domingo, 4 de octubre de 2009
Venciendo la culpa

Nuestro destino no es la culpa, es la bendición. Nos sentimos culpables por muchas causas. Nos sentimos culpables por la muerte de seres queridos, por fracasos económicos, en fin, la culpa se siente por problemas dentro de la familia. Cuando hay desgracias en la familia tanto los padres como los hijos van almacenando sentimientos de culpabilidad. Hay familiares que tienen problemas, que están sufriendo y no hacen nada por cambiar su situación, y con esta actitud hacen sentir culpables a los familiares. La culpa es un sentimiento que ha dañado, destruido familias enteras. Muchos también hacen sentir culpables a los demás acusando a sus familiares de los males propios. En fin, la culpa es un sentimiento que limita nuestras capacidades, dones y talentos.
Ahora, ¿cómo podemos ser libres de la culpa? Como dije al principio del artículo, nuestro destino es la bendición. La culpa esta relacionada con el sufrimiento y esto no es lo que Dios quiere para nosotros. La culpa lastima, nos hace sentir inferiores, in-merecedores de la bendición de Dios, pero Dios nos libra de la culpa y nos colma de bendiciones, abundancia, prosperidad.
Si Dios dice que somos valiosos no tenemos porque sentirnos culpables. Nosotros no somos responsables de los sufrimientos ajenos ni tenemos que asumir responsabilidades ajenas. Cada cual es responsable de su propia vida. Si hay problemas familiares no es nuestra culpa. Si hay personas enfermas en nuestra familia no es nuestra culpa. Nuestro destino es la bendición. Nuestra herencia es decisiones sabias en Dios. Somos responsables de nuestras propias decisiones. Somos responsables de nuestra propia vida. Somos libres de la culpa. Dios perdona nuestros pecados. Dios limpia nuestras vidas. Dios limpia nuestras mentes. Dios sana nuestras heridas.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Un método para aprender fe

La fe no surge como por arte de magia. La fe se aprende, viene por el oír la palabra de Dios, viene por la confesión de las promesas de Dios. El método para crecer en fe es aprender más de Dios y creer en todas las promesas que él nos transmite en las páginas de las sagradas escrituras. La fe consiste en llamar lo que no es como si fuese, entonces, si realmente deseamos algo y confesamos que Dios puede concedernos las peticiones de nuestro corazón, Dios conspirará a nuestro favor para que alcancemos la bendición. La fe requiere práctica, esfuerzo y paciencia si queremos hacer realidad nuestros sueños.
Dios quiere bendecirnos, pero él no puede bendecirnos si no tenemos fe. La incredulidad aleja de la bendición de Dios, pero la fe la acerca. Dice la Biblia que el ciego Bartimeo arrojó su capa y corrió tembloroso a donde estaba Jesús y el maestro le dijo: “¿Qué quieres que te haga?” A lo que el ciego Bartimeo respondió: “Señor, que reciba la vista”. Después de que dijo “Señor” en seguida fueron abiertos sus ojos espirituales. Entonces, Jesús le dijo: “Tu fe te ha salvado”. Bartimeo arrojó su capa por fe. Le creyó a Dios y obtuvo su recompensa. Si tenemos fe arrojemos nuestros problemas y vayamos hacia el Señor. Fe es arrojar la capa. Fe es ver al Señor. Fe no es ver para creer, fe es creer para poder ver.
La Biblia dice que después de conocer a Jesús Bartimeo seguía al Maestro por el camino. Después de arrojar nuestros problemas y acercarnos a Jesús es imposible seguir solo, necesitamos seguirle. Sin Jesús no somos nada. Separados de él no somos nada. Necesitamos de la fe como necesitamos tomar agua todos los días. “Respondiendo Jesús les dijo: Tened fe en Dios”. (Marcos 11:22). La fe nos acerca a Dios. El que no tiene tiempo para Dios tiene tiempo para sufrir, pero el que tiene tiempo para Dios tiene tiempo para la felicidad, la prosperidad y la abundancia. Hebreos 11: 6 dice: “…sin fe es imposible agradar a Dios…”.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Rompe tus limitaciones
La baja estima, los problemas familiares, el temor, la preocupación y la falta de recursos, hace que muchos cristianos transcurran sus vidas condicionados por todas estas limitaciones. Según el mundo para crecer económicamente tenemos que estudiar, ahorrar, entonces cuando lleguemos a la vejez vamos a ser vivir bien, pero los cristianos sabemos que podemos ser prosperados hayamos estudiado en la universidad o aunque apenas hemos terminado la primaria. Si le creemos a Dios podemos ser prosperados. Quizá el dinero y la bendición llegarán a nuestras vidas del lugar menos pensado. Si nosotros nos movemos, Dios se mueve con nosotros. Dondequiera que vayamos Dios nos seguirá.
