
Dicen que para alcanzar la realización personal debemos “independizarnos”. Y eso esta bien ya que debemos pensar por cuenta propia, uno debe tomar las propias decisiones. De todos modos todos dependemos de todos. Esto es una sociedad. Claro que uno puede escuchar diferentes opiniones y considerar diferentes puntos de vista, pero la opinión de uno debe ser auténtica, original. Analizar las alternativas, las circunstancias, los eventos y poner manos a la obra para resolver los problemas es una actitud de una persona madura que se vale por sí misma. Asimismo, siempre dependemos de alguna manera de los otros. Somos gente. Somos una compleja y sofisticada máquina constituida por millones y millones de pequeñitos engranajes llamados seres humanos. Y el aislamiento conduce a la desintegración mental. Porque nadie es una isla completa en sí misma.
Ernesto Sabato, autor de Hombres y engranajes, dice: “El individuo solo no existe: existe rodeado por una sociedad, inmerso en una sociedad, sufriendo en una sociedad, luchando y escondiéndose en una sociedad. No ya sus actitudes voluntarias y vigilantes son la consecuencia de ese comercio perpetuo con el mundo que lo rodea: hasta sus sueños y pesadillas están producidos por ese comercio. Los sentimientos de ese caballero, por egoísta y misántropo que sea ¿qué pueden ser, de dónde pueden surgir sino de su situación en ese mundo en que vive?”.
Podemos pensar por cuenta propia pero eso no nos hace personas, lo que nos convierte en personas es ser percibidos por otras personas. Si deseamos vivir en paz debemos procurar llevarnos bien con los demás, porque vivimos en sociedad y de alguna manera todos somos piecitas distintas de una gran máquina llamada sociedad, pueblo, gente.
“Las relaciones humanas son conexiones que se forman entre las personas. El 90% de lo que hacemos tiene que ver con las relaciones interpersonales”, dijo Tom Peters, Autor de "En Busca De La Excelencia ". Así como nosotros con nuestro comportamiento y actitudes movilizamos las emociones de los demás, los que nos rodean también ejercen una influencia sobre nosotros. Está bien tener ideas propias y hacer lo que uno desea pero hay que reconocer que nuestra libertad termina en la punta de la nariz de nuestro prójimo. No cabe duda de que dependemos de los demás pero esto no quiere decir que debemos dejarnos condicionar por la forma en que nos ven los que nos rodean porque nuestro valor no depende, ni debe depender de la mirada del otro. Por algo un filósofo dijo que la mirada del los demás es el infierno. Hay personas que lo único que buscan es ser aceptadas y reconocidas porque de eso depende su valor. Esto es dañino para la autoestima. La persona “independiente” vive su propia vida, sin ser fotocopia de nadie. Pensar por cuenta propia no quiere decir que uno sea egoísta sino que significa que disponemos de criterio como para resolver los eventos imprevistos.
Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar
Ernesto Sabato, autor de Hombres y engranajes, dice: “El individuo solo no existe: existe rodeado por una sociedad, inmerso en una sociedad, sufriendo en una sociedad, luchando y escondiéndose en una sociedad. No ya sus actitudes voluntarias y vigilantes son la consecuencia de ese comercio perpetuo con el mundo que lo rodea: hasta sus sueños y pesadillas están producidos por ese comercio. Los sentimientos de ese caballero, por egoísta y misántropo que sea ¿qué pueden ser, de dónde pueden surgir sino de su situación en ese mundo en que vive?”.
Podemos pensar por cuenta propia pero eso no nos hace personas, lo que nos convierte en personas es ser percibidos por otras personas. Si deseamos vivir en paz debemos procurar llevarnos bien con los demás, porque vivimos en sociedad y de alguna manera todos somos piecitas distintas de una gran máquina llamada sociedad, pueblo, gente.
“Las relaciones humanas son conexiones que se forman entre las personas. El 90% de lo que hacemos tiene que ver con las relaciones interpersonales”, dijo Tom Peters, Autor de "En Busca De La Excelencia ". Así como nosotros con nuestro comportamiento y actitudes movilizamos las emociones de los demás, los que nos rodean también ejercen una influencia sobre nosotros. Está bien tener ideas propias y hacer lo que uno desea pero hay que reconocer que nuestra libertad termina en la punta de la nariz de nuestro prójimo. No cabe duda de que dependemos de los demás pero esto no quiere decir que debemos dejarnos condicionar por la forma en que nos ven los que nos rodean porque nuestro valor no depende, ni debe depender de la mirada del otro. Por algo un filósofo dijo que la mirada del los demás es el infierno. Hay personas que lo único que buscan es ser aceptadas y reconocidas porque de eso depende su valor. Esto es dañino para la autoestima. La persona “independiente” vive su propia vida, sin ser fotocopia de nadie. Pensar por cuenta propia no quiere decir que uno sea egoísta sino que significa que disponemos de criterio como para resolver los eventos imprevistos.
Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar
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