de este siglo sabe divertirse sin responsabilidad, confundiendo la diversión con la alegría, el hedonismo con el amor, la adquisición de bienes materiales con la felicidad. El Peter Pam de esta época no acepta críticas ni sugerencias, simplemente es el mismo de un modo inmaduro, desligado totalmente de los demás. Debido a su actitud hipoteca su vida. Respecto a abordar los años que tenemos con plena responsabilidad de nuestros actos, el Dr. Enrique Rojas, profesor de Psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid, señala que para ser plenamente conscientes de nuestro diario vivir debemos tener en cuenta varias cosas como son: “Tener un conocimiento personal de nosotros mismos: “Conócete a ti mismo”. Tener una visión global de la vida. Tener una panorámica de la propia biografía. En la didáctica de la vida, E. Rojas, muestra a la vida como educadora del hombre, claro está, vivir es ir aprendiendo. No hay nada más enriquecedor para un joven que mantener una conversación con una persona veterana. Ellos, que ya han vivido mucho más que nosotros podemos servirnos de guía y aconsejarnos sobre cualquier cosa, siempre ellos nos propondrán el camino correcto”. El Psiquiatra Enrique Rojas nos señala el camino de la responsabilidad y el ser consciente de la creación de la propia biografía. Finalmente en su ensayo Una teoría de la felicidad, nos dice: “La felicidad consiste en estar en paz con uno mismo y con los demás. La coherencia es el puente levadizo que nos lleva hacia el castillo de la felicidad. Hay que aspirar a una felicidad razonable, realista, sin utopía, la cual se alcanza sacándole a la propia existencia el máximo jugo posible. La felicidad no es el pájaro en mano, sino los cientos volando que van de aquí para allá”. Julio César Cháves


El poder del sentido común

La expresión sentido común describe las creencias o proposiciones que parecen, para la gran mayoría de la gente, como prudentes, coherentes. El sentido común es la inteligencia en su actividad espontánea, es la razón en el sentido de poder distinguir lo verdadero de lo falso. “El sentido común es la potencia por la que se tiene la sensación de cualquier sensación externa, cosa muy distinta de la potencia por la que se tiene la «idea» de cualquier sensación. Dicho de otra manera: el sentido común no entiende, sino que siente las sensaciones externas”, dijo A. Millán Puelles. El sentido común comienza a funcionar cuando tenemos la necesidad de dar solución inmediata a problemas particulares, entonces el conocimiento ordinario de este tipo de sentido se limita a explicar los acontecimientos aisladamente, basadas en la tradición o consenso de la mayoría. El sentido común es la facultad de poder solucionar los problemas de la forma más simple y natural posible. Consiste en no darle vueltas a las cosas, que a veces sólo existen en nuestra imaginación, a muchas de las situaciones que se nos plantean en la vida. En síntesis, es ver las cosas tal cual son y eso, eventualmente, es difícil de conquistar. Supongo que, como muchas otras condiciones humanas, algunos la traen de fábrica y otros pueden adquirirla a través del aprendizaje, observando a los que lo tienen naturalmente.

