domingo, 13 de enero de 2008

Hombres eminentes opinaron sobre la Biblia


En su interesante libro ‘La escuela de Yasnaya-Poliana’, el literato y filósofo ruso León Tolstoy escribió este párrafo: “Aquellos que niegan la potencia educadora de la Biblia, y van diciendo que ha acabado su tiempo, que inventen un libro parecido, relatos semejantes que expliquen los fenómenos de la naturaleza, de la historia, de la imaginación, que se impongan como la Biblia; y convendremos entonces en que la Biblia ha acabado su tiempo”.
Víctor Hugo, el celebrado literato y estadista francés declaró al referirse a la palabra de Dios: “Dad al pueblo que trabaja y sufre, y para quien este mundo es penosos y malo, la creencia de que hay otro mejor, hecho para ellos. Esparció Evangelios en cada aldea, una Biblia para cada casa”.
León Tolstoy también agregó: “Vuelvo a decirlo, por convicción, deducida quizá de una experiencia exclusiva, que sin la Biblia en nuestra sociedad, como sin Homero en la sociedad griega, el desenvolvimiento del niño y del hombre es imposible”.
El ex ministro británico Asquit afirmó: “La Biblia libró a nuestro pueblo de un yugo bajo el cual jamás en lo futuro se someterá. Abrió a todos, grandes y pequeños, instruidos e ignorantes, el tesoro de la sabiduría divina”.
Un hombre de ciencia inglés, Sir William W. Abney, en su obra ‘The Astronomical and Society of Arts’, sostiene: “Quien afirme que la ciencia y la religión son antagónicas, que los hombres de ciencia, por ser tales, son irreligiosos, afirma una falsedad. Newton, Faraday, Brewster y Stokes, junto con muchos otros sabios eminentes son ejemplos de carácter cristiano. Lejos de haber antagonismos entre la ciencia y la Biblia, lo contrario es la verdad”.


