martes, 22 de enero de 2008

Termina lo que empezaste


Muchas personas se sienten insatisfechas porque dejaron proyectos, tareas, trabajos, estudios, sin terminar. Empezaron pero por múltiples razones abandonaron su tarea y quedaron a medio camino. Todas estas cosas inconclusas dan vueltas en sus cabezas y se sienten infelices, tristes, agotados mental y físicamente. Todo esto pasa porque dejaron cosas inconclusas. Como si esto fuera poco, además de estresarnos, los temas inconclusos ocupan nuestra mente y no nos dejan avanzar, no nos dejan tomar decisiones, iniciar nuevos proyectos, ni mirar hacia delante. Los proyectos inconclusos ciertamente obstaculizan nuestro desarrollo personal.
Hace un tiempo escuché una conferencia sobre los temas inconclusos. El conferencista decía que nos temas inconclusos deben cerrarse porque si no los cerramos son una carga que deberemos llevar de por vida. Los temas inconclusos producen consecuencias que dañan nuestra vida. Una vida sin resultados es una vida sin propósito. Nos agotan, estresan, producen enfermedades, mal humor, apatía, resentimiento, amargura, cansancio. Pues bien, pregunto: ¿Cómo podemos lidiar con las cosas inconclusas? ¿Cómo podemos conquistar el buen humor, la alegría? ¿Cómo podemos dejar atrás todo esto para poder avanzar? El autor David Allen en su ensayo Getting Things Done, propone un método simple pero eficaz para solucionar los temas inconclusos:
1. “Antes que todo, si hay algo en tu mente, tu mente no esta despejada. Cualquier cosa que consideres no finalizada en alguna forma debe ser capturada en un sistema confiable fuera de tu mente que tu sepas que revisarás de manera frecuente.
2. En segundo término, debes clarificar exactamente cual es tu compromiso y decidir que es lo que debes hacer para avanzar en su cumplimiento.
3. En tercer lugar, una vez que decidas sobre todas las acciones que debes tomar, deberás mantener recordatorios de ellas organizadas en un sistema que revises frecuentemente”.
Para terminar los temas inconclusos debemos tener en claro lo que queremos. Incluso debemos poner por escrito lo que queremos hacer. De hecho, todo lo importante esta por escrito. Siempre se puede mejorar. Si podemos cambiar algo, ¿Por qué dejarlo tal cual esta? Lo que este a nuestro alcance debemos hacerlo. Si nuestro tema inconcluso esta relaciones con la falta de perdón debemos perdonar. La amargura y el rencor nos alejan del cumplimiento de nuestros sueños. Si le debemos dinero a alguien debemos pagar nuestra deuda. Tengamos en cuenta el viejo refrán que dice: “Hazte fama y échate a dormir”. Seamos responsables. Cumplamos nuestras promesas. Capturemos los temas inconclusos y cada vez que podamos hagamos algo por solucionarlos. Revisemos frecuentemente nuestras tareas. Hagamos una cosa a la vez. No nos dispersemos. Cambiemos lo que podemos cambiar. Lo que no podemos cambiar dejémoslo como esta. Pidámosle sabiduría a Dios para conocer la diferencia en lo que podemos terminar y en lo que debemos dejar como esta. Todo a su tiempo. John Carmody en su ensayo En busca de la paz finalmente nos dice: “Si tenemos fe en lo que nuestros problemas desean enseñarnos, tal vez volvamos a oír la tórtola en la tierra”.
Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

1 comentario:

evangelina dijo...

es verdad que los temas inconclusos deben cerrarse para tener tranquilidad mental y paz espiritual. solo que a veces los tiempos de uno son diferentes a los tiempos de los demás y muchas veces se necesitan mas de una persona para cerrar algunos temas pero lo principal es que haya 2 personas fundamentales... uno mismo y Dios que es el que ayuda y comprende cada uno de nuestros sentimientos.
Excelente articulo.