miércoles, 20 de abril de 2011

Esclavos de la mentira

Por medio de la exageración, inventando historias o contando anécdotas, los “mitómanos” adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunados, bendecidos o inteligentes. Ante todo cabe preguntarnos: ¿Qué es la mitomanía? Es un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica. Afecta a personas con un nivel de autoestima muy bajo, por lo que mienten para llamar la atención con sus invenciones sobre grandes acontecimientos o dramas personales.
En 1905, el psiquiatra francés Ernest Dupré definía la mitomanía como la tendencia patológica a inventarse episodios de la propia vida. Muchos mitómanos son personas que se dedican a fabular de forma constante y exageran sobre sus logros. Consiguen satisfacción cuando son el centro de atención. Sin embargo, mentir no es algo inusual. De hecho, muchas personas mienten, en mayor o menor medida. Y en esta reflexión no quiero hablar de la mitomanía patológica sino de la gente que miente deliberadamente porque quiere hacerlo, para conseguir lo que quiere. Lamentablemente muchos mentirosos desperdician su tiempo en vano porque la mentira a lo único que conduce es al aislamiento y la soledad. Proverbios 21:6 dice: “Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte”.
La persona que miente porque quiere es el fabulador y en este caso hablamos de mitomanías no patológicas, como las apreciadas en personas que exageran o adornan todo lo que dicen, conscientes de ello y sin poder evitarlo. Lo que no sabe el fabulador es que miente porque su autoestima esta baja. De hecho, la mitomanía es un problema que afecta a personas con baja estima. Muchas personas mienten para sentirse importantes y porque carecen de recursos para comunicarse bien con sus semejantes. Entonces, como tienen miedo al rechazo, mienten con el fin de mostrar algo que no son. En fin, el “mitómano” busca impresionar para que los demás lo acepten y respeten.
Los “mitómanos” buscan aumentar su nivel de autoestima con la mentira. Muchos no persiguen un beneficio económico, sino que saben que mienten y disfrutan con ello. Les encanta engañar a personas que son más importantes o inteligentes que ellos. Pero vale decir que Dios detesta a los mentirosos. Proverbios 12:22 dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”. Una de las razones porque muchas personas se convierten en “mitómanos” es porque esta es la única forma que encontraron de llamar la atención o de destacarse o de engañar. Otras veces es un comportamiento habitual que empezó como un recurso para salir de un apuro o conseguir algo. Si es reiterativo y el mentiroso constata que funciona ante los demás, se convierte en hábito. Algunos grandes mentirosos, como los timadores, son modelos para quien quiere lograr algo de manera rápida y sin esfuerzo. El objetivo de los “mitómanos” es ser el centro de atención. Por este motivo, eligen como tema de sus mentiras grandes hazañas o grandes dramas personales. Es decir, buscan la atención a través de la admiración o la compasión de los demás. Entonces, cuando sus interlocutores comienzan a escucharlos son engañados. Como dije líneas arriba, Dios condena a los mentirosos. Así que cada vez que mientas recuerda que: “…todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Apocalipsis 21:8.
Julio césar cháves
www.juliochaves.blogspot.com
escritor78@yahoo.com.ar
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