Julio C. Cháves juliogenial@hotmail.com

La revelación más pura que existe de Dios


En tiempos de Moisés empezó la preparación de la palabra escrita. La revelación inspirada de Dios fue entonces en un libro, al cual hoy conocemos como la Biblia. Esa labor de compilar de modo escrito la revelación inspirada de Dios, duró 16 siglos. Empezó con Moisés, el legislador e historiador de la creación, hasta Juan, el discípulo amado de Jesús, el cual fue el narrador de las infalibles verdades del Evangelio. La Biblia, en todas sus páginas, expresa el carácter de su autor, Dios. Fue escrita por seres humanos, pero esos seres humanos estaban inspirados, plenariamente, por Dios mismo. Las pertinentes e infalibles verdades de la palabra de Dios, están expresadas en palabras humanas, pero fueron inspiradas divinamente. (2 Timoteo 3:16).
En su palabra, Dios comunicó y comunica el conocimiento necesario para que los seres humanos puedan acceder a la salvación. El Dr. Josh Mcdowell, autor de libros tales como ‘Evidencia que exige un veredicto’, ‘Más evidencia que exige un veredicto’, ‘Una defensa pronta’, ‘Más que un carpintero’, el cual se considera un escéptico con respecto al cristianismo, pero después de haber investigado el cristianismo llegó a la conclusión de que las escrituras son confiables, escribió al referirse al libro de Dios”. La Biblia dice ‘que la palabra de Dios es eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y las intenciones del corazón’ (Hebreos 4:12). Al igual que una espada de dos filos, las palabras de Dios-sus mandamientos y sus juicios-cortan en ambas direcciones. Logran lo que es bueno para nosotros a través de un proceso de dos filos: protegen y proveen. En las palabras de Dios en Jeremías, el propósito de sus mandamientos es hacernos ‘prosperar’ (Proveer) y no hacernos mal (Proteger).
Un verdadero cristiano debe leer las sagradas escrituras, pues sabe que en la Biblia se encuentran las verdades que le motivarán, le capacitarán para ser auténticamente feliz. La Biblia es la verdad para los hombres. “Se cuenta que un hombre tenía dos perros. Uno era blanco y el otro era negro. Este individuo les había enseñado a sus mascotas a pelear. Todos los sábados por la tarde en la plaza principal de su pueblo se juntaban las personas para ver pelear a sus perros, y las personas hacían sus apuestas. Un sábado ganaba el perro negro; otro sábado ganaba el perro blanco. Jamás se sabía cual ganaría. Las personas que apostaban siempre salían perdiendo. ¡El dueño de los perros siempre ganaba! ¿Cuál era su secreto? El perro que ganaba era siempre el cual había sido mejor alimentado por el dueño. El perro peor alimentado siempre perdía”. Alguien dijo que dentro de cada cristiano hay dos perros. Uno es blanco y el otro negro. El blanco representa el bien; el negro representa el mal. Cuando leemos la Biblia estamos alimentando al perro blanco y las cosas en la vida nos van bien. Por el contrario, cuando dejamos a Dios y su santa palabra, fuera de nuestra vida, estamos alimentando al perro negro, el que representa al mal. Entonces todo nos sale mal y nos infligimos dolor emocional y sufrimiento hacia nosotros mismos. ¡Alimentemos con la palabra de Dios y el perro blanco siempre ganará las peleas!!...
La Biblia es la guía segura que necesitamos para orientarnos con certidumbre en medio de este mundo donde las tinieblas y el caos reinan de modo sádico y destructivo. La Biblia es un libro que transforma vidas. La palabra de Dios es la regla con la cual debemos medir nuestras conductas, toda enseñanza y manifestación religiosa. Isaías 8:20 declara: “¡A la ley y el testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra, fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas”. (Versículo 21,22). Las escrituras nos ayudan en nuestra debilidad. El Dr. Billy Graham dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. (Salmo 119:11). Sugiero que cuando te acose la tentación, pidas a Dios que te de fuerzas y te indique el camino que él ha preparado para librarte. Permíteme otro consejo. Cuida de no colocarte deliberadamente en una situación en que has de ser tentado. No todos tenemos debilidades y tentaciones iguales. Para unos, la tentación puede ser el alcohol; para otros, los malos pensamientos y los actos impuros; para otros, la codicia y el afán de lucro; para otros, una actitud de crítica y falta de caridad. Puedes estar seguro de que Satanás te ha de tentar en tu punto más débil, y no en el más fuerte. Nuestro Señor nos ha dejado el ejemplo de cómo él resistió las tentaciones del maligno. Cuando él fue tentado en el desierto, cada vez derrotó a Satanás, mediante el empleo de las escrituras”. Debemos leer las escrituras, pues es allí donde Dios nos ha dejado las claves para vivir una vida victoriosa. Practicar lo que dice la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo, por supuesto, es amar la libertad espiritual. Debemos memorizar fragmentos de las santas escrituras, pues estas son las herramientas que Dios nos ha delegado para poseer salud mental y libertad interior. Jesús dijo: “Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque yo no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que le he hablado, ella juzgará en el día postrero”. (S. Juan 12:47,48).
Alejarse de la palabra de Dios conduce a la confusión intelectual, a la confusión espiritual y a la ruina emocional. Alejarse del libro de nuestro Padre Celestial es igual a fomentar deliberadamente los designios y las mentiras del diablo. Satanás quiere y busca por todos los medios alejar al pueblo de Dios de las sagradas escrituras, pues sabe que un pueblo sin conocimiento perece bajo las garras de las tinieblas. Marcelo Laffitte dijo: “Noto una gran lejanía entre los cristianos y las escrituras. Y esto vaya si es serio. Siempre hemos sido conocidos como ‘El pueblo del libro’. Pero si seguimos a este paso, pronto deberemos asumir que nos hemos convertido en el ‘el pueblo del libro que no conocemos’. ‘El pueblo del libro cerrado’. O el pueblo de los CD y las FM cristianas. Toda nuestra vida debe girar en torno a la palabra. Porque allí están los fundamentos de nuestra fe. Ella es nuestra guía para no equivocar el camino. En sus hojas están las directivas de nuestro jefe. Es el ‘Manual del fabricante’. Es nuestro ‘reglamento divino’. La misma Biblia nos exhorta a que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en sabiduría”. Un cristiano auténtico se hace leyendo las santas escrituras, pues sabe que la Biblia es la verdad infalible y actual de Dios.
Satanás sabe que le queda poco tiempo. Por eso, quiere alejar al pueblo de Dios de la Biblia. Apocalipsis 12:12 cuenta: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Satanás quiere desfigurar a los seres humanos con engaño y crueldad. Su maléfica intención es alejar a los cristianos de la verdad de nuestro Padre celestial. El mundo es un infierno de injusticia. Hay ricos que comen todos los días y niños que se mueren de hambre. Hay hombres malvados y niños desnudos en las calles. Dante dijo: “OH avaricia en que el mundo se contrista: Hundir al bueno, alzar al malo sabes”. (Divina comedia).
El gran estadista español Cautelar, dijo respecto a la Biblia: “No comprendo que se hayan puesto miles de obstáculos a la propagación de la Biblia. Se han recogido Biblias, y puedo traer pruebas de ello. Es necesario reestablecer el sentido religioso de este pueblo. Cuando se permiten los libros de Strauss, que combate la divinidad de Jesucristo; cuando se permiten los comentarios germánicos que niegan la autoridad del cuarto evangelio; cuando todo esto se permite, es necesario que un gobernador arbitrario impida que se lea la Biblia, en que se han inspirado Cromwell, Cisneros y Lafayette; la Biblia es la revelación más pura que de Dios existe en la sociedad, en la naturaleza y en la historia”.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

