domingo, 11 de abril de 2010

La maldición del horóscopo

Muchos astrólogos, brujos y adivinos pronuncian el nombre de Dios o de Jesús, pero esto no significa que Dios este con ellos. En su palabra Dios prohíbe la consulta a adivinos. Dios detesta el zodiaco, la astrología, las cartas del tarot, la lectura de manos, la hechicería, el espiritismo, la santería, magia, la tabla huija, amuletos, objetos de la suerte, curanderismo, etc. Las personas que consultan a estas fuentes esotéricas con el fin de conocer su futuro terminan mal, cosechando una maldición que se cumple de manera inexorable sobre sus vidas. Los que consultan a adivinos cosechan muerte y tragedias. “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”, dice Deuteronomio 18:10-12.Consultar a adivinos con el objeto de conocer el futuro es pecado delante de Dios.

El libro de Levítico dice que es prostituirse contra Dios. (Levítico 20:6). El único que conoce nuestro futuro es Dios y en él debemos confiar. Es más, Dios castiga a quienes confían en los adivinos: “Yo, Jehová, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos”. (Deuteronomio 5:9-10). En los hechos de los apóstoles se cuenta que en Efeso muchos confesaron sus pecados de adivinación y hechicería, arrepintiéndose y quemando los libros de magia públicamente, llegándose a calcular el precio de los libros quemados en un valor de 50.000 monedas de plata. (Hechos 19:18-20). Lo que hicieron los habitantes de éfeso es un ejemplo de lo que deben hacer todos aquellos que han confiado en estas cosas esotéricas. La Biblia dice que este mundo esta bajo el dominio de Satanás, lo cual significa que el enemigo de Dios utiliza todo lo relacionado con lo esotérico con el fin de engañar, confundir y matar a los creyentes y por supuesto a los incrédulos. Gracias a Dios los cristianos no estamos solos en nuestra lucha contra las tinieblas ya que Cristo esta con nosotros y él es mayor que el príncipe de este mundo. Primera de Juan 4:4 dice: “Mayor es quien esta en nosotros que el que está en el mundo”. El que esta involucrado con las tinieblas debe saber que a la corta o a la larga va a cosechar la maldición que esta sembrando. Y cuando venga la maldición sobre su vida no lo va a librar ni la adivinación, ni la suerte, ni la superstición, ni la lectura de las manos ni nada. Y no hay que dejarse engañar por los parapsicólogos ni mentalitas ni ninguna clase de brujo o adivino, arguyendo que los tales nombran a Dios y que los milagros lo hacen en su nombre. ¡Pura mentira del diablo! De hecho, en el libro de los hechos se cuenta que una mujer seguía al apóstol Pablo y otro siervo de Dios, diciendo por adivinación: “estos hombres son siervos del Dios Altísimo… Pablo se volvió y dijo al espíritu de adivinación: En nombre de Jesucristo te mando salir de ésta, y en el mismo instante salió”. (Hechos 16:17-18). Muchos nombran a Dios pero cuando se presenten en el cielo Dios les va a decir: “¡Apartaos de mi hacedores de maldad!”. Cada vez que oigas a cualquier persona diciendo que necesitas un amuleto o algún tipo de ritual que la Biblia prohíbe deséchalo porque estas cosas son detestables para Dios. No seas ignorante. Lee la palabra de Dios y veras que lo mejor que hay para acercarnos a Dios para ser bendecidos es a través de la oración y la lectura de la Biblia. El profeta Isaías dijo que “los astrólogos, los que consultan el tiempo son como briznas de paja que ha consumido el fuego: No podrán salvar sus vidas del poder de las llamas”. Alguien dijo que el mal y el bien tienen el mismo apellido “dición”, es decir: Ben-dición y mal-dición. Recordemos que la maldición nunca viene sin causa. Proverbios 26:2 afirma: “Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa”.Julio césar cháves


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