Con respecto a superar la baja estima tengo que decir que si Dios es nuestro Creador tenemos que tener una buena estima. Somos importantes para Dios. Somos personas únicas, originales. Los problemas familiares muchas veces están relacionados con la baja estima porque si una persona se siente mal por tener un mal concepto de sí mismo, seguramente se llevará mal con los demás. De hecho, uno de los mandamientos dice: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”. Si nos amamos a nosotros mismos entonces podremos amar a los demás. Si nos consideramos valiosos valoraremos a los demás. Si nos respetamos respetaremos a los demás. Si Dios esta con nosotros romperemos los límites, comenzaremos a tener buena estima y los problemas familiares comenzarán a resolverse, y todo nos saldrá bien.
Para superar la preocupación tenemos que confiar en Dios. Tenemos que confesar fe, hablar las promesas de Dios, llamar lo que no es como si fuese. Si Dios cuida de las aves de los cielos y los lirios del campo, también cuidará de nosotros. No le temamos a nada. Sé que hay problemas de todo género. Sé que hay problemas económicos, familiares, problemas interpersonales, pero también sé que para el que cree todo es posible. No somos ningunos fracasados, somos exitosos en Dios. Somos hijos de Dios. Todo lo podemos en Dios. La victoria es nuestra. Seguimos adelante. Si Dios esta con nosotros seguimos adelante.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Con respecto a superar la baja estima tengo que decir que si Dios es nuestro Creador tenemos que tener una buena estima. Somos importantes para Dios. Somos personas únicas, originales. Los problemas familiares muchas veces están relacionados con la baja estima porque si una persona se siente mal por tener un mal concepto de sí mismo, seguramente se llevará mal con los demás. De hecho, uno de los mandamientos dice: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”. Si nos amamos a nosotros mismos entonces podremos amar a los demás. Si nos consideramos valiosos valoraremos a los demás. Si nos respetamos respetaremos a los demás. Si Dios esta con nosotros romperemos los límites, comenzaremos a tener buena estima y los problemas familiares comenzarán a resolverse, y todo nos saldrá bien.
Para superar la preocupación tenemos que confiar en Dios. Tenemos que confesar fe, hablar las promesas de Dios, llamar lo que no es como si fuese. Si Dios cuida de las aves de los cielos y los lirios del campo, también cuidará de nosotros. No le temamos a nada. Sé que hay problemas de todo género. Sé que hay problemas económicos, familiares, problemas interpersonales, pero también sé que para el que cree todo es posible. No somos ningunos fracasados, somos exitosos en Dios. Somos hijos de Dios. Todo lo podemos en Dios. La victoria es nuestra. Seguimos adelante. Si Dios esta con nosotros seguimos adelante.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Matando el espíritu de oveja
Dentro de las iglesias hay muchos cristianos que son esclavos del espíritu de oveja. Los cristianos no somos ovejas que tienen que ser cuidadas por el pastor. La verdad es que los cristianos somos soldados que vamos a conquistar. Somos árboles plantados a la orilla del río de Dios y damos frutos a su tiempo y nuestras hojas no caen. Durante años en la iglesia se ha hablado de laicos y pastores, la verdad es que todos los cristianos somos líderes que Dios levantará para expandir el reino de Dios. Todo lo que no sirve de nuestra vida tiene que morir. Tiene que morir nuestra falta de fe. Tiene que morir nuestra incredulidad. Los cristianos somos hijos de Dios y nuestra herencia es bendición y abundancia. Nadie ni nada puede destruirnos porque Dios es nuestro amparo y fortaleza.
Los cristianos no nos movemos por vista sino por fe. Hablamos fe porque nuestra fe nos dará la victoria sobre todos nuestros problemas. Si Dios nos da una palabra no necesitamos nada más para alcanzar nuestros sueños. Confesemos las promesas de Dios y seremos bendecidos. No somos ovejas inofensivas que no podemos defendernos de nuestros enemigos y tenemos que ser cuidados por un pastor.
