viernes, 16 de marzo de 2007

La nefasta influencia de Harry Potter.


Los libros de Harry Potter, escritos por J.K. Rowling, que han vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo, en más de 60 idiomas, glorifican la brujería. El héroe del mismo nombre que los libros es un joven brujo, hijo de un brujo y una bruja muertos. Sus padres adoptivos, que no son brujos, son descritos por J.K. Rowling, como necios y crueles. El adolescente Harry Potter escapa de su hogar para concurrir a la escuela de brujería Hoqwarts, en donde va a aprender a hacer conjuros, usar encantos y bolas de cristal, montar palos de escobas, convirtiese a si mismo en un animal, y a ejecutar otros rituales oculistas.
Los libros de texto en la escuela de Brujería Hoqwarts tienen títulos como “El libro modelo de conjuros”, etc. Los directivos de la escuela son fantasmas que fueron victimas de muertes horripilantes. Uno es llamado “Casi sin cabeza Nick”; él fue asesinado siendo golpeado 45 veces en el cuello con un hacha desafilada. Hay una “piedra de hechicero” que tiene en poder de dar inmortalidad. El mundo de la hechicería es descrito por J.K Rowling como un pasatiempo excitante y deseable. Los brujos son inteligentes y compasivos; mientras que los que no son brujos, son llamados Muggles (N. de T: palabra inventada que es una deformación de “Mug” que significa torpe o rufián) en los libros, son torpes y poco afectuosos. Harry Potter y sus amigos hechiceros, propenden constantemente a la mentira, roban, quebrantan todo tipo de reglas, desobedecen a figuras de autoridad, y son vengativos. ¿Le agradaría a usted que es padre, que sus hijos se subleven? Ese es justamente lo que propone J. K. Rowling en su libros de brujería para niños.
Además, Harry Potter, como si la influencia de la brujería fuera poco, también hace uso de pociones de drogas, incluyendo la droga Thujone que afecta los sentidos, y que ha sido prohibida en los Estados Unidos desde 1915. Ahora bien, sabemos que la influencia de Harry Potter sobre los niños es nefasta y negativa, pues en Levíticos 19:31 se nos advierte de la siguiente manera: “No os volváis a los encantadores y a los adivinos: no los consultéis ensuciándolos con ello; Yo Jehová vuestro Dios”. También en Deuteronomio se nos dice: “No se halla en ti quien haga pasar su hijo o su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortilegio, ni fraguador de encantamiento, ni quien pregunte a pitón, ni mago, ni quien pregunte a los muertos. Porque es abominación a Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones. Jehová tu Dios los echó de delante de ti”. (Deuteronomio 18:10; 12; y se desea saber más, ver Lev. 20:6; 20:27).
No cabe duda, pues, que los libros de Harry Potter influencian negativamente a los niños. ¿Dejará usted que sus hijos sean influenciados negativamente por este niño brujo que engendró la mente de J. K. Rowling? Espero que no los padres no lo permitan. Dios está en contra de la brujería y la magia. La autora de los libros de Harry Potter, dice que sus libros son inofensivos. Sin embargo, orientados por la palabra de Dios, sabemos, sin duda, que esto es mentira, pues la brujería y el ocultismo son una influencia directamente de Satanás. Practicar la brujería y el ocultismo, es rebelarse directamente contra dios. Ciertamente estos libros de J. K. Rowling, producen en los niños pensamientos sobrealistas, fobias, miedo a la oscuridad, pesadillas, etc. En los libros de Harry Potter abundan los hechiceros que practican la meditación de tipo hindú para clarificar el discernimiento interior. Hay, además de todo lo que he dicho, maldiciones y violencia. Un perro de tres cabezas mutila la pierna de un profesor; y una misteriosa figura de sangre bebe sangre desde el esqueleto de un unicornio; los niños son atacados y paralizados; un gato muerto es colgado cabeza abajo. Padres, ¿Permitirán ustedes que sus niños sean manipulados por esta moda maléfica de Harry Potter? Es mi anhelo que los padres abran los ojos y no lo permitan de ningún modo, pues permitir que los niños alimentan sus mentes con estas cosas morbosas y satánicas, no es bueno ni para los niños, ni para los padres, ni para nadie. ¡Cuidemos las mentes de los niños de la influencia del Dios de este siglo! 1 de Juan 5: 19 nos recuerda: “Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el maligno?

Julio C. Cháves.
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