jueves, 23 de septiembre de 2010

Comprendámonos

¿A quien le agrada ser incomprendido? ¿Quién desea ser caratulado como un antisocial? ¿A quien le gusta que le pongan mala cara? Creo que la incomprensión es una de las peores cosas que puede recibir una persona. Todos deseamos ser comprendidos, aceptados y valorados. Todas las relaciones interpersonales gravitan en torno a unas premisas que son válidas prácticamente para todo el mundo. Teniéndolo en cuenta, comprenderemos y nos entenderemos mejor. La vida consiste en un constante dar y recibir, sembrar y cosechar. Por lo tanto, si estamos cosechando enemigos es bueno que nos fijemos que estamos sembrando en el corazón de nuestros semejantes. La ley de la reciprocidad consiste en entender que todo lo que transmitimos a otros, vuelve otra vez a nosotros. “No lamentarse, no indignarse, sino comprender”, dijo Spinoza.


Lo que damos es lo que recibiremos. Hay que regresar a la empatía. Entonces la percepción social será favorable. La percepción social es el medio mediante el cual la gente se forma impresiones de la gente y logran comprenderse. La empatía, lo sensibilidad social, es pues, el grado en que logramos desarrollar impresiones acertadas, o comprensión real de los demás. Dado que la percepción social no es siempre racional o consciente, podría parecer a alguien que la empatía solo se da mientras que para otros se desarrolla con el adiestramiento y la experiencia. La comprensión es algo que ejercemos conscientemente. En definitiva, de la misma forma que tratemos a los demás, nos tratarán a nosotros.
La falta de comprensión conduce al aislamiento y la marginalidad. El verdadero amor es posible únicamente mediante la práctica de la bondad. Hace un tiempo leí un libro que se titula, Lo bueno de ser bueno, donde los autores argumentan que a través de la bondad, despojándonos del individualismo y el narcisismo, podemos lograr alcanzar la realización personal. Si queremos que nos acepten debemos aceptar. Si queremos que nos valoren debemos valorar. Si queremos que nos hagan el bien debemos ser bondadosos. En la vida nada es casualidad, todo efecto tiene una causa. La comprensión es una actitud que nos acerca a los demás y nos hace tolerantes para encontrarnos como justificados y naturales las actitudes o sentimientos de otros. Ver con naturalidad los actos y sentimientos ajenos, es la conciencia de nuestra propia fragilidad, la convicción de saber y entender que podemos caer en la misma situación, que nos puede pasar lo mismo, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos. La comprensión es una virtud que al ejercerla cotidianamente se la vida más agradable. El filósofo holandés Baruch Benedict Spinoza, “Comprender es el principio de aprobar”.

Julio césar cháves
escritor78@yahoo.com.ar www.juliochaves.blogspot.com

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