Somos guerreros de fe. Nuestro destino es la bendición. Matemos el espíritu de oveja que nos atado a la comodidad. No necesitamos que el pastor ore por nosotros para ser bendecidos, todos los creyentes podemos orar porque la oración eficaz del justo puede mucho. No hablemos problemas, hablemos la palabra. No hablemos duda, hablemos revelación. Hablemos soluciones, resoluciones, bendición. Dios cambiará nuestro lamento en baile.
Memoricemos versículos. Entonces, podremos hablar la palabra. Si tenemos un problema y memorizamos la palabra, entonces, diremos con fe: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si estamos enfermos, digamos: “Por sus llagas hemos sido sanados”. Si estamos desempleados, digamos: “Nada nos faltará”. No somos ovejas, somos conquistadores, guerreros, gente de fe que superará todos los problemas y alcanzaremos la bendición.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Los cristianos no nos movemos por vista sino por fe. Hablamos fe porque nuestra fe nos dará la victoria sobre todos nuestros problemas. Si Dios nos da una palabra no necesitamos nada más para alcanzar nuestros sueños. Confesemos las promesas de Dios y seremos bendecidos. No somos ovejas inofensivas que no podemos defendernos de nuestros enemigos y tenemos que ser cuidados por un pastor.
Somos guerreros de fe. Nuestro destino es la bendición. Matemos el espíritu de oveja que nos atado a la comodidad. No necesitamos que el pastor ore por nosotros para ser bendecidos, todos los creyentes podemos orar porque la oración eficaz del justo puede mucho. No hablemos problemas, hablemos la palabra. No hablemos duda, hablemos revelación. Hablemos soluciones, resoluciones, bendición. Dios cambiará nuestro lamento en baile.
Memoricemos versículos. Entonces, podremos hablar la palabra. Si tenemos un problema y memorizamos la palabra, entonces, diremos con fe: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si estamos enfermos, digamos: “Por sus llagas hemos sido sanados”. Si estamos desempleados, digamos: “Nada nos faltará”. No somos ovejas, somos conquistadores, guerreros, gente de fe que superará todos los problemas y alcanzaremos la bendición.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Las semillas que traen cosecha

Hay cristianos que no cosechan porque no siembran. Dice la Biblia que el labrador para participar de los frutos debe trabajar primero. Si sembramos amor vamos a ser amados, pero si rechazamos y descalificamos, no esperemos ser aceptados ni respetados. Si queremos cosechar bendiciones tenemos que bendecir. Si queremos respeto, respetemos. Si queremos trabajo, salgamos a buscarlo y cuando lo tengamos, hagamos nuestro trabajo con excelencia. El que siembra lo que le sobra, cosechará miseria, pero el que siembra lo que los demás necesitan, cosechará abundancia, prosperidad.
Muchos quieren cosechar y nunca sembraron nada. Esto es comodidad y a Dios no le gustan los cristianos cómodos. De hecho, la palabra dice que solo los valientes arrebatan el reino de los cielos. El que siembra es valiente y sabio porque ha entendido que antes de cosechar el labrador debe trabajar primero. Si queremos ser bendecidos sembremos fe hablando fe. El que cree las promesas de Dios y las confiesa, cosechará abundancia de bendiciones. Al mundo vinimos a sembrar, a trabajar, a hablar fe, a proclamar bendición, abundancia, prosperidad. Si somos sabios trabajemos, entonces podremos participar de los frutos. Dios quiere bendecirnos.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
El cristiano en busca de sentido
Muchos cristianos conocen al Señor, pero cuando les sobreviene alguna crisis en seguida comienzan a dudar de la fidelidad de Dios. Apenas atraviesan una prueba comienzan a quejarse y en vez de confiar en la protección de Dios, bajan los brazos y se hunden en la derrota. Les pasa esto porque en realidad no le han encontrado el sentido a la vida cristiana. ¿En que consiste el sentido de la vida? ¿Cómo podemos lidiar con el fracaso y la crisis sin perder las ganas de vivir?
