viernes, 16 de marzo de 2007

Respeto hacia uno mismo.

“Con frecuencia, nada resulta más provechoso que la autoestima, justamente entendida y bien manejada”
Jhon Milton, Autor de “El paraíso perdido”.



La autoestima es un juicio personal de dignidad, que se expresa en las actividades hacia sí mismo. Una persona con una buena autoestima mantiene una buena opinión de sí mismo, aprobando su conducta, y creyéndose importante, digno, y con éxito personal. Si tenemos buena autoestima confiáremos en nuestra capacidad de pensar y lidiáremos con las adversidades de la vida con valor, dignidad, seguridad, y respecto hacia nosotros mismos. Cuando nos autoevaluamos debemos mantener una coherente opinión de nosotros mismos, siempre respetando nuestra unicidad e integridad como seres humanos. Valorarse y respetarse a uno mismo es ser portador de una buena autoestima. “A ti mismo sé fiel… y así con nadie podrás ser falso”, dijo William Shakespeare.
William James, el padre de la psicología norteamericana, en su obra “Principies Of. Psychology”, obra editada por primera vez en 1890, quizás contiene el primer esbozo de definición de autoestima: “Yo, que para la época he arriesgado todo para ser psicólogo, me siento mortificado si otros saben mucho más de psicología que yo. Pero me alegra desenvolverme en la más gran materia y no me producen ninguna sensación de humillación personal. Si tuviera pretensiones de ser lingüista, se habría producido el efecto inverso… Sin intento no puede haber fracaso; sin fracaso no hay humillación. Lo que sentimos con respecto a nosotros mismos en este mundo depende enteramente de lo que apostemos ser y hacer. Está determinado por la proporción entre nuestra realidad y nuestras supuestas potencialidades; una fracción en la cual el denominador son nuestras pretensiones y el numerador, nuestro éxito: por lo tanto,
Autoestima = éxito
Pretensiones
Dicha fracción puede aumentarse tanto disminuyendo el denominador como el aumentando el numerador. Es tan maravilloso consuelo ceder en pretensiones, como verlas colmadas”.
Mientras más sólidamente nos respetemos y amemos a nosotros mismos, mejor equipados estaremos para lidiar con los obstáculos y adversidades en nuestra vida personal, laboral y social. Si pensamos positivamente de nosotros mismos, andaremos bien en el trabajo, en nuestras relaciones interpersonales, etc. Los pensamientos que albergamos con respecto a nosotros mismos es un factor de vital importancia para alcanzar la plenitud. Una buena autoestima no consiste en un engreimiento ruidoso, sino en cambio, consiste en silencioso respeto por uno mismo, la sensación del propio valor. Cuando uno se respeta a sí mismo se siente contento con quien es. Una persona con buena autoestima simplemente desea ser auténtica, siendo ella misma, sobresaliendo, no por competencia y engreimiento, sino por honesta y sincera originalidad. Si uno se ama a sí mismo tiene libertad para ser el mismo, viviendo una vida de acuerdo con sus deseos y talentos personales. La autoestima actúa como el sistema inmunológico de nuestra conciencia, dándonos resistencia, fortaleza y capacidad de regeneración. Si nuestra autoestima es baja disminuye nuestra capacidad para lidiar con los problemas de la vida. Nos derrumbamos ante el menor obstáculo. Pero si tenemos una sólida auto estimación lucháremos y viviremos de un modo valiente, integro y feliz. Cuando se ama a sí mismo se es capaz de vivir una vida feliz en lo personal, lo laboral y lo social. “Nunca realizó nada notable el que hizo poca estimación de sí mismo. No obtendremos de nosotros más de los que esperamos obtener”, afirmó Orison S. Marden.

Julio C. Cháves.
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