“Es lo que hay que tener, dijo alguien en un foro, para llevar una vida plácida y fácil. "Sentido común" refiere "comunidad de sentido", es decir, lo que la comunidad siente. Y desde mi punto de vista significa "normalidad" o "mayoría". Obras con sentido común cuando actúas de la misma manera que un "ser humano medio" en tus circunstancias. Y el "ser humano medio" generalmente huye de la complejidad, simplemente quiere ser feliz (o al menos no sufrir demasiado) y jamás arriesga si no está del todo claro que va a ganar. A Galileo le faltó sentido común cuando expuso sus teorías heliocéntricas en una época donde la iglesia velaba por la ortodoxia teológica (lo que implicaba a las ciencias) y no tanto cuando abjuró de ellas al ver su pellejo peligrar”. “Tampoco es un sentido que tenga como única misión el captar los sensibles comunes, pues éstos son objetos exteriores, captados por los sentidos externos con su propio objeto, mientras el sentido común es un sentido interno. Dada la estrecha conexión e interdependencia dentro de la que actúan los sentidos, el sentido común cumple una función clave: por una parte unifica y regula la multiplicidad sensorial de los sentidos externos; y, por otra, sirve de enlace entre éstos y los sentidos internos. El sentido común no tiene una función de «reflexión»; el conocimiento que proporciona tiene por objeto una cosa distinta del sentido común; su objeto son las sensaciones de los demás sentidos externos aunque no en el mismo plano que ellos, ya que su función no versa sobre los objetos exteriores sino sobre nuestra sensación de los objetos. Viene a ser como la raíz y principio de la sensibilidad externa, radix et principium sensuum externorum. Delimitado así el sentido común podemos pasar a examinar su naturaleza y sus funciones con más detalle. Como todos los sentidos es una potencia pasiva, es decir, que no opera hasta que no es excitado por el objeto, y que no transforma su objeto al conocerlo. Hay que señalar que según un sentido está más alejado del objeto, y según sus funciones vayan siendo más complejas, su capacidad de «error» es mayor. Así, el sentido común puede «equivocarse» más que los sentidos externos. Pero su objeto lo capta más «abstractamente» y, por tanto, de modo más perfecto”.

Julio césar cháves


jueves, 31 de marzo de 2011

Prefiero ser un gigante con debilidades

“En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: - ¿Cuántos riñones tenemos? - ¡Cuatro!”, responde el alumno. - ¿Cuatro?, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar. - ¡Y para mí un cafecito!, replicó el alumno al auxiliar del maestro. El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, entre tanto, el humorista Aparício Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: - Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”. De la misma manera que el profesor subestimó a su alumno muchas personas subestiman a los demás porque se creen superiores. Muchos creen erráticamente que la soberbia y la petulancia puede hacerlos crecer, pero lo que realmente hacen es disminuirse, quitarse valor, convertirse en enanos. La soberbia conduce a la soledad y el rechazo. Jamás olvidemos que las otras personas también piensan, sienten, tienen convicciones, ideas, potencial y creencias. “Quien ha creído haber comprendido algo de mí, ha reconstruido algo mío a semejanza suya; quien no ha comprendido nada de mí, negaba que yo hubiera de ser tenido en consideración en modo alguno” , dijo Friedrich Nietzsche. Imagino a los contemporáneos del filósofo murmurando a espaldas de Nietzsche, mientras levantaban con cierto desdén sus tazas de café. Un siglo después no se sabe mucho sobre sus detractores y él, es y será un paradigma de la filosofía. Los contemporáneos de Nietzsche eran enanos que criticaron a un gigante. El significado literal de subestimar es estimar a una persona por debajo de lo que realmente vale. El prefijo sub significa “por debajo” y entonces, en conjunto con el verbo estimar nos da la idea de que se hace un análisis o una valoración del objeto en cuestión inferior a lo que es en la realidad. La subestimación es un fenómeno muy común en la actualidad en lo que respecta a relaciones interpersonales ya que muchas veces se subestiman las capacidades o posibilidades de una persona por elementos tales como el aspecto físico o su capacidad intelectual. El término subestimar es usado con un sentido negativo ya que supone que se está estimando o valorando algo por menos de lo que realmente vale, lo cual significa que no se le da su valor o su verdadera importancia. Se puede proceder a la subestimación de un sinfín de cosas. En el caso de las relaciones sociales, la subestimación siempre está presente cuando se mide a una persona por elementos tales como el aspecto físico ya que esto nos impide ver o estimar de manera correcta sus capacidades, sus habilidades, sus elementos intelectuales para realizar determinadas tareas. Así, se subestima a la gente que tienen alguna discapacidad física mientras que quizás a nivel intelectual sus habilidades y su potencial es igual o mayor que el de cualquier otro individuo. José Narosky dijo: “Solo los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes”. Si realmente queremos ser valorados por los demás y queremos establecer amistades positivas es necesario manifestar empatía hacia los demás. Valores a los demás y seguramente también nos valorarán. No nos regocijemos de las debilidades de los demás porque todos tenemos debilidades y nadie es infalible. Yo por mi parte prefiero ser un gigante con debilidades que un enano que vive criticando. Ahora, para terminar quiero compartir con ustedes la historia de Paul Potts, un hombre que dejó boquiabiertos a los jurados de un programa de televisión. Observen por qué no se puede subestimar la capacidad de una persona a simple vista. Vi el video en YouTube. Paul Potts, apareció tímido, tembloroso y cabizbajo en el escenario. “¿Qué nos tienes preparado?”, le preguntó uno de los tres miembros del crítico jurado de Britain’s got talent, un especie de Operación Triunfo. “Canto ópera”, contestó Paul Potts, un vendedor de teléfonos celulares de 36 años. El jurado no pudo reprimir una sonrisa humillante, subestimándolo, igual que parte del público. Pero cuando comenzó a cantar dejaron de subestimarlo. Tras una versión estremecedora –por genial– de Nessun Dorma, tanto público como jurado lloraron de emoción. José Narosky vuelve a decirnos: “Solo los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes”. Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

