domingo, 4 de marzo de 2007

Las excusas.


Una excusa es un motivo o pretexto para eludir una obligación o disculpar una omisión. Los excusólogos entablan conversaciones evasivas y las frases más comunes tienen que ver con el yo no fui; debe ser fulano o mengano, pero yo no fui; hay que buscar al verdadero culpable, pero a mi no me culpen. Disponemos de cientos y cientos de frases para ocultar nuestros incumplimientos y nuestra falta de capacidad para resolver problemas. Los especialistas en relaciones humanas y psicólogos llaman a esta deliberada adicción a las excusas: Excusología. El tema de la excusa me hace acordar de un episodio de los Simpson, donde a Bart se le da la oportunidad de trabajar como coreografo en el Show de Krusty el payaso, que se emite todas las tardes en la televisión de Springfield. Entonces, cuando los niños de Springfieldlianos están mirando a su payado preferido Bart hace un desastre con la coreografía, haciéndola caer al piso, y mientras el programa esta en vivo, entonces Bart dice una frase que conocen muy bien los excusólogos: Yo no fui…
Los que siempre tienen excusas le echan el fardo al otro, mienten descaradamente o argumentan lo que desean, con tal de zafar. Todos es justificable. No importa como pero hay que evadir las responsabilidades y hacer que la cruz de uno la cargue otro. Alguien dijo que “la excusología es materia común de todo ciudadano. Se practica en la casa y en la calle. La practica el comerciante que vende como bueno lo que es pésimo y, ante el justo reclamo, se confiesa un mero intermediario. La practica del plomero torpe que, ante el baño destruido por no encontrar la pérdida, culpa al albañil. Entonces, el albañil, como sabe que utilizó materiales de cuarta, le echa la culpa a la empresa que le vendió los materiales. También la practica el que vende materiales, ya que ampara su fraude en la cantidad de impuestos que lo ahogan”.
Un excusólogo jamás paga los propios platos rotos, siempre hay quien se los paga. En cuanto a imaginación se puede decir que con tal de zafar y evadir preguntar y cuestionamientos, el excuso tiene una imaginación más desarrollada que el más prolífico de los novelistas. Puede ser que hay ciertas excusas que son buenas y aceptables, por ejemplo cuando una persona se excusa por haber llegado tarde a determinado lugar, pero obviamente teniendo ganas de llegar. Lo que logramos excusándonos es postergar nuestras responsabilidades, dejando cabos sueltos, cosas irresueltas, lo cual acrecienta nuestros problemas. Para finalizar quiero citar una película que vi titulada simplemente ¡Excusas!, dirigida por Joel Joan, donde se cuenta la historia de cuatro personajes lleno de contradicciones y miedos, quienes transcurren las secuencias evadiendo responsabilidades y eludiendo cambios en su comportamiento. Los personas, de ambos sexos, se esconde detrás de excusas con tal de no lidiar con sus limitaciones y debilidades. Esta conducta evasiva hace que los cuatro vean crecer inexorablemente sus problemas, eliminando la posibilidad de dar marcha atrás y poder mejorar las cosas. “El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa”.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

No hay comentarios.: