viernes, 1 de noviembre de 2013

De la pasión a la grandeza


 

“Nadie sino los hombres de pasiones fuertes son capaces de alcanzar la grandeza”.

Honorato de Mirabeau.

 Únicamente los hombres de emociones fuertes, amor ardiente, y anhelos alegres, son capaces de transitar el truculento camino de la afirmación personal, en la lucha tumultuosa y en el caos de este siglo XXI. Con pasión los individuos se superan más allá de sus limitaciones y defectos. Con pasión, Demóstenes, tartamudo, llegó a ser el orador máximo de Grecia. Con pasión, Beethoven, enfermo del oído y más tarde sordo, llegó a ser el más grande de los músicos. Con pasión, Helen Keller, con dos únicos sentidos, supo hacerse una persona de educación amplia y esmerada. Gracias a la pasión podemos superar nuestra  debilidad mental y nuestra idiotez de corazón. Ser una persona portadora de pasión significa ser experto, capaz, eficiente, valido plenamente. El destino puede pararse ante nosotros con crueldad y rigor, pero jamás nos arrebatarán nuestra pasión. Porque la pasión es el combustible del alma en llamas, la pasión no es tener un objetivo, es ser un objetivo encarnado. La pasión positiva es aquella emoción que nos impulsa hacia adelante, nos ayuda a volar hasta con las alas lastimadas y con viento en contra. Porque la pasión es un intenso interés.

 

Mantener nuestros objetivos fijos, constantemente activos, es igual a respirar pasión, lo cual nos conduce a la realización de grandes cosas. Si anhelamos mejorar nuestra vida debemos vivir con entusiasta interés, poniendo todas nuestras fuerzas al servicio de la voluntad y la inteligencia, luchando en el día a día, por lograr hacer las cosas lo mejor que podamos. Si realizamos las cosas con todo nuestro ser, mejoraremos nuestra vida considerablemente. La vida vale la pena. Si queremos mantener nuestra pasión encendida debemos dejar de postergar la vida, hay que vivir en el ahora. Ahora hay que luchar con la cruel realidad y vencerla. Ahora hay que levantarse y sonreír en este mundo nefasto. Ahora es el futuro. Nuestra energía; nuestro trabajo; nuestra perseverancia; todo nuestro ser; todo lo que somos debe estar al servicio de la santa y vivificante pasión. Nadie que deja las cosas a medias puede llegar a la grandeza. Porque únicamente quien termina las cosas fijadas es portador del motor propulsor llamado pasión. Gracias a este motor podemos hacer que lo imposible sea una realidad tangible. James Lowell afirmó: “Todo hombre nace con el germen de la obra que ha de cumplir en esta vida”.

 

 “Con la Razón se sobrevive, pero con la pasión se triunfa”, dijo Winston Churchill.

 

“Hay dos cosas que deben perseguirse en la vida: La primera es conseguir lo que se quiere; la segunda, es disfrutar de ello. Sólo los más sabios logran la segunda”.

 

Logan P. Smith
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