domingo, 6 de mayo de 2007

Esclavos de la homosexualidad.


La homosexualidad altera completamente la personalidad del homosexual. La apariencia, la voz, el carácter, los gestos, el pelo, la forma de vestirse, todo cambia y se tergiversa debido a esta errática elección sexual. La homosexualidad de una de las armas con las cuales el diablo ha distorsionado y destruido la sexualidad humana. Dios creo a los hombre varones y hembras, pero Satanás tergiversó esto, haciendo que las personas en vez de buscar pareja en el sexo opuesto busque en el mismo sexo. Esto es alto contranatural, destructivo, aberrante. Como si fuera poco, el mismo ser humano desde que el primer ser humano fue creado, ha buscado lo torcido, lo opuesto a lo establecido por el Creador. Actualmente es incremento de la homosexualidad es pandémico ya que a través de la literatura, el cine, la Internet y variados medios gráfico, han convertido a la homosexualidad y el lesbianismo como alto atractivo, algo de moda.
Ahora, hay que decir que la homosexualidad es una fragrante violación de la palabra de Dios. Debido a esta tergiversación de la sexualidad humana han aparecido enfermedades, como el sida, la sífilis, etc., que han matado a millones de personas sobre la faz de la tierra. Muchos matrimonios intercambian esposas, practican orgías, sadismo, sadomasoquismo, y todo tipo de prácticas sexuales que se oponen a la palabra de Dios. El diablo y los seres humanos han deformado la sexualidad. Dios dijo que los hombres deben ser hombres y las mujeres deben ser mujeres, pero los seres humanos, debido al pecado, han dañado la imagen de Dios que tienen dentro de si. Romanos 1:24-27 dice: “Por lo cual Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual forma también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos, hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.
Nada justifica la homosexualidad. Algunos dicen que son así porque nacieron de este modo, pero lo cierto es que el homosexual se hace a causa de la influencia de su familia, una violación y muchas cosas más, que tergiversan la imagen que tiene de sí mismo. No existe excusa que Dios acepte con respecto a la homosexualidad. Los homosexuales no entrarán al cielo. Por el contrario, Dios los echará de su presencia. Segunda de Corintios 5:10 dice: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. Dios ama a los homosexuales pero aborrece la homosexualidad. Así que los que la practican deben arrepentirse de este pecado y deben buscar a Dios para que sean restaurados y sanados en su sexualidad. Dios nos dice a los creyentes que debemos rescatar a estas personas: “A otros salvad, arrebatándoles del fuego, y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne”.
La práctica reiterada del pecado hace que las personas destruyan sus conciencias y que se incremente en pecado en sus vidas. El pecado hace que las personas pierdan la conciencia y que acepten la homosexualidad como algo que no hace mal a nadie, pero la realidad es que “como ellos nos aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. (Romanos 1:28). Dios puede resucitar la conciencia de tal forma que los que practican la homosexualidad vean la luz de Dios. A través de la convicción del Espíritu Santo, la oración y la lectura de la palabra de Dios, los homosexuales pueden ser liberados de esta atadura espiritual llamada homosexualidad. El homosexual debe arrepentirse de este pecado. También debe buscar la ayuda de un profesional cristiano experto en sexualidad. Debe congregarse y entregar su vida completamente al Señor. Entonces, su vieja vida morirá y nacerá una nueva persona en Dios. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5). “Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura”. (Gálatas 6).

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Una pregunta al Dr. Billy Graham…


Alguien le preguntó una vez al Dr. Billy Graham:

-"¿Si el Cristianismo es válido, por qué entonces en existe tanta maldad en el mundo?"

A lo que el famoso predicador replicó:

-"¿Con tanto jabón que hay en el mundo, por qué hay tantas personas sucias?
El Cristianismo es como el jabón, debe ser aplicado personalmente para marcar alguna diferencia en nuestras vidas."

Esclavos del alcohol.


