miércoles, 29 de septiembre de 2010

Nuevo Proyecto de Bernardo Stamateas


Bernardo Stamateas, autor de los best sellers “Emociones Toxicas”, “Autoboicot” y “Gente Toxica” viajó a la ciudad de Los Ángeles para realizar el seminario sobre “Anger Management for facilitators” (Manejo de ira para terapeutas) que está a cargo de George Anderson, Ceo de Anderson & Anderson. Cabe destacar que fue este profesional quien brindó asesoramiento para la realización del film Locos de ira, con Robert De Niro. Y figuras del espectáculo hollywoodense
acuden a su centro para capacitarse por cuestiones personales y laborales.
El centro Anderson & Anderson es la autoridad mundial en manejo de ira, y el objetivo central de Stamateas es el de volcar todo lo aprendido a nuestro país para trabajar profundamente sobre esta temática.


Ya de regreso, Stamateas se mostró muy entusiasmado con nuevos proyectos ya que se convirtió en representante exclusivo del centro Anderson & Anderson para nuestro país. Ya está trabajando en la implementación de grupos y adolescentes para tratar esta complicada temática, que en EEUU se aplica en forma muy firme.

En el país del Norte, quienes protagonizan situaciones violentas deben realizar un curso de manejo de ira o de lo contrario, pueden ser encarcelados.
Según un artículo publicado por Clarín: “jueces de todo Estados Unidos recurren a estos programas para aliviar la superpoblación de las cárceles y reducir el trabajo en los tribunales, según explica Pam Hollenhorst, directora asociada en el Instituto de Estudios Legales de la Universidad de Wisconsin, quien llevó adelante uno de los estudios más amplios sobre investigación del manejo de la ira. A una cárcel, el encierro de un recluso que haya sufrido un ataque de furia o protagonizado algún ataque puede costarle entre 50 y 100 dólares diarios.
Las clases sobre manejo de la ira pueden llegar a variar ligeramente. Pero la mayoría comparte principios básicos de la psicología, como comprender, identificar y aprender a controlar emociones iracundas y utilizar técnicas de relajación para minimizar las respuestas psicológicas al enojo.
La mayoría de estas clases, conducidas por lo general por instructores con experiencia en trabajo social, ayudan a los clientes a decidir por qué cosas vale la pena enojarse y por cuáles no. Enseñan también a identificar aquellos casos en los que la ira es apropiada y la forma para comportarse de modo firme y seguro para conseguir lo que uno desea, pero sin agresividad ni espíritu destructivo.
Los programas pueden durar de 10 semanas a un año y costar entre 150 y 1.000 dólares. No existen normas nacionales o estaduales que indiquen qué es lo que debe enseñarse en estos cursos o quién está calificado para dictarlos. Y si bien es difícil obtener cifras precisas, algunos calculan que alrededor de 7.000 personas fueron capacitadas ya para dictar este tipo de cursos.
Algunos estudios sobre reclusos y criminales juveniles sugieren que estas clases contribuyen realmente a desalentar las conductas agresivas a pesar de que no existen pruebas concluyentes que muestren que son beneficiosas para la población en general. Los especialistas del área de la salud no están convencidos de que estos programas den resultado. Y la Asociación Norteamericana de Psiquiatras, que representa a 35.000 profesionales, ha manifestado sus dudas”.
Marisa Brel

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