
“A quien espera le llegan todas las cosas, tomando en cuenta que sabe qué le espera. Si nos sentamos a esperar que aparezca algo, es posible que no sea otra cosa sino los dedos de los pies” , Woodrow Wilson.
Si uno desea cosechar primero debe sembrar. Cosechar éxito incluye sembrar esfuerzo, inteligencia, voluntad, creatividad, perseverancia, creatividad, etc. Cosechamos lo que sembramos. Nadie recoge frutos de la nada. Y nadie siembra si no siembra correctamente. La siembra debe comenzar en la época justa. Además, hay que saber lo que significa sembrar. Sembrar significa dispersar semillas en el suelo para su posterior germinación y aprovechamiento de los frutos cultivados. Sembrar también significa dar motivo, causa o principio a una cosa. Hacer algunas cosas para que produzcan fruto. Quien siembra debe conocer la ley de la siembra y la cosecha y además, debe creer en el poder de las semillas. Max Lucado en su libro “Aplaudo del Cielo” cuenta respecto al poder de las semillas :”¿Quiere ver un milagro? Haga esta prueba. Tome una semilla del tamaño de una peca. Póngala bajo varios centímetros de tierra. Dele suficiente agua, luz y fertilizante. Y prepárese. Una montaña será removida. No importa que la montaña sea millones de veces más pesada que la semilla. La semilla la empujará hasta correrla. Cada primavera, soñadores de todo el mundo plantan pequeñas esperanzas en suelo arado. Y cada primavera, sus esperanzas presionan contra lo imposible y florecen”.
Cuando una persona anda en busca de frutos para su vida, es capaz de entender y de ser consciente de la grandeza y la magnificencia de la ley de la siembra y la cosecha. Los tiempos pueden ser difíciles pero si sembramos ineluctablemente cosecharemos frutos. Si hay causas surgirán efectos. Si hay esfuerzos habrá buenos resultados. Si abunda el amor habrá buenas relaciones humanas. Sembrar implica acción, movimiento, trabajo, diligencia. De algún modo, se puede decir que sembrar es una manera de ayudar a Dios. Sembrar es una forma de ser optimista. Sembrar es la tendencia a ver y a juzgar las cosas y los eventos bajo su aspecto más favorable. Un sembrador entiende y esta consciente de los cambios de la naturaleza, pero reconoce el poder de una pequeñita semilla; sabe de la existencia del frió extremo y del calor furioso, pero cree que toda semilla esta preparada para lidiar con estos obstáculos naturales; ve lo negativo de las cosas, pero también ve lo positivo; esta expuesto a lo peor, pero espera lo mejor. Un sembrador tiene muchas razones para estar triste, quejarse y ser pesimista, pero prefiere tener razones para sonreír, y esperar la visita del arco iris y los vientos favorables. Si se cree en el poder de las semillas, a la larga o a la corta, se saborearan los frutos de la esperanza.
Al fin y al cabo, cada uno de nosotros somos responsables de las semillas. Debemos ponerlas bajo el suelo, echarles agua y fertilizante. Entonces, después y solo después de sembrar, cosecharemos los frutos que tanto anhelamos. Finalmente Enrique Mariscal nos hace reflexionar con uno de sus “Cuentos Para Regalar A Personas Inteligentes”:”Una mujer descubre en el supermercado que Dios está detrás de un mostrador: Es la mía-, se dijo y preguntó:
-¿Qué es lo que vendes?
-Todo lo que tu corazón desee-, contestó el Señor.
-Bueno, entonces dame felicidad, paz, algo de dinero, salud para mí y toda mi familia; y tambien para el barrio, además...
-No entendiste bien querida-, respondió luminoso el Padre, YO VENDO LAS SEMILLAS...”.
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