Muchas personas sufren las consecuencias del alcoholismo, incluso algunos cristianos. Los problemas personas de muchos se deben precisamente a una íntima relación con el consumo patológico de alcohol. Debido a crisis personas y como un modo de escapar de los problemas, muchos se vuelvan al alcohol para evitar pensar y procura olvidar su situación. “El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal; es un trastorno primario y no un síntoma de otras enfermedades o problemas emocionales. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte”.
Beber moderadamente una copa de alcohol no tiene nada de malo y puede resultar gratificante, pero cuando lo consumimos con un patológico ya estamos en problemas. La palabra de Dios dice: “El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio”. (Proverbios 20:1). Proverbios 23: 31-33 dice: “No mires al vino porque como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades”. “Los que se embriagan, dice 1 de Tesalonicenses 5:7,8, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe, y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo”. El alcoholismo hace que muchas personas, principalmente los jóvenes, incurran en las drogas, el robo, la promiscuidad y una larga lista de males. Los seres humanos llaman al alcoholismo adicción pero Dios llama a esto simplemente pecado. Tomar algo imprudentemente es pecado. El alcoholismo nos aleja de Dios y pervierte las relaciones humanas. El alcohol va de la boca al estómago y rápidamente a la sangre y súbitamente al cerebro. Afecta el sistema nervioso central, ofuscando la capacidad de razonar y hace perder la cabeza, obnubila los sentidos, los reflejos, la forma de hablar, la memoria y la capacidad de pensar. Es una droga que daña nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra psiquis. Lamentablemente el alcoholismo es un mal que se acrecentando en este siglo XXI. “El alcohol es una de
las drogas que por su fácil acceso y poderosa propaganda que recibe, se ha convertido en un verdadero problema social en casi todos los países y en todas las edades a partir de la adolescencia. El alcohol es la droga más ampliamente empleada por los adolescentes en E.U. y México, aunque no tenemos estadísticas, existen evidencias de un elevado índice de alcoholismo entre los jóvenes. Sin embargo, ¿cuáles son los trastornos provocados por el uso excesivo de alcohol? Quizá mucha gente piense que mientras no se convierta en alcohólico típico, las consecuencias de beber frecuentemente y en altas dosis no son tan alarmantes. Pero los estragos del alcohol pueden ser graves y muchos de ellos irreversibles. A continuación hablamos de algunos de los efectos a corto plazo provocados por el alcohol”.
Dios quiere liberar a los alcohólicos de esta droga y quiere llenarlos de su presencia. Mientras que la carne, el mundo y el siempre maligno diablo, induce a los hombres y por supuesto, a los jóvenes, al consumo patológico de alcohol, Dios quiere dar libertad, salvación y vida abundante a través de Cristo. Recordemos que el Señor vino a traer libertad a los cautivos. Efesios 5:18 aconseja: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes sed llenos del Espíritu”. Busquemos a Dios y no necesitaremos procurar escapar de la realidad por medios torcidos como el alcoholismo, sino que Dios se glorificará en nuestra debilidad y trae victoria.

Julio césar cháves
juliogenial@hotmail.com

De la juventud, de la vida en sus comienzos.


Para los jóvenes el pasado no existe, pues el fuego del presente los empuja a vivir con osadía y libertad. Los jóvenes no piensan en la muerte, ni en vejez ni en debilidad. Los jóvenes quieren vivir la vida, pensar sin dogmatismo, y poner en funcionamiento sus sueños. La juventud considera la vida como a sagrado tesoro. Ser joven implica compartir con el mundo la personalidad de uno. Ser joven implica desafiar las crudas realidades de la vida, el sufrimiento, el desamparo y las nuevas vivencias. André Malraux, político y escritor francés, expresó: “La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose”. Soy religioso, soy joven. La vida me entusiasma y quiero volcar mi energía en ideales supremos, sabios, inmortales, imperturbables. A los 20 años, creía que había encontrado las respuestas a todas las preguntas y creía que había resuelto el enigma del mundo. Sin embargo, no fue así. Hay cosas que todavía no entiendo. Quizá cuando tenga 30 años podré reflexionar más adecuadamente sobre el mundo, la vida, mis sueños; y quizá a los 40, podré descubrir que en la vida, en la realidad, y en el corazón del hombre hay cosas insolubles.
José Ingenieros en su obra “Las fuerzas morales”, escribió lo que sigue respecto a la juventud: “La juventud aduna el entusiasmo por el estudio y la energía para la acción, que se funden en el gozo de vivir. El joven que piensa y trabaja es optimista, acerca su corazón a la vez que eleva su entendimiento. No conoce el odio ni le atormenta la envidia. Cosecha flores de su jardín y admira las del ajeno. Se siente dichoso entre la dicha de los demás. Ríe, canta y juega, ama, sabiendo que el hado es siempre propicio a quien confía en sus propias virtudes generadoras. La juventud es prometeana cuando asocia el ingenio y la voluntad, el saber y la potencia. Un brazo vale cian brazos cuando mueve un cerebro ilustrado; un cerebro vale cien cerebros cuando sostiene un brazo firme. Descifrar los secretos de la Naturaleza, en las cosas que la constituyen, equivale a multiplicarse para vivir entre ellas, gozando sus bellezas, comprendiendo sus armonías, dominando sus fuerzas”.
La tragedia de la edad no es ser viejo, si no que es ser joven y desperdiciar el tiempo, el entusiasmo, los sueños. Hay algunos jóvenes que ya han envejecido precozmente. Esto se debe a que han escapado a paraísos artificiales con drogas, hábitos efímeros, y conductas conformistas. Para algunos psiquiatras, los verdaderos problemas de las adicciones suelen ser los dramas que encubren. Según los psicólogos, ser siempre desgraciado es un arte que se aprende con el tiempo. Los que asumen el papel de perdedor ejercen una auténtica tiranía sobre los demás. Soledad Puértolas escribió: “A los 17 destaca la frontera de una edad que se va, la edad de la inocencia, de las emociones innombrables; la edad en que empieza a pesar la ambivalencia, la indeterminación”.
Respecto a la juventud, el apóstol Pablo le aconseja a Timoteo: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor, y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. (2 Timoteo 2:22,23; 1 Timoteo 4:12). José Ingenieros dijo: “No se hace joven, hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere”.

