lunes, 7 de abril de 2008

Aplica tu inteligencia


La inteligencia es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas. Los seres humanos expresamos inteligencia de forma efectiva cuando encontramos lo que premeditadamente buscamos. Entendemos el concepto inteligencia como la capacidad de repetir el comportamiento de forma premeditada y pautada ante ciertas variables de nuestro entorno, condicionando nuestro comportamiento ante la consecución de un objetivo o meta que nos aportará lo que se necesitamos. En su ensayo El amor inteligente, el psiquiatra Enrique Rojas dice que “la inteligencia se caracteriza, pues, por la capacidad de síntesis, por saber distinguir lo accesorio de lo fundamental y por tener facilidad para resolver cualquier problema que se presente de improviso. En definitiva, es la comprensión lógica que capta la riqueza y la diversidad de elementos que se conjugan en la realidad; que penetra en ella y entiende su complejidad. Es la facultad personal para aprender la experiencia y la habilidad para sacar lo mejor de uno mismo, sabiendo adaptarse a las circunstancias; la capacidad de comprender el texto y el contexto que nos rodea”.


Se han elaborado muchas teorías sobre la inteligencia. Ahora, la más difundida actualmente es el concepto de Inteligencia Múltiples del Dr. Howard Gardner, quien dijo que no tenemos un solo tipo de inteligencia, sino muchas. Precisamente dijo que la inteligencia humana esta constituida por siete inteligencias: la lógico-matemática, la espacial, la lingüística, la musical, la corporal, la interpersonal y la intrapersonal. Pues bien, aunque se han elaborado muchos test para medir o calificar la inteligencia humana, estos test no resultan nada precisos. Creo que lo relevante es que los seres humanos somos inteligentes y podemos elegir, razonar, pensar, reflexionar. La inteligencia de un individuo esta constituida por muchas variables, entre las cuales se encuentran: la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, etc., que le permiten enfrentarse al mundo en lo cotidiano.
Como nos vaya en la vida depende en gran medida de nuestra inteligencia. Así pues, para desarrollar una buena inteligencia deben intervenir funciones como estabilidad emocional, salud psico-física y diversos tipos de aprendizajes. Por todo lo expuesto hay que decir que si queremos cultivar una buena inteligencia debemos trabajar nuestras mentes. A través del estudio, el aprendizaje, la lectura de libros, cursos, carreras terciarias y universitarias, incorporando todo tipo de conocimientos teórico-prácticos, podemos fortalecer nuestra inteligencia, aprendiendo a entender, asimilar, elaborando la información que vamos adquiriendo, utilizándola para resolver problemas.“Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia”, dijo Voltaire.


Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

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