lunes, 31 de enero de 2011

Máximo esfuerzo


El éxito no llega por casualidad. La bendición no llega por casualidad. Si queremos lograr algo tenemos que esforzarnos. Tenemos que tener fe en Dios. El que no planifica no llega a ningún lado. Pero el que sabe lo que quiere y pone empeño en su tarea diaria va a alcanzar todo lo que se proponga. Hay personas que no trabajan y se quejan de que no tienen para comer. ¿Y como van a tener como comer si no trabajan? La Biblia dice que el que no trabaja que tampoco coma. El vago, el haragán, el hombre que no tiene mentalidad de esfuerzo, al único destino que puede llegar es a la frustración.

Lo cierto es que si queremos progresar, construir, modificar, cambiar nuestra realidad, tenemos que estar dispuestos a trabajar y esforzarnos. El que trabaja y tiene una buena actitud, y cree que para Dios no hay anda imposible, va a obtener resultados. Es correcto que en la vida se impongan buenas cualidades, como el trabajo, la bondad, la oración y la perseverancia. El hombre sin actitud y sin fe, es como un barco sin brújula ni timón. La pereza denigra. La incredulidad y la duda apagan el espíritu. La haraganería atrae el hambre y la necesidad. Pero el trabajo y la fe atraen la bendición. Es más fácil trabajar que pasar necesidad. Es más fácil orar y buscar a Dios que padecer enfermedades y todo tipo de sufrimiento. Es más fácil buscar a Dios y ser bendecido que maldecido por la vagancia. Es necesario que trabajemos con pasión. Si es necesario que trabajemos más horas tenemos que hacerlo.


No tenemos que acomodarnos a la necesidad. Tenemos que cambiar las circunstancias. Si hay esfuerzo, hay más bendición. No nos desanimemos por nada. Si tenemos fe lo tenemos todo. Dios es nuestra fuente. Jesús dijo que si tenemos fe como un grano de mostaza podemos decirle a una montaña que se mueve de su lugar y se movería. El creyente que conoce a su Dios actuará, se moverá, trabajará. Entonces la bendición llegará…

Julio césar cháves
www.juliochaves.blogspot.com
Publicar un comentario