lunes, 19 de noviembre de 2007

La conquista del milagro



“En esto, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto." (Mateo 9:20). La palabra crisis en chino significa al mismo tiempo peligro y oportunidad. Durante doce años la crisis personal de la protagonista de este relato significo peligro. Esta mujer sufría en silencio, tenía molestas hemorragias, su cuerpo no funcionaba bien, y se supone que después de sufrir más de una década no solamente su salud física había declinado sino que su autoestima estaba por el piso. Para entender la crisis de esta mujer debemos situarnos en el contexto histórico ya que las leyes judías de aquella época decía que de acuerdo al libro de Levítico, (Levítico 15, 19-28.), la mujer que tenía la menstruación era considerada impura, de la misma forma que era considerado impuro todo aquel que la tocara. Como esta mujer tenía flujo de sangre, fuera del tiempo normal de su período menstrual, significaba que permanecería impura mientras durara este mal funcionamiento físico. Sin embargo, su fe era sólida. Su cuerpo estaba pálido, pero su fe brillaba más fuerte que el sol. Cuando oyó hablar de Jesús, su crisis personal de repente significo oportunidad de un milagro.

Jesús iba caminando, rodeado de gente, y esta mujer se dijo a si misma que si tan solo tocaba el borde del manto del maestro sería sana. Y como su fe era sólida se atrevió a ir al maestro y logró tocarlo. Durante doce años había ido muchísimas veces al médico, gastando todo su dinero. Había buscado la posibilidad de curarse pero sus esfuerzos habían sido vanos. Su crisis significo durante este tiempo peligro, pero la presencia de Jesús hizo aparecer en su vida la oportunidad. Entonces, conquistó el milagro. Posiblemente su enfermedad la avergonzaba, por esto se acercó por detrás y quiso pasar desapercibida, (además recordemos que las leyes de Moisés decían que esta mujer era impura), pero Jesús no dejó que este milagro pasara desapercibido. Cuando tocó el manto cesó el flujo, pero faltaba algo, faltaba que Jesús restaurara su autoestima y luego de preguntar quien lo había tocado, Jesús se detuvo y hablo con ella, diciendo que su fe la había convertido en una persona sana y salva. Tocar a un hombre con esa enfermedad encima significaba contagiar de impureza a esa persona, pero a Jesús conocía la tradición que aquella época imponía con las mujeres en estas condiciones. De todos modos, Jesús habló con ella y la libró del lastre que cargaba encima por ser considerada impura e intocable.

Cuando alguien realmente tiene fe, Dios conspira para que esta persona pueda conquista el milagro. Jesús hizo milagros y sorprendió a mucha gente, pero esta mujer lo sorprendió a él. Muchas personas tocaron a Jesús superficialmente, pero esta mujer lo tocó con fe. Si tocamos a Jesús con verdadera fe él puede librarnos de los males que nos oprimen. No esta mal buscar la ayuda de médicos, de gente que puedan ayudarnos con nuestros problemas, pero siempre debemos buscar a Jesús. Cuando buscamos a Jesús nuestra crisis encuentra la oportunidad del milagro. Como alguien dijo: “La perseverancia de los santos consiste en constantes nuevos comienzos”. Comienza una y otra vez, no te rindas jamás. Porque aunque tu crisis signifique peligro, cuando aparezca Jesús en tu vida significará oportunidad.

Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar

1 comentario:

Mão Branca dijo...

holla, companero. www.bardoescritor.net

se desea, puedo poner algo suyo en el site.
[]s