A propósito de este tema, quiero contar la historia de Viktor Frankl, el padre de la logoterapia. A Frankl lo capturaron los nazis durante la segunda guerra mundial y al estar recluido en un campo de concentración por ser judío, este médico vienés observó que los prisioneros que sobrevivían eran aquellos que pese a la condición miserable y de restringida libertad en que se encontraban, habían conseguido encontrarle un propósito a sus vidas.
Conviviendo con la muerte y el sufrimiento, Frankl se dio cuenta de que tener un propósito no solo hacía la vida más soportable sino que además hacia que las personas sigan con ganas de vivir. Según este médico siempre podemos encontrar un motivo por el cual vivir.
En su famoso libro El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl cuenta que esta experiencia fue lo que lo mantuvo vivo y que incluso lo llevó a intercambiar la mitad del poco pan que recibía por una sábana rota para poder seguir haciendo las anotaciones de su investigación. Los nazis podían controlar a los judíos, podían asesinarlos, quemarlos, hacerlos morir de hambre, pero había una cosa que no podían hacer y era que no podían impedir una reacción positiva ante tal situación.
Dios nos ha dado la capacidad de reaccionar con fe, optimismo y ganas de vivir, ante cualquier circunstancia. Siempre podemos encontrarle el sentido a la vida. Siempre podemos salir adelante. Siempre hay salida. Siempre hay esperanza. Siempre podemos sonreír. Siempre podemos ver la mitad del vaso lleno. Siempre que llovió paro y después de la tormenta siempre salió el sol.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
A propósito de este tema, quiero contar la historia de Viktor Frankl, el padre de la logoterapia. A Frankl lo capturaron los nazis durante la segunda guerra mundial y al estar recluido en un campo de concentración por ser judío, este médico vienés observó que los prisioneros que sobrevivían eran aquellos que pese a la condición miserable y de restringida libertad en que se encontraban, habían conseguido encontrarle un propósito a sus vidas.
Conviviendo con la muerte y el sufrimiento, Frankl se dio cuenta de que tener un propósito no solo hacía la vida más soportable sino que además hacia que las personas sigan con ganas de vivir. Según este médico siempre podemos encontrar un motivo por el cual vivir.
En su famoso libro El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl cuenta que esta experiencia fue lo que lo mantuvo vivo y que incluso lo llevó a intercambiar la mitad del poco pan que recibía por una sábana rota para poder seguir haciendo las anotaciones de su investigación. Los nazis podían controlar a los judíos, podían asesinarlos, quemarlos, hacerlos morir de hambre, pero había una cosa que no podían hacer y era que no podían impedir una reacción positiva ante tal situación.
Dios nos ha dado la capacidad de reaccionar con fe, optimismo y ganas de vivir, ante cualquier circunstancia. Siempre podemos encontrarle el sentido a la vida. Siempre podemos salir adelante. Siempre hay salida. Siempre hay esperanza. Siempre podemos sonreír. Siempre podemos ver la mitad del vaso lleno. Siempre que llovió paro y después de la tormenta siempre salió el sol.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Creencias que bendicen
Las creencias pueden ser buenas o malas. Las creencias correctas conducen a la bendición, pero las creencias incorrectas conducen a la maldición. Por lo tanto, si queremos ser exitosos tenemos que cultivar creencias de fe. El que habla fe es porque tiene creencias correctas. Los problemas pueden ser grandes, pero nuestro Dios es mucho más grande que todos nuestros problemas. Dios quiere que saquemos de nuestras mentes las creencias de estreches y las cambiemos por creencias de expansión. Si pensamos en nuestros problemas jamás los solucionaremos, pero si pensamos en soluciones nuestros problemas irán desapareciendo a medida que vayan apareciendo.
Durante años en las iglesias se enseño muchas cosas incorrectas, se enseño que el dinero es malo, que estudiar es malo. Por esto en las iglesias no hay millonarios, no hay profesores y hay pocos profesionales. Los pastores han enseñado erróneamente durante años que los cristianos tenemos que funcionar dentro de la iglesia cuando en realidad a la iglesia vamos con el fin de poder funcionar fuera de la iglesia, con el propósito de funcionar en la vida. Ahora, la realidad es que el dinero no es malo, lo malo es el amor al dinero. Entonces, prosperar no tiene nada de malo. Si trabajamos Dios quiere que seamos bendecidos en todas las áreas de la vida, incluyendo en el área financiera. También vale decir que estudiar no tiene nada de malo. Al contrario, estudiar nos capacita para alcanzar todos nuestros sueños. Dios quiere que estudiemos y seamos sabios. Dios no es anti-intelectual ni aborrece los libros sino que por el contrario él se alegra cuando ve a uno de sus hijos estudiando, capacitándose, estudiando y alcanzando sus sueños.
