lunes, 17 de mayo de 2010

Envidia entre mujeres

El hecho de que las mujeres envidian a sus pares no es un mito sino una característica generalizada del alma femenina. En ambientes competitivos la envidia crece hasta tan punto que puede tornarse patológica. En muchas relaciones entre amigas se habla constantemente de los logros personales y así se fomenta un feroz individualismo que a la corta o a la larga termina por destruir a alguien. La envidia entre mujeres es aún mucho notable en ambientes laborales donde el nivel de competencia es descomunal. A causa de desear lo que las otras tienen y muchas otras razones que únicamente ellas conocen, las mujeres envidiosas tienen una mala percepción de sí mismas, tienen baja autoestima y debido a una errática comparación con las demás, se sienten frustradas y no tienen paz. En la nota de hoy vamos a explorar las tristes almas de las mujeres envidiosas.

¿Qué es la envidia? ¿Por qué las mujeres son tan envidiosas? La envidia siempre y cuando conduzca a la emulación no tiene nada de malo. Uno puede ver características positivas de los demás y puede imitarlos para mejorar algún aspecto personal, pero cuando uno desea lo que tienen los otros y siente bronca por ello es porque esta albergando sentimientos que son totalmente corrosivos para el alma. La envidia sin emulación es un sentimiento destructivo que impide que las personas sigan sus propios objetivos y pierdan la identidad personal. En el caso de las mujeres, cuando una mujer permanentemente deseas lo que las otras tienen, tanto sea en el plano económico, estético y/o afectivo, es porque no se quieren a si mismas y están insatisfechas con sus propias vidas. La envidia siempre rebela lo mal que se encuentran consigo mismas.
Indudablemente la mujer envidiosa sufre cuando ve que a sus amigas, parientas o vecinas les va bien y se alegra por otro lado cuando tienen algún fracaso repentino. Si ve que alguna conocida anda mal se muestra indiferente ante las necesidades y pondrá una mirada critica sobre la otra, señalándole que ella tiene la culpa por el hecho de que le vaya mal. ¿Tan cruel puede llegar a ser una mujer? Si es envidiosa, si. Un psicoterapeuta dijo que “la envidia se fomenta desde la infancia, el niño que se siente mal en su entorno intentará por todos los medios conseguir lo que desea, si no existe un adulto que le canalice la ansiedad ante sus deseos no cumplidos y le explique que no todo se puede tener en la vida y que algunas situaciones resultan frustrantes. El niño generará una personalidad bastante ansiosa y envidiosa puesto que nadie le enseño a valorar sus virtudes y a centrarse en sus objetivos y no en los de los demás”. Si la mujer no ha sido valorada en su infancia seguramente mostrara un paisaje de envidia.
Por envidia, y con el objeto de sentirse valoradas y aceptadas en sociedad, las mujeres son capaces de hasta sacarse los ojos o romperse los dientes. Vale decir que este triste contexto de envidia entre mujeres también se debe a que la mujer ha tenido que luchar durante décadas para conseguir determinados privilegios que los hombres siempre han tenido. La lucha por ocupar un lugar socialmente las ha hecho cruelmente más competitivas y han extrapolado esta característica a toda la sociedad, barrios, ciudades y grupos familiares. Son competidores con ellas mismas y a su vez compiten con los hombres que les rodean. El elemento constituyente principal del alma femenina envidiosa es el deseo de destacarse y compararse incansablemente con las demás. Honestamente no va a fijar sus ojos en sus propias posibilidades y en las alternativas que tiene para conseguir sus metas y va a dedicar su tiempo a tirar por tierra los logros de las otras mujeres. Entonces, en este contexto, ¿Qué deben hacer las mujeres para lidiar con el tema de la envidia? Las mujeres envidiosas lo que tienen que hacer para mejorar sus vidas es dejar de compararse y esforzarse por hacer sus propias vidas, sin fijarse lo que hacen las otras. Si se dedican a luchar por sus metas se sentirán recompensadas consigo mismas y su percepción de si mismas mejorará. Tienen que aprender a valorarse a si mismas por lo que son, tienen que tener en cuenta sus virtudes y perdonarse sus errores y defectos. De hecho, nadie el perfecto y a todas siempre les falta algo. Es indispensable que aprendan a ver las cosas tal cual son, sin infravalorar ni sobredimensionar. Otra de las maneras de mejorar y dejar de lado la envidia es ayudando a las demás. Cada una debe ser lo que es, auténtico, sin ser fotocopia de nadie. Al fin y al cabo, alguien dijo que una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.

Julio César Cháves www.juliochaves.blogspot.com escritor78@yahoo.com.ar
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