La pediculosis y el tema de los frutos de la carne



La pediculosis es un tema que les preocupa a las madres en las primeras semanas de clase. Todas, en ecuanimidad, se preguntan: ¿Cuál será el tratamiento pediculicida más efectivo? ¿O será que los chicos deben aprender a vivir con los piojos? La última alternativa, por supuesto, es descartada por todas. La meta de los padres es que sus hijos no tengan piojos. Con este fin, muchas madres, hacen del peine un fino aliado. Algunas de ellas con insistencia y tenacidad, logran despojar a sus niños de estos pequeñitos y endiablados enemigos. Sin embargo, los chicos van a la escuela y se contagian nuevamente. ¿Por qué se infestan nuevamente? Porque hay mujeres a las cuales no les interesa librar a sus hijos de la pediculosis. Hay madres que siguen lidiando con estos habitantes de cabezas, pero resulta inútil, pues cuando los chicos van a la escuela se vuelven a contagiar.
Lo mismo pasa dentro del pueblo de Dios con los frutos de la carne. Cuando llega un despertar y cuando el Espíritu Santo comienza a hablar a los corazones, es decir, cuando algunas madres comienzan a combatir la pediculosis, es decir, cuando algunos cristianos deciden consagrarse para luchar contra los frutos de la carne, muchos se sumen en la apatía, como las madres que dejan a sus hijos con los piojos, y todos se vuelven a infestar de nuevo.
Ahora bien, ¿Cuál es el tratamiento más efectivo contra la pediculosis? Pregunto de nuevo: ¿Cuál es el tratamiento más efectivo contra los frutos de la carne? Las respuestas para la primera pregunta la tiene Cristina de Villalobos, profesora de la facultad de ciencias naturales y del museo de la Plata, quien dice: “Hay una sola solución para el problema de los piojos, y se puede resumir en una frase: ‘Todos juntos y a la vez’. O sea, si no podemos adoptar el uso del peine fino todos los días, que sería ideal, lo crucial es que lo usamos todos juntos. En todos los colegios se debe instituir un Día del piojo semanal, en el que todos los padres les pasen a sus hijos el peine de metal. Cualquier otro intento es inútil, porque los chicos al día siguiente se vuelven a contagiar”. La única manera de combatir la pediculosis y vencerla es utilizando el peine de metal todos juntos. La respuesta a la segunda pregunta es muy parecida a la anterior. La única manera de combatir los frutos de la carne es vivir en el espíritu de II Crónicas que dice así: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieran de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (7:14). Respecto a esto, Chuck Colson, presidente de prison fellowship ministries, dice: “Si la gente pudiera percibir la unidad del cuerpo de Cristo, estarían derribando las puertas de las Iglesias para entrar. No podríamos construir nuevas Iglesias lo suficientemente rápido para acomodar a los nuevos”.
Ahora quiero compartirte lo que dicen algunos hombres que sabían mucho sobre la importancia de que un cristiano esté lleno del Espíritu Santo:
-Andrew Murria dijo: “Los hombres deben buscar con todo su corazón ser llenos con el Espíritu de Dios. Sin ser llenos del Espíritu, es totalmente imposible que un cristiano o una Iglesia pueda vivir u obrar como Dios desea”.
-Norman B.Harrison dijo: “La vida llena del espíritu, esa vida que permite su plenitud en un desborde continuo, es la única vida que agrada a Dios”.
-Dr. Oswald J. Smith dijo: “Lea las biografías de los hombres de Dios y descubrirá que cada uno buscó y obtuvo la gracia del poder de lo alto. Un sermón predicado con la unción del Espíritu Santo es más valioso que miles predicados en la energía de la carne”.
-Henrietta C. Meras dijo: “Creo que es imposible para cualquier cristiano ser eficaz ya sea en su vida o en su servicio, a menos que esté lleno del Espíritu Santo que es la única provisión del poder de Dios”.
-Y J. Edwin Orr dijo: “El gran propósito de la plenitud del Espíritu Santo es el poder para el servicio”.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Sobre el ateísmo y el creyente


