La búsqueda de la felicidad y del éxito es una cuestión de actitud. Aunque la mayoría de las circunstancias rara vez generan gozo y sonrisas, conquistar la felicidad es posible. La felicidad es tener una actitud positiva ante la vida, es elegir ponerle al mal tiempo buena cara. El gozo no es algo que llama a nuestra puerta, el gozo es algo que sentimos porque hemos entendido que Dios nos creó para que disfrutemos de la vida.En su ensayo Los tiempos difíciles no permanecen pero sí las personas fuertes, Robert Schuller cuenta la historia de Sir Edmund Hillary, quien fue la primera persona, junto con el tibetano Tensing Norgay, en llegar a la cima del Monte Everest. Antes de llegar a la cima del pico más alto del mundo, Hillary había formado parte en otra expedición, en la cual el equipo no solamente había fracasado en lograr llegar a la cima sino que también había perdido a uno de sus miembros. En una recepción para los miembros de la expedición en Londres, Hillary se puso de pie para hablarle a la audiencia. Detrás de la plataforma había una fotografía grande del Everest y Hillary giró su rostro hacia la imagen de la montaña y exclamó: “Monte Everest, tú nos has vencido; pero volveré y te venceré, porque tú no puedes hacerte más grande, pero yo sí”.
Posiblemente hemos perdido muchas cosas cuando íbamos de camino a la cima y nos hemos deprimido, pero esto no debe impedir que bajemos los brazos. Jamás tenemos que rendirnos. El Monte Everest puede ser conquistado, todas las circunstancias de la vida pueden ser conquistadas. El gozo y la felicidad llegan a quienes determinan buscarlo a pesar de los malos momentos en que se encuentran. Nuestras mentes son como una cuenta bancaria que esperan nuestros depósitos. Si depositamos pensamientos negativos obtendremos infelicidad, pero si depositamos pensamientos de fe, extraeremos éxito y prosperidad, gozo y felicidad. Las circunstancias pueden ser difíciles de escalar como el Monte Everest pero ellas no pueden crecer y nosotros si podemos crecer hasta hacernos más grandes. Para el cree nada es imposible. El secreto del éxito radica en nuestra actitud mental; en las cosas en que fijamos nuestra atención. La tragedia puede irrumpir en nuestra vida, pero si nos hace caer podemos levantarnos en el nombre de Jesús. Podemos estar atravesando el desierto a punto de morir de sed, pero Jesús es nuestra agua de vida eterna y él nos dará la fuerza suficiente para llegar al oasis. En Cristo somos más que victoriosos. Repito: ¡Para el que cree todo es posible!
Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
No hay comentarios.:
Publicar un comentario