domingo, 15 de julio de 2007

La psicología positivista de César Castellanos


Comentario sobre el Mensaje de César Castellanos: “ACTITUD NEGATIVA vs. ACTITUD POSITIVA”

http://www.kairos.7p.com/ El lenguaje que utiliza Castellanos en su G12, y en general todos los que están representados por esa corriente de “pensamiento positivo” etc. se aleja bastante de la expresión, e incluso del concepto bíblico como tal. Tomemos el siguiente ejemplo. Cuando quiere definir la actitud del pueblo de Israel junto con Moisés, una vez vieron al ejército del faraón hundirse bajo las aguas (Ex. 14; 15) dice que “tenían una actitud optimista de triunfo”. La palabra “optimismo”, así como las palabras “conquista y dominio, o triunfo” son muy nombradas por Castellanos en todas sus aportaciones. La pregunta es obvia ¿Es ignorante Castellanos de los términos que emplea? No lo creo. Regresando al aludido pasaje de Exodo; ¿de veras que esa era la actitud? La Biblia dice que <> (Exodo 14: 15); y aunque obviamente hubo alegría y gozo por ver como sus enemigos ya no podrían acceder a ellos jamás, la actitud del pueblo de Israel no era de optimismo triunfalista, sino de agradecimiento a Dios, expresado a través del cántico de Moisés y de María (Ex. 15: 1-21), y de elogio del poder de Dios. En otras palabras, el reconocimiento fue hacia Dios y su poder, y jamás hacia sí mismos, como si ellos hubieran vencido al enemigo (mas bien estaban horrorizados de ver que los egipcios iban a caer sobre ellos y llenos de palabras de reproche y queja contra Moisés (Ex. 14: 10-13); esto dista mucho de tener una “actitud optimista de triunfo” como la define Castellanos. Veamos acerca del “optimismo”: Pero, analicemos las palabras de Castellanos, acerca de tener una “actitud optimista de triunfo”. Primeramente ¿qué es el optimismo? El optimismo, no es un simple “sonreír a la vida”, o una sonrisa en los labios; es algo más que eso….bastante más. El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. Es una manera de entender la vida desde un posicionamiento no cristiano, sino secular y humanista. La contra sería, el pesimismo. El optimismo es una doctrina metafísica, cuyo principal representante de su exposición fue Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716). Leibniz, filósofo, matemático y muchas cosas más, fue también un activista ecuménico. Dice así la Enciclopedia: <>. Por medio de los jesuitas, abogó por el desenvolvimiento de afinidades culturales, a fin de conseguir una concordia internacional. Dice al respecto el filósofo español y católico Julián Marías: <<Él (Leibniz) quería que las iglesias protestantes y católica se aproximaran y llegaran a una unión, sin cambiar las confesiones>>. Vemos en todo ello un mover de falsa unidad de los cristianos, del cual el propio Castellanos no se desmarca, y que sabemos que proviene de las entrañas del Vaticano, dirigido por el mismo enemigo de nuestras almas. Por otra parte, lo que se esconde detrás de vocablos como “optimismo”, y “triunfo”, son conceptos humanistas que apelan al ego del oyente; que incitan a buscar el “éxito”. Frases como: <>. <> Aun y siendo de Dale Carnegie, podrían perfectamente venir de la pluma de Castellanos o de sus predicaciones. De hecho existen demasiadas similitudes que descartan la casualidad. Los cristianos no somos llamados por Dios a ser ni pesimistas, ni optimistas, sino a andar en fe. ¿Triunfo o fracaso?: En cuanto al triunfo, en todo caso, es el que produce Dios por su acto, jamás el que viene por supuestos méritos propios, que por cierto, no existen ante Él. Aquellos israelitas, con Moisés a la cabeza, no tenían ninguna “actitud de optimismo de triunfo”, como asegura a la ligera Castellanos, sino en todo caso, al menos por parte de Moisés y sus allegados, una actitud de sometimiento a Dios y de fe en Él. Nada tiene esto que ver con “optimismo” ni “triunfo”. Castellanos sigue disertando sobre el célebre pasaje de los doce espías enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán (Nm. 13), y explica acerca de la queja de los diez de ellos, y dice así Castellanos, poniendo lo siguiente en sus bocas: <<…las ciudades son muy grandes y fortificadas; nunca podremos conquistarlas, Dios nos hizo trampa, nos engañó…>>. Vayan Vds. al pasaje que se pueda asemejar a eso (Números 13: 28), y verán que lo que está en negrita jamás fue dicho. Castellanos inventa palabras para probar su argumentación. Luego sigue diciendo: <<…dieron un reportaje completamente negativo (lo cual es cierto, y seguidamente añade): <>…Vamos por partes, ¿qué tiene que ver el relato bíblico de los diez espías y su queja ante Moisés y todo el pueblo de Dios, con lo que dice a diario la radio, dirigido su mensaje a una nación secular, como todas las demás? Es normal que la gente de la calle se queje constantemente de esto y de aquello, ya que no tienen, ni pueden tener fe en un Dios que no conocen, y la mayoría no quieren conocer ¿Por qué mezclar las “churras” con las “merinas”? Luego, Castellanos sigue argumentando acerca de los israelitas de aquella generación que sólo entraron en la tierra prometida, a saber, Josué y Caleb; y llega a la siguiente conclusión de modo muy dogmático: <> La pregunta es a priori extremadamente sencilla: ¿Qué “actitud de fracaso” puede evitarnos el entrar en qué “tierra prometida”? ¿De qué tierra prometida está hablando Castellanos? Los que somos cristianos, y por lo tanto nacidos de nuevo (Jn. 3: 3) ya hemos entrado en la “tierra prometida”, si así lo queremos llamar; ya que nuestra ciudadanía está en los cielos (Fil. 3: 20). Los que somos verdaderamente cristianos no tenemos actitud alguna de fracaso, aunque estemos atribulados y afligidos aquí en este mundo (2 Co. 4: 8; Jn. 16: 33). No la podemos tener porque la Palabra dice que somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó (Ro. 8: 37), y la Palabra no puede mentir. Si no está hablando Castellanos de la salvación del creyente, entonces ¿de qué habla?, otra vez, ¿qué es esa “tierra prometida” a la cual alude, que tenemos que conquistar y dominar? Ahí está la cuestión de todo el meollo. Castellanos, efectivamente, no está tanto hablando en términos espirituales, sino muy naturales. El habla de “conquistar la tierra”; es decir, este mundo. No es más que un posicionamiento dominionista. Defendiendo su teología de “ir por casa” del gobierno de los doce, hace la siguiente declaración: <> (Liderazgo de éxito través de los 12, pág.153) Así pues, la supuesta “conquista de las naciones” es la meta de Castellanos. De hecho, es la meta de todos los que trabajan, dentro de la Iglesia, y fuera de ella, hacia la implementación del Nuevo Orden Mundial; y el consiguiente advenimiento, no de Cristo, sino al contrario, del Anticristo. Abandonemos todo posicionamiento de psicología positivista y su concepto, y sigamos la línea, argumento y Espíritu de la Palabra de Dios, que mejor nos irá; sobretodo cuando el Señor está ya para volver a por Su Amada. Bendiciones a todos. Miguel Rosell, pastor de Centro Rey, España Marzo 2006

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