miércoles, 30 de marzo de 2011

Relaciones Free

“No tengo novio/a, pero salgo con alguien”,-dicen todos, o casi todos. De este modo, tanto los hombres como las mujeres se boicotean la dignidad recíprocamente. Las relaciones sin compromiso alimentan los vicios y las torcidas pasiones. Son relaciones free, rápidas, ligeras. Los protagonistas de este tipo de vínculos conocen cabalmente el A, B, C del levante ideal. Picotear y zafar sin heridas es la actitud de una persona que la tiene clara. Los consumidores de las relaciones free son individuos que están “juntos” pero que no tienen ningún futuro previsible y no siquiera una pizca de compromiso. Picotear aquí y allá parece que levanta la autoestima, peso esa sensación de realización afectiva es pasajera y a la larga genera desamor y amargura, sin satisfacer plenamente las verdaderas necesidades afectivas de las personas. La levedad es insoportable. La famosa protagonista de las historias de amor de hoy es la debilidad humana. Y lo único predominante es la levedad, la insoportable levedad. Los habitantes de Levante City saben lo que es la falta de afecto. Evadir el compromiso es lo único que hace zafar. Nos creemos modernos. Decimos que estamos mejorando, evolucionando, pero en realidad lo que esta provocando este picotear acá y allá es cada vez más soledad, aislamiento, depresiones, divorcios, enfermedades y angustia. "Pero estamos muy bien en esta época. Tenemos un sexo más libre, menos trabado. Y esa mayor libertad trajo menos problemas de los que se podrían haber imaginado. Tenemos más sexo que antes y lo disfrutamos más. Creo que esto último es clave: se tiene más sexo por placer que por otras cosas", reflexionó el sexólogo argentino, León Gindín. "Muchos creen que sobre la sexualidad en este siglo ya está todo dicho y superado. Sin embargo, no podemos dejar de percibir al ser humano de hoy aislado, solo, en un encierro narcisístico que lo aleja de un vínculo relacional que se hace tan precario como necesario", escribió José Abadi en su libro "El sexo del nuevo siglo". “Con el sida acechando entre las sábanas y modalidades antes inimaginables como el cibersexo, el contacto sexual en el Siglo XXI en poco se parece al de otras épocas. Según expertos consultados, el instinto es el mismo pero la búsqueda del placer, mucho más intensa”, dice Eliana Galarza, periodista de Clarín. El tema del sexo libre ya no un tema que abordan únicamente los especialistas, ginecólogos, andrólogos y sexólogos, sino que aún en la calles los ciudadanos comunes aparentemente lo saben todo al respecto. Será que andan picoteando todo el día y esto les ha aportado abundante experiencia. La popularización de las relaciones free es evidente y la seducción y el sexo deportivo predominan en las relaciones interpersonales entre los sexos opuestos. El sexo es casual, el secreto, no tienen que saberlo ni nuestro familiares, amigos o incluso nuestra pareja, hay que mantener la boca cerrada hasta que la cosa se ponga seria y entren en juego los sentimientos y entonces , uno de los amantes casuales deje al otro, diciéndole con diplomacia: gracias por los servicios prestados. La transa casual se vive los viernes a la noche y los sábados, pero los días de semana, jamás, pues de lunes a viernes nadie quiere encontrarse. Eso ya implicaría compromiso. Los miembros de las relaciones free duermen juntos pero sin expectativas de una relación duradera. El desapegado es fácil. Al fin y al cabo, los practicantes de las relaciones free indican con su comportamiento, definitivamente, que han adoptado la cultura Light del amor libre. Indudablemente las pasiones alcanzan en los protagonistas de este género de vínculos un grado nefasto en que ninguna voz puede dominar sus vicios y vanidades. Para concluir quiero citar al Marqués de Sade que en su contunde y escandaloso relato Los infortunios de la virtud, termina su relato con la siguiente frase: “…la verdadera felicidad no está sino en el seno de la virtud y de que si Dios permite que sea perseguida sobre la tierra es para prepararle en el cielo una más halagüeña recompensa”. escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