Julio C.Cháves.
juliogenial@hotmail.com

Ruido, ruido, ruido y más ruido.


En el mundo abunda el ruido. Este es el maldito y enorme ambiente donde vivimos. La urbe nos arremete, nos crispa los nervios. Es un mar de ondas perniciosas donde nadamos frenéticamente. Las personas hablan todas al mismo tiempo. Los aviones se escuchan crujir en el cielo. Los autos roncan con furia. En algunas esquinas se escuchan bocinazos. En otras frenadas bruscas. Las maquinas con pulmones de metal nos cubren de bullicio. Ruido, mucho ruido. Mis orejas están cansadas. Mis tímpanos vibran como un débil cristal. Y mis oídos humanos necesitan descanso y tranquilidad. Este es un mundo loco, inquieto e indomable. ¿Se detendrá algún ruido? Es mi deseo que sí. El ruido es el lenguaje urbano. La gente cruje los dientes porque andan mal unos con otros. Las palabras que destilan los labios son indescifrables. Los gritos, los sarcasmos, las alucinaciones malintencionadas y la furia del ‘amor’ son las cadenas que atan a los ruidosos. El Rock a miles de Vatios calientaaaa…los ánimos con su ruido enloquecedor. Muchos obreros ejercen su actividad inmersos en el estruendo de las máquinas y el fragor de los procesos industriales. Los vehículos de hierro son una plaga. Los motores discuten. Cierta vez leí lo que sigue respecto a los efectos que causa el ruido en las personas: “Hoy se sabe que los infrasonidos y ultrasonidos pueden matar a una rata en el laboratorio y dañar seriamente al hombre, aunque su oído no los perciba. Además las lesiones originadas por el ruido van mucho más allá que la sordera: pueden manifestar úlceras y otras dolencias digestivas, problemas respiratorios y vasculares; disfunciones del sistema nervioso central y del endocrino, con segregación de adrenalina y cortisol, la hormona del colesterol; afecciones a la vista; incluso cambios en la composición química de la sangre. Aparte de los problemas psicológicos, como insomnio, ansiedad, irritabilidad. El peligro para la salud propia y la ajena es hoy el punto de referencia básico para calibrar el ruido, en unas sociedades eminentemente urbanas”.
Vivimos entre gritos, maquinaria industrial, cohetes espaciales, explosiones, zanellitas a escape libre, conciertos de Heavy-Metal, camiones, trenes, aviones, y trabajos ruidosos. Herbert Read, en su libro “La redención del robot”, declaró: “Ahora cuando hablamos del problema del ocio no pensamos en la necesidad de tener tiempo o tranquilidad para hacer algo; nos sobra tiempo y nuestro problema es no saber cómo ocuparlo. Ocio ya no significa tiempo libre que se ha ganado como dificultad frente a la presión de la vida; más bien denota un vacío profundo que necesitamos llenar con ocupaciones inventadas”. El ruido es un arma que utilizamos para ocultar la angustia de la sociedad, de la gente solitaria, de las relaciones humanas quebradas por el miedo a la tranquilidad y al silencio. El ruido de la maquinas oculta lo mal que estamos. Por esto gritamos amor. Por esto gritamos paz y felicidad, mientras las naves espaciales zumban por el universo. Estos son tiempos de ruido, de huida, de escape. El Dr. Jaime Barylko en su obra “En busca de uno mismo”, expresó: “Estos son tiempos de tanto amor DECLARADO, que hace sospechar un enorme vacío de amor, de horizonte, de sentido. Cuanto menos se siente tanto más se grita y declama, declara el sentimiento. No hay que hablar de Dios, decía Buber. Hay que hablar con Dios”. Hacemos ruido porque no podemos estar quietos. Lo cierto es que le tenemos miedo y pavor a la soledad, al silencio, a la tranquilidad, pues es allí donde uno sabe quien es realmente. Sin ruido, ¿me explico? Sin ruido. Un proverbio árabe dice: “Del árbol del silencio prende el fruto de la seguridad”.

