sábado, 3 de marzo de 2007

Debes morir delgada.




Las mujeres de este milenio le han declarado la guerra a la gordura. Esta prohibido ser gordita. Los rollitos son soldaditos que deben ser eliminados, deben morir. Las dietas son múltiples y los ejercicios físicos son obsesivos. Corren, hacen aeróbic, gimnasia, caminan, cuentan las calorías, se miran permanentemente en el espejo y si se ven mal siguen haciendo dietas. Es así, el culto a la perfección física esta de moda y no hay nadie a quien no le importa su aspecto. Cuidarse no esta mal, pero cuando el cuidado de la salud es excesivo, puede derivar en trastornos alimenticios como es el caso de la bulimia y la anorexia.
Estas dos enfermedades están íntimamente relacionadas con la valoración cultural y social de las personas. Hoy día los medios de comunicación fomentan la idea de que para ser bellas las mujeres deben tener curvas perfectas, deben tener buenas lolas, buena cola, las curvas deben ser perfectas. La publicidad, la moda y los mensajes publicitarios ordenan que las mujeres deban ser perfectas. Lamentablemente “el mito de la delgadez expresa un ideal de belleza que se ha constituido en paradigma de éxito, aunque difícilmente alcanzable para la mayoría de las personas. Su difusión como máxima aspiración social lleva implícita una valoración exagerada de los aspectos físicos sobre otras cualidades y aptitudes más trascendentes y, más preocupante aún, es que la propagación de estos modelos estéticos puede hacer estragos entre los más jóvenes”.
Lo cierto es que hoy por hoy de valora en exceso el aspecto físico y se dejan de lado otras cualidades como el carácter, los valores, el conocimiento, la cultura y otros aspectos que también son elementos constituyentes importantes de las personas. Una persona no es importante únicamente por su cuerpo nomás, pero de todos modos las chicas creen que si y por esto incurren en problemas alimenticios con el objeto de tener el cuerpo perfecto, aunque peligre su salud. Las modelos son víctimas directas de la social obsesión por ser delgadas. Si quieren participar en algún desfile deben ser altas, glamorosas, y sobre todo, súper delgadas sino que no sueñen con lucir las pilchas de ningún diseñador.
Hay que decir que no somos objetos sino sujetos. Necesitamos darnos cuenta de que somos valiosos no por como somos por fuera únicamente sino también por nuestros valores. No somos cosas. La piel no lo es todo. Debajo de la piel hay una persona, hay una forma de ser, de pensar, de sentir, de vivir. Con el sólo hecho de ser persona ya se es importante. Somos seres humanos. Entonces más allá de que no que hagamos todos por combatir las enfermedades como la bulimia y la anorexia, hace falta que los encargados de los medios de comunicación reflexionen sobre los mensajes que les están transmitiendo a las mujeres. Las organizaciones privadas y las públicas deben considerar un debate sobre los valores fundamentales que deben regir a las personas a la hora de interpretar e instalarse en la realidad. Hay que educar a los receptores de los mensajes publicitarios de tal modo que no se dejen influenciar por los valores estéticos perjudiciales para la salud.


Julio César Cháves
escritor78@yahoo.com.ar

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