El ateo es una clase de persona y el creyente es otra muy diferente. Para Jean Paul Sastre, ateo existencialista, todo es náuseas: Los objetos, las personas, el mundo, Dios. Para Albert Camus, todo es absurdo, simplemente absurdo. Camus en ‘La peste’ habla de un mundo con preguntas, pero sin respuestas. El hombre moderno pregunta: ‘¿De dónde viene la justicia? ¿Cómo puedo librarme?’ Albert Camus responde: ‘No puedes. Estás irremisiblemente condenado’. Cuanto más sientas la tensión de las injusticias, tengamos en claro que la Argentina es un país muy injusto, más crecerá tu condenación como hombre moderno y racionalista moderno. En ‘la peste’, que es la obra principal de Camus, al introducir las ratas la enfermedad en Orán. Jean Terrow se encuentra frente a un dilema. Puede unirse al médico y luchar contra la plaga, con lo que se convertirá en humanitario, pero estará, según Camus, luchando contra Dios. O ponerse de parte del sacerdote y no luchar con la plaga, con lo que no será humanitario. Y el pobre Camus murió sin haber logrado resolver el dilema. En contraste con esto tenemos, desde luego, el magnífico relato bíblico. Jesús, que es Dios y que se presenta como tal en todo su sentido divino y humano, se para ante la tumba de Lázaro, ante la cual se siente airado. El lenguaje griego da bien claro este sentido. Esta actitud de Jesús nos muestra que él, siendo Dios, puede sentirse airado ante el resultado de la caída y el acontecimiento anormal con que se encuentra, sin estar por ello airado contra sí mismo. Esto es titánico. De súbito encuentro que puedo luchar contra la injusticia sabiendo que no estoy luchando contra lo que es bueno, y es estoy sabiendo que hay una buena razón para luchar contra la injusticia. Porque Dios no lo ama todo, porque Dios tiene un carácter definido, yo puedo luchar contra la injusticia sin luchar contra Dios.
El ateo es un individuo angustiado, se rebela literalmente contra la condición humana. En contraste, el creyente en Dios es una persona con fe y coraje para enfrentar la condición humana. El hombre de fe es un optimista en potencia, porque vive a pesar de…porque no perdió la capacidad de admirar, deslumbrarse y agradecer a Dios. A los ojos de un ateo la vida es oscura, sin sentido perdurable, todo está porque sí. En cambio, para el creyente la vida tiene sentido, el mundo es maravilloso porque es la evidencia cosmológica de que Dios creó todo. La actitud del creyente ante la vida es de admiración espontánea. Debido a esto, alaba a su creador, le sonríe a su autor. Los hombres de fe viven por sobre las circunstancias. Ortega dijo: ‘Yo soy yo y mi circunstancia’. Pero los creyentes dicen: ‘Yo soy con Dios a pesar de…’.
Los creyentes miran el cortejo de violencias, odios, envidias, enemistades. Es obvio que también lidian con la enfermedad como los ateos, lidian con el micro y el macro-traumas, pero nada de esto, los encajona en la angustia de la existencia, pues saben que Dios está con ellos. Los creyentes saben lo que es un fracaso, lo que son las lágrimas, pero también saben que Dios les da esperanza. El ateo lo ve todo oscuro, está solo en el cosmos. No entiende lo que le pasa. Se encuentra solo con su angustia. El ateo es pesimista. En contraste, el creyente es como un poeta siempre despierto. Un hombre que irá más allá de la superficie. Como el poeta, el hombre de fe y de oración sabe que todo es importante, aún lo que parece irrisorio, pequeño, banal. Miguel Ángel tomaba un bloque de mármol y saca una obra maestra. Beethoven, Bach y Mozart se sentaban al piano y extraían una sinfonía de la poesía de un crepúsculo. Los creyentes miran lo mejor de la vida y construyen el reino de Dios con admiración. Ellos tienen una visión de esperanza del mundo, de la vida, de las personas y de todo cuanto les rodea. Como los poetas, los cristianos sienten cosas que los demás no sienten, perciben cosas que los demás no sienten, perciben cosas que los demás no llegan a percibir.