Las creencias correctas nos expanden. Dios quiere capacitarnos para que cuando vengan los problemas podamos resolverlos con sabiduría. Dios va a expandir nuestro vocabulario. La gente no cristiana va a pedir nuestro consejo. El apóstol Pablo es un ejemplo de creyente intelectual. Cuando estuvo en Grecia citó a Epimenides. Cuando estuvo en el areópago dijo: “En ti nos movemos, somos y existimos”. Esta era una frase de un filósofo famoso. Pablo conocía los textos seculares de su época, era un lector voraz, era inteligente, sabio. Pablo tenía un vocabulario expansivo. Pablo caminó 14.000 kilómetros. Fundó más de 30 iglesias. Murió a los años. El lenguaje de pablo no era religioso, su lenguaje era expansivo. La gente lo escuchaba porque era sabio, estudioso. Dibujemos en nuestra mente el futuro que deseemos y creámoslo.
Si creemos que Dios nos va a bendecir y trabajamos por conquistar la bendición, entonces seremos bendecidos. Podrán tirarnos en un pozo, pero ese pozo va a llevarnos a la bendición. Si hacemos lo correcto y estamos sufriendo por ello, quedémonos tranquilos porque Dios nos hará prosperar en la tierra de nuestra aflicción. Nuestra vida va adonde van nuestras creencias. Creamos en las promesas de Dios. Nuestro destino es la victoria en Dios. Dios siempre abre las puertas. Dios tiene todas las llaves. Sus graneros están llenos de bendiciones. Pidámosle lo que necesitemos porque él esta esperando que le pidamos lo que necesitamos para bendecirnos abundantemente. La creencia que tenemos que almacenar en nuestro espíritu es que Dios va a bendecirnos donde quiera que vayamos, él va delante de nosotros abriendo caminos, Dios nos hará prosperar en la tierra de nuestra aflicción.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Durante años en las iglesias se enseño muchas cosas incorrectas, se enseño que el dinero es malo, que estudiar es malo. Por esto en las iglesias no hay millonarios, no hay profesores y hay pocos profesionales. Los pastores han enseñado erróneamente durante años que los cristianos tenemos que funcionar dentro de la iglesia cuando en realidad a la iglesia vamos con el fin de poder funcionar fuera de la iglesia, con el propósito de funcionar en la vida. Ahora, la realidad es que el dinero no es malo, lo malo es el amor al dinero. Entonces, prosperar no tiene nada de malo. Si trabajamos Dios quiere que seamos bendecidos en todas las áreas de la vida, incluyendo en el área financiera. También vale decir que estudiar no tiene nada de malo. Al contrario, estudiar nos capacita para alcanzar todos nuestros sueños. Dios quiere que estudiemos y seamos sabios. Dios no es anti-intelectual ni aborrece los libros sino que por el contrario él se alegra cuando ve a uno de sus hijos estudiando, capacitándose, estudiando y alcanzando sus sueños.
Las creencias correctas nos expanden. Dios quiere capacitarnos para que cuando vengan los problemas podamos resolverlos con sabiduría. Dios va a expandir nuestro vocabulario. La gente no cristiana va a pedir nuestro consejo. El apóstol Pablo es un ejemplo de creyente intelectual. Cuando estuvo en Grecia citó a Epimenides. Cuando estuvo en el areópago dijo: “En ti nos movemos, somos y existimos”. Esta era una frase de un filósofo famoso. Pablo conocía los textos seculares de su época, era un lector voraz, era inteligente, sabio. Pablo tenía un vocabulario expansivo. Pablo caminó 14.000 kilómetros. Fundó más de 30 iglesias. Murió a los años. El lenguaje de pablo no era religioso, su lenguaje era expansivo. La gente lo escuchaba porque era sabio, estudioso. Dibujemos en nuestra mente el futuro que deseemos y creámoslo.
