miércoles, 16 de abril de 2008

Cómo mantener un diálogo eficaz con tu pareja


Una pareja esta constituida por dos personas diferentes, dos biografías diferentes, con experiencias diferentes. Las diferencias se manifiestan en los gustos, las preferencias, los pasatiempos, las creencias, la moral, los valores y sobre todo las emociones. Apenas comienza la pareja estas diferencias comienzan a mezclarse y a medida que transcurre el tiempo muchas cosas van generando conflictos, los cuales pueden unir o separar. Cuando uno de los miembros intenta imponer su punto de vista, dándole una exacerbada importancia a sus ideas y pensamientos, desacreditando la opinión del otro, entonces estamos ante un problema. Si los pequeños conflictos que van apareciendo se solucionan esto contribuye al mejor funcionamiento de la relación, pero si se descuidan los detalles pequeños y los pequeños conflictos se acumulan puede formarse una bola de nieve que puede ponerle fin al amor.


Una relación sólida es aquella que va solucionando los problemas apenas se presentan. Recordemos que cuando uno ama desea contribuir al crecimiento del otro. De hecho, amar es buscar el bien ajeno. El amor no es una obligación o un capricho, el amor es una decisión compartida, un compromiso que construyen dos personas. Entonces, cuando se decide estar con el otro, uno comienza a ceder, dejar de impartir imposiciones, escucha, comparte, respeta, busca el bien del otro. Para que el amor funcione debe haber colaboración, complicidad, atención. Siempre hay que evitar los reproches, las descalificaciones, los insultos, las mentiras y sobre todo las imposiciones. Tengamos en cuenta que el que impone es porque lleva puesta una mochila de frustración, desamor, ansiedad, depresión, tensión, cuentas pendientes, rivalidad, rencor, enojo, falta de flexibilidad.
Por todo lo expuesto es importante que cultivemos con nuestra pareja un buen diálogo. Decir lo que sentimos o pensamos, siempre con tacto y respeto es crucial si queremos que el amor se consolide. Es muy importante abrirnos al otro, mostrarnos tal cual somos, sin fingimiento y falsedad. Recordemos que si amamos al otro buscaremos su bien. Si uno de los dos dice algo, debe decir: “Yo pienso esto pero me importa tu opinión”. Los psicólogos dicen que si transmitimos lo que pensamos y también respetamos lo que el otro piensa, es porque nos estamos comunicando con asertividad. Es decir, transmitimos autoestima, respecto por uno mismo y por el otro. Si queremos llevarnos bien con nuestra pareja debemos adoptar un estilo asertivo de comunicación. Creo que si dos personas se aman procuraran comunicarse de la mejor manera posible, limando asperezas, dejando las diferencias de lado. Las intenciones por ambas integrantes de las parejas deben tener como único motivo convivir con asertividad, resolviendo los pequeños problemas apenas se presentan. La clave de un buen diálogo en la pareja se encuentra en aprender a discutir, negociar, ceder. Por supuesto que aprender esto no es tarea sencilla, pero si queremos el bien del otro es posible. Una de las técnicas empleadas por los terapeutas consiste en juntar a la pareja y dejar que uno hable, con la condición de que el otro no le interrumpa y sin intentar dar soluciones al problema. Cuando ha terminado, el otro tiene que explicar lo que ha oído. De esta forma, el otro puede corregir cualquier malentendido. Pero esta técnica tiene dos mandamientos: que ambos estén dispuestos a trabajar para poder entenderse y que el que escucha no prepare su contraataque sino que intente comprender la posición del otro. Lo importante a tener en cuenta es que en una pareja no hay ganador ni perdedor. Cuando hay buen diálogo y comprensión, ambos son beneficiados. Cuando uno ama desea mejorarse contribuyendo al mejoramiento del otro.


Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar