domingo, 4 de marzo de 2007

Experiencias.



“La experiencia, dice wikipedia.org, es una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un evento o proveniente de las cosas que suceden en la vida. La historia de esta palabra se alinea con el concepto de experimento. Tanto el ser humano como también muchos animales pueden obtener esta forma de conocimiento llamada experiencia a lo largo de sus vidas”. Transitar la vida no es fácil ya que a lo largo de nuestro ciclo vital lidiamos con circunstancias descocidas para nosotros, podemos procurar controlar los momentos pero siempre, de una u otra forma, surgen imprevistos que modifican radicalmente nuestra realidad. Instalarnos en la realidad de un modo asertivo consiste en cultivar un buen criterio, alimentado por las buenas y malas experiencias, eligiendo lo bueno en vez de lo malo, optando por valores axiológicos, dejando de lado los valores inferiores que tienen que ver con el materialismo, el hedonismo, el relativismo y la permisividad. . La mejor manera de caminar por la realidad es desarrollando un conocimiento progresivo de la funcionalidad de las cosas y personas que nos rodean. Las experiencias en lo social, lo laboral, lo afectivo, los llevan a perfeccionarnos como seres humanos. Las experiencias consolidan nuestro sentido común, dándonos un punto de vista maduro, coherente, y pertinente que nos ayuda resolver los problemas que enfrentemos a lo largo de nuestra empresa del vivir.
El psiquiatra español, Dr. Enrique Rojas, en su ensayo Los lenguajes del deseo, refiere lo siguiente abordando el tema de la experiencia: “La experiencia de la vida es un conocimiento acumulado que se hospeda en nuestro interior y que actúa sin que nosotros nos demos cuenta. Es una sabiduría callada, sigilosa, lacónica, reposada y a la vez, elocuente, expresiva, convincente, que nos saca de momentos difíciles con su consejo atinado y su destreza de experto. La experiencia de la vida es suma y compendio de acontecimientos que dejan una erudición íntima, un sedimento de hechos que ayudan a descifrar los principales secretos de la existencia y a ofrecer una respuesta cabal”. Considerar las múltiples circunstancias nos enrique y nos aporta una mirada siempre actualizada de la realidad, nuestros ojos están siempre cargados de luz intelectual, moviéndonos con destreza en los momentos menos esperados de nuestra cotidianeidad. Tener en cuenta la experiencia a la hora de tomar decisiones, atar cabos y responder ciertas preguntas, es crucial si queremos cometer pocos errores, evitando consecuencias y tragedias evitables. La experiencia bien considera, hace que veamos las cosas tal cual son, teniendo en cuenta las consecuencias de nuestros actos. La experiencia hace que abordemos la realidad con buen ánimo, con sólido criterio, tanteándonos a nosotros mismos, cuestionándonos, pensando en que debemos hacer para sacar provecho de la situación presente.
Las personas de carácter amplio y seriedad, imbuidos de sabiduría práctica, con un proyecto de vida coherente, están siempre dispuestas a ser tolerantes con la realidad, sacando provecho tanto de los momentos positivos como de la adversidad. “No veo ninguna falta cometida por otros, dice Goethe, que no haya cometido yo también”. La experiencia nos hace lidiar con paciencia las circunstancias difíciles de dominar. La vida no es todo lo que uno desea sino que surgen tempestades que no esperábamos. La experiencia es un abanico de sabios consejos y escuchar su voz puede librarnos de sufrimientos innecesarios e inútiles. Ante la vorágine inmisericorde de la realidad, la experiencia nos aporta la intrínseca capacidad de no tropezar dos veces con la misma piedra.
Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

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