miércoles, 14 de marzo de 2007

Egoísmo, Afán de lucro, toxicomanía y sexomania.

En la época presente abundan las estupideces, los escapismos, los vaniloquios, la vanilocuencia, la natural vanidad e insensatez humana. Así estamos. Zambullidos en un océano de irrelevancia. El primer mal masivo que nos agobia a todos es el egoísmo, hombres amadores de si mismos. Amor falta, egoísmo sobra. En el mundo siempre hubo egoístas, pero hoy sobran los que se prefieren a sí mismos por sobre todas las cosas. Narcisismo, individualismo, egoísmo; en fin, todo esto es lo mismo. El pecado ha cambiado y desdibujado la naturaleza del ser humano tornándolo salvaje, cruel, maligno.
El segundo mal que nos aqueja es el afán de lucro. Todos quieren tener. El verbo tener es el predilecto de las multitudes. Tener amor. Tener auto. Tener teléfono celular. Tener… al fin y al cabo, tener versus ser. Hanlet diría: “Ser o no ser”. Hoy se dice:”Tener o no tener”.Esa es la cuestión de cada uno, de vos, de mi, de nosotros. El Amor al dinero es igual a afán de lucro. Se han ideado y se han puesto en práctica toda clase de maquinaciones con el fin de lucrar a toda. Hemos visto surgir, ante nuestros ojos, poderosos monopolios financieros internacionales y empresas multinacionales, algunas de las cuales mueven y administran más bienes y dinero que algunas naciones organizadas. Todo esto ha sido perjudicial para el mundo entero, pues los ricos se han tornado más ricos y los pobres más que pobres.
El tercer mal que nos agobia es la toxicomanía creciente. Drogas de todo tipo. A primera vista parece que los seres humanos poseen la vocación de suicidas. El toxicómano más moderado fuma y piensa erráticamente que el habito de fumar es muy elegante y poca perjudicial para la salud. Pero estos toxicómanos ignoran que este cilindro de papel es más asesino de lo que uno se imagina. Los fumadores ignoran que cada vez que se inhala el humo del cigarrillo se introduce en el cuerpo y en los pulmones y en el torrente sanguíneo 17 toxinas temibles. El tabaco implica ser partidario de un hábito de muy mal gusto y de muerte. Está demostrado científicamente que el alquitrán del tabaco es una sustancia cancerigena. En el mundo entero mueren millones de personas cada año como resultado del cáncer de pulmón contraído debido al supuesto y elegante habito de fumar, y esto sin hablar de los perjuicios que este habito produce en diversos sectores del cuerpo, tales como el corazón, en el que produce úlceras dolorosas y molestas, y el sistema nervioso que resulta gravemente perjudicado por este habito que muchos individuos consideran inofensivo.
En cuarto lugar nos está destruyendo el mal del amor libre, o dicho en otras palabras: la sexomanía. La sexomanía consiste en la práctica del sexo sin amor, sin responsabilidad, sin afecto, sin nada del alma. El ser humano ha convertido al sexo en utilitarismo, fetichismo, sodomías, fornicaciones mecánicas, homosexualismo, sadomasoquismo, masoquismo, y un sin fin de trastornos sexuales que están colaborando con la decadencia de la familia tradicional y con la decadencia moral. Ahora, me pregunto: ¿A qué se debe esto? La respuesta la posee el apóstol Pablo que escribió: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de si mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los delitos más que de Dios”. (2 Timoteo 3:1-4).

Julio C. Cháves.
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