viernes, 29 de febrero de 2008

Admiración: la antesala del amor


La antesala del amor es la admiración. Admirar es maravillarse por la existencia del otro. Cuando un hombre admira a una mujer y ella a su vez lo admira a él, entonces aparece el amor. Amar es percibir y ser percibido. Nos miramos a los ojos y nos damos cuenta que debajo de nuestra piel hay un alma latente. El otro hace latir nuestro corazón. Y eso nos produce admiración. De hecho, “en el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”. (Albert Camus).

Por el contrario, cuando nos somos indiferentes, cuando no nos percibimos, eso es señal de que la admiración tal vez ha desaparecido y nos estamos dejando de lado. Si ya no nos necesitamos es porque hemos dejado de admirarnos. Y el amor se ha convertido en una rutina. De eso debemos tener cuidado. De acostumbrarnos, de ser siempre los mismos. Es común que después de que desaparece el enamoramiento y sólo quede el amor, empecemos a cuestionaros. En realidad nos cuestionamos porque queremos conocernos, descubrirnos, eso es lo que produce admiración. Cada vez que algo de vos me produce curiosidad es porque te admiro. Y si te admiro es porque haces latir mi corazón.
Diariamente hay muchas cosas que atentan contra la pareja. Los compromisos laborales, los problemas económicos, los altibajos de la personalidad, contribuyen a que perdamos la admiración. Por todo esto, admirar al otro es todo un trabajo. Porque si queremos admiraos debemos hablarnos, comunicarnos lo que pensamos, lo que sentimos, lo que agita las aguas de nuestras almas. Cuando dos personas se aman van a luchar por no perder la admiración mutua. Van a tratar de buscar la novedad en el otro, van a pensar en que pueden mejorarse mutuamente, van a hacer cosas juntos, van a andar nuevos senderos, hablar de temas inéditos, pensar un proyecto juntos. Como dijese alguna vez Gabriel García Márquez, “los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a si mismos una y otra vez”.
Si muchas veces nos somos indiferentes por razones externas es porque la vida nos increpa con sus contratiempos, pero si nos somos indiferentes por razones internas es porque algo anda mal en el corazón. Cuando hay amor las diferencias en vez de separar a las personas las unen más. Cuando hay amor nos admiramos mutuamente por nuestras idas y vueltas, por nuestras palabras y nuestros silencios. En realidad, los seres humanos somos contradictorios. Nuestros estados de ánimos van cambiando y lo cierto es que nada es para siempre. Si dos personas se aman tienen que luchar por estar juntas. ¿Quién dijo que el amor es cosa fácil? ¿Quién dijo que el amor disipa todas las diferencias? Somos diferentes. Y esas diferencias unen a la gente. Porque admirar es advertir en el otro algo que nosotros no tenemos.
El psicólogo Meter Berger dice que una de las cosas que favorecen el buen funcionamiento de la pareja es la reafirmación de lo positivo. Esto quiere decir que si somos diferentes nuestros mundos van a ampliarse, nuestros criterios serán enriquecidos y nos ayudaremos mutuamente. Si se reafirma lo positivo los defectos y contradicciones están delante de nuestros ojos, pero eso no impide que estemos separados. Por el contrario, eso nos ayuda a limar asperezas y a ceder cuando es necesario, nos enseña a estar abiertos al perdón y ser tolerantes, nos enseñan a buscar la equidad y el beneficio mutuo. Si reafirmamos lo bueno, lo positivo, vamos a admirarnos, van a estar juntos. Cada encuentro abre nuevas posibilidades. Hay un texto del libro Los gozos y las sombras, de Torrente Ballester que lo resume todo a este respecto: “Enamorarse es algo más que el deseo de estar con una mujer, es el haber hallado una persona junto a la cual uno pueda ser verdadero, porque buscarse a una mujer como espectadora de la mentira que has ido inventando es arriesgado. No hay mentira que soporte la convivencia”.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar

1 comentario:

Ale dijo...

Mantener un noviazgo no es tarea fácil, es todo un trabajo.
pero se puede lograr cultivando un diálogo fluido, expresar una amistad verdadera, teniendo compañerismo, respeto, compromiso y ganas de compartir de lo que somos y tenemos.
Por eso te AMO amor, y nunca nos vamos a dejar vencer por la rutina.