miércoles, 14 de marzo de 2007

Desnutrición espiritual.

Darío Lostado pensó: “La vida moderna se caracteriza por una tensión y stress constante. Esta tensión constante produce dos graves males en el ser humano: uno psicológico y otro fisiológico. Los estados tensiónales hacen perder el control y el equilibrio de la personalidad y alteran las funciones fisiológicas del organismo. Del control y desequilibrio de la personalidad se derivan los conflictos personales en las relaciones humanas. Las alteraciones fisiológicas producen las enfermedades orgánicas. Por eso, eliminar los estados tensiónales es eliminar la causa de muchos conflictos y problemas emocionales porque no pueden lidiar satisfactoriamente con las circunstancias que las aquejan. Síntomas nerviosos como la ansiedad, pensamientos dubitativos, preocupaciones, pensamientos perturbadores, temores y tensiónales corporales, son muy habituales en las personas que sufren de tensión nerviosa. ¿Es usted uno de estos individuos? Si lo es, tengo un mensaje de esperanza para usted. Ese mensaje se encuentra en Juan 14:27, donde se encuentran registradas las siguientes palabras de Jesús: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Cristo es la repuesta y el remedio para todos los males que aquejan al alma humana. El nos dice a través de su palabra que nos turbemos. Es más, en toda la palabra de Dios, nos insta a que confiemos en él más allá de todo. El puede librar nuestras mentes de pensamientos perturbadores, puede librarnos de la ansiedad. El quiere que vivamos libremente. Quiere que vivamos tranquilos y sin nerviosismo. El desea librarnos de todos los pensamientos negativos que nos acosan.
Ahora bien, estos son tiempos de tensión internacional, de creciente criminalidad y de profundo relativismo moral, millones de personas en todo el mundo sufren de tensión nerviosa, incluso los cristianos. ¿A qué se debe esta agitación emocional? La respuesta es muy simple: Desnutrición espiritual. Cuando los seres humanos no mantienen una constante comunicación con Dios, se produce una paulatina desnutrición espiritual y emocional. Dejar de lado a Dios, a su Espíritu Santo y a su palabra, es igual a incurrir voluntariamente en la agitación emocional y en las tensiones corporales. Cuando confiamos desmedidamente en nosotros mismo caemos en el pantano de la autosuficiencia. Cuando dejamos a Dios de lado, sufrimos irremisiblemente. No tener tiempo para Dios es tener tiempo para sufrir física y psicológicamente.
Dios quiere que confiemos en él en todas las épocas de la vida, pues él desea protegernos de todos los malos colectivos que aquejan a la sociedad contemporánea. El descanso viene como producto directo de confiar en Dios por sobre todas las cosas. Debemos tener comunión constante con la Biblia, con el Espíritu Santo, y con nuestro Padre Celestial si de veraz queremos experimentar paz mental y salud física. Owald Chambers en su obra. “En pos de lo supremo”, expresó: “Dios dice: Yo te sustentaré. No dice: te pondré en la cama, tomaré tu mano y te cantare hasta que te duermas, sino: te haré levantar de la cama, salir del desfallecimiento y del agotamiento, superar el estar medio muerto en vida; te imbuiré del espíritu de vida y serás sustentado por la perfección de la actividad vital. Lo principal del cristianismo no es el trabajo que realizamos sino la relación que mantenemos y la atmósfera producida por esa relación”.

Julio C. Cháves.
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