sábado, 10 de marzo de 2007

La importancia de la cortesía.

“La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje”.
Cruzalta.



“Lo cortes no quita lo valiente”, dice un refrán popular. Mediante la práctica de la cortesía se mantienen en orden y en paz las relaciones interpersonales. Tratar con gracia a los demás incluye dejar pasar delante al prójimo, incluye permitir que los demás estén primero que nosotros. Saludar a los otros con reverencia y respeto, nos permite fomentar la cortesía y la dignidad. Claro, pues, que muchas veces la maldad se viste de cortesía y personas que aparentan bondad, terminan comportándose de modos siniestros. Gracias a los buenos modales podemos conocer a una persona. La persona sabia, autentica, jamás finge cortesía, pues sabe el valor intrínseco de la misma. Cuando la cortesía está ausente los espíritus se tornan rebeldes y se genera un caos social. Pero desde el momento en que la cortesía hace acto de presencia los rostros se iluminan y las relaciones funcionan tan bien como los neumáticos bien inflados. Thomas Carly le dice: “La educación y la cortesía abren todas las puertas”.
Los espíritus beligerantes detestan la cortesía. Sin embargo, aunque la detesten no pueden vencerla, ya que los espíritus rebeldes tiemblan ante ella. Las conductas humanas ingeniosas son las que portan los buenos modales. Porque lo buenos modales conducen a los buenos motivos, a la paz, a la felicidad colectiva. Si nos despojamos de la lucha por el poder y la lucha por los intereses egoístas, podemos fomentar los buenos modales para el bienestar de todos. Orientar la vida por la moral y los buenos modales implica tener sentido del honor y del respeto. Johann Schiller dice: “Hablar con cortesía es a veces conquista y otras empaladas”.
La diferencia entre una persona sin modales y otra, bien educada, y con buenos modales, es abismal. Actualmente vivimos en un mundo violento, donde las personas están acostumbradas a esgrimir sus puños para conseguir lo que quieren. Todos apelan a la violencia para conseguir lo que quieren. Pero por suerte todavía hay personas que portan buenos modales, esas son las personas que realmente benefician a toda la sociedad. Los que se creen valientes por ser violentos son completamente egoístas y nada tienen de sinceros y valientes. La gente mala es grosera, sin gracia, sin buenos modales. Siempre apela a la violencia y a la riñas. Pero la buena gente jamás pelea y jamás esgrime sus puños para dañar a nadie. Ciertamente vivimos en un mundo lleno de barbarie y egoísmo. Actualmente los buenos modales parece que no sirven para nada. Sin embargo, lo único que trae paz al corazón y a las relaciones humanas, es la práctica sincera de los buenos modales y la cortesía. Así pues, lo único que distingue a las bestias humanas de los verdaderos humanos, son los buenos modales y la divina virtud llamada cortesía. Andrés Maurois afirmó: “Una formula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía”.

Julio C. Cháves
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