jueves, 25 de junio de 2009

El acuerdo de fe

Dios nos capacita de dos maneras. Por un lado nos transmite principios de fe a nuestra mente. A través de mensajes, libros, CD, etc., nos imparte sus principios de fe. Entonces, cuando él nos dice algo lo creemos. Dios espera de nosotros fe. Él en sus palabra nos transmite miles y miles de promesas, las cuales si las creemos se hacen realidad en nuestras vidas. Ahora, los principios no producen ningún resultado si no van unidos a la presencia de Dios. Podemos leernos todos los libros cristianos del mundo, pero si no buscamos a Dios en oración y adoración, nada cambiará. Fe es imaginarnos que nuestro sueño se ha hecho realidad. La fe es racional y al mismo tiempo sobrenatural. Es racional porque tenemos que pensar en la bendición de Dios, tenemos que imaginarnos con el milagro hecho realidad. Además es sobrenatural porque la presencia del Señor habita en nuestra adoración. Cuando lo adoramos estamos declarando que él terminará su obra en nosotros. Si creemos intelectualmente en sus principios y buscamos su presencia en oración y adoración vamos a alcanzar nuestros objetivos.
Un pastor dijo que cuando sentimos que Dios no escucha nuestras oraciones no es porque él no quiere bendecirnos sino que parece ausente porque él va delante de nosotros corriendo los obstáculos. Él va abriendo caminos. Se dice que el león duerme 20 horas y solo esta despierto cuatro horas. La mayoría del tiempo se lo pasa descansando, pero cuando se levanta es el rey de la selva. Lo mismo pasa con los cristianos. La mayoría de nuestro tiempo lo invertimos llenando nuestra mente de principios y orando para que la presencia del Señor nos llene, pero cuando nos ponemos de pie somos los reyes de nuestras circunstancias. Nada nos detiene porque le creemos a él. Si creemos todo es posible. Pues bien, para obtener la bendición de Dios los principios y la presencia tienen que ir juntos. Si creemos todos los principios pero no buscamos al Señor, él no puede intervenir porque los principios funcionan si van acompañados de la presencia de Dios. Necesitamos orar y adorar a Dios para que los principios que hemos adquirido a través de nuestra mente conviertan nuestros sueños en realidad.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

No hay comentarios.: