sábado, 3 de marzo de 2007

Niños maltratados.


Las secuelas psicológicas duran para toda la vida.
Quizás estos niños les hagan lo mismo a sus hijos.
Como los niños no pueden defenderse, los adultos
Se aprovechan de ello, maltratándolos física y psicológicamente.

El maltrato infantil es un problema de gran envergadura. Las heridas emocionales no están a la vista. Los niños muchas veces no cuentan del maltrato que se les inflige por temor, miedo, pánico, vergüenza, etc. Todos los años miles y miles de niños son abusados y maltratados por padres y parientes. Los que sobreviven al abuso quedan marcados para siempre. Muchos especialistas dicen que estas heridas en el alma de los niños pueden ser tratadas, pero mientras tanto las estadísticas de violencia infantil crecen considerablemente. Ahora bien, los niños que han sido maltratados pueden exhibir las siguientes características:

una pobre auto-imagen
reactuación del acto sexual
incapacidad para confiar o amar a otros
conducta agresiva, problemas de disciplina y a veces, comportamiento ilegal
coraje y rabia
comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
pasividad, comportamiento retraído o apegamiento
miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
ansiedad y miedos
problemas en la escuela o fracaso escolar
sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
abuso de drogas o de alcohol
problemas al dormir
Las consecuencias psicológicas de los niños maltratados son a corto y a largo plazo. A causa de la falta de tratamiento del maltrato infligido durante la niñez, muchos adolescentes y adultos se vuelven violentos con otros niños, continuando esta cruel cadena de violencia de generación en generación. Si reciben tratamiento pueden lidiar con las consecuencias, quitando de si mismos, la crueldad que han sembrado en sus frágiles almas. El abuso físico no es el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación y tratamiento de un profesional de la salud mental capacitado.
En el ensayo titulado Niños maltratados, diagnostico y terapia familiar, los autores Paola Di Blasio y Stefano Cirillo, se plantea: ¿Cuáles pueden ser los motivos que impulsan a un padre o una madre a pegar ferozmente a su propio hijo, a abandonarlo, a desinteresarse de él? ¿Qué dramas inexplicables pueden ocultarse y consumarse dentro de las cuatro paredes de una casa? ¿Qué se puede hacer para poner a salvo al niño y a la vez aliviar los sufrimientos de los padres que determinan el desencadenamiento de los malos tratos? Son preguntas que se plantean cada vez con más insistencia no sólo los especialistas, siempre tan sensibles frente a estos problemas, sino también el resto de la gente. Son preguntas que frecuentemente se hacen los propios padres que infligen los malos tratos, atrapados por problemas que no entienden, que no pueden o no saben resolver. E l citado libro de editorial Paidos penetra en lo más profundo de estas cuestiones y trata de darles una respuesta que rehuya el simplismo, tan compleja como el fenómeno de los malos tratos. Quien advierta la señales antes expuestas que pongan al descubierto a un niño maltrato, debe tratar de que ese niño se tratado por un especialista, de tal modo que sea bien tratado por sus padres y parientes. Siempre tengamos en cuenta que los niños son como el cemento fresco. Todo lo que les cae encima les deja una marca indeleble.
Julio César Cháves.
escritor78@yahoo.com.ar
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