miércoles, 13 de agosto de 2008

La voluntad de amar


En la cultura actual amar es una tarea difícil. Ya nadie aprecia los vínculos afectivos. Antes se creía que el amor era el motor que impulsaba la vida hacia el porvenir y atribuía al hombre un propósito por el cual vivir, pero lamentablemente hoy en día impera la indiferencia y la apatía. Como dice el psicoterapeuta de fama internacional Rollo May, en su ensayo Amor y voluntad, “vivimos en una sociedad «esquizoide», porque se evitan en medida creciente las relaciones afectivas. En su lugar aparece la apatía, fenómeno peligroso porque guarda una relación dialéctica con la violencia: Ésta es el último recurso para llenar el vacío de la falta de relación”.

La falta de voluntad de amar y salir de la propia piel e ir hacia el otro, ha reducido al ser humano a un objeto de consumo, el cual una vez utilizado se desecha. El concepto de sujeto ha sido relegado a un segundo plano, etiquetando a las personas como cosas cosificantes. Creo que una de las palabras que más se han desvirtuado y manoseado en estos tiempos es la palabra amor. Tristemente se le pone el titulo de amor a cualquier tipo de relación, incluso se le llama “amor” a los mayores actos de egoísmo. Las telenovelas, la literatura romántica, muchos temas musicales, describen al amor como un proceso de enamoramiento incomprensible, misterioso, casi mágico. Erráticamente describen a este sentimiento como una fuerza que descontrola al ser humano, sometiéndolo a una pasión alienante, a emociones que atrapan al individuo con una fuerza irresistible. Las ideas que pretenden transmitir las revistas del corazón y las telenovelas es que la gente crea que el amor es solamente una sucesión de sentimientos que ocurren repentinamente y ante los cuales lo único que se puede hacer es “dejarse llevar…”.

Lo cierto es que nadie se enamora en contra de su voluntad. De hecho, el amor no es algo que viene y así como viene también se va, el amor es algo que se da cuando existe un compromiso entre dos personas. El compromiso es cuando dos personas responden la una por la otra recíprocamente. El verdadero amor incluye a la persona en su totalidad: cuerpo, alma y espíritu. Y para que el amor funcione bien es necesaria la voluntad. Entonces, cuando se presenten las dificultades la voluntad de amar nos hará sobreponer a la adversidad, la erosión del tiempo y la rutina. La inteligencia y la voluntad cumplen un rol fundamental en el proceso de la madurez de la relación afectiva. Amar es valorar al otro profundamente, procurando el bien. No hay mayor amor que el del que da la vida por el ser amado. “Una voluntad sin amor es peligrosa y un amor sin voluntad puede ser ineficaz; una de las principales causas del desequilibrio hoy en día, es la ausencia de amor en quienes tienen voluntad y de voluntad en las personas buenas y amorosas; de ahí la necesidad de integrar y unificar estos dos aspectos mediante la voluntad de bien."

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar

1 comentario:

Juan Mendizabal dijo...

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