Julio C. Cháves
juliogenial@hotmail.com

Vistas sicalípticas y un mundo esquizofrénico



Avram Noam Chomsky reflexionó: “No sería extraño que la imagen del mundo que la televisión nos presenta no fuera sino un reflejo de los intereses propios de los vendedores, los compradores y el producto en cuestión”. La televisión ha hecho del relativismo una religión. El relativismo le conviene. Por eso, vez tras vez, fomenta una sexualidad banal, totalmente descontextualizada del amor. El afán obsesivo de la televisión por el hedonismo contraproducente, ha generado una sociedad neurótica y ha conducido a las masas al vacío más abismal. La televisión fomenta las relaciones interpersonales superficiales que se rigen por el ‘Me interesas por lo que tenés’ y por ‘A mi me interesa lo mío nada más’; y además propagan el utilitarismo infrahumano. La televisión está pegada permanentemente a la frivolidad y la diversión escapista. La televisión presenta vidas huecas, sin valores, pero eso sí, con gran belleza superficial. La televisión mezcla el bien con el mal lo negro con lo blanco, debido a esto, desdibuja y tergiversa los valores cristianos. Winston Churchill dijo: ‘¿Para qué necesitamos ese aparato de vistas sicalípticas?’. Por si no lo sabes (SICALIPTICO) quiere decir: Pornografía.
El Dr. Enrique Rojas escribió: “Vivimos en una época en la que la televisión lo llena casi todo. Ella legitima nombre, ensalza, derriba, asciende, arranca, y crea nuevos héroes. Pero la televisión sigue estando bajo mínimos, y esto es general en casi todos los países, con pequeñas excepciones. Los personajes que en ella aparece son siempre los mismos: Futbolistas, modelos, cantantes y algún político muy conocido. En las entrevistas, después de hablar de sus vidas y temas personales, a unos y otros se les pregunta por cuestiones de cierto calado, como la vida, el éxito, el fracaso, el amor y, por supuesto, a qué se dedican, de dónde vienen, cuál es su próximo destino. Quienes dirigen estos programas argumenta casi siempre lo mismo: “Nosotros, lo que queremos, es que la gente se distraiga, se relaje, olvide sus problemas y no piense”. Hoy la estupidez vende. Los opinólogos venden. Los todólogos venden. Las mujeres con pechos protuberantes venden. La polémica y el poco profesionalismo del espectáculo, también venden. Hoy la gente con tal de sentir algún sentimiento escapistas capaz de vender su alma. La función de la televisión no es sólo de entretener, sino que también abastece a las masas con sentimientos de auto-valencia. La televisión es la moderna fábrica de sueños artificiales. La televisión vende adulación a domicilio. La televisión lucra con rostros bellos que por debajo no tienen nada de belleza interior. Lucra con cuerpos esbeltos por fuera, pero llenos de vanidad por dentro. La televisión genera la violencia, el sincretismo, la malversación de las palabras y el utilitarismo egolátrico. Fomenta el consumismo de orgasmos salvajes, autos de lujo, piel sin arrugas y los ojos y el cabello con características camaleónicas. Fomenta el individualismo, el narcisismo y la locura metalera, como modos de vida. La televisión te hace comer gato por liebre, te hace ver, pero no mirar, te hace oír, pero no escuchar, te hace informar, pero no te forma. La televisión es la madre de la trivialización de los valores humanos absolutos. La televisión ha asesinado a la lectura y la cultura. John Irving, gran novelista estadounidense, dijo: ‘Donde funciona un televisor, hay alguien que no está leyendo’.
La televisión es el cáncer del mundo. Lo que nos presenta es la trivialización de la vida humana. La televisión cosificada, deshumanistas, convierte al ser humano en objeto vendible. El sociólogo francés, Alain Touraine dijo: “La televisión será la base de la opinión pública. Ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada”.
En conclusión: LA TELEVISIÓN PRESENTA VISTAS SICALÍPTICAS Y UN MUNDO ESQUIZOFRÉNICO.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

