sábado, 16 de abril de 2011

Rivalidad entre hermanos

La rivalidad entre hermanos es algo normal en la vida. No importa cuan bien se lleven los hermanos, siempre surgen riñas y se pelean y discuten por algún motivo. Algunos pediatras dicen que mientras más jóvenes sean los chicos, habrá más rivalidad. Así mismo vale decir que la rivalidad existe entre niños de edades dispares. También es importante la intervención de los padres en las peleas y como ponen en orden la relación entre sus hijos. Alberto Amato, columnista de Clarín, dice a este respecto: “Que los hermanos mayores no sean más inteligentes que los menores no implica lo contrario. Caín era menor que Abel. Y miren la que armó. Además, hay hermanos mayores y hermanos más grandes. No es lo mismo. Hay muchos hermanos menores que son hermanos mayores de sus hermanos más grandes. Pocas veces se da la recíproca. Los hermanos compiten, casi siempre, por el amor y la aprobación de los padres. Así desarrollan eso que la ciencia llama, con piedad, inteligencia. Es una lucha vana, casi siempre decidida de antemano. La aceptación de esa leve tragedia, es lo que damos en llamar fraternidad”. Los niños compiten porque se sienten inseguros del cariño paterno. Muchas veces debido al favoritismo de los progenitores muchos niños tratan a sus hermanos como rivales con el fin de atraer la atención de sus padres y así sentirse más valiosos. Hay que decir que todas las familias tienen que lidiar con la rivalidad entre hermanos. A causa de celos, diferencia de edad y personalidad, y muchas razones más, los chicos compiten interminablemente. Cuando nace el primogénito tiene a sus padres, tíos/as, primos y abuelos a sus pies para colmar sus necesidades y caprichos. Ahora, cuando llega el hermanito ahí surge el problema y la inseguridad. “Cuando la madre está nuevamente embarazada el primogénito manifiesta cierta inconformidad, aún y cuando no entiende qué pasa; se tuna llorón, desobediente y agresivo, síntomas que al nacer el hermano se exacerban buscando la atención que se ha perdido; es rebelde, moja la cama, habla como si tuviera menos edad, se chupa el dedo como lo hacía antes, etcétera” Lo que provoca la rivalidad entre hermanos es que cada uno de los hijos quiere ser el preferido de sus padres. Entonces, el secreto para lidiar con la rivalidad entre hermanos es conocer las causas de esta conducta. Kenneth N. Condrell, Ph.D, a través de los años, ha recopilado muchas ideas sobre cómo lidiar con la rivalidad entre hermanos cuando tienen sólo de 2 a 3 años de edad. He aquí algunos de sus mejores consejos:1)-Los papás desempeñan un papel importante en ayudar a lidiar con la rivalidad entre hermanos. Ya cuando se acerca el nacimiento del nuevo bebé, es aconsejable que el papá comience a asumir más responsabilidad en el cuidado y la crianza del hijo mayor, además de básicamente pasar tiempo con él. Esto le facilita al hijo mayor la llegada del bebé. Los papás también desempeñan otro papel importante: cuando nazca el bebé, puede encargarse de él a ratos para que la mamá pueda dedicarle tiempo al hijo mayor. Hoy día, más y más hombres reconocen que la vida tiene más sentido cuando participan activamente en la crianza de los hijos. Si su esposo piensa todo lo contrario y siente que al ayudarla lo que le está haciendo es un favor, entonces debe tener una conversación seria con él. A las madres cuyos esposos no participan activamente se les dificulta más lidiar con la rivalidad entre hermanos. Se puede hacer, pero es mucho más difícil.2)-Los abuelos y familiares también pueden ayudar. No todas las familias de hoy día son familias extendidas, pero si tiene la dicha de tener a los abuelos cerca, éstos le pueden ayudar a manejar la rivalidad entre hermanos. Cuando el hijo mayor pasa un tiempo con los abuelos, es el número 1 otra vez. Eso lo reconforta, ya que puede estarse sintiendo remplazado por el nuevo bebé.3)-Recuerde a las visitas que van a conocer al nuevo bebé, que también presten atención al mayor. Cada vez más adultos son conscientes de la rivalidad entre hermanos e incluso traen un regalito para el mayor cuando van a visitar. Sin embargo, aún hay visitas que llegan y olvidan por completo al hijo mayor y van directamente a ver al bebé. Con un poco de planificación, usted puede hacer sentir mejor a su hijo mayor. [Incluir un ejemplo]4)-Antes de que nazca el bebé, léale a su hijo mayor algunos libros de cuentos sobre el tema. Los niños aprenden muchísimos de los cuentos. Las historias sobre la llegada de un nuevo bebé y cómo se sentía el hermano o la hermana mayor, ayudan a su hijo a entender mejor los cambios. Además, aliente al hijo mayor a que exprese sus sentimientos de tristeza y coraje luego de que nazca el bebé. 5)-Léale la mente a su hijo y exprese con palabras lo que usted cree que siente. A los niños pequeños se les hace difícil expresar sus sentimientos y usted puede ayudarlo. Por ejemplo, si ve que su hijo mayor hace gestos de enfado, adivine el problema y dígale algo como: "Creo que estas triste porque últimamente no hemos tenido mucho tiempo para jugar juntos, ¿verdad?". Luego, déjele saber que lo entiende, abrácelo y hagan planes para divertirse juntos.6)-Permita que su hijo mayor vuelva a ser "su bebé" sin molestarse por ello. Una de las reacciones más comunes de los hijos mayores con la llegada de un nuevo bebé es comenzar a actuar como un bebé. En ocasiones, el mayor comienza a tener problemas para ir al baño o quiere usar un chupete o el biberón. Tan pronto se dé cuenta de lo que está pasando, dígale algo como: "Vamos a suponer que todavía eres mi bebé... ven para acá". Lo carga y lo mece, hasta puede ofrecerle un biberón de verdad o de juguete. Por un momentito, su hijo mayor vuelve a ser su bebé. Le sorprenderá lo mucho que le agrada esto a un niño de tres años perfectamente maduro. Se derretirá en sus brazos. Al cabo de unos minutos, dígale: "Okey, es hora de que mi niño vuelva a ser mi niño grande". Julio César Cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
Publicar un comentario