jueves, 31 de marzo de 2011

Prefiero ser un gigante con debilidades

“En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: - ¿Cuántos riñones tenemos? - ¡Cuatro!”, responde el alumno. - ¿Cuatro?, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar. - ¡Y para mí un cafecito!, replicó el alumno al auxiliar del maestro. El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, entre tanto, el humorista Aparício Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: - Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”. De la misma manera que el profesor subestimó a su alumno muchas personas subestiman a los demás porque se creen superiores. Muchos creen erráticamente que la soberbia y la petulancia puede hacerlos crecer, pero lo que realmente hacen es disminuirse, quitarse valor, convertirse en enanos. La soberbia conduce a la soledad y el rechazo. Jamás olvidemos que las otras personas también piensan, sienten, tienen convicciones, ideas, potencial y creencias. “Quien ha creído haber comprendido algo de mí, ha reconstruido algo mío a semejanza suya; quien no ha comprendido nada de mí, negaba que yo hubiera de ser tenido en consideración en modo alguno” , dijo Friedrich Nietzsche. Imagino a los contemporáneos del filósofo murmurando a espaldas de Nietzsche, mientras levantaban con cierto desdén sus tazas de café. Un siglo después no se sabe mucho sobre sus detractores y él, es y será un paradigma de la filosofía. Los contemporáneos de Nietzsche eran enanos que criticaron a un gigante. El significado literal de subestimar es estimar a una persona por debajo de lo que realmente vale. El prefijo sub significa “por debajo” y entonces, en conjunto con el verbo estimar nos da la idea de que se hace un análisis o una valoración del objeto en cuestión inferior a lo que es en la realidad. La subestimación es un fenómeno muy común en la actualidad en lo que respecta a relaciones interpersonales ya que muchas veces se subestiman las capacidades o posibilidades de una persona por elementos tales como el aspecto físico o su capacidad intelectual. El término subestimar es usado con un sentido negativo ya que supone que se está estimando o valorando algo por menos de lo que realmente vale, lo cual significa que no se le da su valor o su verdadera importancia. Se puede proceder a la subestimación de un sinfín de cosas. En el caso de las relaciones sociales, la subestimación siempre está presente cuando se mide a una persona por elementos tales como el aspecto físico ya que esto nos impide ver o estimar de manera correcta sus capacidades, sus habilidades, sus elementos intelectuales para realizar determinadas tareas. Así, se subestima a la gente que tienen alguna discapacidad física mientras que quizás a nivel intelectual sus habilidades y su potencial es igual o mayor que el de cualquier otro individuo. José Narosky dijo: “Solo los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes”. Si realmente queremos ser valorados por los demás y queremos establecer amistades positivas es necesario manifestar empatía hacia los demás. Valores a los demás y seguramente también nos valorarán. No nos regocijemos de las debilidades de los demás porque todos tenemos debilidades y nadie es infalible. Yo por mi parte prefiero ser un gigante con debilidades que un enano que vive criticando. Ahora, para terminar quiero compartir con ustedes la historia de Paul Potts, un hombre que dejó boquiabiertos a los jurados de un programa de televisión. Observen por qué no se puede subestimar la capacidad de una persona a simple vista. Vi el video en YouTube. Paul Potts, apareció tímido, tembloroso y cabizbajo en el escenario. “¿Qué nos tienes preparado?”, le preguntó uno de los tres miembros del crítico jurado de Britain’s got talent, un especie de Operación Triunfo. “Canto ópera”, contestó Paul Potts, un vendedor de teléfonos celulares de 36 años. El jurado no pudo reprimir una sonrisa humillante, subestimándolo, igual que parte del público. Pero cuando comenzó a cantar dejaron de subestimarlo. Tras una versión estremecedora –por genial– de Nessun Dorma, tanto público como jurado lloraron de emoción. José Narosky vuelve a decirnos: “Solo los enanos se regocijan de las debilidades de los gigantes”. Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com
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