La señal de la sabiduría



“En la universidad más conocida del mundo, sucedió esto. En Oxford, Inglaterra, un joven académico terminaba su carrera. Orgulloso y feliz, diploma en mano, abraza a su profesor y le dice: -¡Gracias, Maestro! Me siento definitivamente formado para la vida; mi educación está bien terminada. –Por mi parte- dijo el maestro con humildad-, recién comienzo la mía…”
La humildad es la señal de la sabiduría, la marca del sabio. El sabio, aunque posea erudición, su amplia cultura, sabe que lo que ignora es muchísimo. En contraste, se encuentra el ignorante, que por causa de haber leído unos pocos libros superficialmente, se siente Doctor en todos los temas. La humildad es calma, prudente, silenciosa. El orgullo es ruidoso, frío, ciego en su propia fragilidad. Hay individuos que no saben nada y se creen sabios. En cambio, los espíritus profundos guardan silencio, porque saben cuanto les queda por recorrer.
Según el Dr. Billy Graham, la humildad es lo siguiente: “Jesús tenía un corazón humilde. Si él mora en nosotros, el orgullo jamás dominará en nuestras vidas. Jesús poseía un corazón de amor. Si él mora en nosotros, jamás seremos dominados por la amargura y el odio. Jesús tenía un corazón comprensivo y perdonador. Si mora en nosotros, la misericordia fluirá en nuestras relaciones con nuestros prójimos. Jesús poseía un corazón sin egoísmo. Si mora en nosotros, no predominará el egoísmo, y nos ocuparemos de servir a Dios y al prójimo. Quizás pienses que es mucho pedir. Lo reconozco. Sería imposible si tuvieras que confiar en tus propias fuerzas y tu corazón natural. Pablo reconoció que nunca lograría por sus propios esfuerzos poseer la pureza de corazón. Nadie puede llegarse al salvador sin despojarse de su orgullo”.
El orgullo impide que muchos se acerquen a Dios. La señal de la sabiduría es la humildad de saber que necesitamos de Dios y de su Hijo. Eso es humildad. Cuando el orgullo controla a un ser humano es muy peligroso. El orgullo controló a Nimrod y fue el motor impulsor para que en la llanura de Sinar, todos los habitantes de esa tierra, hace casi 4000 años, desafiaran la autoridad de Dios y lo expulsaron de sus asuntos humanos. Debido a esto, Dios los confundió allí. Lo mismo pasó con Hitler. El orgullo lo controló. Al postularse en 1932, Adolfo Hitler le dijo al pueblo de Alemania: “Si me eligen como el führer de esta nación, introduciré un Nuevo Orden Mundial que durará mil años”. Hitler fue un asesino. El destacado historiador Francis Millar opina que más de 20.000.000 de personas murieron debido al ‘Nuevo Orden’ de Hitler, incluyendo seis millones de judíos inocentes: Hombres, mujeres y niños. Lo mismo pasó con Stalin en la Unión Soviética. El orgullo lo controló. Stalin fue un criminal que asesinó a millones de inocentes. Stalin quería conquistar el mundo. El creía que el comunismo y la filosofía humanista darían buenos resultados. Stalin confinó a millones a que trabajasen como esclavos en Liberia, y a otros millones los confinaba a los campamentos de prisioneros en los Gulags, allí la mayoría de estos individuos perdían la vida. Hitler y Stalin asesinaron a millones por orgullo.
Algunas personas han edificado sus vidas en torno al orgullo. Confían únicamente en ellos mismos. Hacen esto porque ignoran que todos los reinos se derrumbaran como un frágil castillo de naipes. El orgullo es destructivo. Es un adulador profesional. El orgullo es amigo de los narcisistas, de los sectaristas, de los manipuladores. El orgullo muchas veces se viste de cordero, pero por dentro es un lobo asesino. El siglo XXI es un tiempo configurado por el orgullo. Es orgullo porque constituye una manifestación de vanagloria. Busquemos a Dios, pues el único que nos puede ayudar. El orgullo sólo es un camino conducente a la infelicidad.