Julio C.Cháves.
juliogenial@hotmail.com

Si no hay Dios, ¿qué hay?

El hombre aspira a completarse, tiene su humanidad, su calidad de hombre. El verdadero hombre desea algo más que meterse en la cama con una mina impresionante. Su importancia no pasa por ser un simple diente más en el engranaje de la gran máquina social. Su importancia pasa por relacionarse con algo superior. El ser humano desea tener una buena relación con la sociedad, con su barrio, con su gente y anhela ejercer influencia positiva sobre los demás. Esto se debe a que no quiere ser una pequeña maquinita que es controlada y manipulada por una máquina mayor. El hombre quiere ser un ser completo, realizado íntegramente. El corazón mismo de su ser le afirma cuando encuentra su completitud, ya que en su interior todo se torna sosiego y en paz. En todo lo que existe no hay nada en la tierra que lo complete, salvo Dios.
Es, pues, sabido que para el hombre no hay dios, ni ángeles, ni otra vida consciente en el más allá. Para el hombre de hoy existe el ahora y nada más. Charlie Chaplin, en ‘Tiempos modernos’, lo expresó bien claro. Chaplin no es un payaso, es un pensador reflexivo. Cuando Chaplin oyó que en Marte no había vida consciente, dijo “Me encuentro solo”. Esta declaración es típica de los filósofos de la era informática de hoy que dicen con vehemencia y energía: “Si no hay Dios, ¿Qué hay?”. Los hombres se tratan unos a otros como si fueran maquinas. Hacen esto porque ignoran que los seres humanos son lo mejor de la creación de Dios. La idea de que el hombre moderno es tratado como una maquina no es una profecía de Julio Verne. Es la realidad patente que estamos viviendo. El hombre es tratado si porque cree que lo es. Para muchos el hombre no es mas que una maquina que fue creada para consumir orgasmos múltiples, comida en abundancia y todo un sin fin de placeres compensatorios.
Los sabios de estos tiempos dicen que el hombre esta muerto puesto que es una máquina. El hombre moderno ha dejado de lado su razón y se ha ido de la mano del racionalismo. Todo quiere entenderlo desde si mismo. Es un místico como los seres humanos que construyeron la Torre de Babel. Por eso, todos los seres humanos, pobres e ignorantes, sabios y pobres, están a los pies de la Torre de Babel. El hombre moderno busca la inmortalidad lejos de Dios. Construye torres para llegar al cielo, pero lo único que consigue es pasajeridad, muerte y confusión.
Esto pasa porque lo único que llena al hombre es Dios, puesto que el hombre fue creado por Dios y él sabe totalmente cuáles son las necesidades básicas que el hombre debe satisfacer para sentirse realizado, libre y en paz, horizontalmente y verticalmente. Sea cual fuere la distancia a que se haya separado de Dios por los falsos sistemas intelectuales, así como por sus pecados, el hombre puede, si quiere por supuesto, volver con Dios para alcanzar su estado original. Lejos de Dios para el hombre no hay significado, ni verdad, ni nada absoluto. Lejos de Dios no hay nada que pueda transmitir paz.
El Dr. Billy Graham en su obra “El secreto de la felicidad”, expresó: “Los hombres seguirán matando, mintiendo, engañando, robando y haciendo la guerra para satisfacer su anhelo de poder, placer y riqueza, pensando que con esto adquirirán para ellos mismo y para los que los rodean: paz, seguridad, contento y felicidad. Pero todo es en vano”. Así, pues, es sabido que todos buscamos la felicidad, el contento y salud, tanto física, psíquica como espiritual, pero ¿Dónde se encuentra la fuente de la misma? La respuesta es simple: Jesús dijo: “No se turbe vuestro corazón…creed…en mí”. Juan (14:1). Jesús es quien completa nuestra vida y que nos muestra que no somos maquinas sin alma. El es nuestra completitud.

