
“Yo aprendí una gran lección, dice Carrey refriéndose al momento de escasez económica de su familia, Hacé todo lo que más amas porque podés perderlo todo”. Desde que era tan solo un chico fue un “payaso”. Se la pasaba haciendo morisquetas, y haciendo monólogos stand up para sus compañeros de escuela. A los diez años mandó su repertorio a un conocido show de televisión. Era un niño extrovertido desde nacimiento. En la escuela, según cuentan, si se portaba bien, al final del día de clases, los profesores lo dejaban actuar y hacer morisquetas para todos sus compañeros de clase al estilo Jerry Lewis. El humor era su vocación y ni siquiera acabó el colegio. En 1979, repleto de ganas por triunfar, abandonó su ciudad natal Toronto y se fue a Los Ángeles. Durante una década Jim Carrey se fogueó en multitud de locales nocturnos y tuvo tiempo de casarse y tener una hija. Y sus “chifladuras” cómicas terminaron por llamar la atención de los cazatalentos, particularmente llamo la atención del cómico Roger Dangerfield, quien lo llevó a Las Vegas, y se convirtió en uno de los cómicos más populares de la televisión norteamericana merced a la serie In Living Color. De la pequeña pantalla. Y entonces tuvo éxito y desde las sitcoms dio el salto al cine. En tan sólo un año protagonizó Ace Ventura: detective de animales, La Máscara y Tonto y retonto. Tres películas que cosecharon un éxito inesperado y que llevaron a Carrey a la fama. Su capacidad para hacer morisquetas, su innato talento de actor, sus excentricidades de capo-cómico inigualable, hacen de Jim Carrey un humorista incuestionable. Es uno de los actores más taquilleros de Hollywood.
En una entrevista le preguntaron: ¿Cuándo descubrió que la comedia podía ser una opción en su vida, que podía rendirle? Carrey respondió: “La comedia siempre estuvo en mi vida. Mi padre era muy gracioso y muy divertido. Yo lo miraba cuando era chico y admiraba era manera de ser que tenía. Siempre había un show en mi casa y él tenía enseguida el control de todo el espacio. Yo lo puedo hacer en forma masiva. El, en cambio, tenía esa intimidad familiar y de amigos como escenario”. Actualmente, Jim Carrey, confiesa que todo se lo debe a su padre ya que fue él quien lo animó a subir al escenario y quien, más tarde, le empujó hacia Los Ángeles en sus comienzos.
Su padre Percy padecía alzheimer y falleció en 1994 debido a un cáncer de pulmón. Su madre Kathy falleció en 1991 debido a un fallido transplante de riñón. Actualmente es un actor millonario, pero aún cuando no lo era su humor era inquebrantable. Dice Carrey: “Durante mucho tiempo yo mismo creé mi vida, mi propia situación financiera. Primero mentalmente. Siempre creí eso de la visualización, en el poder de la fe. Y aunque a veces no funcione, uno se siente mejor. Todo en mi vida lo he creado en una colina, sentado en mi auto, diciendo: soy esto, tengo esto”.
julio cèsar chàves escritor78@yahoo.com.ar
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