Julio C. Cháves
juliogenial@hotmail.com

Biblia-terapia


La Biblia es un libro sencillo y claro; es un libro que nos orienta en medio de un mundo totalmente perdido. La Biblia-terapia consiste en leer la palabra de Dios y ponerla en práctica para que nos transformemos por dentro, obviamente con la ayuda del Espíritu Santo.


Yo personalmente, desde 1996, cuando conocí a Jesús, comencé a leer libros que me ayudaron muchísimo. En primer lugar, empecé a leer la Biblia; posteriormente, leí ‘Evidencia que exige un veredicto’, del Dr. Josh Mcdowell; ‘Nacer a una nueva vida’, del Dr. Billy Graham; ‘Buenos días Espíritu Santo’, de Benny Hinn; ‘Rompiendo las cadenas’ y ‘Emergiendo de la oscuridad’, del Dr. Neil T. Anderson; etc., etc.…Todos estos libros y muchos otros autores, y especialmente la Biblia, me han ayudado en mi vida espiritual. La lectura de la Biblia es la primera fuente de conocimiento espiritual, para alimentar nuestra inteligencia de un modo adecuado. Es una elección personal que nos da acceso a una vida superior, que no depende de los alicientes externos, y que nos conduce al: CONOCIMIENTO ESPIRITUAL. A través de las páginas de la Biblia se introducen dentro nuestro, verdades infalibles que nos van transformando desde dentro hacia fuera. A través de años de estudio bíblico, uno se enriquece espiritualmente y es poseedor de una ‘inteligencia cultivada’ que le ayuda a conocer la voluntad de Dios y lo ayuda a gestionar un comportamiento inteligente. Una nutrición constante, por medio de la lectura de la Biblia o de libros de autores cristianos, nos permite madurar interiormente hasta alcanzar una personalidad inteligente, sólida que gira en torno a la voluntad de Dios.
Respecto al ‘conocimiento espiritual’ el Dr. Billy Graham escribió: “Para poder apreciar el arte, es necesario haber nacido con un sentido artístico, o cultivado por medio de la enseñanza. Son relativamente pocas las personas que tienen un sentido innato del colorido, la forma y la armonía. Para ellas, el amor al arte viene naturalmente. Si se carece en alma de un sentido artístico, la visita a una exposición de cuadros puede resultar muy aburrida. De la misma manera, para gozar de la buena música es necesario tener un sentido musical ‘Metido adentro’, o bien desarrollado. Si no se posee, es posible dormirse durante un concierto sinfónico, o una presentación de la ópera Metropolitana. Y es así también con las cosas de Dios. Hablar de Dios. Hablar de Dios resulta aburrido y opaco, si Dios no está dentro de ti. La Iglesia puede ser monótona, y la Biblia un libro aburrido, si el Espíritu Santo no ilumina tu alma con su presencia, morando en ti. La maravilla es que Dios ha planeado de tal manera las cosas, que aunque nuestros corazones estén muertos para lo espiritual, ese estado puede ser corregido”.
La Biblia-terapia es la protección del hombre sincero que honradamente quiere conocer la voluntad de Dios y gestionar un comportamiento inteligente, para que, de ese modo, pueda vivir teocéntricamente. A disposición de toda persona que quiera acceder al conocimiento bíblico, existe la gran brújula espiritual de nuestra salvación, el documento básico que contiene la revelación divina, las sagradas escrituras. La Biblia es la guía espiritual del cristiano sincero. Un verdadero líder espiritual enseña a pensar a sus feligreses de acuerdo a los preceptos de la Biblia. El líder que no enseña es porque quiere que los demás dependan de él, quizás para sacar provecho de las relaciones interpersonales. De entre los miles de libros que reclaman nuestra atención, hay uno que es infalible y que es la más grandiosa biblioteca que exista, el más poderoso instrumento de cultura y orientación espiritual, la Santa Biblia. La palabra de Dios proyecta su clara luz meridiana sobre la senda del hombre que anhela conocer la verdad de Dios y obedecerla, por medio de la Biblia-terapia. En San Juan 7:16-17 cuenta que Jesús dijo: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”.

