domingo, 22 de abril de 2007

Gran hermano es basura televisiva.


José Nun, secretario de Cultura de la Nación, dijo al referirse a la basura de Gran hermano: " Gran Hermano es una porquería. Es la jibarización del cerebro y del pensamiento humano. Me asombra que pueda tener tanto éxito. Es una vuelta de tuerca sobre la probada basura que abunda en la televisión. Para mí, la visión de Gran Hermano es una experiencia empobrecedora". Y el Dr. Mariano Grondona, en su columna en el diario La nación, en una nota titulada, La jibarización de los argentinos, comenta: Los jíbaros son un pueblo primitivo del Amazonas, del cual sólo quedan hoy algunos cientos de sobrevivientes. También se los llamó "cazadores de cabezas" porque tenían la costumbre de cortar las cabezas de sus vencidos, reduciéndolas después al tamaño de un puño y fabricando con ellas collares que exhibían como prueba de fiereza. De aquí proviene la palabra "jibarización" que empleó el doctor Nun como metáfora de toda acción encaminada a reducir al mínimo la cabeza, el cerebro, de los enemigos. El "enemigo" sería en este caso la sociedad argentina, que otorga un rating rotundo a Gran Hermano a cambio de una vasta experiencia empobrecedora”.
El nombre del reality fue adoptado de la novela 1984 del novelista George Orwell, donde se plantea una sociedad y estado dictatorial que observa, manipula y juzga a sus habitantes. Lo mismo en este reality pero lo que cambia en que en la novela los ciudades de esta ciudad totalitaria no tenían guión al cual debían atenerse sino que eran observador sin que lo sepan. Pero la novela es literatura y este reality es alimento intelectual basura, es un virus mental que daña la mente con mediocridad, frivolización e incultura. Franco Varise, dice respecto a la casa de Gran hermano: “En esa casa se fuma hasta el hartazgo, se dicen malas palabras y se ven cuerpos desnudos en cualquier horario y hasta se asiste a expresiones y muestras humanas escatológicas”. Leer un libro, ir al teatro y al cine, asistir a exposiciones artísticas de todo tipo, aunque sean de alta o baja calidad, contribuye a nuestro crecimiento cultural y nos permiten reflexionar, entretenernos, cultivarnos, socializar, enriquecernos, pero el reality show Gran hermano no contribuye para nada a nuestro crecimiento como personas sino que degrada a las masas. “La televisión ha acabado con el cine, el teatro, las tertulias y la lectura. Ahora tantos canales terminan con la unidad familiar”, dijo Antonio Mingote, dibujante y humorista español.

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

Cho Seung-Hui: el autor de la masacre de Virginia Tech.


Cho Seung-Hui es un joven surcoreano de 23 años de edad que asesino a 32 estudiantes en Blacksburg, Virginia, y después se suicido. Antes de llevar a cabo esta masacre filmo un video que envió a la NBC. Tenía afición por los videojuegos violentos, al estilo de counter-strike. Los que lo conocía dijeron que el joven tomaba antidepresivos y que mostraba una conducta errática. En el video donde se filmo dijo que habían quemado su conciencia. Hay que decir que también era un chico hostigado y burlado por sus compañeros. Y este acoso moral que sufrió en el colegio configuró, entre otros elementos, su perfil de enormes proporciones traumáticas. Algo no funcionaba bien en su mente. Algunos psiquiatras trataron de diagnosticarle algo después de la masacre, pero en Cho Seung-Hui en el video no parece estar loco en ningún momento sino que advertimos que es victima del resentimiento y el rencor hacia todo lo que le rodeaba. Su comportamiento sangriento, deshumanizado, es un una señal de que no andaba bien en lo psicológico y humano, y como dijo un columnista, “es una especie de anticipo de ejemplar díscolo de una futura sociedad robotizada”. Al igual que en los videojuegos, él elimino a sus “adversarios”. Su desapego de lo humano, de los sentimientos, es aterrador. Tal vez pensó que era un personaje virtual que podía hacer lo que quería sin atenerse a las consecuencias de sus actos, pero lamentablemente las consecuencias no las sufrió el solo sino que 32 víctimas y sus familiares. En una nota que dejó en su dormitorio criticó con desprecio a los jóvenes ricos, a los charlatanes mentirosos de la universidad y la degeneración. “Ustedes me obligaron a hacerlo", concluye la nota de varias páginas. Este asesinato en masa nos hace reflexionar sobre lo degradadas que están las relaciones humanas, de cuan perturbadas están las mentes de los jóvenes y de cómo pueden repercutir en las vidas de nuestros semejantes los individuales y deliberados actos de violencia. Alguien dijo que en el video que dejo con el motivo de inmortalizar y masificar su legado de violencia, este joven surcoreano no mostró señales de locura sino que suena a alguien que sabe lo que quiere mostrar y como ha decidido desconectarse de lo humano, tornándose una máquina de matar, como en los videojuegos, tomando la revancha final de sus adversarios. Haya estado loco o no, los medios de comunicación transmitieron sus siniestro mensaje, poniendo de manifiesto que la crueldad humana no tiene límites establecidos. Los motivos de este muchacho admitieron un solo desenlace: la muerte de 32 víctimas. Tal creyó que era un personaje virtual y no pudo distinguir la realidad de la ficción y fue demasiado tarde…

Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar