“La experiencia, dice wikipedia.org, es una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un evento o proveniente de las cosas que suceden en la vida. La historia de esta palabra se alinea con el concepto de experimento. Tanto el ser humano como también muchos animales pueden obtener esta forma de conocimiento llamada experiencia a lo largo de sus vidas”. Transitar la vida no es fácil ya que a lo largo de nuestro ciclo vital lidiamos con circunstancias descocidas para nosotros, podemos procurar controlar los momentos pero siempre, de una u otra forma, surgen imprevistos que modifican radicalmente nuestra realidad. Instalarnos en la realidad de un modo asertivo consiste en cultivar un buen criterio, alimentado por las buenas y malas experiencias, eligiendo lo bueno en vez de lo malo, optando por valores axiológicos, dejando de lado los valores inferiores que tienen que ver con el materialismo, el hedonismo, el relativismo y la permisividad. La mejor manera de caminar por la realidad es desarrollando un conocimiento progresivo de la funcionalidad de las cosas y personas que nos rodean. Las experiencias en lo social, lo laboral, lo afectivo, los llevan a perfeccionarnos como seres humanos. Las experiencias consolidan nuestro sentido común, dándonos un punto de vista maduro, coherente, y pertinente que nos ayuda resolver los problemas que enfrentemos a lo largo de nuestra empresa del vivir.
Las personas de carácter amplio y seriedad, imbuidos de sabiduría práctica, con un proyecto de vida coherente, están siempre dispuestas a ser tolerantes con la realidad, sacando provecho tanto de los momentos positivos como de la adversidad. “No veo ninguna falta cometida por otros, dice Goethe, que no haya cometido yo también”. La experiencia nos hace lidiar con paciencia las circunstancias difíciles de dominar. La vida no es todo lo que uno desea sino que surgen tempestades que no esperábamos. La experiencia es un abanico de sabios consejos y escuchar su voz puede librarnos de sufrimientos innecesarios e inútiles. Ante la vorágine inmisericorde de la realidad, la experiencia nos aporta la intrínseca capacidad de no tropezar dos veces con la misma piedra.
Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar
No hay comentarios.:
Publicar un comentario