Julio C. Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Hedonismo: búsqueda desenfrenada del placer


El hedonismo es la doctrina ética que identifica el bien con el placer y que propugna evitar todo dolor, toda responsabilidad. Actualmente es notable como han crecido los comportamientos hedonísticos. La búsqueda del placer es desenfrenada. Casi todos buscan el placer sin pensar en los pros y los contras. La situación que está pasando la Argentina es trágica y está dejando estelas de miserias morales. La prostitución, el amor libre, la droga, y la búsqueda de placeres ilícitos, hacen de nuestra época la más desquiciada de la historia. La crisis de los valores morales y espirituales es alarmante. La Argentina y el mundo, creo yo, está llegando muy rápidamente a la gran hora de la intervención divina del destino de los hombres. Hoy por hoy, casi todos gestionan conductas hedónicas conforme a libertades licenciosas. Al hedonismo, también se suman la angustia social y económica. El desempleo se prolifera de un modo aterrador. Los ahorristas han sido estafados por entidades que han quedado impunes. Crece la desconfianza y algunas personas han perdido sus vidas por causa del hambre y de enfermedades terminales. Miles de niños, mujeres embarazadas y madres lactantes carecen de los alimentos imprescindibles para el crecimiento y el desempeño de su misión maternal. El peso de los niños, en algunas provincias, con respecto a la edad es muy inferior a lo normal, y se han hecho muy comunes enfermedades como el raquitismo y situaciones provenientes de la falta de proteínas y calorías. Esto está generando en la sociedad, profundas y negativas transformaciones psíquicas y morales. Esto está pasando porque casi todos, hedonísticamente, viven sumidos en una actitud de indiferencia hacia sus semejantes.
Respecto a estos tiempos de decadencia moral, Jesús hace 2000 años dijo: “Más como en los días de Noé, así será la venida del hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”. (Mateo 24:37-39).
Nuestra época se caracteriza por la despreocupación respecto de los intereses religiosos. Las personas, en su mayoría, son controladas por un humanista antropocentrismo. La Argentina y el mundo del siglo XXI, se asemejan mucho a los tiempos de Noé. Génesis 6:11,12, y 5 nos dice: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los corazones y los pensamientos era de continuo solamente el mal”.
El hecho es que estas mismas condiciones que imperaban en los días de Noé, son las que rigen a las personas con comportamientos hedonísticos de la actualidad Argentina y del mundo. La inmoralidad, la corrupción, el abandono de las normas de honradez, pureza y piedad, constituyen una señal distintiva del siglo XXI, particularmente de este año. Ahora, ¿Qué camino debemos seguir para hallar paz y sosiego interior en un mundo totalmente infestado de maldad y de pensamientos hedonísticos, conductas hedónicas y relaciones humanas que giran en torno a lo hedónico? Dios es amor. El hombre necesita tener un encuentro con su creador para poseer una vida superior. El profeta Jeremías cita lo que Dios le dijo: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Dios nos ama y anhela lo mejor para nosotros. Es crucial que nos acerquemos a Dios, pues él, por medio de Jesús y su sacrificio por nosotros, desea darnos paz y sosiego interior que se hunde en la decadencia moral. Nada, ni nadie, está firme y seguro sin Dios. En Jesús hallan solución los problemas de nuestra vida. El es el camino a Dios y a la satisfacción interior en estos tiempos saturados de hedonismo estúpido y destructivo.

Julio C. Cháves
juliogenial@hotmail.com