Julio C.Cháves.
juliogenial@hotmail.com

Piedras de falta de amor.


Hay piedras que pueden estar sumergidas en un río, pero si uno las saca y las parte, se da cuenta de algo muy significativo: por dentro están secas. Estas piedras son una apología de la gente que está sumergida en el cristianismo, pero si uno empieza a buscar, se da cuenta de algo muy significativo: por dentro están secos. Hay individuos que se auto-titulan de verdaderos cristianos, nacidos de nuevo. Sin embargo, aunque son denodados seguidores de Jesús, según ellos mismos, sus vidas carecen de amor hacia los demás cristianos, vecinos y hasta sus propios familiares. ¿Estos son auténticos cristianos? En realidad estos individuos son íntimos amigos de la envidia, del odio, y del teatro, puesto que son muy buenos actores. Fingen ser cristianos, fingen tener piedad, mientras cosechan las flores de su propio jardín y codiciar las flores del jardín ajeno. Piedras mojadas por fuera, pero secas por dentro. La realidad es fuerte, pero es la realidad. ¡Mejor es una hormiga viva que un elefante muerto!
Confesemos con lágrimas humanas que hay veces que fingimos amar. Confesemos cuanto nos falta. Confesemos que muchas veces comemos miel, pero que a veces no aportamos nada para la colmena. Es hora de que la tolerancia llegue a su límite. Un médico dijo: “El hombre justo no puede escuchar a los que predican la caridad para seguir aprovechando la injusticia”. ¿Pensamos nosotros como este médico? ¿Nos interesa realmente la sociedad? ¿Nos interesa ser mejores personas, cristianos y mejores individuos? ¿Nos importa realmente aportar algo a la colmena? ¿O seguiremos comiendo miel gratis, preocupándonos solo por las cosas nuestras?
Es, pues, obvio, que vivimos en un mundo caído, donde no existirá la perfección hasta que Cristo venga, sabemos que esto sucederá pronto, y cuando ocurra, tendremos que postrarnos ante nuestro Señor y debemos pedirle perdón por nuestra falta de amor e integridad. Recordemos que Jesús dijo que el amor de unos hacia otros es una prueba de que somos los auténticos cristianos. Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. (Juan 13:34-35). Cuando falta amor, es una irrefutable prueba de que algo esa funcionando mal. Cuando falta amor, cuando los hermanos se pelean –como José Hernández- , los devoran los de afuera. El amor es el distintivo de los santos. Madre Teresa de Calcuta dijo: “Bienaventurados los que saben dar (Salvación, amor, solidaridad, etc.) sin recordarlo y recibir sin olvidarlo”.
Cuando dejemos de sentir amor del todo ya no habrá más remedio. Cuando pase esto, desgarremos nuestro corazón y considerémonos perdidos. La realidad es que el único que vivió sin máculas y sin pecado es Jesús, Jesús le dio al mundo un termómetro con la escala adecuada, por medio de lo cual el mundo nos prueba, y si no tenemos amor, la gente de nuestra sociedad puede llegar a la ineludible conclusión de que quienes dicen ser cristianos, en realidad no lo son. Por supuesto que hay hipócritas que se mofan de los cristianos por desprecio y descalificación. Pero, a pesar de los hipócritas que miran lo negativo porque ya practican como arte la desgracia y la estupidez, debemos aceptar nuestra responsabilidad, tanto individual como colectiva, de amarnos unos a otros, para que de esta manera, el mundo no tenga razón válida para decir que no somos cristianos auténticos. Benjamín Franklin dijo: “Perder la buena reputación es como estar muerto entre los vivos”.
Julio C.Cháves.
juliogenial@hotmail.com