
Muchas personas son esclavas del miedo a la vida. Viven asediadas por las preocupaciones y las presiones de este mundo tecnificado. Estas almas temerosas aúllan lastimeramente y alimentan sus temores sosteniendo en pie su desesperación. Y, además, cuando hay temor, no hay alegría, no hay vida de verdad. Porque el miedo lo daña todo. Cuando hay miedo todo es percibido negativamente. Las pupilas del temeroso yacen ofuscadas por el pesimismo. Vivir con miedo es estar muerto en vida.
Verdaderamente el miedo es común en este siglo. La vida hoy es muy complicada. Hay poco trabajo, los valores han muerto, y la gente tiene temor de creer en la gente. De hecho, nadie sabe donde se oculta el enemigo de uno. Nuestro mundo está empapado de obstáculos. Entonces, abundan los miedos porque estamos salpicados de negativismo.
Ahora, ¿Cómo podemos superar el miedo a la vida? Simplemente dejando de lado la cobardía. Hay que ser valiente. Hay que amar a Dios, a las personas, a la vida. Hay que mirar lo positivo. Si miramos lo negativo jamás creceremos. Si miramos lo negativo seremos esclavos de las preocupaciones y la angustia. De hecho, ¿para qué mirar únicamente lo negativo, si también hay cosas positivas? Porque si lo pensamos bien, en la vida no hay nada negativo. Es cierto que la vida es complicada, pero eso no quiere decir que vivir sea feo. Por el contrario, la vida es un jardín de cosas inéditas, de flores, de dichas y desdichas. La vida es un conglomerado de circunstancias múltiples. Está lo malo, pero también esta lo bueno. Esta lo amargo, pero también esta lo dulce. Al fin y al cabo, siempre hay cosas positivas. En definitiva, todo depende de cómo uno mire las cosas. Si miramos lo que falta, lo que está roto, todo será negativo. Pero por el contrario, si miramos lo sano, lo que tenemos, seremos positivamente optimistas. Repito, siempre hay algo positivo. Si uno tiene voluntad y valentía, todo se puede hacer. Incluso hay que tener voluntad y valentía hasta para fracasar. Porque en realidad siempre hay algún fracaso en nuestro camino. La vida es un panal de éxitos y fracasos. Todo no es éxito. Todo no es color de rosa. Pero aunque todo no sea éxito, eso no significa que la vida sea negativa. La vida es tan bella como la sonrisa de Dios. Cuando se ama la vida ya no hay miedo. Cuando amamos a Dios, a los demás y a la vida, todo se vuelve importante. Todo vale la pena. Wheeler Wilcox dijo: “Es el entusiasmo, la fe, lo que lleva al triunfo. No es posible lograr nada sin la esperanza de lograrlo.”
Julio C. Cháves.
Verdaderamente el miedo es común en este siglo. La vida hoy es muy complicada. Hay poco trabajo, los valores han muerto, y la gente tiene temor de creer en la gente. De hecho, nadie sabe donde se oculta el enemigo de uno. Nuestro mundo está empapado de obstáculos. Entonces, abundan los miedos porque estamos salpicados de negativismo.
Ahora, ¿Cómo podemos superar el miedo a la vida? Simplemente dejando de lado la cobardía. Hay que ser valiente. Hay que amar a Dios, a las personas, a la vida. Hay que mirar lo positivo. Si miramos lo negativo jamás creceremos. Si miramos lo negativo seremos esclavos de las preocupaciones y la angustia. De hecho, ¿para qué mirar únicamente lo negativo, si también hay cosas positivas? Porque si lo pensamos bien, en la vida no hay nada negativo. Es cierto que la vida es complicada, pero eso no quiere decir que vivir sea feo. Por el contrario, la vida es un jardín de cosas inéditas, de flores, de dichas y desdichas. La vida es un conglomerado de circunstancias múltiples. Está lo malo, pero también esta lo bueno. Esta lo amargo, pero también esta lo dulce. Al fin y al cabo, siempre hay cosas positivas. En definitiva, todo depende de cómo uno mire las cosas. Si miramos lo que falta, lo que está roto, todo será negativo. Pero por el contrario, si miramos lo sano, lo que tenemos, seremos positivamente optimistas. Repito, siempre hay algo positivo. Si uno tiene voluntad y valentía, todo se puede hacer. Incluso hay que tener voluntad y valentía hasta para fracasar. Porque en realidad siempre hay algún fracaso en nuestro camino. La vida es un panal de éxitos y fracasos. Todo no es éxito. Todo no es color de rosa. Pero aunque todo no sea éxito, eso no significa que la vida sea negativa. La vida es tan bella como la sonrisa de Dios. Cuando se ama la vida ya no hay miedo. Cuando amamos a Dios, a los demás y a la vida, todo se vuelve importante. Todo vale la pena. Wheeler Wilcox dijo: “Es el entusiasmo, la fe, lo que lleva al triunfo. No es posible lograr nada sin la esperanza de lograrlo.”
Julio C. Cháves.
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