domingo, 13 de octubre de 2013

La riqueza integral


 

   La verdadera riqueza no esta relacionada únicamente con el dinero. De hecho, hay personas que son tan pobres que solo tienen dinero. La verdadera riqueza esta íntimamente relacionado con el dinero, la  salud, la espiritualidad y la sabiduría. Tener sabiduría es ser rico en criterio. La sabiduría atrae las bendiciones. La ignorancia conduce a la mala administración, el despilfarro, el derroche, pero la sabiduría conduce a la buena administración de nuestras finanzas y de nuestro tiempo. Ser sabio es saber vivir conforme a lo que uno tiene. Éxito es adquirir lo que se quiere. Felicidad es querer lo que tenemos. Prosperidad es reconocer que Dios es la fuente de nuestros ingresos.


   El verdadero progreso tiene que ver con entablar buenas relaciones interpersonales. Si conocemos personas tenemos más posibilidades de alcanzar nuestros sueños. Si queremos a la gente vamos a ser queridos y aceptados por los demás. Si sabemos tratar a la gente y buscamos la justicia, la equidad y la comprensión, cosecharemos comprensión y empatía. El amor atrae el amor. No busquemos cambiar a nadie, aceptemos a otros tal cual son. Amemos y seremos amados.

   Otra cosa importante para ser rico es enriquecernos interiormente. Debemos reconocer que tenemos derecho a ser felices. Tenemos derecho a sonreír, ver lo positivo. Hay que llevarse bien con uno mismo porque si nos amamos a nosotros mismos vamos a tener una sólida autoestima, vamos a atraer el trabajo, las oportunidades, las soluciones a los problemas. Cuando las personas que nos rodean ven que hablamos de soluciones y no de problemas, cuando advierten que buscamos lo bueno y omitimos lo malo vamos a avanzar hacia las relaciones interpersonales fructíferas. El mundo nos ve como nosotros nos vemos a nosotros mismos. Podemos ser felices.

   También tenemos que darle valor a nuestros sueños. El que no sueña esta muerto. Debemos activar nuestros sueños. Porque el que busca halla. Al que llama se le abre. Los buscadores siempre llegan a destino. El que no logra nada es porque no busca con intensidad. Si no leemos no vamos a enriquecernos. Suspende lo que no te dio resultado. Hace cosas que te den resultados. Soña. Pensa. Busca. Movete. Desarrolla tu fe. Entrena. Ejercita tu voluntad. Busca con diligencia las respuestas, hace las preguntas correctas. Jamás renuncies a tus sueños. Jamás mires atrás. Jamás te rindas. La diferencia entre un profesional y un mediocre es la intensidad. Recordemos que nuestro nivel de cosecha depende de nuestro nivel de siembra.

   Otra cosa para atraer la verdadera riqueza, la cual es la más importante, es orar, buscar a Dios. Hay que ser un buscador de la presencia del Señor.  A veces escucho a gente que se queja de sus problemas y les pasa esto porque no buscan a Dios. Si buscamos a Dios es porque estamos dándonos a él. El tiene tiempo para Dios tiene tiempo para la bendición. Cuando tenés un corazón conforme al corazón de Dios van a caminar por fe y no por vista. Tu vista va a ver los problemas, pero tu fe verá las soluciones a tus problemas. Si tenemos tiempo para Dios tenemos tiempo para ser felices.

 

Julio césar cháves  escritor78yahoo.com.ar
Publicar un comentario