sábado, 19 de octubre de 2013

Elimina tus secretos y deja que Dios cancele tu pasado

     Cuando aceptamos a Cristo como salvador Dios cancela todos nuestros pecados. Él nos ve como si nunca hubiéramos pecado. Lamentablemente hay cristianos dentro de las iglesias que no entendieron la magnitud del amor de Dios y se sienten culpables de su pasado y lo ocultan. Dentro de sus corazones guardan esos secretos oscuros del pasado y Satanás utiliza esta información para hacerlos sentir culpables. Esta culpabilidad impide que estos creyentes alcancen la bendición de Dios, viviendo en la derrota y la confusión. Para los creyentes que esconden de Dios de su pasado por miedo a que Dios los rechace, tengo una buena noticia: El perdón de Dios cancela nuestro pasado. Nuestro Padre tira nuestros pecados en el fondo del mar. Allí nadie puede ir a buscarlos. En Cristo somos nuevas criaturas. Primera de Juan 1:7 dice: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.


   En cierta ocasión Martín Lutero tuvo un sueño en el cual estaba delante de Dios. Satanás estaba presente para acusarlo, y cuando los libros fueron abiertos, el acusador señaló todos los pecados de su vida, preferentemente los pecados de su pasado. Lutero se desesperó, pero luego recordó que la sangre de Cristo lo limpió de todo pecado. Lutero cito primera de Juan 1:7, donde dice que la sangre de nuestro Señor nos limpia de todo pecado. La sangre de Cristo canceló todo nuestros pecados. No tenemos porque sentirnos culpables. Hemos sido perdonados. Hemos sido salvados. No miremos atrás. Desde que conocimos al Señor ya no somos los mismos.      

   Antes éramos una cosa, pero ahora somos otra. Los creyentes no tenemos porque sentirnos culpables por nuestro pasado. Si permanecemos atados a nuestros pecados pasados permitimos que Satanás controle nuestras vidas, entonces vamos a ir de fracaso en fracaso, pero si aceptamos el perdón de Dios vamos a ir de gloria en gloria, como la luz de la aurora que va de aumento en aumento hasta que el día es perfecto.

 

Julio césar cháves
Publicar un comentario