
Dentro de mi cuerpo hay un pozo sin fondo llamado estómago. Soy humano y mi cuerpo está constituido por muchos órganos. Pero el estómago es el órgano que más problemas me causa. Salta a la vista que todos los males de la humanidad tienen una única causa. El estómago. De hecho, a veces conseguir el sustento se hace complicado. En efecto, cuando nuestros estómagos están vacíos surgen la astucia, la falsedad y la deshonestidad en las cuestiones humanas.
Disponemos de una boca. Comemos. Y nuestro pozo sin fondo desea ser saciado. La consecuencia es que trabajamos toda nuestra vida con la energía de los otros órganos, a fin de alimentarnos y llenar el pozo.
Cada pocas horas nos decimos: ¡que hambre que tengo! Y la comida espera sufriente para ser sacrificada…La comida es una expresión de una relación amistosa y comunitaria que no debe ser perturbada. La comida es uno de los símbolos que expresan la comunión fraterna entre los hombres. La comida tiene la tendencia a suavizar el calor de nuestras discusiones y atenuar las asperezas de nuestros puntos de vista. Si ponemos juntas a dos personas cuando tienen hambre y no comida, terminarán invariablemente en una disputa.
Como estamos dotados de estómago, el mejor modo de llegar al corazón de alguien es ofreciendo un buen plato de comida. Es, pues, cierto que la mejor manera de resolver nuestras disputas es durante un buen almuerzo.
En realidad, sobornamos la buena voluntad de todos con frecuentes comidas para abrirnos paso. En ocasión de una boda o de un cumpleaños, se hace una fiesta generosa, con carnes y vino en cantidad liberal. Tan básicamente gravita en nosotros este asunto de la comida y bebida, que todas las revoluciones, la paz, el patriotismo, nuestra vida diaria y todo el armazón de la vida social humana están profundamente influidas por ella.
Todo se debe a la comida. En cuanto a la guerra, Napoleón mostró la profundidad esencial de su cordura al decir que: “UN EJERCITO PELEA CON SU ESTOMAGO”. Cada dato de la realidad confirma que han caído imperios y se han derrumbado los más poderosos regimenes y reinos de terror cuando la gente tuvo hambre. Cuando los hombres tienen hambre se niegan a trabajar, los soldados se niegan a combatir y los individuos se niegan a amar. Al fin y al cabo, trabajamos arduamente durante todo el día para llegar a casa y comer un buen estofado, un buen bife o un buen pedazo de tortilla. De ahí el proverbio de que el mejor camino hacia el corazón de una persona pasa por el estomago.
Cuando la carne esta satisfecha, el espíritu esta más tranquilo y más cómodo, y el hombre ama y aprecia más. En los alimentos, como en la muerte, sentimos la esencial fraternidad de los humanos. Debajo de la piel todos somos iguales. ¡Cuán fácil es proclamar la belleza de la vida cuando nuestros estómagos están llenos!
Alguien dijo que un estomago bien lleno es en verdad una gran cosa; todo lo demás es lujo. A la comida, cualquiera sea, hay que comerla con gusto, ya que es una de las pocas alegrías sólidas de la vida humana. Para cada individuo es necesaria la alimentación, esto hace posible el hecho de que podamos compartir un plato de comida con alguien. La vida merece ser valorada. Por esto debemos valorar la comida. Porque comer en familia es tan hermoso como el canto de los pájaros, el color de las flores, los pétalos de la orquídea, la sonrisa de un niño y todas las cosas que nos interesan.
Julio C. Cháves.
Disponemos de una boca. Comemos. Y nuestro pozo sin fondo desea ser saciado. La consecuencia es que trabajamos toda nuestra vida con la energía de los otros órganos, a fin de alimentarnos y llenar el pozo.
Cada pocas horas nos decimos: ¡que hambre que tengo! Y la comida espera sufriente para ser sacrificada…La comida es una expresión de una relación amistosa y comunitaria que no debe ser perturbada. La comida es uno de los símbolos que expresan la comunión fraterna entre los hombres. La comida tiene la tendencia a suavizar el calor de nuestras discusiones y atenuar las asperezas de nuestros puntos de vista. Si ponemos juntas a dos personas cuando tienen hambre y no comida, terminarán invariablemente en una disputa.
Como estamos dotados de estómago, el mejor modo de llegar al corazón de alguien es ofreciendo un buen plato de comida. Es, pues, cierto que la mejor manera de resolver nuestras disputas es durante un buen almuerzo.
En realidad, sobornamos la buena voluntad de todos con frecuentes comidas para abrirnos paso. En ocasión de una boda o de un cumpleaños, se hace una fiesta generosa, con carnes y vino en cantidad liberal. Tan básicamente gravita en nosotros este asunto de la comida y bebida, que todas las revoluciones, la paz, el patriotismo, nuestra vida diaria y todo el armazón de la vida social humana están profundamente influidas por ella.
Todo se debe a la comida. En cuanto a la guerra, Napoleón mostró la profundidad esencial de su cordura al decir que: “UN EJERCITO PELEA CON SU ESTOMAGO”. Cada dato de la realidad confirma que han caído imperios y se han derrumbado los más poderosos regimenes y reinos de terror cuando la gente tuvo hambre. Cuando los hombres tienen hambre se niegan a trabajar, los soldados se niegan a combatir y los individuos se niegan a amar. Al fin y al cabo, trabajamos arduamente durante todo el día para llegar a casa y comer un buen estofado, un buen bife o un buen pedazo de tortilla. De ahí el proverbio de que el mejor camino hacia el corazón de una persona pasa por el estomago.
Cuando la carne esta satisfecha, el espíritu esta más tranquilo y más cómodo, y el hombre ama y aprecia más. En los alimentos, como en la muerte, sentimos la esencial fraternidad de los humanos. Debajo de la piel todos somos iguales. ¡Cuán fácil es proclamar la belleza de la vida cuando nuestros estómagos están llenos!
Alguien dijo que un estomago bien lleno es en verdad una gran cosa; todo lo demás es lujo. A la comida, cualquiera sea, hay que comerla con gusto, ya que es una de las pocas alegrías sólidas de la vida humana. Para cada individuo es necesaria la alimentación, esto hace posible el hecho de que podamos compartir un plato de comida con alguien. La vida merece ser valorada. Por esto debemos valorar la comida. Porque comer en familia es tan hermoso como el canto de los pájaros, el color de las flores, los pétalos de la orquídea, la sonrisa de un niño y todas las cosas que nos interesan.
Julio C. Cháves.
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