sábado, 22 de enero de 2011

Tengo derecho

Tenemos derecho a decidir, a pensar, a elegir mi propio camino. Hay personas que quieren condicionarnos espiritualmente. Nos dicen que tenemos que hacer determinada cosa, pensar de determinada forma, pero siempre tenemos que movernos como ellos quieren. Ahora, los cristianos tenemos derecho a ser independientes y movernos de acuerdo a la voluntad de Dios y no de acuerdo a la voluntad de otras personas. Somos cristianos y tenemos derecho a ser bendecidos por Dios. No tenemos porque ser co-dependientes, depender de otros. Tenemos derecho a ser únicos, originales, auténticos. Somos lo que somos. No le rindamos examen a nadie. No busquemos aprobación ni confirmación. Tenemos derecho a contar nuestra propia historia, vivir nuestras propias vidas. No dejemos que nadie nos condicione. Aceptemos la bendición de Dios y conquistemos nuestros propios sueños.

Tenemos derecho a crecer y prosperar. Seguramente vamos a encontrarnos con cristianos que nos etiquetarán como ingenuos, débiles, santulones, ilusos, carnales, demasiado soñadores, pero lo importante es lo que Dios piensa de nosotros y nuestro Padre Celestial quiere lo mejor para nosotros, por esto nos ha dado derechos espirituales para ser bendecidos en todas las áreas de nuestras vidas. Tenemos derecho a decir si y a decir no cuando queremos. Lo que no nos interesa lo desechamos porque Dios nos lego la autoridad de poner límites. Si hay hermanos que no son de bendición para nosotros apartémonos de ellos. Si hay otros que nos maldicen y critican no les demos importancia a sus palabras. Juntémonos con hermanos de bendición, con gente que nos bendiga y hable bien de nosotros.
Guardemos nuestro corazón del mal y peleemos por lo que Dios nos ha dado. No deseemos lo que tienen otros ni nos comparemos con nadie. Somos originales y tenemos capacidad de ser independientes. Dios nos ha dado capacidad para alcanzar lo que deseamos. Estemos atentos a todas las oportunidades que se presenten. Aprovechemos el tiempo. Cuidemos nuestros dones, nuestro dinero y nuestras relaciones interpersonales. Valoremos lo que Dios no ha dado y él nos dará mucho más…

Julio césar cháves
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