Si creemos que Dios nos va a bendecir y trabajamos por conquistar la bendición, entonces seremos bendecidos. Podrán tirarnos en un pozo, pero ese pozo va a llevarnos a la bendición. Si hacemos lo correcto y estamos sufriendo por ello, quedémonos tranquilos porque Dios nos hará prosperar en la tierra de nuestra aflicción. Nuestra vida va adonde van nuestras creencias. Creamos en las promesas de Dios. Nuestro destino es la victoria en Dios. Dios siempre abre las puertas. Dios tiene todas las llaves. Sus graneros están llenos de bendiciones. Pidámosle lo que necesitemos porque él esta esperando que le pidamos lo que necesitamos para bendecirnos abundantemente. La creencia que tenemos que almacenar en nuestro espíritu es que Dios va a bendecirnos donde quiera que vayamos, él va delante de nosotros abriendo caminos, Dios nos hará prosperar en la tierra de nuestra aflicción.
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
Caminando sobre las aguas

Pedro estaba en la barca y vio a Jesús caminando sobre las aguas y quiso ir a donde estaba él, entonces, Pedro dijo: “Señor, si eres tu, mándame que vaya donde tu estas”. Y el Señor le dijo: “Ven…”. Y Pedro comenzó a caminar sobre las aguas yendo hacia Jesús, pero al desviar la mirada del Señor comenzó a hundirse en el agua, mas el Señor fue hacia él y lo levantó. Miremos al Señor. No miremos las circunstancias. No miremos los problemas. Miremos las soluciones. Si queremos prosperar trabajemos más. Dios le dijo a Josué: “Te daré toda la tierra que pise la planta de tus pies”. Donde vayamos Dios irá delante nuestro abriendo caminos. Pisemos la tierra que deseamos. Pongámosle ganas. Si Dios estuvo con Moisés cuando fue a liberar al pueblo de Dios en Egipto, también esta con nosotros. Si Dios estuvo con el profeta Elías cuando hacía milagros, también esta con nosotros. Si Dios estuvo con Pedro y pudo caminar sobre las aguas, también esta con nosotros y podremos caminar sobre todos nuestros problemas.
Si nosotros avanzamos, Dios avanza con nosotros. Si trabajamos, Dios trabaja con nosotros. Si estamos sembrando, Dios va sembrando con nosotros. Si Dios es nuestro socio, todo nos saldrá bien. Antes de salir de la barca Pedro espero que el Señor le dijera que vaya a él. Antes de emprender algo o hacer un negocio recibamos una palabra del Señor.
Confesemos las promesas de Dios. Hablemos la palabra. Entonces, cuando venga la tormenta, la palabra que Dios nos dio nos sostendrá en medio de la dificultad. En vez de hablar de los problemas, hablemos las promesas. Si estamos desempleados, no nos quejemos, confesemos que Dios suplirá todas nuestras necesidades. Dios es nuestro ayudador, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
En la barca Pedro no estaba solo, también estaban otros discípulos, pero Pedro fue el único que creyó en la palabra de Jesús y por eso fue el único que caminó sobre las aguas. Es verdad que se hundió, pero también es verdad que tuvo fe, le creyó a Jesús y aunque se mojo un poco, camino sobre las aguas y triunfo.
Julio césar cháves escritor78@yahoio.com.ar
Si nosotros avanzamos, Dios avanza con nosotros. Si trabajamos, Dios trabaja con nosotros. Si estamos sembrando, Dios va sembrando con nosotros. Si Dios es nuestro socio, todo nos saldrá bien. Antes de salir de la barca Pedro espero que el Señor le dijera que vaya a él. Antes de emprender algo o hacer un negocio recibamos una palabra del Señor.
Confesemos las promesas de Dios. Hablemos la palabra. Entonces, cuando venga la tormenta, la palabra que Dios nos dio nos sostendrá en medio de la dificultad. En vez de hablar de los problemas, hablemos las promesas. Si estamos desempleados, no nos quejemos, confesemos que Dios suplirá todas nuestras necesidades. Dios es nuestro ayudador, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
En la barca Pedro no estaba solo, también estaban otros discípulos, pero Pedro fue el único que creyó en la palabra de Jesús y por eso fue el único que caminó sobre las aguas. Es verdad que se hundió, pero también es verdad que tuvo fe, le creyó a Jesús y aunque se mojo un poco, camino sobre las aguas y triunfo.
Julio césar cháves escritor78@yahoio.com.ar
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