
Un psiquiatra se hizo famoso por tratar con locos cuyas patologías eran complicadísimas. Un día un prestigioso periodista fue a entrevistarlo y le preguntó como hacia para ayudar terapéuticamente a estos pacientes tan contradictorios y complejos. En el mismo instante en que se realizaba la entrevista, los pacientes estaban jugando al trencito y mientras veían como el primer loco de la fila hacia ruidos con la boca imitando a una locomotora, el periodista le preguntó al psiquiatra: Doctor, ¿cómo hace usted para lidiar con una situación como esta donde los pacientes juegan al trencito? El psiquiatra le dio una respuesta al periodista que lo dejo como loco: “La actitud de los pacientes no me molesta en lo absoluto, lo que si me molesta es el humo”.
Julio césar Cháves escritor78@hotmail.com
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